lun. Jul 22nd, 2019

Diario el Minuto

Una breve diatriba al paso

Desde el punto de vista de la cuestion soberana, lo que hay que tomar en cuenta a la hora de evaluar ciertos cambios, son los llamados “intereses vitales” del estado-nacion, que son los que, en el espiritu de la ley de defensa nacional, debe mantener la defensa. 

Nuestro pais tiene un problema de soberania enorme con una tierra usurpada, cuya recuperacion sera dada por el incesante reclamo diplomatico que al final encuentre un resquicio geopolitico favorable para forzar una reivindicacion diplomatica, en el marco de las disposiciones al respecto de la ONU y de nuestra Constitucion Nacional (que adopto de manera muy civilizada un mecanismo pacifico (mas bien diria diplomatico?) para la resolucion. 

Aca lo que nos esta reuniendo es lo que vino a cristalizar (a mi juicio inconstitucionalmente en cuanto a forma y contenido) el Dec 638 de reglamentacion de la ley de defensa. 

El problema alli no esta dado en su totalidad en la posibilidad del uso del instrumento militar en tareas de seguridad interior (ya contenidas en la ley de seguridad interior), sino en la alta prevalencia juridica que este decreto le da a los “intereses estrategicos”, que como sabemos son discrecionales del poder politico. 

Agravan el panorama las cuestiones de ingerencia que pretende el comando sur norteamericano, (materializados en agencias norteamericanas de seguridad, doctrina, equipamiento, etc), operando en el pais a instancias de un estado hegemon continental, amparando sus intereses en funcion a su geopolitica, usando eso como una suerte de escudo o mecanismo de presion o de contension (al mejor estilo guerra fria) o de forzar una alineacion contra su nuevo enemigo global, el eje asia-pacifico. 
Aduna esta postura el hecho de que esta habilitacion a esa situacion es dada por el propio poder politico local, en base a la nueva orientacion doctrinaria y legal de la defensa.
No es posible arribar a otra conclusion, cuando la DPDN actual, en su exposicion de motivos y apreciacion estrategica, observa casi identidades con la anterior y llega a una conclusion completamente contraria.
Pareciera ser que se ha forzado la interpetacion de los hechos, para arribar a una conclusion obtenida de antemano.-

Nos venden ahora las teorias de las nuevas amenazas (sin perjuicio de que existen), como nos vendieron en su momento las teorias de la seguridad nacional. 

De este modo, sin desconocer la enorme problematica de la droga (que es resorte de la seguridad), nos exportan “guerras” en las que solo ellos son los protagonistas. 

No debemos dejar pasar en este contexto la perdida de valor y fuerza de UNASUR y de varios organismos multilaterales que fueron merito de politicas de estado de administraciones pasadas, cambiando eso (en la nueva directiva de politica de defensa nacional) por un organismo de tenor economico, de cierta ciclotimia,  como el G-20.-

Sin dudas es una reforma poco meditada. Los intereses vitales -permanentes y taxativamente enumerados en la LDN, parecerian perder relevancia frente a los “intereses u objetivos estrategicos”, que gozan de una discrecionalidad del poder politico. Es aca donde la escasa meditacion (o mejor dicho la escasa comunicacion de ella) entra en juego echando dudas sobre la intencionalidad de esta reforma. Reforma que al decir de algunos especialistas volveria al espiritu de las leyes… nada mas lejos de la verdad. Bastaria con estudiar el debate legislativo de la LDN para advertir no solo el consenso genealizado sino que ese espiritu estaba encaminado a erradicar las consecuencias de la ley de defensa previa y dividir tajantemente aguas en cuanto a las ingerencias de defensa y seguridad. Enancado este razonamiento de hermeneutica legal en disposiciones de legislacion internacional aplicable, principalmente en conceptos basicos, como agresion, guerra, estado, amenaza… etc. En ese marco no podria de modo alguno concluirse que la LDN -ademas de la division de defensa con seguridad interior- dirige la conjura y repulsa hacia agresiones externas pero siempre de origen estadual militar, concepto que fue menester reforzar -ante ulteriores situaciones- con los Dec 1691 (derogado por MM ahora) y luego por el 727/06 (modificado tambien ahora). Quedara para los constitucionalistas, tan avidos de auditorio en temas mucho mas domesticos e irrelevantes, determinar si el art. 2 del Dec. es constitucional o no, atento lo que impone el art-. 75 de la CN. Adelantamos opinion -sin ser expertos en temas de nuestra legalidad federal- que no lo es.-

Es que “.. si se desea saber y explicar las preferencias de un Estado con relación a las estrategias que desarrolla, es necesario saber quiénes tienen poder, qué desean, y qué creen. Para ello, debemos ver al Estado como el conjunto de personas, en el cual los líderes políticos y los burócratas son individuos que intentan maximizar el éxito de sus carreras (GEDDES, 1994). Entonces, las decisiones que tomen en materia de política pública reflejarán sus intereses…” (https://rephip.unr.edu.ar/…/11500/3-EISSA%20PDF.pdf…

Y no me caben dudas que en este y en otros temas esta suerte de ego con proyeccion, muchas veces dirigida desde esl stablishment, si, pero tambien desde los “think tanks” de la defensa, esta presente, tanto en burocratas como en aspirantes a serlo.-