Sáb. Mar 28th, 2020

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Violencia política aún pendiente en la agenda de genero

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Las mariposas volaron y se esparcieron por el mundo, cuando la furia de un dictador quiso acallar las voces de tres mujeres que peleaban por la libertad y provoco la masacre de las Hermanas Mirabal.


Por: Daniel Alberto Defant | Corresponsal del Diario el Minuto en Argentina.


Este hecho sucedió un 25 de noviembre de 1960 (aún no había nacido), la fecha se toma para conmemorar el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer.

Por estos días, en todo el mundo, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil se embanderan tras consignas que promueven la eliminación de cualquier forma de violencia hacia la mujer, haciendo fondo sobre todo en la violencia doméstica, uno de los principales flagelos que padecemos la sociedad de hoy.

Entre otras manifestaciones de la violencia de género que se expresa en el espacio público, es la que padecen las mujeres que deciden participar en espacios políticos y que son víctimas del acoso y de la violencia política; sin encontrar demasiado distancia en algunos pises, con lo sucedido a las Hermanas Mirabal.

La mujer activista en especial las bolivianas son pioneras en Latinoamérica en denunciar estas prácticas, tipificándolas como delito, promoviendo que visibilizarían dando apoyo político a las víctimas.

Hoy a pesar de tener un mayor protagonismo en la política, el camino de lucha por el reconocimiento de sus derechos encuentra muchos obstáculos a la hora de garantizar una participación plena y en igualdad de oportunidades con los varones.

Helga Lukoschat, sostiene que mientras entre las mujeres y los hombres continúe existiendo una distribución tan desigual de las posiciones de poder y decisión, habrá déficit democrático.

Sabemos sin temor a equivocarnos, que cada peldaño de esta escalera de la política, para las mujeres es mucho más desigual.

En primer lugar, porque todavía el paradigma de la cultura patriarcal le asigna a la mujer el rol reproductivo, donde el protagonismo se expresa al interior del hogar y en el caso del varón, desde su rol productivo, sale a conquistar su espacio de actuación en lo público, que es el que se ve.

En la política, como en la vida, pasa igual.

En los partidos, que son el ámbito natural de participación política, la actuación de las mujeres es significativamente mayoritaria, pues se reproduce en el hacer para adentro, las tareas invisibles, que luego no se expresan efectivamente a la hora de los reconocimientos.

En muchos países las leyes de cupo, aun cuestionadas, hoy son la única garantía de igualdad de oportunidades para las mujeres, aunque por ello se traduzcan en igualdad de resultados.

Muchas veces son utilizadas como un tope máximo, permitiendo de este modo que las mujeres sean postuladas desde el final de las listas electorales, sin oportunidades de elegibilidad.

Esta regulación no se da solo en el manejo de los cupos, sino en lo cotidiano, donde de tan repetido, esta naturalizado en un código que se rige por sus propias reglas.

Allí es donde aparecen las barreras que obstaculizan el acceso a los cargos de decisión. Manifestaciones como el maltrato verbal, la manipulación psicológica, la extorsión laboral, el acoso sexual, son signos de lo que se denomina “violencia política”. También la negación de apoyar leyes o acciones que favorezcan la equidad de género, la presión para votar en contra de las propias convicciones bajo la amenaza de quedar fuera del esquema de poder o inventando competidores internos para desmovilizarlas; en muchas ocasiones premiando a mujeres más funcionales del sistema para disciplinar el resto.

El principal daño de la violencia política hacia las mujeres, es la erosión de su capacidad como representante de una sociedad, afectándola en lo político, en lo personal, en sus emociones y en la salud; pero fundamentalmente, en su vocación, en lo que está llamada a SER.

Para ser democráticos, la igualdad debe significar el derecho de cada persona a elegir y gobernar su propia existencia, el derecho a la individualización frente a presiones… Según los especialistas en violencia de género, este círculo se empieza a romper cuando las víctimas se animan a hablar y a demostrar la voluntad de cambio.

De otro modo, las víctimas, muchas veces reproducen el modelo y terminan convirtiéndose en victimarias.

Por lo expuesto, es que animamos a los gobiernos locales a que impulsen siempre una construcción social equitativa de políticas de igualdad en las ciudades, concordante con las propuestas contenidas, incorporando una AGENDA por la equidad pendiente.

Sea esta pequeña nota de reflexión una invitación a toda la sociedad civil a continuar involucrándose en esta misión de propiciar ciudades y comunidades en las que convivan mujeres y hombres, complementándose desde las diferencias y avanzando así en la construcción de una efectiva democracia local.

Sera a partir de esta construcción social y pacto local que se podrá alcanzar una mayor equidad de género, lo cual es inherente a una lucha eficaz y eficiente contra la pobreza y el desarrollo de sociedades inclusivas.

La convocatoria es amplia y generosa, tanto como para poner en práctica desde diversas experiencias, y para la definición de consensos y desarrollo de agendas locales de genero a nivel regional.

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