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El fin del Reino de Tolosa: Nacimiento de la “Primera España”

El Minuto | La etapa histórica dominada por el reino visigodo, no es muy conocida por el gran público. Los visigodos fueron los creadores de la “Primera España” como dice el historiador José Javier Esparza en su libro “Visigodos”. Este pueblo tuvo un alto grado de desarrollo cultural. Originarios de la península Escandinava, la historia los llevó hasta España, donde crearon un reino que sucumbió ante la invasión árabe del siglo VIII. No obstante, ello luego de la célebre batalla de Covadonga, el legado gótico no moriría, y los reinos cristianos que surgirían en España en la Edad Media, buscaron de alguna manera tener contacto con el desaparecido reino visigodo.

Por Jorge Alejandro Suarez Saponaro | Director de Diario El Minuto Argentina

El fin del reino de Tolosa, que surgió hacia el 476, a raíz del avance de los francos, empujó a los visigodos adentrarse en el actual territorio español. Tras la derrota en Vouillé, que aceleró dicho proceso. Se estima que cruzaron los Pirineos unos 200.000 godos, entre familias nobles, guerreros, y campesinos. Estos serían la clase dirigente frente a unos cuatro millones de hispanorromanos. El grueso de los recién llegados. se instalaron, en las provincias españolas de Palencia, Valladolid, León y Zamora.

El general Teudis, tutor de Amalarico, futuro rey de los visigodos, siguió los pasos de Teodorico el Grande en Rávena, con políticas de acercamiento a las elites romanizadas, pero su política de subordinación a los intereses del rey ostrogodo, en Italia, generó tensiones en la aristocracia visigoda. La muerte de Teodorico el Grande, impulsó Amalarico a romper lazos con el reino que este había creado. Este rey casado con Clotilde hija de Clodoveo, entró en conflicto con los francos, que termino en un conflicto y con su muerte. Teudis, rival político de Amalarico, tomó el poder del reino visigodo.  La escasez de fuentes documentales propias, genera importantes vacíos de cómo fue el reinado de Teudis. Pero algo se sabe a ciencia cierta, fue el resurgimiento del imperio romano oriental, ahora conocido como Bizantino, que se convirtió en un problema para el reino visigodo. La destrucción del reino vándalo por parte de las fuerzas bizantinas, generó inquietud en Teudis, que sabía que trde o temprano las fuerzas del imperio de oriente llegarían a España.



En el 533, el general Bizantino Belisario, derrotó a los vándalos, capturando en el 534, a su último rey, Gelimer, que terminará sus días en Constantinopla, luego que Justiniano le perdonara la vida. Teudis intentó capturar Ceuta en manos bizantinas, en una maniobra para dar seguridad a su flanco sur, pero fracasó. La amenaza siguió latente, era el año 542.  Los ostrogodos se sublevaron ante el retiro de Belisario de Italia y proclamaron rey al sobrino de Teudis, Ildibaldo, lo que obligaba moralmente al primero a socorrer a este último, para evitar esto, los francos a instancias de Bizancio, intervinieron y atacaron el norte del reino visigodo. En estas dramáticas circunstancias, Teudís murió, el jefe militar que luchó contra los francos, Teudisclo, fue proclamado rey.

Ese sería asesinado en una conspiración de los terratenientes hispanorromanos. La guerra civil es un hecho y la larga mano de Bizancio se hizo presente. Este aprovechando las simpatías del sur del país, por el retorno del imperio, conquistó gran parte del sur español y creó la provincia de Spania.  Atanagildo es electo rey, con una política conciliatoria con el bando vencido. Instaló la corte en Toledo, teniendo que lidiar con serias dificultades económicas, especialmente por el rico sur que estaba en manos bizantinas.  La muerte de este monarca encontró al reino visigodo plagado de problemas, los suevos ahora eran católicos; los vascones atacaban el rico valle del Ebro, parte del norte, Cantabria, no había control efectivo, los hispanorromandos en algunos puntos del país, tenían sus propias entidades autónomas (Sabaria y Orospeda)

La nobleza visigoda eligió a un jefe militar, Liuva como rey. Este tenía que tomar acciones sumamente importantes, una de ellas, romper lazos con Birzancio, quedando roto el viejo pacto en tiempos del imperio romano, por el cual los visigodos estaban subordinados a la política imperial. Pone al frente de la corte de Toledo a su hermano Leovigildo, mientras que Liuva un jefe militar, se queda en Septimania, para hacer frente a los francos y otros pueblos germanos que amenazan su reino. En 572 con la muerte del enérgico Liuva, Leovigildo se quedó al frente del trono e inició un proceso de unificación legal, social y administrativa del reino, en un intento de romper las divisiones entre las elites goda e hispanorromana. Asumió el poder con una ceremonia de coronación al estilo bizantino, construyó una ciudad para su hijo y heredero, Recaredo: Recópolis.

