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Derecha o Izquierda ¿En cuál brazo reina la mano de Dios?

“El corazón del sabio lo guía hacia la derecha, y el corazón del necio, hacia la izquierda”. Bendito fallo. Pero, cuando un pueblo llano se sentó al lado izquierdo frente a una nobleza y alto clero sentados al lado derecho, y ganaron la votación para disminuir el poder de un rey, el mundo obtuvo una mejor opción de vida. ¿Qué pasó?

Por: Gary Ayala | Director de El Minuto en Perú.


En la antigua Palestina, en fecha que aún es investigada, un sabio escribió “Qohelet”, libro que fue incorporado al compendio bíblico como Eclesiastés, allí anotó en su Cap. 10, verso 2: “El corazón del sabio lo guía hacia la derecha, y el corazón del necio, hacia la izquierda”. Siglos más adelante, el predicador Jesús convocó a un cobrador de impuestos, Mateo, quien dio autoría a un evangelio en cuyo Cap. 25, verso 33 dice al hablar sobre el retorno de Jesús: “Pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda”.

En el año 325 se realizó en Turquía (Nicea) el primer concilio ecuménico de la iglesia debido a la polémica que causaba un movimiento conocido como arrianismo el cual consideraba mortal a Jesús. Frente a esta postura la iglesia dispuso un rezo: El Credo, allí se estableció repetir: “Subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre”. En adelante había de conmemorar a Jesús durante la Eucaristía, ubicado en ese lado de la simetría.

En la antigua China también se consideraba el lado izquierdo como maligno; en la Roma imperial los legionarios estaban prohibidos de tomar la espada con la mano izquierda. En la Edad Media, la inquisición consideraba endemoniado al zurdo, de hecho hubo muchos quemados por esta razón. Parecía que la suerte de esa acera del mundo estaba echada.

Reivindicación de un Extremo

Durante el contexto de la revolución francesa, 1789, el rey Luis XVI convocó a la institución denominada Estados Generales (creada en 1302 por Felipe IV). Era una trilogía conformada por la Iglesia o Primer Estado, la nobleza o Segundo Estado, y los Cabildos o Tercer Estado (burguesía y pueblo llano). El clero y la nobleza unificaban su voto (2 contra 1), pero las fuerzas por el cambio lograron aprobar la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en la Asamblea Nacional Constituyente, el 26 de agosto de 1789.

La monarquía y la nobleza junto al alto clero, es decir la minoría, se resistían a perder los privilegios que ostentaban y proclamaban como orden natural, pero la decisión tomada por los ciudadanos de las ciudades, comerciantes y pueblo llano era irreversible.

El 28 de agosto de ese año se debatió en la Asamblea Constituyente francesa sobre el poder que debería tener el rey. A la derecha del presidente se sentaron los defensores del monarca quienes exigían un poder total; al lado opuesto, se sentaron los revolucionarios, éstos ganaron la votación, el rey ya no tendría poder absoluto.

El mundo contempló una nueva experiencia de justicia social, de reivindicaciones logradas y de visión social, los del lado izquierdo triunfaron y le dieron una esperanza de mejor vivir a todas las sociedades.

Desde entonces, los términos “derecha” e “izquierda” desarrollaron nueva connotación, vulneraron la férrea verticalidad de la concepción sacrosanta sobre el lado diestro de la vida, de la infalibilidad de quien se sienta a la derecha de alguien o de algo. Revaluó al lado izquierdo como referente para identificar a una opción política y una calidad moral.

De hecho, sintetizó las explicaciones o redundantes marcos teóricos para informar y explicar determinados sucesos ocurridos en los diversos Estados europeos. Se detectó mejor los intereses que movían a las fuerzas sociopolíticas e incluso al alto clero.

Posicionamiento Ideológico

La aparición del Manifiesto Comunista en 1848 en Londres, del alemán Karl Marx y el prusiano, Friedrich Engels; la revolución bolchevique de octubre de 1917, liderada por el ruso Vladimir Lenin; y la fundación de la Unión Soviética en 1922, impulsaron más todavía la identificación de las organizaciones políticas con el lado izquierdo de aquella sala en París. El sujeto antropocéntrico defendido y reivindicado en este caso, fue el obrero.

La difusión de las ideas marxistas en China por Li Dazhao y Chen Duxiu que se formalizaron desde la revista Nueva Juventud en 1919; la fundación del Partido Comunista en Shanghái en 1921; y la fundación de la nueva República Popular China el 1 de octubre de 1949 con el liderazgo de Mao Tse-Tung, también hicieron lo propio para identificar a quiénes se movían desde el flanco izquierdista. Aquí el sujeto antropocéntrico fue el campesino.

