Mar. Sep 29th, 2020

Argentina: Justicia, Pandemia y la Armada Brancaleone

El reconocido periodista Jorge Lanata en Radio Mitre en su programa “Lanata sin filtro” uno de los más escuchados en Argentina, en su programa del 16 de julio, señaló “Estamos frente a la peor crisis argentina y nos maneja la Armada Brancaleone”.

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El reconocido periodista Jorge Lanata en Radio Mitre en su programa “Lanata sin filtro” uno de los más escuchados en Argentina, en su programa del 16 de julio, señaló “Estamos frente a la peor crisis argentina y nos maneja la Armada Brancaleone”.


Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto para Argentina


La Armada Brancaleone, es un clásico del cine italiano, protagonizada por el inolvidable Vittorio Gassman El famoso film de la década del 60 cuenta la historia de un caballero, que va en busca de una herencia – el feudo de Aurocastro – consistente en importantes tierras, y para ello llega a un grupo de aventureros, que aceptan la propuesta con la idea de abandonar su vida de penurias, pero sin mucha voluntad de correr grandes riesgos.

La herencia en cuestión es encontrada por un grupo de bandidos que se habían apoderado de la armadura de un noble. Brancaleone de Norcia, el protagonista reúne a un grupo de aventureros como su “armata” (ejército en italiano, ahí deriva el nombre del film, traducido en “Armada”).

La comedia se sitúa en la Europa de la Edad Media, azotada por la inseguridad, los conflictos y las pestes. La ingenuidad de Brancaleone y el comportamiento de sus compañeros de ruta generan situaciones de comedia, agregándose que el grupo que lo acompaña están pobremente armados y por ende escasamente preparados para los desafíos que les depara la aventura.

Uno de los aspectos relevantes del protagonista es la falta de seguridad en sus decisiones y el grupo de improvisados que lo acompañan, unidos más que nada por la ambición. En la búsqueda de su objetivo, el feudo de Aurocastro, el grupo de Brancaleone vive diversas desventuras, poniéndose en evidencia ser personajes improvisados y poco conocedores de las consecuencias de su decisión de ir por el citado feudo.

Una economía que se derrumba y el gobierno “no cree en los planes económcos”

Los comentarios de Lanata son un duro paralelismo, a nuestro entender de lo que hace tiempo atraviesa la Argentina, acentuado por la pandemia. Por un lado encontramos personajes oportunistas, que aprovechan la crisis para sus luchas mezquinas y obtener impunidad, salirse con la suya, indecisos, que toman medidas sobre la marcha, sin medir consecuencias detrás de un vago objetivo, sin estrategia definida y con un país con limitaciones materiales para hacer frente a esta crisis global. La clase política tiene miedo, se echan las culpas entre sí, o, a una sociedad que ha perdido credibilidad sobre la gravedad de la pandemia.


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Después de ciento cincuenta días de “aislamiento social preventivo obligatorio”, el sector informal de la economía, independientes, cuentapropistas, pequeñas empresas y comercios, además de razones psicológicas propia de la situación genera hartazgo y también desesperación. Este nivel de improvisación, tiene consecuencias directas en la economía, el PIB se ha desplomado en un 13%, la pobreza llegará a más del 40% y la indigencia al 10%, y los empleos perdidos, se estima según las propias Naciones Unidas, unos 800.000. UNICEF fue sumamente crítico, al indicar que unos 700.000 menores caerán debajo de la línea de la pobreza.

El informe de la OIT tuvo un duro diagnóstico, Ernst y López Mourelo explican que la crisis también afecta de manera directa a la construcción y la industria y, en especial, a las micro empresas y las pymes. “Gran parte de la población ocupada en Argentina trabaja en pymes o por cuenta propia”, señalan y sostienen que en las unidades con menos de cinco empleados, 7 de cada 10 personas trabajan en la informalidad.

(https://www.ilo.org/buenosaires/noticias/WCMS_740747/lang–es/index.html).

Los colectivos más afectados, las mujeres (dado que tienen fuerte presencia en sectores de comercio, hotelería, turismo), independientes, trabajadores informales, etc.

La BBC señaló que en los primeros meses de esta crisis desaparecieron 24.000 pequeñas y medianas empresas, a ello se une un panorama nada halagüeño por la ausencia de metas claras en materia económica, previsibilidad, regulaciones, política cambiaria, inflación, y nivel de conflicto laboral. Medidas anunciadas como la expropiación de la empresa agro industrial Vicentín – que finalmente el gobierno volvió sobre sus pasos – genero mayores inquietudes para potenciales inversores, como también de empresas transnacionales que operan en Argentina, como también una frase que citó el presidente Fernández,. “Francamente, no creo en los planes económicos. Creo en metas que podemos establecer para que la economía pueda funcionar para alcanzarlas.

