Kazajistán ocupa una posición singular en el mapa internacional. Esta antigua república soviética se caracteriza por una posición geopolítica clave, al estar ubicada en el centro de Eurasia, en la encrucijada de varias civilizaciones, el cruce de rutas comerciales y sus ricos recursos naturales.
Estamos frente a un Estado multinacional, con una importante diversidad cultural, lingüística, religiosa y étnica. Kazajistán enfrentó con éxito la implosión de la Unión Soviética y construyó una economía estable y próspera.
El interés de este país no solo radica en sus recursos y posición geoestratégica, sino en una política exterior multivectorial, caracterizada por el pragmatismo y el equilibrio de sus relaciones entre actores del peso de China, Estados Unidos y Rusia.
Por el Dr. Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Especial para El Minuto
Kazajistán, el corazón estratégico de Eurasia
Kazajistán es el noveno país en el mundo por su tamaño, con 2.724.910 km², y su población ronda los 20,5 millones de habitantes.
Está ubicado estratégicamente en el centro de Eurasia, entre el mar Caspio, la región del Bajo Volga, los Urales, Siberia, China y Asia Central.
Sus límites son: al norte y al oeste con Rusia, con 7.591 km de frontera terrestre, la frontera continua más larga del mundo; al este con China, con 1.783 km; y al sur con Kirguistán, con 1.242 km, Uzbekistán, con 2.351 km, y Turkmenistán, con 426 km.
El país está bañado por las aguas del mar Caspio. No tiene acceso al océano y es el país mediterráneo más grande del mundo.
Desde el punto de vista geopolítico, Kazajistán se encuentra en la intersección de varios espacios estratégicos: Asia Central, la región del Caspio, la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China y la iniciativa Global Gateway de la Unión Europea, al tiempo que permanece dentro de la esfera de influencia tradicional de Rusia y el creciente espacio geopolítico turco, en el que Turquía desempeña un papel cada vez más activo.
Una nueva construcción de la identidad nacional
El país es mostrado generalmente como una nación que surgió en 1991, como consecuencia de la implosión de la Unión Soviética.
La presidencia de Tokayev está impulsando una nueva narrativa, mostrando el fin del control soviético de 1991 como la restauración de la nación kazaja como entidad independiente, cuyas raíces se remontan al kanato kazajo en el siglo XV.
Las declaraciones del presidente Vladimir Putin, en un foro de 2014, cuestionando que Kazajistán, antes de 1991, nunca fue un Estado y considerando al presidente de ese momento, Nursultán Nazarbayev, como artífice de la creación del moderno Estado kazajo, señalando: “creado un Estado en un territorio que nunca antes lo había tenido”.
Esto impulsó al gobierno kazajo a celebrar en 2015 los 550 años del kanato kazajo.
El actual presidente Kassym-Jomart Tokayev, en su discurso presidencial de septiembre de 2019, reivindicó los orígenes del país a la Horda de Oro, entidad política nacida siete siglos atrás.
En 2022 fue creado un instituto de estudios históricos relativo a la Horda de Oro, fueron restaurados monumentos y sitios históricos.
En 2026, fue celebrado un congreso con cientos de académicos, con auspicios de la UNESCO, donde el presidente kazajo Tokayev habló de la Horda como la “Roma de la estepa”.
Una declaración un tanto audaz, pero dirigida a la opinión pública interna, en el marco de una nueva visión de la identidad nacional kazaja.
Pronto saldrá a la luz un voluminoso trabajo académico con seis volúmenes, donde se describe la historia del país, en un contexto de revisionismo histórico, donde la Horda de Oro no es mostrada como una etapa de dominación extranjera, planteada por la historiografía rusa, sino todo lo contrario, como parte de la construcción de identidad kazaja.
En la célebre plataforma Netflix, pronto será estrenada la serie “Imperio Dorado”, donde se toca la historia medieval del país, bajo supervisión oficial.
Idioma, identidad y nuevas generaciones
La construcción de la identidad viene también de la mano del idioma, donde el kazajo está ganando terreno, a tal punto que el censo de 2021 registró un 70,4% de kazajos étnicos, cifra que dista mucho de la de 1991, donde el porcentual era del 39%.
La promoción del idioma nacional frente a la fuerte presencia del ruso se extiende a medios de comunicación y el sector educativo. Sin embargo, dicho idioma eslavo sigue siendo el idioma oficial junto con el kazajo.
Las nuevas generaciones rompen con el pasado soviético y, por ende, en la construcción de su identidad, la influencia rusa pierde empuje, agregándose una nueva visión de la historia.
Hábilmente, el gobierno reivindica la Horda de Oro como un sistema político multiétnico y multilingüe que enfatiza la gobernanza, la diplomacia, la administración de justicia y la conectividad euroasiática en lugar de la exclusividad étnica.
La Constitución y desde el discurso se presenta al país como una nación multiétnica.
La historia en Kazajistán no está siendo reescrita como en otros países, sino ampliada, evitando herir susceptibilidades o alimentar nacionalismos radicalizados.
