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Zanzíbar. Encrucijada de culturas

El Minuto | La isla de Zanzíbar, lugar turístico muy popular en el este de África, sitio de nacimiento del célebre cantante Freddy Mercury, tiene una rica historia. Hace sesenta años estallaba una revolución que derrocó al sultán y la flamante república, pocos meses después junto con la república de Tanganika, darían origen al actual Tanzania, el 26 de abril de 1964.

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro. | Director de Diario El Minuto para Argentina.

La región de Zanzíbar es un archipiélago de 2.462 km2 y 1.8 millones de habitantes, a 35 km de la costa africana, siendo la isla principal Unguja – conocida como Zanzíbar – seguido por la isla de Pemba, islas Latham e islas menores. Desde 1964 tiene un régimen autónomo, luego de unirse con Tanganica para crear la actual República Unida de Tanzania, conservando su su propio gobierno y legislación. Las tensiones separatistas son mínimas, a pesar que ha crecido en el marco del llamado “islam político”. Los dos principales partidos del territorio, el Chama Cha Mapinduzi o Partido de la Revolución (CCM) y el Frente Cívico Unido o CUF, se mantienen al margen de este debate, guardando silencio. Desde 2020 gobierna el archipiélago Hussein Mwinyi, en calidad de presidente del histórico CCM, que lidera un gobierno de unidad junto al partido opositor Alianza para el Cambio y la Transparencia-Wazalendois (ACT-Wazalendo). Zanzíbar tiene un amplio régimen de autonomía reflejado en las potestades del poder legislativo local. Un dato curioso, que las instituciones conservan nombres como en tiempos de la revolución de 1964. El poder ejecutivo se denomina Consejo Revolucionario, junto con la Cámara de Representantes, forman el “Gobierno Revolucionario”.

La economía, propia de un país subdesarrollado, tiene un sector industrial limitado, que produce alimentos, cigarrillos y calzado. Los buenos índices de crecimiento entre 2009-2019, no se tradujeron en la reducción de la pobreza, que ha sido lenta según estudios del Banco Mundial. El turismo aporta el 27% del PIB local y tiene un papel importante en la generación de empleo. No obstante, el desempleo juvenil y de las mujeres es muy elevado. Las exportaciones se limitan aceite de palma, especias (como el clavo de olor) y pescado. El gobierno impulsó una zona de libre comercio y la posibilidad de la existencia de petróleo en aguas cercanas a la isla Pemba abre nuevas perspectivas, pero la falta de consensos sobre la distribución de ingresos con el resto de Tanzania, han retrasado los trabajos de exploración. En marzo de 2024 el ministerio de Economía Azul y Pesca de Zanzíbar convocó para la exploración y eventual explotación de gas y petróleo en aguas de Pemba. Esto abre nuevas perspectivas no solo para Zanzíbar, sino para Tanzania.

Los tiempos del Sultanato de Zanzíbar.

La presencia en Zanzíbar es de vieja data, existen evidencias de presencia humana desde hace 20.000 años. Existen evidencias que los antepasados de los pueblos bantúes que poblaron las islas, comerciaron con las antiguas potencias del Próximo Oriente en la Antigüedad. Dado su posición geográfica fue centro de un intenso intercambio cultural y comercial, especialmente entre comerciantes provenientes de la Península Arábiga y Persia con las poblaciones suajilis a partir del siglo I d.C. En el siglo X, comenzó un proceso de urbanización y para el siglo XI tanto los hadimu como los tumbatu, establecieron sistemas de gobierno con jefes hereditarios. Los yemeníes edificaron una mezquita, que data del año 1107, siendo evidencia del proceso de islamización del país.

En 1504, Zanzíbar quedó en manos portuguesas por casi dos siglos. El marfil, las especias y los esclavos fueron un lucrativo negocio para los lusitanos. En 1698 el sultán de Omán terminó con la presencia de Portugal en Zanzíbar. Los omaníes se quedaron con las mejores tierras, empleando mano de obra esclava para su explotación. El intenso intercambio entre África Oriental, Próximo Oriente y la India trajo riqueza y prosperidad a las elites árabes locales. En 1840, durante el reinado del sultán Sayyid Said bin Sultan al-Busaid, trasladó su corte de Mascate en Omán, a Zanzíbar. La presencia de comerciantes indios se hizo cada vez más importante, alentadas por el sultán. En 1861, la lucha dinástica entre los hijos de Sayyid Said, terminó con Sayyid Majid bin Said Al-Busaid su sexto hijo, convertido en sultán de Zanzíbar y el tercer hijo, Sayyid Thuwaini bin Said al-Said fue proclamado sultán de Omán.

