El País de las Reconstructoras, en América Latina
Las noticias referidas a los conflictos armados que hay actualmente en el mundo informan sobre la pérdida de población masculina -entre militares y civiles- lo cual tendrá consecuencias dramáticas para cada país involucrado. En América Latina, existe una nación donde merecen ser rememoradas las mujeres por su trascendente rol en el devenir patriótico como forjadoras de una reconstrucción nacional y como revitalizadoras de su sociedad, ese país es Paraguay, el mismo que afrontó dos guerras en su etapa republicana.
Por: Gary Ayala Ochoa | Director de El Minuto Perú
Una tierra mediterránea y fluvial
Paraguay, no tiene salida al mar; pero, ha superado su mediterraneidad a través de una gran dinámica socioeconómica gracias a sus ríos. Su flota fluvial es la tercera más grande del mundo, solo la superan Estados Unidos (río Misisipi) y China (río Yangtsé). Su colosal flota privada opera mediante 3.442 kilómetros de la Hidrovía Paraguay-Paraná, un corredor que lo vincula además a Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay. Por allí fluyen casi el 85% de las exportaciones e importaciones del país.
En Paraguay se construyó uno de los buques portacontenedores fluviales más grandes del mundo: Don Toyo, de 120 metros de longitud, 30 metros de ancho y con capacidad de transportar hasta 906 contenedores.
El río Paraguay y el río Paraná permiten llegar al Océano Atlántico a través del Río de la Plata; el primero de ellos divide al país en dos, la región occidental (60% del territorio con zonas boscosas y áridas donde vive el 3% de la población); y la zona oriental (40% del territorio con el 97% de la población).
El país, cuenta además con acuíferos en el subsuelo que se abastecen de las lluvias, es decir, reservorios naturales que generan -para diversas regiones paraguayas- uno de los mejores suministros de agua dulce del planeta con grandes beneficios para la industria agropecuaria.
Asimismo, el país es un gran productor internacional de electricidad gracias al proyecto binacional denominado Represa de Itaipú (entre Hernandarias y Foz de Iguacu en Brasil), una de las mayores productoras de energía limpia y renovable en el ámbito internacional.
Ante la inexistencia de un mar litoral, en Paraguay, se acondicionaron hermosas playas de arena fina como la playa San José en el río Paraná (ciudad de Encarnación) con un fascinante paseo llamado Costanera. También están las playas Carmen del Paraná, Playa Tacuary, San Bernardino, además, Villa Hayes y Remanso (Río Paraguay).
Sus 17 departamentos y un distrito capital, distribuidos en un territorio de 406 mil 752 kilómetros cuadrados con seis millones y medio habitantes, presenta una composición idiomática muy interesante: 27,9% de la población de 5 y más años habla únicamente guaraní y 38,7% habla guaraní y castellano en casa, un legado cultural de orgullo nacional.
Manos de Mujer para la Reconstrucción
Paraguay, afrontó la denominada Guerra de la Triple Alianza, ocurrida entre 1864 y 1870 frente a Brasil, Argentina y Uruguay. El momento bélico expuso a la nación a un riesgo jurídico, territorial y demográfico como grave consecuencia de aquel episodio el mismo que se plasmó en la pérdida del 50% al 85% de su población total y de alrededor del 70% al 90% de su población masculina adulta. Constituyó una de las guerras más letales de Sudamérica.
Existen diversas hipótesis sobre el número de habitantes antes y después de la guerra, incluso, censos nacionales que no dejaron de ser polémicos. Según Benigno Martínez, un supuesto censo en 1857, arrojó 1.337.439 habitantes. Otro censo posterior, realizado entre 1870-1871 halló 116.351 habitantes (28.000 habrían sido hombres adultos) sin incluir territorios aislados ni tampoco a niños. El Censo Nacional de 1886 registró 239.774 personas: 139.512 mujeres y 100.262 varones (muchos, menores de 35 años de edad).
La asimetría de sexos generó una nueva situación social, el inicio de la posguerra determinó un matriarcado fáctico con hogares monoparentales, ellas fueron las nuevas jefas de hogar. Las llamadas “residentas” asumieron la agricultura del maíz, mandioca y tabaco, lucharon contra la hambruna. Así, la mujer paraguaya, la “kuña guapa”, se erigió como trabajadora, emprendedora, dirigente y fuerza moral que impulsó a su familia, su sociedad y al país. Su cultivo del idioma guaraní fortaleció la identidad cultural de la nación.
La denominada Guerra del Chaco, protagonizada seis décadas después, entre 1932 y 1935 frente a Bolivia, provocó nuevamente una gran pérdida de población. Se estima, según fuentes oficiales e investigaciones realizadas por independientes que, la cifra de soldados paraguayos fallecidos en esta geografía llegó hasta los 40.000 debido a enfrentamientos, carencia de agua y alimentos, enfermedades y a las condiciones difíciles del Chaco Boreal.
El censo nacional de población de 1950 (el primero con técnicas modernas) informó que el país tenía 1.328.452 habitantes: varones, 649.114 (51,1%); y mujeres, 679.338 (48,9%); pero, la población masculina mayor de 22 años era solo de 290.000 aproximadamente.
La revisión de la historia paraguaya revela que sus mujeres no fueron pasivas en la adversidad que afrontó su país, asumieron un rol activo para la construcción nacional de su Estado y de toda la sociedad civil. Los cimientos de la nación actual corresponden en gran dimensión al esfuerzo de la mujer paraguaya, cuyo homenaje se realiza cada 24 de febrero.
El 11 de julio de 2015, en Caacupé, El Papa Francisco, ante un escenario de un millón de fieles, exclamó: “Dios bendiga a la mujer paraguaya, la más gloriosa de América”, como un reconocimiento a su trascendental aporte.
La fuerza de aquellas manos femeninas ayudó a la reconstrucción nacional desde un escenario desolado y con cenizas. Forjaron un neo sistema social para reencaminar a toda su gente hacia el desarrollo. Y, demostraron que ese espíritu de mujer estará siempre dispuesto a mantener de pie a su país.















