Rebajas de impuestos y reconstrucción: el ambicioso plan económico con que Kast inicia su gobierno

El Plan de Reconstrucción Nacional presentado por el gobierno de José Antonio Kast busca reactivar la economía y reconstruir zonas afectadas por incendios. La propuesta abre un debate sobre sus ventajas, riesgos fiscales y efectos en la inversión.
Oed Bustamante
Oed Bustamante
Columnista | Diario el Minuto

En medio de un escenario marcado por los incendios forestales y un complejo panorama fiscal, el presidente José Antonio Kast decidió abrir el primer gran frente económico de su administración.

Desde la localidad de Lirquén, en la Región del Biobío, el mandatario presentó el Plan de Reconstrucción Nacional, una iniciativa que combina medidas de emergencia para enfrentar los efectos de los incendios con reformas estructurales orientadas a impulsar el crecimiento económico.

El proyecto no solo busca reconstruir viviendas y apoyar a las familias afectadas en las regiones del Biobío y Ñuble, sino que también intenta convertirse en el primer vehículo legislativo para implementar parte del programa económico con el que Kast llegó a La Moneda.

Un plan con doble objetivo: reconstrucción y crecimiento

El paquete contempla más de 40 medidas agrupadas en cinco ejes, que abarcan desde financiamiento directo para la reconstrucción hasta reformas regulatorias para acelerar proyectos de inversión.

La lógica del plan es clara: utilizar la reconstrucción como motor de actividad económica, especialmente en sectores intensivos en empleo como la construcción.

Sin embargo, el anuncio ocurre en un momento particularmente delicado para las cuentas públicas.

Durante la primera semana del nuevo gobierno, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, advirtió que el Estado cerró 2025 con una caja fiscal extraordinariamente baja, lo que obliga a ordenar las finanzas públicas mientras se intenta estimular la economía.

Ese contexto instala una tensión evidente: el gobierno propone rebajas tributarias y subsidios, mientras reconoce una situación fiscal estrecha.

Rebajas tributarias como motor de inversión

Uno de los pilares del proyecto apunta a reactivar la economía mediante incentivos tributarios.

Entre las principales medidas destacan:

  • Reducción del impuesto corporativo desde 27% a 23%
  • Reintegración del sistema tributario
  • Eliminación del impuesto a las ganancias de capital
  • Eliminación temporal del IVA a la vivienda por 12 meses

La apuesta del Ejecutivo es que estas medidas generen un aumento de la inversión privada que, a mediano plazo, se traduzca en mayor crecimiento económico y, eventualmente, en más recaudación fiscal.

El argumento no es nuevo en el debate económico: menos impuestos hoy para generar más actividad mañana.

Reactivar la construcción y el mercado inmobiliario

La eliminación temporal del IVA a la vivienda apunta a dinamizar un sector que lleva varios años de desaceleración.

El mercado inmobiliario enfrenta actualmente altos niveles de stock de viviendas sin vender y una fuerte caída en la inversión, situación que ha impactado directamente en el empleo del sector construcción.

En teoría, una reducción de impuestos podría estimular la demanda y acelerar proyectos detenidos.

Cambios que impactan directamente a los hogares

El plan también incluye medidas que afectan de forma directa a las personas.

Entre ellas destacan:

  • Eliminación de contribuciones para la primera vivienda de adultos mayores
  • Subsidios para proteger el empleo formal
  • Ajustes al sistema de gratuidad universitaria

En el caso de la educación superior, el proyecto propone limitar la gratuidad a estudiantes menores de 30 años y frenar su expansión a nuevos deciles de ingresos.

Estas medidas forman parte del eje de reconstrucción fiscal, destinado a generar espacio presupuestario para financiar otras prioridades del gobierno.

Permisología: el viejo obstáculo de la inversión

Otro componente relevante del proyecto apunta a reducir las trabas regulatorias que, según el sector empresarial, han frenado la inversión en Chile durante la última década.

Las medidas incluyen:

  • Reformas al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA)
  • Reducción de plazos en permisos sectoriales
  • Agilización de concesiones marítimas
  • Compensaciones cuando el Estado anule resoluciones administrativas

El objetivo declarado es reducir la incertidumbre regulatoria y acelerar proyectos en minería, energía e infraestructura.

Reconstrucción y gasto público

En paralelo a las reformas económicas, el plan contempla gasto directo para enfrentar las consecuencias de los incendios forestales.

La medida más significativa es una inyección adicional de $400.000 millones para la reconstrucción de viviendas.

El gobierno ha señalado que la prioridad será acelerar la entrega de soluciones habitacionales en las zonas más afectadas.

Ventajas del plan

Desde una perspectiva económica, el proyecto presenta varias fortalezas:

  • Puede reactivar la inversión privada en un momento de bajo crecimiento
  • Apunta a destrabar proyectos paralizados por regulación
  • Intenta impulsar sectores intensivos en empleo como construcción y energía
  • Introduce incentivos tributarios que podrían mejorar la competitividad económica

Si estas medidas logran atraer inversión, el impacto en crecimiento podría ser relevante.

Debilidades y riesgos

Sin embargo, también existen interrogantes importantes.

La principal es fiscal.

Reducir impuestos en el corto plazo implica menores ingresos para el Estado, justo en un momento en que el propio gobierno reconoce que las cuentas públicas están tensionadas.

Además, varias de las reformas regulatorias podrían enfrentar resistencia política o social, especialmente en materias ambientales.

El desafío será encontrar un equilibrio entre acelerar la inversión y mantener estándares regulatorios adecuados.

El primer gran test económico

El Plan de Reconstrucción Nacional representa mucho más que una respuesta a los incendios.

Es, en realidad, la primera señal concreta del modelo económico que el gobierno de Kast busca implementar.

La apuesta es clara: crecimiento impulsado por inversión privada, reducción de impuestos y simplificación regulatoria.

El tiempo dirá si esa fórmula logra resolver la ecuación más compleja de todas: crecer con una caja fiscal estrecha.

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