Unión Convivencial

Nueva figura incorporada por el Código Civil y Comercial de la Nación.

Desde el 1 de agosto de 2015, con la entrada en vigencia del Código Civil y Comercial de la Nación (CCyC), se incorporó la figura de la “Unión Convivencial” conocida normalmente como Concubinato, una pareja que vive junta. Ahora bien, ¿Qué se entiende por Unión Convivencial? ¿Qué pasa con los bienes cuando el concubinato termina?, ¿tienen derecho a la herencia?, ¿es lo mismo que el matrimonio?, son muchas las cuestiones que se prestan a confusión. En este artículo vamos a analízalos y compararlos con el Matrimonio.

Comencemos por la definición que da el CCyC a la Unión Convivencial, en el Art. 509, “ (…) unión basada en relaciones afectivas de carácter singular, pública, notoria, estable y permanente de dos personas que conviven y comparten un proyecto de vida común, sean del mismo o de diferente sexo.”. El matrimonio no cuenta con definición expresa, lo cual se debe a que existe desde el comienzo de la humanidad y nunca fue cuestionada ni necesaria su definición, solo se lo reglamentó.

Continuamos con la lectura de los requisitos en el Art. 510 se establece que “a) los dos integrantes sean mayores de edad; b) no estén unidos por vínculos de parentesco en línea recta en todos los grados, ni colateral hasta el segundo grado; c) no estén unidos por vínculos de parentesco por afinidad en línea recta; d) no tengan impedimento de ligamen ni esté registrada otra convivencia de manera simultánea; e) mantengan la convivencia durante un período no inferior a dos años.”

Vamos a analizar los requisitos dado que aquí hay diferencias fundamentales con el matrimonio:

Ambos integrantes mayores de edad: no existe salvedades para este requisito. En cambio, para la celebración del matrimonio, en el Art. 404, se establece dos pautas para que menores puedan contraer matrimonio: menores de 16 años, con autorización del juez; mayores de 16 años, con autorización de sus representantes legales (padres o tutores).

No estar unidos por vínculos de parentesco en línea recta en todos los grados (abuelos, padres, hijos, nietos), ni colaterales hasta segundo grado (hermanos), ni unidos por vínculos de parentesco por afinidad en línea recta (suegros, nuera, yerno). No hay diferencia con el matrimonio y además también está implicada la genética y ética en este punto, por lo que no cabe duda que pueda existir una dispensa judicial en este punto.

-No tengan impedimento de ligamen ni esté registrada otra convivencia de manera simultánea: El ligamen es la existencia de matrimonio vigente, y también es requisito para el matrimonio, mientras que la existencia de convivencia registrada no es impedimento para el matrimonio.

-Mantener la convivencia (vivir juntos bajo un mismo techo, como si fueran “matrimonio”) durante un periodo no inferior a dos años: este requisito es específico y determinante de la Unión Convivencial, dado que es su característica. Para demostrarlo se puede utilizar cualquier tipo de pruebas, incluyendo testigos. Obviamente que en el matrimonio este requisito no existe, dado que se supone, por cuestiones culturales y sociales, que antes del matrimonio los contrayentes no viven juntos.

Los concubinos pueden realizar un Pacto de Convivencia, en donde se establece su contribución al mantenimiento de la propiedad durante la convivencia; la atribución de la vivienda sede de la Unión Convivencial en caso de ruptura; la división de los bienes que se adquirieron por el esfuerzo común durante la convivencia, en caso de ruptura; también se puede incorporar lo que las partes deseen y no sea contrario al orden público, ni al principio de la igualdad de los convivientes ni derechos fundamentales.-

Estos Pactos son oponibles a terceros a partir de su Inscripción en los Registros correspondientes. A diferencia del matrimonio, donde lo común es el régimen de comunidad de bienes, este no necesita ser inscripto en los Registros para ser oponible a terceros; hay que hacer una salvedad respecto del régimen de bienes en el matrimonio, donde desde el 2015 se puede elegir el Régimen de Separación de Bienes, pero éste se anota en la misma acta de matrimonio.

Ante la conclusión de la Unión Convivencial, la división de bienes se realiza de acuerdo lo pactado, a falta de éste se mantienen en cabeza de quien los adquirió. Ahora en caso de que el cese de la Unión Convivencial, fuere la muerte de uno de los concubinos el ARTICULO 527 del CCyC es muy claro y reza así “Atribución de la vivienda en caso de muerte de uno de los convivientes. El conviviente supérstite que carece de vivienda propia habitable o de bienes suficientes que aseguren el acceso a ésta, puede invocar el derecho real de habitación gratuito por un plazo máximo de dos años sobre el inmueble de propiedad del causante que constituyó el último hogar familiar y que a la apertura de la sucesión no se encontraba en condominio con otras personas. -Este derecho es inoponible a los acreedores del causante. – Se extingue si el conviviente supérstite constituye una nueva unión convivencial, contrae matrimonio, o adquiere una vivienda propia habitable o bienes suficientes para acceder a ésta”. Respecto a este punto es una de las grandes diferencias con el matrimonio, los Concubinos no tienen derecho a la herencia, el concubino supérstite no ingresa a la sucesión del fallecido ni tiene derecho a reclamo alguno sobre los bienes propios del causante; cuando se trata de cónyuges respecto de los bienes propios del causante, el supérstite lo hereda en la misma proporción de los demás herederos.

Existen muchas más diferencias entre la Unión Convivencial y el Matrimonio, pero estas son las fundamentales y más resonantes dentro del Código Civil y Comercial de la Nación, no hay que obviar que en la parte administrativa también existen diferencias fundamentales.

Como conclusión de este pequeño análisis, podemos decir que obviamente no es lo mismo la Unión Convivencial y el Matrimonio. Evidentemente el Matrimonio, sigue siendo la principal institución de protección de los derechos y obligaciones entre los contrayentes.

La Unión Convivencial, es muy joven en el sistema jurídico argentino, por lo que el derecho va regulando sobre los hechos acaecidos en la sociedad y los va regulando, igualmente no se va equiparar por completo con el Matrimonio.

Dra. Gisela Sabelli. Abogada. Especialista Derecho de Familia.

Columnista del Diario el Minuto en Argentina