Los viajeros europeos a mediados del siglo XIX, describieron Zanzíbar, como una ciudad con una lamentable higiene, donde millares de esclavos vivían en condiciones de absoluta miseria, frente a una elite árabe rica y próspera. La brutalidad y maltrato estaban a la orden del día. El régimen de terror garantizaba disuadir cualquier tipo de revuelta. El odio de aquellas víctimas del sistema impuesto por los dominantes árabes quedaría presente hasta la época de la independencia.

Zanzíbar extendía su influencia sobre el Este de África desde Mombasa hasta el norte de Mozambique y controlaba las rutas que conectaban con la región de los Grandes Lagos hasta el interior de la actual República Democrática del Congo. El interés de este espacio denominado “Zanj” residía en el tráfico de esclavos, oro y marfil. La actividad agrícola de Zanzíbar demandaba mucha mano de obra con una elevada tasa de mortalidad – un tercio – por las duras condiciones de trabajo. No obstante, el negocio más lucrativo era el comercio de esclavos a la India, Persia, Arabia y el Imperio Otomano. El comercio esclavista generó la aparición de personajes poderosos como Tippu Tip, gobernador y representante de los intereses del sultán de Zanzíbar en África Oriental. Derrotado por los belgas en 1894 se retiró a Zanzíbar donde era poseedor de una inmensa fortuna. Cabe destacar que desde 1885, el sultán Bargash perdió su tradicional influencia en Tanganica, con la llegada de los alemanes que impusieron tratados de protección a jefes locales afectando seriamente la economía del sultanato, al perder su presencia en el tráfico de marfil, oro y esclavos. Asesorado por el cónsul británico John Kirk, dicho sultán intentó orientar la economía de Zanzíbar hacia el comercio del caucho y marfil, aprovechando la posición geográfica del sultanato. Los intereses alemanes en África Oriental frustraron dicho proyecto. Ello no impidió que por un tiempo el sultán obtuviera una importante fortuna personal con el citado comercio.

En 1886 el sultán Khalifa firmó un acuerdo con Londres para abolir la esclavitud en sus territorios. En los hechos este siniestro comercio se mantuvo muy activo. Los británicos siguieron presionando sobre ello, llegándose a la firma de un nuevo tratado con el objeto de poner fin al comercio esclavista dentro de los dominios del sultán, afectando seriamente la economía de Zanzíbar. Finalmente en 1897 por presión de Londres, fue abolida formalmente la esclavitud.

El reparto de África entre las potencias europeas dejó a Zanzíbar sin sus posesiones continentales. En 1890 Alemania y Gran Bretaña llegaron a un acuerdo sobre sus áreas de influencia en África Oriental. Zanzíbar quedó bajo control de Londres que impuso un protectorado y funcionarios británicos fueron empleados en distintos puestos de la administración, como el caso de Sir Lloyd William Mathews, oficial naval que ejerció el cargo de primer ministro hasta su muerte en 1901. En 1896 Khalid bin Bargash, se proclamó sultán, algo que los británicos se oponían y estalló una guerra, de unos 45 minutos, la más corta de la historia, cuando buques de la Marina Real abrieron fuego contra el Palacio Real, ante la resistencia del monarca de dejar su trono.

Depuesto Khalid fue reemplazado por su hermano, afín a los intereses británicos, Hamoud bin Mohammed. El nuevo gobernante liberó a los esclavos y compensó a sus dueños. Desde 1913, los británicos ejercieron el control directo a través de un “Residente” siendo en la práctica un gobernador y verdadera autoridad del sultanato.

En 1920 la costa de la actual Kenia, nominalmente bajo soberanía de Zanzíbar, fue creado un Protectorado, que en 1963 fue anexado a la Colonia de Kenia, con aprobación del sultán, a pesar que desde hacía tiempo no ejercía el control efectivo sobre dicho territorio.

El dominio británico no modificó la estructura de poder local, estando en la cúspide la elite árabe y el comercio en manos indias. El inmovilismo social y económico crearía las condiciones para la cruenta revolución de 1964. Esto quedó reflejado en la política local, donde los partidos se organizaron sobre base étnica, destacándose el Partido Nacionalista de Zanzíbar (ZNP) apoyado por los árabes, y los nativos del Partido Afro-Shirazi (ASP). Los desacuerdos entre ambos grupos sobre la creación de nuevas instituciones electivas, aceleró la brecha entre árabes y africanos, retrasando la formación del gobierno interino, como paso previo a la retirada británica.

