República Democrática de Timor Oriental
En 1975, Timor Oriental pudo haber iniciado una nueva etapa, pasando de ser una colonia portuguesa a un estado soberano.
Alrededor del año 1515, en que llegaron los primeros portugueses que se establecieron, inicialmente, en el actual enclave de Oecusse, Portugal mantuvo una presencia ininterrumpida en Timor Oriental, hasta 1975, salvo un breve periodo, durante la Segunda Guerra Mundial, con la invasión de las fuerzas aliadas y posterior japonesas.
Por: Alberto Maestre
Debemos señalar que el proceso de descolonización a escala mundial tuvo su punto álgido en los años sesenta del siglo pasado, cuando multitud de colonias, sobre todo africanas y asiáticas, alcanzaron la independencia.
La Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales aprobada en la resolución 1514 (XV) por la Asamblea General de la ONU el 14 de diciembre de 1960, reconocía el derecho de todos los pueblos a la libre determinación, promulgando, entre otros puntos, que la falta de preparación política, económica, social o educativa no deberá servir nunca de pretexto para retrasar la independencia de los mismos.
Las Naciones Unidas mediante la resolución 1542 (XV) del 15 de diciembre de 1960 de la Asamblea General consideró oficialmente a Timor Oriental, junto con las restantes colonias de Portugal, Territorios No Autónomos pendientes de descolonización.
Portugal que, durante el régimen dictatorial del Estado Novo, había convertido a partir de 1951 a sus colonias en “provincias ultramarinas”, no aceptaba ni consideraba que se pudiera aplicar el derecho de autodeterminación para las mismas.
El gobierno de Salazar que se llegó a encontrar solo y reconocer su aislamiento respecto al proceso mundial de descolonización, no tuvo reparos en acuñar el lema “ORGULLOSAMENTE SOLOS” e iniciar una campaña de represión contra los movimientos de liberación nacional que comenzaban a surgir en sus colonias, incluida Timor Oriental.
Habrá que esperar hasta la caída de la dictadura portuguesa, con el triunfo de la Revolución de los Claveles, el 25 de abril de 1974, cuando los nuevos gobiernos democráticos de Lisboa acepten, sin fisuras, la independencia de sus colonias, de conformidad con el Derecho Internacional.
Así mediante la Ley Constitucional de 7/74, de 24 de julio de 1974, se concretó el derecho de libre determinación e independencia de los territorios de ultramar portugueses.
Posteriormente con la promulgación de la Ley Constitucional 7/75 de 17 de junio de 1975, se reafirmará el derecho de autodeterminación del pueblo de Timor Oriental.
A partir de este momento las autoridades portuguesas pusieron en marcha las bases para que el pueblo timorense pudiera ejercer su derecho de autodeterminación, de forma gradual, creando, como primer paso una Comisión para la Autodeterminación.
Se quería evitar una independencia traumática y caótica, apostando por un proceso ordenado, pero firme, para lograrlo.
Se fijó para octubre de 1976 la celebración de elecciones para escoger una asamblea, como primer paso para la independencia.
Se crearon los primeros partidos y entre febrero y marzo de 1975 se celebraron elecciones locales, donde más del 90 por ciento de los timorenses votaron a partidos favorables a la independencia, destacando el Frente Revolucionario de Timor Leste Independiente, FRETILIN, que anhelaba una independencia rápida, que cosechó un gran resultado, con un 55 por ciento de los votos.
Le siguió, detrás, la Unión Democrática Timorense, UDT, partidario también de la independencia, pero de una forma más gradual, con un periodo previo transitorio de asociación a Portugal como primer paso para la independencia.
Pronto las divergencias entre los dos partidos principales de Timor Oriental se hicieron más notorias y no tardaron en surgir enfrentamientos entre ellos.
A finales de mayo la situación empeoró de forma evidente entre ambos.
Mientras tanto el régimen de la vecina Indonesia observaba con desconfianza todo el proceso de descolonización, pues no ocultaba sus intenciones de anexionarse Timor Oriental.
