jue. Nov 14th, 2019

Vías para la descolonización del Sahara occidental

Por: Alberto Maestre Fuentes.

Hace ya demasiadas décadas que el Sahara Occidental sigue incluido en la lista de Territorios No Autónomos pendientes de descolonización, de las Naciones Unidas. Todavía hoy no hay expectativas, ni a corto ni a largo plazo, de que tal situación se revierta definitivamente. Por :El Minuto

Hace ya demasiadas décadas que el Sahara Occidental sigue incluido en la lista de Territorios No Autónomos pendientes de descolonización, de las Naciones Unidas. Todavía hoy no hay expectativas, ni a corto ni a largo plazo, de que tal situación se revierta definitivamente.

Por: Alberto Maestre Fuentes. Corresponsal de España, Especializado en el Sahara Occidental.

Con motivo de las “negociaciones” que llevan a cabo, en Suiza, los representantes de Marruecos y del Frente Polisario -junto con los de Argelia y Mauritania- sería el momento de que todas las partes fueran conscientes, realmente, de qué conlleva esta situación no solo para Marruecos y el Sahara Occidental, sino para toda la zona del Magreb.

Sería hora de que marroquíes y saharauis dejaran aparcados sus discursos nacionalistas extremos y diferencias y se sentaran, de una vez por todas, en la mesa con un único espíritu y objetivo esencial: que el Sahara Occidental deje de ser oficialmente considerado una colonia por parte de la comunidad internacional.

A lo largo de la historia nos encontramos con numerosos conflictos que fueron solucionados exclusivamente por la vía de las negociaciones.

Escuchar y llegar a posibles puntos en común deberá ser el primer paso. Y, como en toda negociación, deberán producirse cesiones, por supuesto, pero por todas las partes implicadas, y, siempre, los acuerdos que se lleguen a adoptar deberán estar amparados por la legalidad internacional y el respeto absoluto a las Resoluciones de Naciones Unidas.

Este conflicto enquistado, que ha sido expresamente silenciado por todos para no dañar los intereses propios con Marruecos, requiere de una solución urgente, eficaz y definitiva. Los saharauis viven en campos de refugiados desde hace ya demasiados años, aunque tengan   reconocido su derecho a la autodeterminación.

Puesto que el Sahara Occidental es una zona sensible con amplias fronteras, podría ser aprovechado por grupos terroristas islámicos y por las mafias de contrabando y tráfico de personas para desestabilizar a los países vecinos y a la propia Europa.

Para Marruecos solo existe una vía para terminar con este conflicto al que considera artificial, creado por Argelia para desestabilizar al reino alauí. Esta vía es la autonomista a la que califican de solución “realista” y que pasaría por la creación de una autonomía limitada para el Sahara Occidental, siempre dentro del Reino de Marruecos.

Esta solución podría ser una de las opciones, siempre y cuando los saharauis pudieran ejercer su libre derecho a la autodeterminación que les reconoce expresamente las Naciones Unidas y, pudieran votar en un referéndum en el que la otra opción fuera la independencia.

Hace ya demasiadas décadas que el Sahara Occidental sigue incluido en la lista de Territorios No Autónomos pendientes de descolonización, de las Naciones Unidas. Todavía hoy no hay expectativas, ni a corto ni a largo plazo, de que tal situación se revierta definitivamente.
Por: El Minuto

Si los saharauis aceptaran, dudoso, la opción autonomista que les ofrecen los marroquíes, estarían cometiendo un grave error pues estarían aceptando las tesis anexionistas marroquíes.

Al asumir la opción marroquí, los saharauis perderían la única gran baza que tienen en estos momentos. La comunidad internacional dejaría de reconocer que el Sahara Occidental está pendiente de descolonizar y, por tanto, su estatus se convertiría en un asunto interno marroquí.

Además, de imponerse la tesis de Marruecos, se estaría creando un grave precedente para todo el continente africano pues se habría roto el pacto, asumido por los estados africanos, del respeto a las fronteras heredadas por el colonialismo. Al quebrantarse, unilateralmente, la inviolabilidad de las fronteras africanas daría lugar a que otros estados se vieran tentados a realizar reivindicaciones territoriales con distintos argumentos.

Como toda negociación, ésta será ardua y más si las posiciones de las partes están tan irreconciliables como parece.

España podría tener un papel importante debido a sus lazos históricos y por su responsabilidad en la creación del conflicto. No hay que perder de vista que si todavía el Sahara Occidental está pendiente de descolonizar es por la política de abandono y entrega que tuvo España en su momento. Pero vista la evolución española en el conflicto, realmente es dudosa su capacidad resolutoria.

Este problema de descolonización debe ser solventado por las partes enfrentadas, con el asesoramiento y vigilancia de las organizaciones internacionales -ONU y la Unión Africana, esencialmente- y las grandes potencias como EE. UU. y Francia.

Si existe voluntad sincera de dialogo por todas las partes se llegará a una solución justa y razonable y África podrá cerrar definitivamente el capítulo de las descolonizaciones que inició hace décadas con las primeras independencias.

Se abre un amplio abanico de posibilidades para llegar a un consenso aceptable para marroquíes y saharauis. Este podría pasar por un periodo de autonomía previo al referéndum de autodeterminación;  el reconocimiento por ambos de las zonas que controlan para una posible partición del territorio; pero siempre bajo el amparo de un referéndum, o más de uno (en la zona controlada por Marruecos y, otro, en las que controla el Polisario); o la opción de la creación de un estado libre asociado a Marruecos en el que el derecho a la autodeterminación fuera reconocido y  pueda ser ejercitado, después de un tiempo acordado entre las partes, entre otros.

Marroquíes y saharauis no pueden continuar otros cuarenta y tres años más de esta manera. Marruecos invierte demasiados recursos económicos y miliares en el Sahara Occidental que podría estar destinando a otras zonas necesitadas de su país, sin tener garantizada ni reconocida su permanencia en este territorio no autónomo. Los saharauis tampoco pueden continuar viviendo como refugiados y de las ayudas internacionales mucho más tiempo, pues también les perjudica seriamente en su capacidad de articularse como futuro estado independiente.

El Sahara Occidental es, hoy por hoy, según la legislación internacional, la última colonia de África y la de mayor extensión y población del mundo. Dependerá de Marruecos y de los saharauis que deje de serlo a partir de un diálogo franco y sincero.

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