Una de las fuentes de preocupación de Astaná ha sido la influencia del extremismo islámico, dado su bastión existente en Afganistán.
La política exterior multivectorial 2.0
Estamos frente a una potencia media emergente, que tiene como objetivo convertirse en un actor clave en Eurasia, incluso apuesta a proyectar su imagen más allá de Asia Central, participando en distintas iniciativas internacionales y foros.
La reducción de la influencia rusa en la región, dado el conflicto ucraniano, se presenta como una oportunidad para Astaná de incrementar su peso geopolítico en la región, manteniendo canales de cooperación y de diálogo constructivo con el Kremlin.
La creciente competencia geopolítica entre Estados Unidos y China afecta la estrategia “multivectorial” de Kazajistán.
La política exterior kazaja 2.0 se estaría orientando a forjar una serie de alianzas paralelas, buscando transformar al país en un centro logístico, energético y político.
Astaná está desarrollando simultáneamente la Unión Económica Euroasiática (UEE), la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), la Organización de Estados Turcos y los formatos de diálogo C5+ con Occidente.
En cuanto a la relación con Rusia, el país mantiene su tradicional alianza, pero con pragmatismo al no reconocer la anexión de los territorios ucranianos.
Recordemos la intervención directa de Moscú en la crisis de enero de 2022, donde quedaron reflejadas las tensiones internas en la sociedad kazaja y las debilidades en las instituciones, con el despliegue de tropas lideradas por Rusia de la OTSC.
Vale la pena destacar que el Kremlin arrienda la base espacial de Baikonur, además de tener fuertes intereses en el sector energético, especialmente el nuclear.
Recursos naturales y peso económico
El país tiene alto valor estratégico no solo por su ubicación geográfica, sino por sus recursos naturales y economía pujante.
El subsuelo es rico en recursos naturales y su economía estable le ha permitido convertirse en el país más próspero de Asia Central.
En tan solo tres años, entre 2020 y 2022, la entrada bruta de inversión extranjera directa en el sector manufacturero superó los US$13.400 millones.
El complejo minero y metalúrgico es el segundo sector más importante después de la industria del petróleo y el gas.
La industria minera y metalúrgica representa el 8,7% del PIB, de los cuales el 5,8% proviene de la industria metalúrgica.
El país se ubica en el puesto 12 de las reservas petroleras y existe un enorme potencial en materia de tierras raras.
El acercamiento a Estados Unidos
La reciente adhesión a los Acuerdos de Abraham, en noviembre de 2025, forma parte del pragmatismo de la política exterior kazaja, manteniendo canales de diálogo constructivos con Washington, sin que ello impida la postura kazaja a favor del derecho de los palestinos a tener un Estado, ni sus críticas a la guerra en Gaza.
Asimismo, Astaná mejora su imagen frente a Estados Unidos y especialmente le permite impulsar una agenda de inversiones, en particular en el sector minero.
Esto es reflejo del esfuerzo, mucho más amplio, del presidente Tokayev por equilibrar las relaciones con los grandes actores que tienen incidencia en Asia Central.
Kazajistán eleva su perfil diplomático en Washington sin indicar un cambio fundamental en su política exterior multivectorial, aunque esta está sufriendo una serie de transformaciones.
En su momento implicaba un equilibrio entre los centros de poder; hoy está orientado a la creación de una red de alianzas paralelas y la transformación del país en centro energético, político y logístico.
Kazajistán ante la presión de las grandes potencias
Las extensas fronteras que Kazajistán tiene con China y Rusia, además de la cercanía con el inestable Oriente Medio, imponen limitaciones en materia geopolítica, que lo ubican en una posición que tiene sus desafíos como sus ventajas.
En este contexto, el país que actúa como puente entre el norte y el sur, el oeste y el este, se considera el “corazón” de Asia Central, debido a su ubicación geográfica y sus ricos recursos naturales, lo que incrementa la importancia geopolítica de la región.
Por este motivo, esta región se está convirtiendo en el centro de atención de países como Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia, China y Turquía.
Por ende, Astaná no puede permitirse giros abruptos.
A pesar de las presiones que Kazajistán recibe, existe una clara estrategia de mantener el mayor grado de autonomía estratégica.
Un poco de historia
El país cuenta con una rica historia que se remonta a tiempos paleolíticos.
En el extremo oriente del país, los xiongnu, de origen túrquico, en el siglo II organizaron un Estado.
Entre los siglos VI y VII existió una serie de kanatos turcos, conquistados por los chinos.
En el siglo VIII, en el área lindante al Caspio, se formó un nuevo Estado turco oguz.
Entre los siglos VIII y IX, el islam llegó de la mano de los árabes desde el sur, influyendo en las distintas organizaciones políticas turcas que fueron conquistadas por los mongoles en el siglo XIII.
En 1259, el país fue dominado por la Horda de Oro, un enorme kanato mongol. Su división abrió las puertas al kanato de Kazajistán (1465-1718).
Ablai Jan fue el último kan reconocido por las diversas tribus kazajas. En 1740 aceptó la influencia política rusa, abriendo paso a la ocupación por parte del Kremlin del actual Kazajistán.