En 1963 por medio de la Ley de Zanzíbar, el Parlamento británico dio por terminado el régimen de protectorado. En ese momento gobernaba el sultán Jamshid bin Abdullah, pero su reinado sería efímero.

La Revolución de 1964 y la creación de Tanzania.

Las tensiones sociales entre la masa de africanos y la elite árabe era de vieja data. Los segundos controlaban el poder político y económico. Los británicos encontraron en la población árabe un aliado clave para ejercer el control sobre Zanzíbar, además de la influyente clase mercantil india. En la última etapa del régimen del Protectorado, los británicos impulsaron la realización de elecciones. En enero de 1961 la ASP y el ZNP ganaron cada uno 11 de los 22 escaños disponibles en el Parlamento de Zanzíbar. Ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo para formar un gobierno, fueron celebradas nuevas elecciones en junio y el número de escaños se elevó a 23. El ZNP se alió al Partido Popular de Pemba, ocupando 13 escaños, mientras que el ASP a pesar de haber recibido la mayoría de los votos se quedó con 10. El ASP acusó a la coalición ZNP – PPP de fraude y estallaron revueltas que costó la vida a más de 60 personas. El gobierno prohibió partidos considerados radicales y la administración quedó en manos de sus propios partidarios, incluyendo a la Policía.

En las elecciones de 1963, por la peculiar distribución de distritos electorales, que favorecía a los 50.000 árabes frente a los 230.000 africanos, permitió que el ZNP se quedara con el gobierno a pesar que el ASP de Karume, con el 54% solo pudo obtener 13 bancas de las 31. Las medidas del gobierno se centraron en prohibir al partido de izquierdas árabe Umma, despedir a todos los africanos de la fuerza policial, centrar la política exterior hacía el mundo árabe, lo que generó un profundo malestar en la población negra. El discurso racista de miembros del gobierno de aquel momento, como del ministro de Finanzas Juma Aley, quién públicamente señaló que los árabes eran superiores a los negros y que ello fundamentaba el sistema de representación que perjudicaba a la mayoría africana. Los recortes de gasto escolar en escuelas con la mayoría de alumnos negros, incrementó el sentimiento de odio. Vale la pena destacar que había personas que en su juventud habían sido esclavizados. La política del gobierno del sultán no hacía más que agravar las tensiones.

El 10 de diciembre de 1963 el pabellón británico fue arriado de Zanzíbar, finalizando el Protectorado. El gobierno solicitó a Londres que un batallón permaneciera en el país, pero la inteligencia británica advirtió el riesgo de una revolución con tintes comunistas. La presencia militar solo iba a generar mayores problemas. Mientras tanto un trabajador inmigrante de origen ugandés, John Okello, en la isla de Pemba aglutinó numerosos seguidores, todos militantes del Partido Afro Shirazi. En la madrugada del 12 de enero de 1964, Okello junto a unos 600 activistas en la isla de Unguja – donde está la ciudad de Zanzíbar – asaltaron estaciones de policía.

Armados con machetes, herramientas y cuchillos, logaron sorprender a los policías de origen árabe. A pesar del empleo de armas de fuego, los policías no logaron reducir a los rebeldes, que pronto recibieron apoyo de ex oficiales de policía negros despedidos no hacía mucho. Okello condujo a los activistas del ASP al cuartel policial de Ziwani, donde se hizo con un importante botín en armas de fuego.

En la mañana del 12 de enero, Okello desde la estación de radio hizo un llamado a las masas para terminar con los “imperialistas”. Los combates llegaron a “Stone Town” el casco histórico de Zanzíbar, donde el jefe de policía, de origen británico logró resistir los embates de los revolucionarios. En el ámbito rural los “manga” como se denominaban los terratenientes árabes entraron en choque con los campesinos negros. Pronto llegaron los militantes del ASP armados masacrando a los “manga”. A las dos de la tarde, el aeropuerto fue capturado y cerrado por parte de los revolucionarios. El caos inundó la isla, donde masas enfurecidas atacaron propiedades y comercios de árabes e indios. Hubo asesinatos y violaciones a escala. El sultán, junto con el primer ministro Muhammad Shamte Hamadi y miembros del gabinete, huyeron de la isla en el yate real Seyyid Khalifa. Las luchas callejeras por tomar la sede del gobierno duraron doce horas, costaron 80 muertos y 200 heridos. Finalmente se formó un gobierno revolucionario.

John Okello ordenó que los blancos – término que era para los europeos y estadounidenses – no fueran atacados. Directiva que desconocían la mayor parte de los occidentales que fueron a buscar refugio en el Club Inglés. Las escenas vistas fueron perturbadoras, donde había cadáveres de árabes asesinados con sus genitales cortados, bandas violando mujeres también de ese origen como a los inmigrantes indios. Mientras tanto en el campo bandas armadas asesinaban a los terratenientes árabes.

