Denuncian ataques con armas blancas contra lobos marinos en Antofagasta: diputado exige protección y rechaza eventual caza
El diputado Sebastián Videla afirmó haber recibido denuncias sobre presuntos ataques con armas blancas contra lobos marinos en la costa de Antofagasta. El parlamentario pidió informar los casos a las autoridades y rechazó que el conflicto con la pesca artesanal se resuelva mediante la eliminación de ejemplares.
El diputado por la Región de Antofagasta Sebastián Videla denunció públicamente presuntas agresiones con armas blancas contra lobos marinos en distintos sectores costeros de la región.
El parlamentario calificó los hechos como inaceptables y pidió a las personas que hayan presenciado ataques, o que cuenten con registros y antecedentes, que los informen inmediatamente a las autoridades competentes.
—Hace ya varios días hemos recibido denuncias de ataques con arma blanca a lobos marinos en Antofagasta. Esto es inaceptable. Si tú has visto algo, por favor denúncialo de inmediato —señaló Videla mediante sus redes sociales.
Hasta el momento no se han difundido antecedentes oficiales que permitan establecer cuántos ejemplares habrían resultado afectados, en qué lugares específicos se produjeron los ataques ni si existen personas identificadas como responsables.
Por esta razón, los hechos deben presentarse como denuncias que necesitan ser investigadas, sin anticipar conclusiones sobre su autoría o alcance.
Videla pide proteger a los lobos marinos
El diputado destacó la importancia que los lobos marinos tienen para el ecosistema costero de la Región de Antofagasta y cuestionó que sean considerados exclusivamente como un obstáculo para la actividad humana.
—Los lobos marinos pertenecen a nuestras costas, a nuestro ecosistema, incluso antes que nosotros —afirmó.
Videla llamó a la ciudadanía a entregar fotografías, videos, testimonios u otros antecedentes que permitan individualizar a los responsables y determinar las circunstancias en que se habrían producido las agresiones.
El parlamentario también pidió compartir la denuncia para aumentar su visibilidad y facilitar que eventuales testigos puedan aportar información.
La advertencia adquiere especial relevancia porque las agresiones intencionales contra animales pueden dar origen a investigaciones administrativas o penales, dependiendo de la naturaleza de los hechos, el daño provocado y la normativa aplicable.
Anuncia gestiones ante la Delegación Presidencial
Videla adelantó que solicitará abordar el problema con representantes del Gobierno en la región y anunció gestiones ante la Delegación Presidencial Regional de Antofagasta.
—Vamos a hablar con la Delegación Presidencial para poder avanzar en soluciones concretas que permitan resguardar a los lobos marinos —indicó.
Entre las posibles medidas se encuentran el reforzamiento de la fiscalización en zonas donde existe interacción frecuente entre personas y animales, la coordinación con Sernapesca, el levantamiento de información sobre ejemplares heridos y la implementación de acciones preventivas.
El parlamentario sostuvo que continuará visibilizando el problema ante las autoridades nacionales.
—Comparte el video, apóyanos, denuncia y, por supuesto, a nivel central vamos a sacar la voz, porque no puede ser, bajo ningún motivo, que se quiera matar a los lobos marinos —manifestó.
Debate por una eventual caza selectiva
La denuncia aparece mientras se desarrolla un debate distinto, pero relacionado, sobre la posibilidad de revisar la protección vigente para el lobo marino común.
Durante una sesión de la Comisión de Pesca, Acuicultura e Intereses Marítimos de la Cámara de Diputadas y Diputados, representantes de la pesca artesanal de Los Lagos plantearon los efectos que la presencia de estos animales tendría sobre sus faenas.
Los pescadores sostienen que los lobos marinos consumen parte de las capturas, dañan las redes y generan riesgos para las tripulaciones. Frente a este planteamiento, solicitaron estudiar una captura controlada o caza selectiva de ejemplares.
El subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, manifestó la disposición del Gobierno para recibir y analizar una propuesta formal. La autoridad indicó que cualquier decisión tendría que evaluarse sobre la base de antecedentes técnicos y científicos.
Por lo tanto, hasta ahora no existe una autorización general para cazar lobos marinos ni una decisión definitiva de levantar la veda. Lo expresado por la autoridad corresponde a la apertura de un proceso de evaluación.
“No aceptaremos que la solución sea matarlos”
Sebastián Videla rechazó la posibilidad de que las medidas destinadas a enfrentar el conflicto con la pesca artesanal contemplen la eliminación de animales.
—No aceptaremos que la solución sea matarlos, como se ha anunciado. Ninguna medida de protección puede partir por quitarles la vida —sostuvo.
El diputado planteó que la respuesta debe considerar alternativas compatibles con la protección del ecosistema y con las necesidades de quienes desarrollan actividades productivas en el mar.
—Necesitamos soluciones con respeto, manejo responsable y bienestar animal —agregó.