En 1822, la institución del Kanato entre las Hordas Kazajas fue abolida, lo que desencadenó el levantamiento del sultán Qasym entre 1824 y 1827.
El último intento de restaurar el Kanato fue liderado por el sultán Kenesary Qasymov, quien se proclamó kan en 1837 y llevó a cabo una lucha armada contra las autoridades rusas hasta su muerte en 1847.
Colonización rusa y período soviético
A mediados del siglo XIX comenzó la colonización rusa y la expansión militar por medio de la construcción de fortalezas.
En 1863 comenzó la anexión formal instalando gobiernos directos en Asia Central.
Los cambios en el estilo de vida nómada de los kazajos trajeron aparejada pobreza y marginación ante la creciente presencia de colonos eslavos.
La Primera Guerra Mundial, dado el reclutamiento de muchos kazajos para ser movilizados, al igual que otras poblaciones musulmanas hasta ese momento exentas, generó una fuerte resistencia, provocando levantamientos.
El proceso de rusificación de las elites kazajas también abrió las puertas a la politización y al surgimiento del germen del movimiento nacionalista.
El partido Alash, liderado por Alikhan Bukeikhanov, se formó entre septiembre de 1917 y 1918, aliado al Ejército Blanco ruso. Finalmente, esta breve experiencia de gobierno autónomo fue suprimida por el Ejército Rojo.
En 1920 fue proclamada la República Socialista Soviética Kirguisa, los kazajos eran denominados genéricamente así junto a los pueblos kirguises, y en 1925 fue denominada Kazajistán.
Entre 1919 y 1922, el país vivió la tragedia de la hambruna, dada la sequía, agravada por la guerra civil rusa.
La tragedia de la colectivización
La segunda hambruna, entre 1930 y 1933, fue resultado de la brutal política de colectivización agraria impulsada por Stalin.
Se estima que el 40% de los kazajos murieron de hambre y por la represión del régimen soviético.
Este pueblo, tradicionalmente dedicado a la ganadería trashumante, se vio perjudicado con la confiscación del ganado y la obligación de romper con su estilo de vida tradicional.
El resultado de la tragedia fue que los kazajos se convirtieron en una minoría en su propio país.
Kazajistán también alojó el siniestro sistema de los gulags, donde miles de personas perdieron la vida por las condiciones de trabajo forzado.
Los kazajos resistieron la colectivización entre 1929 y 1931 por medio de las armas.
Segunda Guerra Mundial y transformación demográfica
La Segunda Guerra Mundial movilizó a más de un millón de soldados kazajos.
El país tuvo un importante papel por sus fábricas y materia prima que ayudaba con el esfuerzo de guerra de la Unión Soviética.
En esta etapa, millares de deportados, tales como alemanes del Volga, musulmanes del Cáucaso Norte, polacos y tártaros de Crimea, fueron enviados a Kazajistán.
La llegada de poblaciones étnicamente distintas a los kazajos se incrementó con la campaña de “Tierras Vírgenes” (1953-1965) impulsada por el líder soviético Nikita Jruschev para utilizar campos dedicados al pastoreo para cultivo extensivo de cereales.
De la independencia a la era Tokayev
En 1989, en medio de la perestroika, fue designado como secretario general del partido comunista local Nursultan Nazarbayev, quien sería el primer presidente de Kazajistán independiente en 1991.
En 1994, el país renunció a tener armas nucleares, una vez firmado el Memorándum de Budapest, enviando a Rusia unas 1.400 ojivas nucleares.
Kazajistán ha tenido un papel activo impulsando la eliminación de armas de destrucción masiva y forma parte del Tratado de No Proliferación.
En 2019, Nazarbayev renunció, pero mantuvo una importante cuota de poder bajo el título de “Líder de la Nación” y como parte del influyente Consejo de Seguridad.
Las protestas de 2022 lo despojaron de su presencia en el citado organismo y como “Líder de la Nación”, en un proceso de mayor apertura política liderada por el nuevo presidente Kassym-Jomart Tokayev.
En el plano exterior, el nuevo jefe de Estado mantiene la política exterior multivectorial.
En agosto de 2026, en la inauguración del nuevo parlamento, ante la crisis del orden internacional posterior a 1945 y el debilitamiento del papel de la ONU, el presidente Tokayev planteó como objetivos nacionales el fortalecimiento de la soberanía nacional, por medio de planes de desarrollo, mejoras en la capacidad militar y mayor cooperación en el plano regional.
Conclusión
Las claves del éxito de Kazajistán han sido la consolidación de las instituciones, un delicado equilibrio con actores de peso como China, Rusia y Estados Unidos y la construcción de una identidad nacional sin revanchismos, junto con el respeto a los distintos grupos étnicos y religiosos, bajo una visión integradora y respetando sus peculiaridades.
En este escenario, la experiencia kazaja muestra cómo un Estado ubicado entre grandes centros de poder puede intentar preservar su margen de maniobra mediante una política exterior pragmática, una identidad nacional propia y una estrategia orientada a mantener el mayor grado posible de autonomía estratégica.