Los fundamentos filosóficos del marxismo-leninismo, su método de análisis y fuerza resarcidora de derechos cautivó a diversas generaciones; el radicalismo del maoísmo desde el campo, su expansión de abajo hacia arriba, su estrategia militar y poder comunicacional también generó gran influencia. Podría decirse que el lapso entre el final de la II Guerra Mundial y la caída del muro de Berlín, 1945-1989, a la par de la Guerra Fría, sostuvo una línea marcada que separó a los partidos políticos en muchos países.

El Capital Como Ideología

El concepto clásico de “Capitalismo” -aunque puede haber otro término- refiere a un sistema económico que concentra patrimonio material en torno a un privado. Su visibilización fue más nítida en el inicio de la Edad Moderna cuando los hombres de los burgos protagonizaron la dinámica comercial y superaron en cuantía a los nobles con la caída del sistema feudal. El lucro pasó a ser el súmmum de la existencia.

En este camino se distinguen cuatro momentos, cada uno con características propias en las relaciones sociales, políticas y económicas.

Primero, el pre-capitalismo, entre los siglos XV y XVIII, cuando la actividad agrarista decae y el afán se traslada a la mayor acumulación y utilización de la propiedad particular como eje del éxito. Segundo, el industrialismo, iniciado en el siglo XVIII que surge con la revolución industrial donde el vapor y luego la electricidad se convierten en propulsores de la producción masiva de productos y servicios, obviamente, con la participación de mucha mano de obra.

El tercero corresponde al monopolismo, iniciado en el lapso del siglo XX luego de la Gran Guerra de 1914. El poder económico se consolidó como el auténtico poder, pues, ya lo administraban la banca internacional, las megas empresas y los truts. La versión global del mundo estableció al mercado como su escenario natural.

El cuarto periodo es el de la cibernetización. Se inicia en el siglo XXI, es el capitalismo que concentra no solo el mayor patrimonio mundial, sino el universo informacional del mundo, de cada persona, institución, Estado y entidad multinacional. Tiene el predominio sobre el conocimiento logrado hasta el momento por toda la civilización.

El escocés Adam Smith, sustentó en “La Riqueza de las Naciones” (1776) que el crecimiento económico era la base de la vida buena (bienestar) y que una adecuada división del trabajo especializado más la libre competencia lo garantizarían. Mejor aún, explicó que las insuficiencias temporales del mercado las resolvería el mismo mercado por una “mano invisible”. Su influencia fue gravitante para la vida del mundo occidental.



El británico, John Maynard Keynes, en “Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero” (1936) analizó la demanda frente al trabajo en tiempos críticos. Indicó brindar poder total a las entidades nacionales/internacionales para operar la economía, aumentar la demanda como signo positivo y manejar el libre mercado. El largo plazo debía garantizar retorno. Impulsó al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional. Sugirió más colonias en África por más impuestos y evitar la inflación británica en la II Guerra Mundial.

En aquellos cuatro momentos del capitalismo y bajo la influencia de diversas teorías económicas, los gobiernos, partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil y personas que retroalimentaron activamente y respaldaron ideológicamente a dichas estructuras económico-comerciales-financieras, fueron ubicados en el lado derecho de lo social. Quienes no recibieron los mejores beneficios tangibles de tales sistemas los cuestionaron, se ubicaron sin saberlo en el lado izquierdo.

Es necesario advertir que tal separación dual tiene un origen arbitrario y circunstancial, no está respaldado por razones científicas que otorguen un valor que conceda moral, validez económica y social a una nación o comunidad de personas.

En lo personalizado, ha sido hasta necesario restituir espacio al lado siniestro (izquierdo), depreciado desde antiguas escrituras y creencias medievales, como crear desde 1976 el Día Internacional del Zurdo, cada 13 de agosto, por la Lefthanders International.

La radicalización sobre el valor de cada lado simétrico podría resultar tan irónica como una reconsideración por retornar a la Luna para que la bandera de EE.UU., sea colocada por alguien diestro, ya que aquel 21 de julio de 1969, Neil Armstrong la plantó con la mano izquierda.

Ningún flanco determina por sí mismo una calidad, ningún lado puede definir o marcar en abstracto el devenir de una sociedad. El hábito convertido en norma, de calificar a una voluntad o decisión política como derechista o izquierdista, podrá ser cambiado tal vez cuando los consensos sociales sean tan fuertes que se conciba que por fin se logró el centro ideal. Todo un reto. Mientras, ningún brazo puede reclamar tener la mano de Dios.

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