dom. Nov 17th, 2019

Voluntarios de la defensa. La guardia cívica finlandesa Suojeluskunta

En el marco del recuerdo del 80 Aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial, traemos a los lectores, artículos dedicados a dicha contienda. Finlandia se independizó de Rusia el 6 de diciembre de 1917, estando este país en plena Revolución. La situación era delicada en Finlandia, dado que el país había una importante presencia militar rusa, donde la agitación bolchevique era una realidad. Grupos favorables a la Revolución en Finlandia con ayuda de tropas rusas sublevadas, crearon la Guardia Roja.

Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro, Director Diario El Minuto para Argentina

Como contraparte fue creada la Guardia Cívica o Guardia Blanca como fuerzas de autodefensa. La victoria del bando “blanco” o nacionalista, la Guardia Cívica o Suojeluskunta tendría un papel en la flamante república finlandesa. Las características de las Fuerzas de Defensa de Finlandia, por su reducido tamaño en efectivos y el armamento anticuado, las tensiones internas como consecuencia de la guerra civil, tuvo particular incidencia en la organización de la Guardia Cívica o Suojeluskunta (también puede traducirse como cuerpo de protección o milicia de protección/cívica), que se caracterizaba por su lealtad política a la República finlandesa y aglutinar a los sectores vencedores de la guerra civil. La lealtad de esta fuerza al gobierno, tenía especial importancia para contar con elementos leales en caso de crisis interior, además de reforzar a las Fuerzas de Defensa. No obstante ello hubo un debate sobre el rol de esta organización, que como veremos más adelante tenía una peculiar estructura.

Los orígenes de la Guardia Cívica, se remontan a tiempos de la independencia de Finlandia. En julio de 1918 los representantes de 171 organizaciones de defensa voluntaria, en la localidad Jyväskylä, establecieron el régimen estatutario de la Guardia Cívica. Este cuerpo, nacido en el marco de la guerra por la independencia y posterior guerra civil, ante la ausencia de fuerzas militares permanentes, se convirtió en una institución nacional, con presencia en provincias y distritos. Desde el comienzo la Guardia fue un cuerpo separado de las Fuerzas de Defensa – fuerzas armadas regulares desde 1918 – con una conducción propia bajo dependencia del ministro de defensa. En caso de crisis, los guardias cívicos serían movilizados y quedaban subordinados al comando en jefe de las Fuerzas de Defensa.

La organización

En la década del 20, bajo la conducción del teniente general Kaarlo Mälmberg, la institución quedó articulada en:

· Cuartel General, compuesto por siete departamentos bajo un comando en jefe;

· Distritos de Guardia Cívica, dividido a su vez en áreas que conformaban municipios o localidades más reducidas. Estos distritos contaban con su jefe, como también a nivel local

· Ramas aérea y naval de la Guardia Cívica;

En esta época un 90% de las municipalidades finlandesas contaban con una asociación de la Guardia Cívica. El aspecto que la hacía una organización peculiar, es que los integrantes pagaban una cuota por pertenecer a ella. Existían miembros plenos, los que tenían derecho a participar en las asambleas, instrucción militar, uso de uniformes, y los “adherentes” que solo contribuían económicamente al sostén de la entidad. A partir de los 17 años, los “varones confiables” podían ser admitidos. Durante varios años, la pertenencia al partido socialdemócrata, por haber sido del “bando rojo” era un impedimento para ingresar a la Guardia, situación que perduró hasta la política de reconciliación promovida por el mariscal Mannerheim en los 30. No se permitía el ingreso a personas con antecedentes criminales y por lo que hemos observado, se buscaba reclutar ciudadanos cercanos a una línea nacionalista. Esto tuvo luego influencia en la compleja política finlandesa de entreguerras.

El comandante en jefe de la Guardia designaba a los jefes de distrito, que debían tener el apoyo de las asambleas locales. Los jefes de distrito tenían un mandato de dos años, los integrantes del

cuartel general distrital eran elegidos por los representantes locales. Anualmente se celebraban asambleas en todos los distritos, donde se debatían cuestiones al cuerpo, etc.