No cabe duda que la economía está en segundo plano, no existe una visión global del problema y más para un país como Argentina con un elevado nivel de economía informal, al destrucción del empleo, significa que ingresaran nuevos ciudadanos que quedarán por mucho tiempo “fuera del sistema”.

La inflación también es un generador de nuevos pobres, estimándose que alcance el 46%, el alza del dólar (que tiene fuerte impacto en el mercado doméstico, muy “sensible” a estas variaciones), creciente déficit fiscal y una emisión monetaria que traerá consecuencias. Argentina improvisa y responde según las circunstancias del caso, con su “daño colateral” que no verá ahora, sino en el mediano plazo, y por cierto el panorama no es para nada alentador.

Éramos pocos…llegó la reforma judicial

En medio de esta difícil situación, donde la sociedad no vislumbra un horizonte, una creciente violencia especialmente en el Gran Buenos Aires, con delitos cada vez más violentos y desavenencias entre los responsables a nivel federal y provincial, no hace más que oscurecer el panorama, el gobierno anunció la reforma judicial.

Esta centrada en el fuero federal, estimándose que para llevar a cabo implica la creación de más de doscientos cargos entre jueces, funcionarios auxiliares, fiscales, etc. Algo que al erario nacional podría costarle unos $ 5.000 millones (más de US$ 40 millones) que en tiempos de recesión, cierre de empresa y ajuste del sector privado, cayó como baldazo de agua fría. Pero esta suma es solo el principio, dado que hay que invertir en infraestructura y más los empleados necesarios para el funcionamiento de los organismos que propone la reforma.

La reforma prevé la formación de la Justicia Federal Penal con asiento en esta Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sobre la base de los fueros Criminal y Correccional Federal y Penal Económico. Dado la urgencia de la implementación de la medida, prevé mecanismos de subrogancias, que permita que otros magistrados a cargo de juzgados, ejerzan transitoriamente la titularidad de los nuevos juzgados, tribunales, en base a la intervención de las Cámaras de Casación Penal, Criminal y Correccional, Consejo de la Magistratura y el Senado de la Nación.


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Asimismo el proyecto plantea la unificación de las cámaras de apelaciones y la creación de tribunales orales, de fiscalías y defensorías; transferencia de los juzgados y tribunales con competencia en delitos no federales; unificación plena de la materia Civil y Comercial Federal con la que es propia del Contencioso Administrativo; la creación de un Consejo Consultivo para el Fortalecimiento del Poder Judicial y el Ministerio público, con juristas designados por el gobierno. Un aspecto llamativo es la creación de más de noventa juzgados federales penales en el interior del país.

Desde diversos sectores hicieron saber su descontento por la reforma propuesta, entendiendo que detrás de la reforma hay una clara maniobra para el control directo del fuero federal, dado que tramitan causas sumamente delicadas que afectan especialmente a la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner (por temas vinculados a su gestión) y ex altos funcionarios de su gobierno. El reconocido constitucionalista Daniel Sabsay , dijo en Infoabe. El Poder Ejecutivo no puede interferir en la actividad judicial.

El artículo 109 es categórico. El proyecto contempla la creación de una comisión que está integrada por dos grandes penalistas que defienden a la ex presidente Cristina Kirchner y al ex titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, que van a recomendar cómo debe ser la Corte y cuyas causas van a terminar seguramente en la Corte.

Pero la polémica no termina ahí, está el debate sobre ampliar o no el número de miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, donde más de un observador considera que nada tiene que ver con mejorar la función del alto tribunal, sino más bien con cerrar el cerco de control sobre el Poder Judicial (vieja aspiración de los gobiernos que supimos conseguir, ya sean militares, democráticos), incluso la vicepresidente Fernández de Kirchner, en tiempos que era senadora se opuso a la ampliación de la Corte, como luego lo hizo el propio presidente Alberto Fernández, cuando era un crítico del kirchnerismo.

El Dr Sabsay fue sumamente crítico con la idea de incrementar el número de ministros de la Corte, y en la nota citada de Infobae, señaló De avanzar esta idea, la Corte Suprema podría transformarse en una suerte de cuarta instancia en materia penal, una circunstancia que es “abundante y peligrosa”.

La Corte debería ser exclusivamente una instancia extraordinaria para revisar si se respetó el debido proceso, las garantías constitucionales y las libertades.

El Dr Roberto Gargarella, reconocido jurista y pensador, en el diario La Capital, en una entrevista, consultado sobre la reforma, es una parte del reportaje señaló Estas reformas que tocan nervios sensibles de la Constitución requieren formas constitucionales pero también, por razones democráticas, un acuerdo muy amplio.

Que el camino elegido sea un paquete cerrado y una comisión de técnicos de élite es un error. Con la comisión se reproduce el tipo de procedimiento que se ha estado tomando como prototipo en la pandemia, que es la decisión de un grupo de expertos sin discusión pública.

(https://www.lacapital.com.ar/politica/el-unico-motor-la-reforma-judicial-es-la-busqueda-impunidad-n2600727.html).

