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El caso Tuvalu: “Un país al borde de la extinción”

El Minuto | En el marco de la cumbre del Clima del año 2021, en diversos medios, fue noticia el ministro de exteriores del pequeño estado insular de Tuvalu, hablando en el agua, para poner en evidencia la gravedad del calentamiento global y la suba del nivel del mar, que amenaza la existencia de dicho estado.

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de El Minuto para Argentina

En noviembre de 2021, el ministro de exteriores Simon Kofe, fue filmado dando un discurso con el agua hasta las rodillas, en el marco de la cumbre climática de Naciones Unidas en Glasgow, para poner en evidencia la gravedad del incremento del nivel del mar, que amenaza con la existencia de su nación de 26 lm2 y 12.000 almas. El mar es una amenaza real, a tal punto que ha comprometido seriamente el abastecimiento de agua potable y la producción de alimentos, que ha llevado al país a una situación delicada, dado que está importando gran parte de la comida para sus habitantes.

Tuvalu está compuesto por tres islas de arrecifes y seis atolones a mitad de camino entre Hawai y Australia. Los europeos visitaron el país en 1568, de la mano del navegante español Alvaro de Mendaña, que las nombró islas de Jesús. Durante los siglos XVIII y XIX, las islas fueron visitadas por españoles y británicos, que exploraron las islas. En 1820, el navegante ruso Mijail Lazarev visitó las islas como los holandeses y franceses. Más allá de explorar las islas, describir a sus habitantes polinesios, no hubo presencia permanente.

Entre 1861-63, barcos peruanos como europeos, con mecanismos engañosos, captaban isleños, que luego eran vendidos como esclavos o utilizados como mano de obra barata en plantaciones. El reverendo Murray, el primer misionero europeo que se instaló en las islas, identificó que más de 400 isleños habían sido captados de esta manera, para no regresar.

El cristianismo llegó accidentalmente en 1861, cuando el diácono de las islas Cook, naufragó en las islas Ellice, como se conocía a Tuvalu en el siglo XIX. En 1857, consideraron a las “islas Ellice” como parte de un régimen de protectorado, pero llevaría varios años el establecimiento de una administración colonial formal. La llegada de misioneros samoanos, influyeron en la cultura e idiomas locales hacia 1875. En 1890, se instaló el primer agente comercial británico y en 1892 fue elegido el primer comisionado residente británico, dando inicio a la presencia británica de manera formal, como parte de los Territorios Británicos del Pacífico Occidental. La presencia británica fue consecuencia de los avances alemanes y de Estados Unidos en la región, lo que motivó al despliegue de un buque de la marina real y la formalización del establecimiento oficial de la presencia británica en las islas Ellice. En 1916, por medio de una orden real, fue creada la Colonia de las islas Ellice y Gilbert, con un Comisionado Residente. Durante algunos años hubo cambios, con el incremento de la jurisdicción sobre otras islas.

En 1942, las islas fueron ocupadas por los japoneses y liberadas por los Estados Unidos en 1944. En las islas Gilbert, se desarrolló la célebre batalla de Tarawa. El retorno del dominio británico, significó algunos cambios, como la transferencia de la capital de la isla Banaba, centro de la explotación del fosfato, a Tarawa. En los años 60, los habitantes de las islas Gilbert iniciaron un movimiento separatista, exigiendo además una mayor participación en la administración colonial, que beneficiaba a los naturales de las islas Ellice, el futuro Tuvalu. Los cambios constitucionales, en los años sesenta, se centraron en una mayor participación de los nativos en la toma de decisiones, la creación de un consejo ejecutivo y para 1965, fue creada una cámara de representantes. Los habitantes de las islas Ellice, exigieron una representación equitativa en el parlamento.

En 1974, por medio de un referéndum, los habitantes de las islas Ellice optaron por ser una colonia separada de las islas Gilbert. Finalmente, en 1978, las islas Ellice, ahora Tuvalu, alcanzaron la independencia, conservando a la Reina Isabel II como jefa de Estado. Las islas Gilbert, en 1979, se convirtieron en Kiribati, bajo la forma republicana. Los habitantes de la isla Banaba, boicotearon la ceremonia de independencia de Kiribati, dado que exigían una importante indemnización por la explotación del fosfato y ser incluidos en un país, étnicamente diferente.

Este peculiar país, es una democracia parlamentaria, que forma parte de la Comunidad Británica de Naciones, teniendo a la Reina Isabel II, como jefa de Estado, representada por un gobernador general. El Parlamento tiene 16 integrantes, electos cada cuatro años. Elige al primer ministro, quien asesora al gobernador general en la designación de los ministros del gabinete. No existen partidos políticos, las campañas electorales se basan en lazos familiares, amistad, y reconocimiento social. El país se divide en seis atolones y tres islas, con sus consejos de aldea y jefes tradicionales, que asisten a los presidentes de los consejos locales, que son electos. Australia es responsable de la defensa de las islas, de manera informal, y asiste al equipamiento de la policía y su división de patrulla marítima.

La economía del país, es esencialmente marítima, gracias a la venta de licencias de pesca, el Fondo Fiduciario de Tuvalu y por el arrendamiento del dominio de internet, .tv. Esto permite que un dólar de cada doce que ingresan a las arcas del país, provienen de este lucrativo negocio. Estos comenzaron a comercializarse en 1998. El primer millón de dólares obtenidos por esta política, le permitió al país financiar su cuota de ingreso a Naciones Unidas en el año 2000. Se estima que los ingresos anuales suman unos cinco millones de dólares.

La comercialización recae en manos de la empresa de Estados Unidos Verisign, cuyo contrato iba renovarse en 2021. El Fondo Fiduciario, fue establecido por el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda, a los que se han agregado Japón, Corea del Sur y la UE. Este fondo cuenta con cien millones de dólares. Esto pone en evidencia que el país depende fuertemente de la ayuda internacional. Al fin de cuentas su único recurso, es la pesca. Dado el aislamiento geográfico del país, el turismo es escaso, agregándose el tamaño de Tuvalu, un país, ya de por sí superpoblado.

Las islas tienen una altura máxima de 4.6 metros, y las variaciones de las mareas, son observadas con preocupación, agregándose las consecuencias de determinadas obras realizadas por el hombre, como el actual Aeropuerto Internacional de Funafuti, construido en la Segunda Guerra Mundial, que afectó el acuífero y por ende la accesibilidad de la población al agua dulce.

Esto hace más dependiente del agua de lluvia a los habitantes de las islas. En 2015, Nueva Zelanda financió obras de reparación ambiental que en parte mejoraron las consecuencias de la construcción del aeropuerto. El crecimiento de la población, afectó la sostenibilidad de la laguna de Funafuti, como también problemas de saneamiento.

La política exterior del país, se relaciona con su existencia en las próximas décadas y forma parte de la Alianza de Pequeños Países Insulares (OASIS, en inglés), con 39 estados parte, especialmente islas del Caribe e Índico. El objetivo de esta organización es luchar contra los efectos del cambio climático y reclamar medidas y ayudas a los países desarrollados.

El gran desafío, es evitar que Tuvalu, desaparezca como país, dado que los pronósticos más pesimistas, hablan de la necesidad de evacuar en su momento la población local, convirtiéndolos en refugiados ambientales, algo que resiste el gobierno tuvaluano, dado que considera que es la opción que quieren imponer los países generadores de contaminación, como una medida económica, en vez de afrontar sus responsabilidades ante la comunidad internacional.

El cambio climático afecta severamente a las islas, dado su escasa altitud, siendo muy susceptible ante el crecimiento de las mareas y las tormentas. Los dirigentes políticos consideran que el incremento del nivel del mar de 20 a 40 centímetros en las próximas décadas, harán del país inhabitable. Tuvalu ha adoptado un plan de acción nacional ya que las transformaciones observables en los últimos diez a quince años muestran a los tuvaluanos que ha habido cambios en el nivel del mar. Estos incluyen el agua de mar que burbujea a través de la roca coralina porosa para formar piscinas durante la marea alta y la inundación de áreas bajas, incluido el aeropuerto, durante las mareas vivas y reales.

En una nota a la BBC, el ministro de exteriores de Tuvalu, ha señalado que la mayor temperatura que está registrando el océano provoca el blanqueamiento de los arrecifes de coral, debilitándolos y erosionándolos, pese a que son vitales para la protección costera, pues actúan como una barrera natural frente al oleaje.

El tiempo corre y el futuro de países como Tuvalu, es pura incertidumbre, por la inacción y omisión de los países desarrollados. Sin ninguna duda el cambio climático, será factor de conflictos y movimientos migratorios que afectará a la seguridad internacional las próximas décadas.

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