Vehículo incautado desaparece desde la 44ª Comisaría de Lo Prado: investigación apunta a graves fallas de seguridad

44ª Comisaría de Lo Prado
Oed Bustamante
Oed Bustamante
Columnista | Diario el Minuto

Un procedimiento rutinario derivó en un complejo caso policial

Un hecho que hoy es objeto de investigación por parte de la Fiscalía Centro Norte y unidades especializadas de Carabineros quedó al descubierto tras la desaparición de un automóvil que había sido retirado de circulación y mantenido bajo custodia en dependencias de la 44ª Comisaría de Lo Prado.

Según antecedentes policiales, el incidente ocurrió durante un servicio extraordinario denominado Ronda Intervención Zona Oeste, operativo desarrollado entre las 15:30 y las 21:00 horas con el objetivo de reforzar controles preventivos y fiscalizaciones en el sector.

En ese contexto, alrededor de las 17:30 horas, personal policial fiscalizó a Juan Carlos Barría Seguel, quien conducía un automóvil Toyota Yaris con la totalidad de su documentación vencida. Debido a dicha infracción, el vehículo fue retirado de circulación y trasladado hasta el cuartel policial para quedar bajo custodia.

El vehículo desapareció desde el interior del recinto policial

La situación tomó un giro inesperado cuando, cerca de las 21:56 horas, funcionarios de guardia advirtieron que el automóvil ya no se encontraba en el patio interior de la unidad policial.

Ante la gravedad del hecho, se activaron inmediatamente diligencias de búsqueda y verificaciones internas para establecer el paradero del móvil, sin obtener resultados positivos en una primera etapa.

Las pesquisas posteriores permitieron revisar registros audiovisuales del recinto. Conforme a las imágenes analizadas por personal de la Sección de Investigación Policial (SIP), un individuo adulto habría ingresado al recinto policial alrededor de las 20:24 horas.

Las grabaciones muestran a un sujeto vestido con una casaca azul, pantalón tipo jeans y zapatillas negras, quien habría accedido hasta el sector posterior del cuartel para posteriormente retirar el vehículo y abandonar las dependencias policiales en dirección desconocida.

Fiscalía instruye investigación por hurto de vehículo motorizado

Tras constatarse la desaparición, Carabineros interpuso una denuncia por el delito de hurto de vehículo motorizado, informando inmediatamente los hechos a la Fiscalía Local Centro Norte.

Asimismo, se efectuó el correspondiente encargo nacional del automóvil mediante la Central de Comunicaciones (CENCO), CEGEOP y el Sistema Unificado de Encargo de Vehículos (SUEV), activándose protocolos destinados a la ubicación del móvil.

La investigación quedó radicada en personal especializado de DAICAR, unidad encargada de desarrollar las diligencias para esclarecer cómo un vehículo bajo custodia policial logró ser retirado desde el interior de una dependencia institucional.

La posterior detención del conductor abre nuevas interrogantes

Horas después de iniciadas las diligencias investigativas, personal SIP de la misma unidad policial logró ubicar y detener a Juan Carlos Barría Seguel.

De acuerdo con la ampliación de antecedentes remitida por la unidad, el imputado fue arrestado por los delitos de receptación de vehículo motorizado y cultivo de especies vegetales del género cannabis.

La detención añade un nuevo elemento investigativo al caso, pues las autoridades deberán establecer si el conductor participó directamente en la sustracción del vehículo, si actuó con terceros o si existieron otras circunstancias que permitieron la recuperación del móvil.

Posibles responsabilidades administrativas e institucionales

Más allá de las eventuales responsabilidades penales que puedan derivarse de la investigación, el episodio abre una discusión respecto de los protocolos de seguridad aplicables al resguardo de vehículos incautados.

Los antecedentes conocidos indican que la unidad policial enfrentaba una elevada carga operativa producto de la detención de once personas durante el servicio extraordinario desarrollado esa jornada, situación que habría obligado a redistribuir funciones del personal de guardia.

Precisamente, uno de los aspectos que deberá determinar la investigación administrativa es si existieron eventuales incumplimientos de procedimientos internos, falencias de vigilancia o deficiencias en los mecanismos de control de acceso al recinto policial.

¿Qué delitos podrían configurarse?

Desde una perspectiva jurídica, el caso involucra figuras penales distintas que deberán ser analizadas por el Ministerio Público.

Por una parte, la desaparición del automóvil desde el cuartel policial originó una investigación por hurto de vehículo motorizado, ilícito que sanciona la apropiación de un vehículo sin la voluntad de su propietario o custodio legítimo.

Por otra, la detención posterior del conductor por receptación implica que la Fiscalía deberá acreditar que el imputado mantenía conocimiento respecto del origen ilícito del bien o que intervino en su ocultamiento, aprovechamiento o comercialización.

A ello se suma la investigación por cultivo de cannabis, conducta regulada por la Ley N.º 20.000 sobre tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, cuya gravedad dependerá de la cantidad de plantas, destino y demás circunstancias acreditadas durante la investigación.

Conclusión jurídica: un caso que pone a prueba la custodia estatal

El episodio registrado en la 44ª Comisaría de Lo Prado trasciende la mera desaparición de un automóvil y plantea interrogantes relevantes sobre la responsabilidad del Estado respecto de los bienes que mantiene bajo custodia.

Desde el punto de vista jurídico, cuando un vehículo es retirado de circulación por una autoridad competente y queda depositado en dependencias policiales, surge una obligación de resguardo que impone deberes específicos de vigilancia y control. La eventual vulneración de dichos deberes podría derivar no solo en responsabilidades administrativas internas, sino también en acciones patrimoniales si se acreditara una falta de servicio.

Paralelamente, la investigación penal deberá esclarecer la participación de cada uno de los involucrados, determinar cómo fue posible el retiro del vehículo desde una zona supuestamente controlada y establecer si existió colaboración interna o externa para concretar la maniobra.

La resolución de este caso será observada con atención, ya que sus conclusiones podrían transformarse en un precedente respecto de los estándares de seguridad exigibles en recintos policiales y de las obligaciones de custodia que recaen sobre los organismos encargados de la seguridad pública.

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