El régimen de Shuarto comenzó a poner en marcha un plan de desestabilización y preparar tropas que comenzaron a infiltrarse en Timor Oriental, desde las zonas fronterizas, para conseguir su objetivo de forma eficaz, agitando el fantasma del comunismo.
El 6 de junio tropas del Comando de Guerreros Secretos organizado por el ejército de Indonesia invadía el enclave de Oecussi.
Por otra parte, el 10 de agosto, la UDT se sublevaba e intentaba dar un golpe de Estado, llegando a controlar casi la totalidad de Dili, con el objetivo de hacerse, posteriormente, con el control de todo el país.
El FRETILIN respondió con contundencia, lo que provocó una auténtica guerra civil.
Ante esta situación, el margen de actuación de las autoridades coloniales era escaso o casi nulo, debido al reducido número de tropas estacionadas en esos momentos en el territorio (unos 300 soldados) y la falta de motivación de las mismas que, sabiendo que pronto volverían a la metrópoli, no veían con buenos ojos implicarse en una nueva lucha que ya no les correspondía.
Las guerras de liberación de las colonias portuguesas africanas y todo el proceso traumático que conllevó pesaba mucho en esos momentos.
Debido a los continuos ataques indonesios y los enfrentamientos internos entre el FRETILIN y la UDT, el 26 de agosto el gobernador y lo poco que quedaba de la administración portuguesa y 300 soldados, perdieron el mando de la colonia y se vieron obligados a dejar la capital, Dili, y trasladarse a la cercana isla de Atauro.
Finalmente, el FRETILIN pudo hacerse con el control y vencer a las fuerzas de la UDT, las cuales se replegaron a las zonas fronterizas.
A partir de mediados de septiembre los ataques indonesios fueron más intensos y continuos.
En octubre, los indonesios tomaban el control del pueblo de Batugade y el 16 del mismo mes se producía la incursión en Balibó que conllevó el asesinato, entre otros, de los cinco periodistas occidentales, conocidos desde entonces como “Los Cinco de Balibó”.
La situación en el país a medida que transcurría las semanas, se volvía más inestable y estaba claro que Indonesia haría todo lo posible para hacer fracasar el proceso de descolonización que ya estaba en marcha.
Los plazos determinados para culminar el proceso hasta la autodeterminación, se verán como muy largos y bastante complicados de poderse ejecutar, ante este panorama de agresión cada vez más incesante.
Ante estos terribles hechos que se estaban produciendo, que dinamitaban y hacían totalmente inviable todo el proceso reglamentado de llegar a una independencia tranquila y pacífica, solo quedaba una alternativa.
Estaba claro que una inmensa mayoría de la población timorense estaba a favor de la independencia y del FRETELIN, tal como los resultados de las elecciones municipales de principios de 1975 habían reflejado.
Y esto fue aprovechado por el partido que gozaba de más aceptación y apoyo popular.
Con la ocupación por parte de las tropas de Indonesia, el día 27 de noviembre, de la aldea de Atabae, al norte del distrito de Bobonaro, el FRETELIN consciente del respaldo popular mayoritario del cual gozaba, y sabedor de que era totalmente imposible seguir con el proceso de descolonización tal como estaba organizado por Lisboa, actuará de forma rápida, antes de que fuera demasiado tarde.
En este contexto, el 28 de noviembre, declaraba unilateralmente la independencia.
Nacía oficialmente la República Democrática de Timor Oriental.
Francisco Xavier do Amaral y Nicolau dos Reis Lobato, fueron nombrados presidente y primer ministro, respectivamente, de la nueva república.
Pero la independencia fue efímera, puesto que el 7 de diciembre, Indonesia ya sin camuflaje alguno, lanzó la Operasi Seroja (Operación Loto), tomando Dili y comenzando así la invasión de todo Timor Oriental.
El país fue ocupado y convertido en una provincia más de Indonesia, refugiándose los miembros del FRETILIN y sus seguidores, en el interior, en las montañas, donde se inició una guerra de guerrillas contra los invasores.
El brazo armado del FRETILIN, las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, FALINTIL, llevó a cabo la tarea en las operaciones militares.