La Guardia Cívica contó con una rama naval. En 1923 comenzó a materializarse la idea de crear dicho componente, que no solo operaban en regiones marítimas, sino también en Lago Ladoga y parte del sistema lacustre del país. El número de embarcaciones, llegó a ser de 200, incluyendo remolcadores, con la participación de unos 650 efectivos.

La Guardia Cívica de Helsinki era la que mejor equipo naval tenía, consistente en embarcaciones bastante veteranas, que incluyeron algunos ex balleneros, un velero y una embarcación de 11 metros de eslora. También hubo una rama aérea, destinada a reforzar la fuerza aérea en caso de guerra. En los años 30 la rama naval de la Guardia Cívica creció hasta llegar a los 4.500 efectivos que operaban unos dos centenares de embarcaciones, pequeños torpederos y otros 4.000 destinados a seguridad de bases e instalaciones, además de tareas de mantenimiento.

La creación de un componente naval, respondió a la idea de contrarrestar un ataque soviético en el Golfo de Finlandia, donde operarían de manera conjunto con la Fuerza Naval finlandesa, apoyando a la flota de combate con un “enjambre” de lanchas rápidas tripuladas por los voluntarios de la Guardia Cívica, además de apoyar a las unidades de artillería de costa.

Sus misiones y responsabilidades

La Guardia Cívica tuvo como responsabilidad asistir a las Fuerzas de Defensa cuando fuera necesario, teniendo funciones de defensa territorial, defensa antiaérea, además de combate en primera línea. La reforma del sistema de movilización, estableció la división del país en distritos, que coincidían con los de la Guardia Cívica. En tiempo de crisis, la Guardia engrosaría las unidades de combate.

La Guardia tenía otras misiones que la transformaban en una entidad con un importante peso político y social en el país. Los voluntarios de la Guardia patrullaban fronteras, apoyaban a las fuerzas policiales en la lucha contra el contrabando (en Finlandia estuvo vigente hasta mediados de los 30 la ley “seca” como en Estados Unidos). En lo concerniente a la promoción de valores patrióticos y de unidad nacional, las organizaciones de la Guardia Cívica patrocinaban actividades deportivas, festividades con orquestas y coros, publicación de revistas, apoyo a mejorar la imagen de las Fuerzas de Defensa, políticas sociales como la creación de “comedores escolares”, programas de salud dental. En todas las actividades siempre estaba presente el resaltar el valor de la defensa nacional y de las organizaciones vinculadas a ello.

Dado las características de esta organización, tenía una fuerte influencia política, y diversos estudios históricos han reconocido su influencia en el desarrollo de distintas agrupaciones políticas. La Guardia Cívica encarnaba la defensa de los valores de la “Finlandia Blanca”, de los vencedores de la guerra civil de 1918. Incluso algunos de sus miembros participaron en el llamado Movimiento de Lapua, que en 1932 protagonizaron un alzamiento frustrado, con la idea de establecer un régimen de corte fascista. No obstante ello, la organización se mantuvo leal a las instituciones del país.

El financiamiento provenía de diversas fuentes, en primer lugar los fondos de los integrantes de las asociaciones que formaban parte de la Guardia Cívica, lo recaudado por eventos sociales (era una de las principales fuentes), los aportes del Estado (nunca excedió el 2% del presupuesto nacional, ni el 12% del defensa), y fondos municipales. Por último la Guardia Cívica contaba con una serie de empresas que desde 1927 generaban importantes recursos, destacándose la fábrica de armamentos de la Guardia Cívica o SAKO ( proveedor de equipos a las fuerzas regulares), Tiendas de la Guardia Cívica o SKOHA, la Editorial de la Guardia Cívica y las Bandas de Música. Asimismo la organización para recaudar fondos promovía actividades como loterías, eventos informales, grupos de teatro, reuniones junto al cuerpo femenino auxiliar o Lotta Svärd. El papel en el tejido social finlandés fue sumamente importante, era usual que edificios del cuerpo funcionaran como centro de vida social, además de cumplir un rol militar llegado el caso.

La empresa SAKO proveyó armamento a las fuerzas regulares, los salones de la Guardia Cívica exhibieron películas de propaganda del Ministerio de Defensa, como para fines educativos.

Sus integrantes. Su formación.

