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Perú, El Caos Político o la Libertad Estoica

El Minuto | Un escenario con izquierdas partidas, derechas en ebullición golpista, medios de comunicación en depredación de la ética y ciudadanía con militancia emocional dispersada en redes, revela tiempos de una sociedad excluyente con necesidad de reinvenciones personales a plazo inmediato y replanteamientos sociales vía proyecto nacional de gran consenso. Perú ¿Y si apelas a la filosofía estoica que forjó civilizaciones?

Por: Gary Ayala, Director de El Minuto, Perú

George Washington (1732-1799), cultivó el estoicismo para llegar a ser el primer presidente de los Estados Unidos; Thomas Jefferson (1743-1826) principal autor de la Declaración de la Independencia de los EE.UU., también lo utilizó. Pero mucho antes, esta corriente filosófica ya había influenciado a grandes personajes como Tomás de Aquino, Giordano Bruno, René Descartes y al filósofo Baruch Spinoza en cuyo Dios dijo confiar el célebre Albert Einstein.

El estoicismo fue una visión de la vida creada por Zenón de Citio en el año 301 a.C. Su finalidad fue una sola: Vivir feliz y eliminar el miedo. En teoría, sus requerimientos fueron sencillos de aplicar; en la práctica, muy difíciles: El primero, es pensar y razonar que todos los humanos vivimos en el mismo mundo; el segundo consiste en que todos nuestros actos deben generarnos felicidad propia tal como debe ocurrir en los demás.

En la facultad del pensar se adopta la disciplina del raciocinio ante las dificultades o adversidades de la vida, se plantea reaccionar con serenidad ante ellos para concluir que nada se consigue con la cólera o la rabia, pues, así se desciende al nivel asnal; esto no significa resignación o apatía frente al problema sino que debe mostrarse dominio sobre el miedo, sobre aquello que no se resuelve con emociones producidas por factores externos a la persona. Lo que se busca es empoderar a la energía interior.

Para el estoicismo, cada acción humana demanda virtud, sin ello, la actitud es semejante a la reacción de los animales ya que ellos carecen de racionalidad intelectual y prosiguen una vida lineal acorde a sus instintos. Pero, en el devenir humano se producen las emociones, los momentos que pueden inducir a cometer graves desvaríos y que destierran a la cordura. De allí la sentencia: “Nunca decidas en medio de una ira”.

Para cumplir con los preceptos del estoicismo se aplican tres disciplinas: La Lógica, para conocer la realidad con la experiencia, para el constante aprender, un empirismo que al obtener validaciones por la ciencia queda como concepto. La Física, para conocer lo que nos rodea y distinguir qué depende de nosotros y qué no depende de nosotros, todo bajo un principio de causalidad y con el dominio de las emociones. Y la Ética, para determinar que aquello que depende de nosotros debe ser desarrollado con moral, con un estilo de vida forjado en valores y para comprender que la felicidad es una dimensión superior a la riqueza.

Los tres filósofos estoicos más grandes de la historia revelaron su sabiduría. Séneca (4 a.C-65 d.C.): “Quien no quiere vivir entre personas justas, debe vivir en el desierto”, “Cuando uno es amigo de sí mismo, lo es también de todo el mundo”. Epícteto (55 d.C.-135 d.C.): “El exceso de cólera, engendra locura”, “El hombre rico es quien está feliz”. Marco Aurelio (121 d.C.-180 d.C.): “Si ves que no es correcto no lo hagas, si ves que no es verdad no lo digas”, “No se gasta tiempo hablando cómo debe ser un hombre bueno, mejor es serlo”.

Jesucristo, también reveló filosofía estoica cuando dijo: “El que haga la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre”, “Los últimos serán los primeros”, “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Se hizo hermano de todos, jerarquizó el verdadero valor de los humanos, y no reaccionó vengativamente ante la actitud de otros.

Coyuntura Perú

Desde la segunda vuelta electoral, el macartismo no ha cesado su bramido en las redes y en los cada vez más desacreditados medios de señal abierta, la incubación de ira en sus temperamentos ha viralizado a la psicosis como otra pandemia; del lado ciudadano “pro gobierno” sus argumentos de defensa oficial se resquebrajan debido a las pugnas internas en el propio gobierno que además no logra todavía ensamblar sus cuadros técnicos para encaminar una segura hoja de ruta.

No obstante, el programa de vacunación nacional ha proseguido exitosamente, las deudas con las grandes mineras y mega empresas comenzaron a pagarse, el polémico tema del gas de Camisea se colocó en agenda para una salida más equitativa, el olvidado agro fue colocado también en agenda, pero todo ello pareciera no existir para la oposición.

Por supuesto, la honorabilidad de los grupos de poder económico está vacía. Tienen millonarias deudas por impuestos al Estado y muchas de ellas se han beneficiado además con los préstamos del programa Reactiva Perú creada en el contexto de la pandemia que dispuso 60,000 millones de soles equivalentes al 8% del PBI del país. Aun así, realizaron despidos de trabajadores y no pagaron deudas contraídas.

La moral, definitivamente, no está del lado del golpismo. El caso Pandora Papers con Mario Vargas Llosa en una sociedad offshore fue contundente; el proceso cada vez más avanzado en la Fiscalía donde el fiscal José Domingo Pérez coloca a Keiko Fujimori como cabeza de una organización criminal, es un singular gesto de administración de justicia. Tampoco escapa de este escenario el socio de Pedro Castillo (¿Ahora, ex socio?), Vladimir Cerrón, por su sentencia sobre el delito de negociación incompatible y el caso de lavado de activos con la organización Dinámicos del Centro junto a otros miembros de Perú Libre.

El conjunto de partidos políticos en el Parlamento, cual operadores del sistema de poder, utilizan a este aparato para socavar el orden democrático. No es extraño que también se intente hacerlo -sobran antecedentes- mediante instituciones como el Poder Judicial, Ministerio Público, Fuerzas Armadas, Tribunal Constitucional y otros ámbitos.

A la prueba de Confianza congresal sobre el gabinete ministerial del Ejecutivo, prosiguió la paralización de la mina Antamina, el cuestionamiento al pacto con los transportistas, el ascenso de nuevos generales en el sector Defensa, la constante oscilación del dólar… Y más.

Si cada día fuese tomado como una experiencia de aprendizaje y no habría recelo en aceptarlo, si cada persona recibiese la luz del estoicismo como disciplina que mejor lo comunica con su Padre Creador sin interferir en su fe ni concepto sobre la divinidad, podría hallarse una esperanza para lograr esa ansiada libertad que no se logró hace 200 años, la libertad de la conciencia.

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