dom. Ago 18th, 2019

Diario el Minuto

Una socialdemocracia para el siglo XX

Por: Sergio Fuenzalida Gauna En la actualidad, podemos observar en América Latina un giro a la derecha del subcontinente....

Una socialdemocracia para el siglo XXI

Por: Sergio Fuenzalida Gauna

En la actualidad, podemos observar en América Latina un giro a la derecha del subcontinente. Tan solo en el 2018 tres candidatos de este sector consiguieron las presidencias de sus países. Mario Abdo Benítez en Paraguay, Iván Duque en Colombia y el último caso de Jair Bolsonaro en Brasil son los ejemplos más recientes que se suman a Mauricio Macri en Argentina, Sebastián Piñera en Chile, Lenín Moreno en Ecuador y Martín Vizcarra en Perú. Pero ¿cómo podemos explicar este auge de la derecha en un continente que a principios de siglo sufría el fenómeno opuesto, es decir, un giro a la izquierda de sus países? ¿Qué tanta responsabilidad tienen en esto los gobiernos de izquierda y centro-izquierda que estuvieron en la primera década del siglo?

Debido a ser un fenómeno actual se hace imposible abarcar todos los factores tanto coyunturales como históricos que han conseguido este auge de la derecha latinoamericana, por lo que se profundiza en el que parece ser uno de los factores trascendentales: el debilitamiento de la centro-izquierda latinoamericana y su poca capacidad de conectarse con los problemas actuales de la sociedad.

Retrocedamos diez años atrás. Pleno 2009 y una izquierda en su apogeo en Latinoamérica. Destacan figuras como Lula da Silva en Brasil, Michelle Bachelet en Chile, siendo la primera presidenta del país, y mandatarios como Cristina Fernández de Kirchner, Evo Morales y Hugo Chávez, entre otros. Salvo Colombia, presidida por Álvaro Uribe, todos los países sudamericanos se encontrabas bajo gobiernos socialistas de izquierda o centro-izquierda. ¿Qué ocurrió en diez años como para que el panorama cambiara tan drásticamente?

Baja aprobación; escándalos de corrupción como Penta en Chile, la operación Lava Jato en Brasil y la acusación de lavado de dinero y asociación ilícita en contra de la familia Kirchner en Argentina; crisis económica como lo fue la Gran Recesión que ocurrió entre el 2008 y el 2013; desigualdad social y un fuerte discurso de las derechas latinoamericanas que supieron aprovechar y visibilizar los descontentos de la población, fueron los factores claves para el declive de la izquierda en Latinoamérica. Sin embargo, todo este declive posee un problema de fondo mucho mayor. La centro-izquierda latinoamericana está estancada y no ha sabido interpretar las nuevas demandas de la sociedad actual.

Llevemos esta problemática a un nivel local. La centro-izquierda chilena descansa principalmente en tres partidos tradicionales: el Partido Socialista, el Partido Por la Democracia y el Partido Radical. En las últimas elecciones parlamentarias del año 2017 consiguieron el 22,58% de los votos en la cámara baja y el 30,43% de los votos en la cama alta, pero ¿qué nos refleja esto? La poca fuerza y representación que tienen las ideas socialistas y socialdemócratas en un electorado chileno cada vez más polarizado. Entonces, ¿qué necesita la centro-izquierda o la socialdemocracia para recuperar esa fuerza que tuvo a comienzos de siglo?

La respuesta aunque difícil de llevar a cabo, es bastante simple: urge una socialdemocracia para el siglo XXI. Se necesita una ideología que sea capaz de unir a una sociedad cada vez más dividida, desconfiada de sus autoridades y con ansias de un cambio real, pero por sobre todo se debe recuperar el carácter reformista que tuvo durante su apogeo en el siglo XX.

Todos y todas quienes se sienten identificados con el pensamiento socialdemócrata deben ser capaces de actualizar los principios de libertad e igualdad y llevarlos a este siglo. Se deben canalizar las nuevas demandas como lo son los derechos de la mujer, el desarrollo sostenible, la defensa de las minorías sexuales, de los pueblos indígenas y, en resumen, acabar con toda discriminación y abuso dentro de la sociedad.

Por último, queremos aclarar que en esta columna se busca hacer un llamado a todos y todas quienes creen que la libertad, la igualdad y la fraternidad deben primar en nuestra sociedad y a hacerse cargo de esta responsabilidad y ser agentes activos dentro de nuestra comunidad. Para lograr grandes y verdaderos cambios se necesita un cambio radical en nuestro pensamiento y cultura que, con el tiempo, den frutos en la sociedad, y a la vez políticas moderadas que logren unir a la sociedad toda. Es así como en un proceso paulatino la socialdemocracia logrará otra vez volver a tener la fuerza que tuvo en antaño y cumplir su principal objetivo, construir una sociedad mejor para todos y todas.

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