Estados Unidos lanza nueva ola de ataques contra Irán por crisis en el estrecho de Ormuz
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunció este domingo el inicio de una nueva ola de ataques contra objetivos militares en Irán, en medio de la creciente disputa por la navegación en el estrecho de Ormuz.
“A las 5:00 p. m., hora del Este, las fuerzas del Comando Central de Estados Unidos comenzaron a lanzar nuevos ataques contra Irán”, informó el organismo militar a través de su cuenta oficial en X.
Según CENTCOM, la ofensiva busca continuar degradando la capacidad de las fuerzas iraníes para atacar a marinos civiles y buques comerciales que transitan por el estratégico corredor marítimo.
“El comandante en jefe ha ordenado los ataques para hacer responsables a las fuerzas iraníes”, agregó el comunicado.
Hasta el momento no se ha informado oficialmente el número de objetivos alcanzados, las armas utilizadas ni la existencia de víctimas.
Respuesta a ataques contra embarcaciones comerciales
La nueva operación se produce después de una serie de incidentes contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz.
Estados Unidos responsabiliza a fuerzas iraníes, particularmente a la Guardia Revolucionaria, por ataques contra embarcaciones comerciales que navegaban por la zona.
Entre los hechos más recientes se encuentra el ataque contra un portacontenedores con bandera de Chipre, que sufrió daños graves en su sala de máquinas y quedó imposibilitado de continuar su travesía. Uno de sus tripulantes permanecía desaparecido, según reportes internacionales. Reuters
Washington sostiene que sus operaciones tienen como finalidad proteger la libertad de navegación y reducir las capacidades militares utilizadas para amenazar el transporte marítimo.
Irán, en cambio, acusa a Estados Unidos de intensificar la confrontación y vulnerar su soberanía mediante ataques dentro de su territorio.
El estrecho de Ormuz permanece en el centro del conflicto
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye uno de los corredores energéticos más importantes del mundo.
Antes de la actual escalada, cerca de una quinta parte del petróleo comercializado globalmente transitaba por esta vía. Cualquier interrupción prolongada puede afectar los precios del crudo, el transporte internacional y las cadenas de suministro.
Autoridades iraníes han sostenido que el paso marítimo se encuentra cerrado o bajo control de Teherán. Estados Unidos rechaza esa afirmación y asegura que se mantiene abierto para las embarcaciones que lo atraviesan legalmente.
“Las fuerzas estadounidenses están posicionadas y preparadas” para garantizar la libertad de navegación, señaló CENTCOM durante la jornada. Reuters
Más de 300 objetivos atacados durante la semana
Antes del anuncio de esta nueva ofensiva, CENTCOM informó que había completado tres rondas de ataques contra territorio iraní durante la semana.
En la operación anterior, Estados Unidos afirmó haber alcanzado aproximadamente 140 objetivos militares, entre ellos:
- Instalaciones de misiles y drones.
- Capacidades navales iraníes.
- Depósitos de municiones.
- Redes de comunicaciones.
- Sistemas de vigilancia costera.
El organismo aseguró que, durante tres noches de operaciones, sus fuerzas habían atacado más de 300 objetivos en Irán utilizando aeronaves de combate, drones y unidades navales. CENTCOM
Estas cifras corresponden a balances entregados por el propio mando militar estadounidense y deben entenderse como información atribuida a una de las partes del conflicto.
Riesgo de una escalada regional
La nueva ofensiva incrementa el riesgo de represalias iraníes contra fuerzas estadounidenses, instalaciones militares o países aliados de Washington en Medio Oriente.
Durante los últimos días se han reportado ataques con misiles y drones contra distintos puntos del Golfo. La sucesión de acciones y respuestas amenaza con extender el enfrentamiento más allá del estrecho de Ormuz.
La escalada también complica las gestiones diplomáticas impulsadas por países mediadores para restablecer un alto el fuego y acordar condiciones seguras para la navegación comercial.
El secretario general de Naciones Unidas ha advertido que una reanudación de las hostilidades a gran escala tendría consecuencias graves para la población, la seguridad internacional y la economía mundial.
Análisis jurídico internacional
Estados Unidos presenta los ataques como una respuesta destinada a proteger embarcaciones civiles y mantener abierto un corredor marítimo internacional.
Sin embargo, cualquier empleo de fuerza contra otro Estado debe examinarse conforme a la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe el uso de la fuerza salvo que exista autorización del Consejo de Seguridad o se invoque legítima defensa frente a un ataque armado.
Si Washington fundamenta la ofensiva en la legítima defensa, deberá sostener que los ataques iraníes contra buques o fuerzas estadounidenses alcanzaron la gravedad necesaria y que su respuesta cumple con los requisitos de necesidad y proporcionalidad.
Por su parte, los ataques deliberados contra embarcaciones civiles o comerciales podrían infringir normas del derecho internacional y comprometer la responsabilidad del Estado que los ejecute.
La legalidad de cada operación dependerá de la identificación de los responsables, la naturaleza de los objetivos atacados y la relación inmediata entre la agresión denunciada y la respuesta militar.
Conclusión
La nueva ola de ataques confirma que el estrecho de Ormuz se ha convertido en el principal foco de la confrontación entre Estados Unidos e Irán.
Washington afirma que busca proteger a los marinos civiles y garantizar la libertad de navegación. Teherán sostiene que las operaciones estadounidenses constituyen una agresión contra su territorio.
La falta de información independiente sobre los objetivos alcanzados, los daños y las eventuales víctimas obliga a mantener cautela. Durante las próximas horas será fundamental contrastar los comunicados de ambas partes con fuentes internacionales y antecedentes verificables.
Sin una vía diplomática efectiva, la cadena de ataques y represalias podría desencadenar un conflicto regional más amplio, con consecuencias directas para la seguridad marítima, el abastecimiento energético y la economía mundial.