El especialista considera que no hay reformas de fondo, sino que responde a intereses políticos, señala por ejemplo que una de las deudas pendientes es el acceso de sectores menos favorecidos al servicio de justicia. Asimismo refuta los argumentos del presidente Fernández que la reforma implica celeridad y mejoras, sino más bien todo lo contrario si vos tenés una estructura corrupta en la Justicia Federal, como efectivamente existe, no la multiplicás por cuatro porque estás cuadriplicando el problema y la estructura se mantiene incólume. No hay nada que prometa hacer cumplimiento de los fines que alega Fernández: celeridad, transparencia e independencia.

La reforma judicial genera más incertidumbre que certezas, creemos que no es oportuna, por la situación que atraviesa el país, como está funcionando el Congreso de la nación, con serias limitaciones, que es el espacio natural para este debate, unido a la idea de crear “comités de expertos” con una participación reducida y especialmente con algunos integrantes que intervienen en causas sumamente delicadas, lo que genera dudas sobre la independencia e imparcialidad del consejo consultivo.

Otra cuestión no menor, son los costos que puede acarrear la reforma, que sin ninguna duda será más que $ 5.000 millones.

La creación de fiscalías, juzgados, secretarías y demás organismos, implicará contar con infraestructuras. El problema de la Justicia, no es solo cambios en su organización, que es algo que debe discutirse a fondo, sino en las falencias que tiene, vinculados a cuestiones políticas. Hemos visto causas dormir el sueño de los justos por décadas, eternas investigaciones que no conducen a nada y pareciera ser “moneda de cambio” de pactos en las sombras de la política, o mecanismos de presión. También hemos visto personajes, jueces, que no podían justificar sus patrimonios, cuyos trámites de remoción también eran paralizados por los vaivenes de la política, siempre y cuando hicieran los deberes con el poder de turno.

La cuestión de la Corte es otro tema, que lamentablemente también se mezcla con la política, no es la cuestión, si son cinco, nueve o veinte. Sino su independencia del poder de turno, algo bastante difícil en Argentina.

La Ciudad de Buenos Aires, queda una vez más con la transferencia de poderes una vez más de manera incompleta. La Constitución Nacional le otorgó plena autonomía, equiparable a los estados provinciales. Desde 1996 se vienen transfiriendo competencias a cuenta gotas, una de ellas el la Justicia, razones políticas y gremiales, impiden que el fuero ordinario, civil, laboral y comercial queden en la órbita de la Ciudad Autónoma.

En esta crisis sanitaria la Justicia ha tenido un papel muy pobre, ha decretado una feria judicial – receso – por un lapso de más de cien días, paralizando prácticamente sus funciones. Durante ese tiempo poco o nada se ha hecho para actuar en un escenario post pandemia y queda un debate con los empleados del Poder judicial para garantizar un ambiente medianamente seguro desde el punto de vista sanitario. Recién ahora tanto el Alto tribunal como el Consejo de la Magistratura toman nota del lamentable estado edilicio y el hacinamiento del personal en muchas dependencias.

La reforma judicial debe ser integral, y debe pasar por un amplio debate, con activa participación de académicos, expertos, colegios profesionales, magistrados, trabajadores de la justicia, referentes políticos e intelectuales. Es preciso invertir en edificios adecuados, mecanismos transparentes de selección de funcionarios y empleados, modernos sistemas informáticos, un Consejo de la Magistratura realmente operativo y lejos de las internas políticas, accesibilidad para los sectores de menos recursos, la organización de una policía judicial, recursos adecuados para investigaciones, etc. No solo en el ámbito nacional la Justicia debe ser reformada, sino en los estados provinciales, donde la independencia del poder judicial, es solo, una mera declaración de buenas intenciones.

El gran problema es la calidad institucional de Argentina, país afectado por una epidemia que viene de larga data, y no es el COVID 19, el dengue, el sarampión, es la corrupción que ha deteriorado severamente instituciones clave para el funcionamiento de la democracia, y la Justicia se ha visto afectada por este mal desde hace largo tiempo.

Quo vadis Argentina ( A donde vas Argentina)

Brancaleone de Norcia, caballero honesto, recibe de un grupo de aventureros un documento que le promete riqueza y prosperidad, el feudo de Aurocastro, embarcándose en una aventura junto a este grupo de oportunistas, padeciendo en el camino todo tipo de contratiempos, incluyendo la peste. Un paralelismo con Argentina, donde la sociedad honesta, muchas veces se ve encantada por políticos oportunistas con promesas de prosperidad, trabajo, que para llegar a ese objetivo tiene que sufrir todo tipo de desgracias.

Veremos si Argentina pueda llegar a su ansiado objetivo de romper, superar los temores e inseguridad como el protagonista del célebre film italiano, y poder cumplir con el sueño de quienes legaron la Constitución de 1853/60, como dice su preámbulo constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros para nuestra posterioridad…