Los aspirantes a ingresar debían contar con la “recomendación” o “presentación” por parte de miembros activos de la organización. Los jóvenes que ingresaban a los 17 años eran integrados a las Unidades Juveniles, que tenían un carácter eminentemente deportivo, incluso existían grupos para jóvenes de 13 a 16 años que aspiraban a ser parte de la guardia cívica. El 70% de los integrantes de las Unidades juveniles terminaban optando por incorporarse a la guardia. En la década del 30, 200.000 jóvenes formaban parte de estas unidades, un porcentaje elevado en comparación con la demografía de Finlandia.

Al finalizar la guerra civil las Fuerzas de Defensa reclutaron los mejores cuadros de la guardia cívica, para integrarlos su estructura. Esto dejó al Cuerpo sin efectivos adecuados para brindar entrenamiento, lo que llevó a crear con su propia Escuela de Oficiales en 1919 en la ciudad de Hämeenlinna, ello no impidió que los distritos contaran con su propio curso de oficiales, que con el transcurso del tiempo fue mejorada y ampliada. Un reducido núcleo de guardias cívicos, fueron entrenados como oficiales en la Academia o Escuela de Cadetes de las Fuerzas de Defensa.

En el marco de una serie de mejoras de la calidad de los oficiales de la Guardia Cívica y de la Reserva Militar, fueron integrados en unidades del cuerpo, que a partir de 1931 – cuando Mannerheim fue nombrado presidente del Consejo de Defensa – alcanzaron un nivel comparable a los de los cuadros permanentes. En 1933 fue creada la escuela de suboficiales de la Guardia Cívica, en el marco de las mejoras impulsadas por Mannerheim. Hasta ese momento los suboficiales, recibían formación durante el servicio militar obligatorio, para luego pasar por el mecanismo de selección y admisión de la Guardia. Un aspecto interesante, que los suboficiales estaban preparados para suplir llegado el caso el rol de oficiales subalternos, en pelotones o secciones, en el campo de batalla, en caso que murieran o quedaran incapacitados por el combate.

El ejército finlandés desarrolló tácticas de combate cuerpo a cuerpo, conocido por sus siglas en finés, KKT, fue extendido al entrenamiento de los guardias cívicos. Este tipo de modalidad de lucha, fue adaptado a necesidades militares, que incluyó el empleo de armas blancas. En 1934 el jefe de instrucción y educación física del Ejército, promovió el uso de estas prácticas a los guardias, lo que contribuyó sin ninguna duda a mejorar su aptitud para la lucha cuerpo a cuerpo.

Uniforme de Guardia Cívica

El entrenamiento de los guardias tenía como objetivo cien horas de instrucción por año, no todos los distritos cumplían con estos parámetros, por razones de costos. Esto fue subsanado a partir de 1934, cuando se llevaron cabo ejercicios regionales anuales, donde el entrenamiento especializado, particularmente para ingenieros/zapadores, comunicaciones, artillería mejoraron. Una vez logrado la estandarización en la preparación para el combate, los voluntarios fueron clasificados en Clase A1 (hasta 40 años, para prestar servicio en primera línea), clase A2 (mayores de 40 años o para funciones territoriales) y clase B, quienes no aprobaron los exámenes para soldado, y destinados a funciones auxiliares. La escasa demografía del país demandaba el aprovechamiento de todo el potencial humano disponible.

La instrucción era similar a las unidades regulares, con otra distribución temporaria diferenciada de las fuerzas activas, dado las características de la organización y las especialidades. En la década del 30, estaban organizadas unidades ciclistas. En las localidades más reducidas, había compañías ciclistas, en otras ciudades de mayor entidad, batallones y Helsinki, un regimiento completo. Las ciudades importantes contaban con distritos con unidades de artillería y caballería. También en las grandes ciudades los distritos de la Guardia Cívica contaban con unidades médicas.

La Guardia Cívica promovió competiciones de tiro, incluso se organizaron clubes de tiro y caza (deporte muy popular en el país en aquellos años). La revisión militar de 1931 puso énfasis no solo en habilidades de tiro, sino que estas tuvieran aplicación militar, introduciéndose nuevos mecanismos de entrenamiento, no solo contra objetivos fijos, sino también móviles y distintos

requisitos en cuanto a resistencia, cadencia, puntería. El objetivo final era cumplir con el lema “cada soldado de la Guardia Cívica es un fusilero”. El armamento era anticuado, por ejemplo las tropas usaban el veteranos Mosin Nagant de los tiempos zaristas, viejas piezas artilleras, también obtenidos de los depósitos de armas rusas capturados en la guerra civil.