Su posición se suma a los cuestionamientos formulados por organizaciones ambientales y especialistas, quienes han advertido que una reducción de la población podría alterar las cadenas tróficas y producir consecuencias difíciles de prever.
Desde el sector pesquero, en cambio, se reclama que las políticas públicas también consideren los daños económicos, la pérdida de capturas y los riesgos que enfrentan los trabajadores artesanales.
La veda se encuentra vigente hasta 2031
El lobo marino común, cuyo nombre científico es Otaria flavescens, se encuentra protegido por una veda extractiva en todo el territorio y las aguas jurisdiccionales de Chile.
El Decreto Exento N.º 202100004, dictado por el Ministerio de Economía en enero de 2021, renovó la veda por un periodo de diez años contado desde el 27 de enero de 2021. Por consiguiente, su vigencia se extiende hasta enero de 2031, salvo que la autoridad adopte una modificación conforme al procedimiento legal correspondiente.
La medida prohíbe la captura y extracción de ejemplares. También restringe su tenencia, posesión, transporte, desembarque, procesamiento, comercialización y almacenamiento cuando procedan de actividades extractivas.
La normativa oficial puede consultarse en la Biblioteca del Congreso Nacional y en la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura.
Sernapesca es el organismo encargado de fiscalizar el cumplimiento de esta regulación y de adoptar medidas dentro del ámbito de sus competencias.
¿Puede levantarse la veda?
La veda no impide que el Gobierno estudie modificaciones o excepciones, pero cualquier cambio debe cumplir las exigencias establecidas por la Ley General de Pesca y Acuicultura y su normativa complementaria.
Una decisión de esa naturaleza tendría que contar con fundamentos técnicos, precisar el territorio de aplicación, establecer las condiciones de una eventual captura y considerar sus efectos ambientales.
La sola manifestación de apertura formulada por el subsecretario Urrutia no modifica la protección vigente. Mientras no se dicte y publique una decisión válida, la captura del lobo marino común continúa prohibida.
Posibles consecuencias jurídicas de las agresiones
Si se confirma que personas atacaron deliberadamente a lobos marinos con armas blancas, los hechos podrían ser examinados desde distintas perspectivas jurídicas.
Por una parte, deberá establecerse si existió una infracción a la regulación pesquera y a la veda extractiva. Por otra, dependiendo de las circunstancias y del daño provocado, también podría analizarse una eventual conducta de maltrato o crueldad animal.
La calificación jurídica definitiva corresponde al Ministerio Público, los tribunales y los organismos fiscalizadores, según sus respectivas competencias.
Para avanzar en una investigación resultará fundamental contar con antecedentes verificables: lugar y fecha de los ataques, registros audiovisuales, identificación de testigos, informes veterinarios y datos sobre los ejemplares afectados.
¿Cómo denunciar una agresión contra un lobo marino?
Las personas que presencien una agresión pueden comunicar los hechos a Sernapesca, la Armada de Chile, Carabineros o la Policía de Investigaciones. Si el animal se encuentra herido, no se recomienda acercarse, tocarlo o intentar devolverlo al mar sin instrucciones profesionales.
Los lobos marinos son animales silvestres de gran tamaño que pueden reaccionar defensivamente cuando están heridos, estresados o rodeados por personas.
Al denunciar, es recomendable entregar:
La ubicación precisa del hecho.
La fecha y hora aproximadas.
Fotografías o videos obtenidos a distancia segura.
Características de las personas, embarcaciones o vehículos involucrados.
Información sobre la condición y ubicación del animal.
Conclusión jurídica y editorial: proteger sin ignorar el conflicto
Las denuncias formuladas por el diputado Sebastián Videla deben ser esclarecidas con rapidez. Una agresión deliberada contra un animal protegido no puede normalizarse como respuesta a los conflictos que se producen entre la fauna marina y las actividades humanas.
Al mismo tiempo, la protección de los lobos marinos no exige desconocer las dificultades que enfrentan los pescadores artesanales. Los daños a redes, las pérdidas de capturas y los riesgos en las faenas constituyen problemas reales que requieren respuestas institucionales.
La discusión no debería reducirse a escoger entre abandonar a los pescadores o eliminar animales. Existen alternativas que deben ser estudiadas seriamente, como mecanismos disuasivos no letales, modificaciones en equipos y prácticas de pesca, protección de zonas de reproducción, compensaciones focalizadas y monitoreo científico de las poblaciones.
Desde el punto de vista jurídico, la veda continúa vigente y una eventual caza selectiva no puede implementarse mediante una simple declaración política. Cualquier modificación deberá contar con una base científica suficiente, respetar la legislación pesquera y ambiental y someterse a controles transparentes.
La prioridad inmediata es investigar las agresiones denunciadas, atender a los ejemplares afectados y evitar nuevos ataques. La política pública de largo plazo deberá equilibrar la protección de la biodiversidad, el bienestar animal y la subsistencia de las comunidades pesqueras, sin recurrir a decisiones improvisadas o carentes de evidencia.