El primer comandante del FALINTIL, fue el primer ministro y posterior presidente, Nicolau dos Reis Lobato, él cual moriría en 1978, en manos de las tropas de Indonesia.
A principios de la década de los años ochenta, el ejército de Indonesia logró consolidar la ocupación en todo el territorio, aunque el conflicto armado con el FRETILIN continuará, pero de baja intensidad, debido al poder superior militar de los ocupantes.

La actitud de Portugal ante estos hechos fue clara desde el principio y, como potencia administradora, no dudó en denunciar la invasión indonesia ante las Naciones Unidas, la cual siguió considerando a Timor Oriental como Territorio No Autónomo pendiente de descolonización y nunca reconoció la anexión por parte de Indonesia.
La república portuguesa llegó incluso a romper relaciones diplomáticas con la República de Indonesia.
Además de la lucha armada, la resistencia se organizó en abril de 1988 bajo el Consejo Nacional de la Resistencia de Timorense, CNRT, el cual estuvo presidido por Xanana Gusmao, ocupando la vicepresidencia, José Ramos Horta.
Fundamental será el papel que jugó en el exterior el propio José Ramos Horta, actual presidente de la república y Premio Nobel de la Paz, que dio a conocer al mundo la tragedia que sufría Timor Oriental.
La ocupación que se prolongó hasta 1999, produjo un genocidio del pueblo timorense.
Según distintos estudios entre 150.000 a 200.000 personas murieron durante este periodo. Es decir, a un 15 por ciento a 20 por ciento de su población.
Otros estudios elevan las muertes producidas por la represión de Indonesia a 308.000. Un 44 por ciento de la población de Timor Oriental.
Finalmente, el 20 de mayo de 2002, la República Democrática de Timor Oriental pudo implantarse, haciéndose efectiva la proclamación del 26 de noviembre de 1975 que había sido truncada por la fuerza por el país vecino.
El 26 de noviembre marcó un antes y un después, ya que fue un paso decisivo y necesario hacia la construcción del Timor Oriental que hoy conocemos.
Este primer periodo de la República Democrática de Timor Oriental, aunque duró escasamente 11 días, llegando a ser reconocida por dieciséis estados, la mayoría de ellos africanos, sirvió como semilla para la futura independencia que llegó décadas más tarde.
Una república con un sistema plenamente democrático consolidado que cada año progresa y va abriéndose camino con esfuerzo y constancia.
Un país que ha logrado hacerse un lugar en el orden internacional y que desde el pasado 26 de octubre, después de años de negociaciones, es miembro de pleno derecho de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), lo cual le reportará inmensos beneficios.
Sólo hay que visitar Timor Oriental para darse cuenta cómo crecen las infraestructuras por momento y se van paliando las desigualdades existentes.
Un país que fue literalmente destrozado y que ha renacido, como ave fénix de sus cenizas, para ser más fuerte y sabio, a través de la Paz y los Derechos Humanos.
Tiene todavía un camino largo lleno de obstáculos, pero teniendo en cuenta la perseverancia y disciplina que caracteriza a su pueblo, es incuestionable que conseguirá todo lo que se proponga.
Pasear por sus ciudades y pueblos llenos de vida y optimismo donde existen mercados bien surtidos, escuelas, hospitales, con un sistema eléctrico cada vez más eficiente, es ver el resultado de todo ese proyecto que comenzó a caminar el 28 de noviembre de 1975.
Donde la modernidad y tradiciones conviven en total armonía y concordia.
Un conflicto totalmente superado que puede servir de base y ejemplo, para intentar comprender y adoptar soluciones, a otros que llevan décadas enquistados y que todavía no han podido ser resueltos de forma satisfactoria y justa.
Un país que finalmente, el 20 de mayo de 2002, pudo retomar las riendas de su destino, truncado de forma abrupta y mirar al presente y futuro sin rencor, y perdonando, pero sin olvidar su pasado.
Alberto Maestre Fuentes
Doctor en Historia
Cónsul Honorario de la República Democrática de Timor Oriental en España