Los costos de formación de los guardias eran reducidos para el Estado finlandés, dado que las infraestructuras eran sufragadas por los miembros de las asociaciones de la Guardia Cívica, como también de trabajo voluntario y donaciones. En la década del 30, gran parte de los guardias cívicos pagaban sus armas y municiones para entrenamiento.

Final

El mariscal Mannerheim, consciente de la realidad geopolítica y del ascenso de dos potencias antagónicas: la Unión Soviética y el III Reich alemán, promovió como presidente del consejo de defensa en 1931, una serie de medidas destinadas a incrementar el gasto de defensa. La tenaz oposición de la izquierda, especialmente de los socialdemócratas, lo llevó a iniciar un acercamiento político, levantando la veda sobre el ingreso de militantes socialdemócratas a la Guardia Cívica. El proceso de reconciliación terminó en 1940, tras la Guerra de Invierno, cuando el país fue puesto a una durísima prueba. Luchar por su existencia como estado independiente. Esto permitió que los partidos votaran sin oponerse los incrementos en los gastos de defensa, algo tarde, dado que si se hubiera hecho antes, la situación militar de Finlandia en 1939, cuando la Unión Soviética atacó, sin ninguna duda habría sido distinta.

La Guardia Cívica llegó a tener 276.300 asociados en 1939, Richard Condon, historiador de la Guerra de Invierno, nos habla de 100.000 voluntarios entrenados para integrarse a las fuerzas de primera línea en 1939. Estos voluntarios hicieron frente a la avalancha soviética en el lejano norte, bajo condiciones más que rigurosas por el clima invernal y ante la superioridad del enemigo. Batallones debían guarnecer las fronteras amenazadas por divisiones y regimientos motorizados.

No cabe duda que la labor de la Guardia Cívica a través de sus asociaciones, tuvieron un rol más que relevante en promover la “cultura de defensa”, cohesión nacional, solidaridad y compromiso. El Estado con un escaso presupuesto, gracias a la promoción de la “cultura” de defensa nacional, creó una sólida reserva militar voluntaria, motivada y entrenada. La estructura territorial creada por la Guardia Cívica facilitó la puesta en marcha del sistema de movilización creado por Manneheim, que permitió al país movilizar en plazos relativamente cortos unidades de combate completas al frente de batalla. Los “guardias cívicos” combatieron duramente en las guerras que libró Finlandia, por otro lado como organización territorial, cumplió con eficiencia su misión, disuadiendo al enemigo de actuar en la retaguardia.

En 1944 como consecuencia de la paz acordada con los soviéticos, la Guardia Cívica, tildada de fascista, fue disuelta. El ejército finlandés (Suomen Armeija) se hizo cargo de los distritos y la estructura de movilización creada por la Guardia Cívica en los 20. Lo que permitió al país contar posteriormente con una reserva activa, con elevado nivel de operatividad y entrenamiento.

El tiempo ha pasado el recuerdo de esta noble institución, llevó a su restablecimiento con ciertas diferencias, bajo otra denominación, la Asociación para la Defensa de la Patria, que aunque no tiene la magnitud y organización de su antecesor, es una entidad donde los voluntarios pagan por ser parte de esta entidad, que tiene como responsabilidad promover “cultura de defensa” y dar entrenamiento militar a sus miembros, para asistir a las Fuerzas de Defensa en caso de crisis/conflicto.

La Guardia Cívica, tuvo un papel importante en la construcción de la Nación, en promover el compromiso de los ciudadanos con la defensa del país, que tuvo como resultado, en contar con una nación preparada para las duras pruebas que impuso la Segunda Guerra Mundial a un país pequeño como Finlandia, con tres millones de habitantes y 338.000 km2, que a pesar de las pérdidas territoriales sufridas, el país sobrevivió como estado independiente.

AfrikaansArabicEnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish