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El Derecho de Ingresar al Siglo XXI

La juventud en América Latina agudiza su fiscalización política. En Perú, derribó a un presidente a quien consideraron engendro de un golpe de Estado; en Chile.

La juventud en América Latina agudiza su fiscalización política. En Perú, derribó a un presidente a quien consideraron engendro de un golpe de Estado; en Chile, cuestionaron al sistema socioeconómico junto a la Constitución vigente; en Guatemala, protestaron al aprobarse un alto presupuesto en infraestructura pro empresario ajeno a la desnutrición infantil y la pobreza; en Nicaragua, desde la Universidad Centroamericana y el país, se movilizan frente a un régimen al cual observan aperillado en el poder. Otros jóvenes transoceánicos también protestan, claman libertad y soberanía: Son los saharauis.


Escribe: Gary Ayala Ochoa, Director de El Minuto en Perú.


El Sahara Occidental constituye un tema que pone a prueba el grado de civilización que pueda haber logrado la comunidad internacional del tercer milenio. El territorio de 266.000 km2 que brinda acceso al África subsahariana tiene orillas de 1,100 kilómetros de longitud frente al océano Atlántico y lo hace poseedor de un rico banco de peces además de ser comarca de las minas de fosfatos más productivas del mundo.

Pero, el pueblo saharaui cuya mayoritaria población ascendente a 550 mil habitantes permanece aprisionada en su propio territorio (capital El Aaiun) por un muro de 2,720 kilómetros desde 1980, aún no puede dar el ansiado grito de libertad junto a otros 220 mil saharauis quienes lograron huir y que habitan como refugiados en una jurisdicción de Argelia (territorio Tinduf) después de la invasión marroquí ejecutada en el año 1975.

Pese a que la Corte Internacional de Justicia de La Haya reconoció en el mismo año 1975 la autodeterminación saharaui, la invasión fue consumada por lo cual no dejó más remedio al pueblo agredido a organizar su defensa con la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática al año siguiente.


Ahmed Mulay, Director Gral. para América Latina y el Caribe, RASD

Más adelante, la voracidad del rey Hassan II -monarca marroquí- hizo que ocupe también el territorio saharaui invadido que Mauritania dejó en 1979.

Fueron 16 años de enfrentamiento armado entre saharauis y marroquíes quienes causaron inestabilidad en la región y gran alarma en la diplomacia de las Naciones Unidas hasta que pudo llegarse a un “Alto el fuego” en 1991.

Pero, es importante resaltar que ya en 1970, la ONU había aprobado la Resolución 2711 para realizar un referéndum de autodeterminación en el Sahara, el propio gobierno español lo aceptó y anunció -ya con el Frente Polisario creado en 1973- que dicho acto se realizaría en 1975. Por su puesto, Marruecos se encargó de neutralizarlo hasta la fecha. La Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental, MINURSO, se creó precisamente en 1991 para la pacificación en la zona y sobre todo para implementar el referéndum donde el pueblo saharaui decidiese su autodeterminación. La base electoral se fundamentó en el censo español realizado en 1974. No obstante, el pedido de varios países incluso del Consejo de Seguridad de la ONU (2011) de incluir el tema de los derechos humanos en la MINURSO -debido a las violaciones sostenidas y comprobadas contra los saharauis- Marruecos se ha opuesto férreamente a tal pedido.

Los estudios más serios e imparciales sobre el derecho internacional han determinado que España continúa como Estado administrador del Sahara Occidental, es decir, desacreditan el tristemente célebre “Acuerdo Tripartito de Madrid”, suscrito en 1975 entre los representantes de España, Marruecos y Mauritania que la oficina de Asuntos Jurídicos de la ONU rechazó contundentemente en el año 2002. Por dicha razón, el mayor foro internacional del mundo aún considera al Sahara Occidental como la última jurisdicción española por descolonizar.

Diversas generaciones de saharauis han crecido y experimentado la vida con el sometimiento de su existencia y de su soberanía patria, pasaron sus primeros años lúdicos entre las inclemencias del desierto, el sol, alimañas, carencias de buenos recintos de salud y de educación, crecieron sin mayores opciones de formación profesional y promoción laboral in situ, padecieron la experiencia de presenciar vejaciones contra la vida de sus padres, hermanos, connacionales y contra ellos mismos. Muchos migraron y desarrollaron sus potencialidades personales, pero siguen observando a su pueblo en opresión.

El temperamento joven siempre expresa vigor para emprender grandes cambios, aquí también -a su modo- viven milennials y centenials a pesar de las adversidades en lo tecnológico y lo comunicacional ante el mundo.

Los jóvenes saharauis, tanto los del territorio ocupado con El Aaiún, como los de Tinduf, optaron por la paz durante décadas, confiaron en la ONU, en los peticionarios honestos de la IV Comisión de la Asamblea General y en los enviados de la MINURSO como el democristiano Horst Köhler quien renunció por motivos de salud. Creyeron en el milagro de una evolución en la mentalidad de la monarquía marroquí, ahora con Mohamed VI. Pero, a la fecha, todo sigue igual.

El Frente Polisario, considera que la ONU no ha cumplido debidamente frente al Sahara Occidental. Marruecos, lo demostró el 11 de agosto cuando envió un convoy militar (diez carros de combate con pelotones de infantería) al “Muro de la Vergüenza” en el control de frontera con Mauritania: El “Gargarat”.

Allí violaron el Acuerdo del Alto al Fuego de 1991 ¿Qué pretendían? ¿Encender la guerra, tal vez porque Mauritania trascendió que abriría una embajada saharaui en su capital Nuakchot? El Frente Polisario, recurrió a la diplomacia de la ONU a través de su representante Permanente, Sidi Mohamed Omar.

Posteriormente, civiles saharauis salieron a protestar ante tal atropello y tuvieron que ser protegidos por su ejército nacional con el lamentable cruce de fuego. Los tambores de guerra emiten su peligrosa percusión, la paz se siente herida y no por acción saharaui. En conferencia de prensa (03 DIC) el Director General para América Latina y el Caribe, Dr. Ahmed Mulay Ali, desde México lamentó el enfrentamiento, pero ratificó la voluntad del pueblo saharaui de proseguir en la defensa de su libertad y soberanía.

Enérgicas también sonaron las palabras del canciller argelino, Sabri Boukadoum en la 21° Cumbre del Consejo Ejecutivo de la Unión Africana, UA, al invocar a este foro asumir su responsabilidad ante la grave situación del Sahara Occidental. Precisó que la actual situación es un “impase sin precedentes por la ausencia de un mecanismo que permita la autodeterminación del pueblo saharaui”.

Argelia, ha expresado su postura para la Cumbre de jefes de Estado de la UA -antes de finalizar el 2020- donde resuenan también las palabras del presidente de la RASD, Brahin Galli, quien ha dicho que no quieren un derramamiento de sangre, que contrariamente Marruecos sí lo impone y que los saharauis continuarán su lucha hasta la victoria.

Hay mucha expectativa en lo que pueda ocurrir a partir de la incursión marroquí en El Gargarat, ninguna mente sana puede buscar una guerra, pero la exigencia y paciencia saharaui por su dignidad como pueblo no cesa, sus jóvenes están cansados de escuchar solo discursos de la comunidad internacional y de presenciar un escenario diplomático estéril. Ojalá ocurriese esa milagrosa metamorfosis en la mentalidad de la monarquía marroquí. Los jóvenes saharauis, tienen el derecho de ingresar al siglo XXI.

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