El ataque más cruento contra Israel desde su fundación
El gobierno de Israel enfrenta el mayor ataque terrorista desde 1948. Más de 1.200 civiles fueron asesinados por Hamas, en una ofensiva masiva que incluyó 5.000 cohetes en minutos, incursiones terrestres y ataques coordinados que tomaron por sorpresa al aparato de seguridad israelí. En pocas horas, el grupo terrorista ejecutó una operación híbrida que combinó drones, parapentes motorizados, infiltración urbana y secuestro de civiles.
Israel, golpeado en su frente interno, se ve obligado a desmantelar por completo la capacidad militar de Hamas, cuyas bases se encuentran mimetizadas entre la población civil en Gaza.
Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto en Argentina
Combate urbano: la experiencia israelí y un terreno letal
Israel tiene experiencia en guerra urbana —Nablus y Jenin en 2002—, donde tropas debieron “caminar a través de muros” para evitar emboscadas. Hoy, ese escenario regresa amplificado. Gaza es un laberinto de cemento, con túneles, trampas, escudos humanos y comandos entrenados por Irán y Hezbollah.
En sus operaciones anteriores, las FDI redujeron daños civiles mediante inteligencia quirúrgica, pero la magnitud del ataque del 7 de octubre obliga a una respuesta más dura, compleja y prolongada.
La evolución militar de Hamas: 2008–2023
Hamas pasó de tener 6.000 combatientes en 2005 a más de 16.000 entrenados en Irán, Siria y Líbano. Su “Fuerza de Cohetes” hoy posee un arsenal estimado en 30.000 proyectiles, túneles con salida al Sinaí, mando descentralizado y centros de control insertos en hospitales, escuelas y campamentos de refugiados.
El grupo ha perfeccionado tácticas psicológicas: usa escudos humanos, provoca daños colaterales, explota mediáticamente las víctimas civiles palestinas y busca erosionar el apoyo internacional hacia Israel.
El ataque del 7 de octubre: precisión, sorpresa y brutalidad
El golpe de Hamas expuso fallas de inteligencia en Israel. La organización logró burlar sensores, vigilancia electrónica y rutas militares, ingresando con rapidez a territorio israelí. Usó ropas civiles —violando Convenios de Ginebra—, drones y maniobras multipunto para secuestrar civiles y masacrar a más de 200 jóvenes en un festival.
La intención: quebrar el frente interno israelí y forzar decisiones impulsivas del gobierno.
Opciones de Israel y dilemas estratégicos
Israel debe:
-
Recuperar territorio y eliminar remanentes infiltrados.
-
Rescatar rehenes en manos de Hamas.
-
Neutralizar centros de comando subterráneos.
-
Reducir la capacidad de la Fuerza de Cohetes.
-
Actuar rápido antes de perder apoyo internacional.
Una ocupación prolongada es inviable. Pero una retirada sin destruir la estructura militar de Hamas permitiría al grupo reconstruirse, como ocurrió tras 2008, 2012 y 2014.
Gaza: un escenario de guerra híbrida
Hamas combate sin reglas, utiliza civiles como protección y lleva la batalla al plano político, psicológico y digital.
Israel, por su parte, enfrenta un conflicto híbrido extendido: Hamas es el brazo táctico de Irán en la región, y Hezbollah observa el resultado para calibrar su próximo movimiento.
Gaza, advierten analistas, puede convertirse en un laberinto de muerte y tragedia, donde la población civil sufrirá las consecuencias de la estrategia terrorista que utiliza su propio territorio como escudo.












