Decreto firmado y relato oficial en entredicho
La publicación del decreto que aprobó la concesión del cable submarino de fibra óptica entre Hong Kong y Concón, impulsado por China Mobile International, abrió un complejo frente político para La Moneda.
El documento fue firmado el 27 de enero por el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz. Sin embargo, el Ejecutivo no informó públicamente la decisión. Dos días después, la concesión fue congelada, en medio de advertencias provenientes de Estados Unidos.
La Moneda intentó instalar que aún no existía una decisión definitiva. Como argumento, sostuvo que el decreto no había sido enviado a Contraloría y que el proceso contempla 12 etapas administrativas. No obstante, el texto establecía una vigencia de 30 años, inicio de obras en un mes y plazo de ejecución de 18 meses.
A esa altura, la versión de que el proyecto seguía en evaluación comenzó a debilitarse.
Primera fisura en el gabinete
El subsecretario Araya fue el primero en tensionar el relato oficial. El sábado señaló que el proyecto estaba “en la recta final” y que, si se cumplían los requisitos técnicos, debía autorizarse.
Además, informó que la concesión había sido solicitada en noviembre, apenas 63 días antes de aprobarse. La declaración generó incomodidad interna y abrió una fisura entre el ministro Muñoz y el subsecretario, cuya relación atraviesa su momento más complejo.
Advertencias de EE.UU. y versiones cruzadas
El ministro Muñoz reveló que el embajador Brandon Judd le advirtió sobre eventuales sanciones a quienes participaran del proyecto.
Sin embargo, el entorno del ministro aclaró posteriormente que la reunión formal ocurrió el 2 de febrero, es decir, después de anular el decreto. Desde el Gobierno surgieron versiones distintas sobre el momento y el contenido de las advertencias.
La ministra Macarena Lobos señaló que, tras la audiencia con el embajador, se decidió revisar exhaustivamente los antecedentes. En paralelo, el ministro Álvaro Elizalde sostuvo que el retroceso se produjo antes del encuentro formal.
Las diferencias públicas alimentaron las críticas por falta de coordinación.
Hermetismo y riesgo para el Visa Waiver
La negociación con la empresa china se desarrolló con total reserva. La información se conoció primero por reportes internacionales y luego por la prensa nacional.
En el debate emergió un elemento sensible: el eventual impacto en la permanencia de Chile en el programa Visa Waiver con Estados Unidos.
Además, trascendió que Guillermo Petersen, jefe de gabinete del subsecretario, recibió un documento desde la embajada estadounidense advirtiendo riesgos para la seguridad regional.
Sorpresa presidencial bajo cuestionamiento
El Presidente calificó como “arbitraria y sorpresiva” la revocación de visas anunciada desde Washington.
Sin embargo, existían antecedentes de advertencias previas y precedentes internacionales. El año pasado, Estados Unidos revocó visas a altas autoridades costarricenses tras controversias vinculadas a la exclusión de Huawei en contratos 5G.
En sectores del futuro gobierno existe la convicción de que la iniciativa contaba con respaldo presidencial, aunque no generaba igual entusiasmo en otras carteras.
Efecto boomerang y señal opositora
Aunque inicialmente el oficialismo cerró filas, comenzaron a surgir voces críticas desde la propia coalición.
El diputado Raúl Soto cuestionó el manejo comunicacional y aludió a versiones contrapuestas e información incompleta. Jaime Mulet afirmó que “alguien no está diciendo toda la verdad”.
Desde la oposición, Arturo Squella planteó la necesidad de evaluar una comisión investigadora. Parlamentarios de RN, la UDI y Republicanos han adelantado que impulsarán la instancia tras el 11 de marzo.
El decreto del cable submarino China Chile, lejos de quedar como un trámite técnico, se transformó en un flanco político con repercusiones internacionales.