En cuanto a la figura de Okello, era un personaje del cual poco se sabía, incluso para el sofisticado servicio británico de inteligencia. Un simple pintor de casas, militante sindical de la isla de Pemba, que se transformó rápidamente en organizador de la revuelta que terminó con el sultanato. Los informes de inteligencia lograron saber que Okello fue policía en Kenia, pero abandonó el uniforme para adherir a la rebelión tribal Mau Mau, que alcanzó altos niveles de violencia y que motivó un importante despliegue militar. Tiempo después aquel misterioso inmigrante ugandés, señaló que su lucha por Zanzíbar, lo hizo por su fe cristiana para liberar a sus hermanos oprimidos (cabe señalar que el 90% de la población era musulmana).

Británicos y norteamericanos fueron evacuados por las fuerzas armadas de sus países. Las fuerzas británicas en Kenia estuvieron en alerta por unas horas. Garantizada la seguridad de los ciudadanos británicos en Zanzíbar la idea de una intervención armada quedó descartada. Al fin de cuentas, la retirada de dicho territorio, no impactaba en los intereses económicos británicos, la única fuente de preocupación era que el antiguo sultanato se convirtiera en un estado marxista, dado las ideas radicales de los líderes del partido Umma.

El vacío de poder dejado por el sultán y su gobierno que había huido, permitió a Abeid Amani Karume del ASP y Abdulrahman Muhammad Babu, del partido Umma, hacerse con el poder, invitados por Okello para formar un gobierno revolucionario. Karume estaba fuera de Zanzíbar. Pronto el nuevo presidente de la República Popular buscó marginar a Okello, quién ostentó el cargo de “mariscal de campo”. Así nació la República Popular de Zanzíbar y Pemba, los partidos políticos Partido Popular de Pemba y el Partido Nacionalista de Zanzíbar pro árabe, fueron prohibidos. Se estima que las bandas lideradas por Okello costó la vida a miles de personas, pero no se tiene registro cierto del número de víctimas. Solo por medio de un grupo de periodistas italianos, que filmaron las fosas comunes pudo saberse con certeza que la matanza fue de magnitud.

El 3 de febrero la paz regresó a Zanzíbar, milicias pro gobierno junto a fuerzas de Tanganica desarmaron a la Fuerza Militar de la Libertad de Okello, que seguían fuera de control. Sectores del gobierno revolucionario veían con desconfianza a este ugandés cristiano que buscaba tener protagonismo en la política local. Es muy probable que una vez terminado el trabajo sucio – terminar con el poder árabe local – era imperioso deshacerse de dicho personaje. El 11 de marzo Okello le fue negado el ingreso al país y fue deportado, primero a Tanganica y de allí a Kenia, para luego terminar en Uganda, donde murió en circunstancias no aclaradas, posiblemente víctima de la dictadura de Amin en 1971.

En abril fue creado el Ejército Popular como fuerza militar regular. Karume un socialista moderado anunció las negociaciones para crear un estado junto a Tanganica. El régimen de Nyrere veía con preocupación que su vecino terminara en manos de un régimen marxista radical. Las sospechas crecieron cuando el ministro de Exteriores de Zanzíbar buscó apoyo chino para crear su rama militar del Partido Umma. Ello no impidió reformas sociales y que se adoptara la agenda socialista de dicho partido en los ámbitos económico y educativo.

La República Popular solo existió durante seis meses. El país decidió unirse a Tanganica en noviembre de 1964, dando paso a la actual Tanzania, siguiendo una vía socialista moderada. Zanzíbar conservó su gobierno formado por el Consejo Revolucionario y Cámara de Representantes, régimen de partido único el Partido Afro Shirazi, teniendo como presidente a Karume, asesinado en 1972 en medio de una crisis política. Fue un personaje autoritario, como quedó reflejado en el intento de imponer un matrimonio forzado con cuatro mujeres persas en 1970, arrestando a los familiares para que cumplieran sus deseos. Nyrere, presidente de Tanzania presionó abiertamente y Karume tuvo que ceder. Este comportamiento del presidente de Zanzíbar iba a contrario de las reformas sociales incluyendo reforma agraria, salud gratuita, planes de vivienda y mejoras en las instalaciones sanitarias, además de terminar con la discriminación racial tan frecuente en tiempos del sultanato.

En 1992 fue establecido el multipartidismo, lo que no estuvo exento de críticas sobre la estrategia del ASP/CCM de retener el poder.

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