Leovigildo promulgó un código que unificaba la legislación, donde godos e hispanorromanos estarían sometidos a una misma norma, destacándose la eliminación de la prohibición de casamiento entre godos e hispanorromanos. En el plano militar lanzó campañas militares, que permitieron recuperar gran parte del sur de España, en manos bizantinas, incorporando ricas tierras agrícolas. Lanzó operaciones para controlar el reino de los suevos y enclaves independientes que aún quedaban en España. Otras acciones relevantes los intentos de acercar arrianos y católicos, y la rebelión de su hijo Hermenegildo. 

En 585, luego de un alzamiento de la nobleza del reino de los suevos, Leovigildo envió una expedición y anexó definitivamente dicho reino al propio.  En 586, con la muerte del rey Leovigildo, le sucedió su hijo Recaredo y con el se da un paso trascendental, la unificación religiosa, con su conversión al catolicismo. Esto generó importantes resistencias de sectores del clero arriano y la aristocracia, como mecanismo de oposición contra los intentos de establecer una monarquía hereditaria. En el Concilio de Toledo de 589, el arrianismo fue desplazado definitivamente y el catolicismo era la religión nacional del Reino. No cabe duda que había nacido la “Primera España” unificada en lo político, jurídico y religioso.  En el año 601, Recaredo moría y dejaba a su joven hijo Liuva II como heredero.

Witerico conspiró y derrocó a Liuva II, a quien encerró y le amputó una mano. Este personaje seguramente con apoyo nobiliario, representaba lo peor de la política visigoda. La inestabilidad, las intrigas palaciegas, y eternas rencillas políticas por hacerse con el poder. El rey usurpador fue asesinado por los cortesanos en 610. Tiempo después es coronado rey Sisebuto, quien llevó a cabo diversas operaciones punitivas en las regiones de Asturias, Cantabria y el actual País Vasco. Desde el punto de vista militar se desatacó especialmente, por poner fin al sitio de Ceuta, la ocupación del norte del actual Marruecos, y la captura de los territorios españoles controlados por los bizantinos entre los años 615 a 619.  En el marco de la centralización de su poder, decidió aplicar viejas leyes de segregación de los judíos, de tiempos del bajo imperio romano. Este proceso de marginar a los judíos, tiene que ver con el pensamiento de aquellos tiempos, de unificar desde el punto de vista religioso – ideológico en reino visigodo de Toledo. 

Las medidas incluían prohibición de matrimonios con cristianos, tener esclavos cristianos, veto para el ingreso a la administración, y para los conversos, severas sanciones si volvían a la vieja fe judaica.  Muerto Sisebuto, posiblemente asesinado, como tal vez su hijo Recaredo II, la nobleza goda consagró a Suintila, jefe militar del rey Sisebuto, como nuevo monarca godo.  El nuevo rey sometió a los vascones y eliminó los restos de presencia bizantina, posiblemente en el sur del actual Portugal.  La concentración de poder del rey, muy popular entre el ejército y los sectores más pobres, especialmente con la manumisión de esclavos, rebajas en los costos fiscales para campesinos y recorte de privilegios del alto clero y terratenientes. En este último sector el resentimiento sería cada vez mayor.

En esta pugna de poder, estalló el golpe de Sisenando con apoyo franco – previo pago en oro de la ayuda – contra Suintila.  San Isidoro de Sevilla, protagonizó un Concilio, que busco fijar reglas de juego en la conflictiva política visigoda, ratificando el sistema electivo, e impidiendo el establecimiento de cualquier dinastía. Asimismo, en aquel Concilio se estableció el sistema de elección del rey, una serie de limitaciones a su poder, estableciendo cierto orden constitucional al sistema político vigente. San Isidoro de Sevilla, considerado uno de los Padres de la Iglesia, fue una figura de gran trascendencia en aquellos tiempos. En 642 el anciano noble Chindasvinto se hace con el poder y sus adictos lo nombran rey. Elimina de manera cruenta a cientos de nobles, posibles enemigos a su política. Muchos se exilian, incluyendo eclesiásticos. Acumuló un vasto patrimonio, dio poder a los esclavos palaciegos, y centralizó el manejo del estado. Su sucesor e hizo Recesvinto, legó un código legal, que marcó a la España medieval.

No solo era una recopilación de normas, sino que era una obra jurídica mucho más profunda, con regulaciones en materia civil, administrativa, penal, religiosa, militar, comercial. Las diferencias jurídicas entre godos e hispanorromanos, desaparecía formalmente y de manera definitiva.  La centralización era una realidad jurídica, concentrando el poder en los gobernadores provinciales, duques, con amplias atribuciones, y los obispos, terminando con la tradicional autonomía de las ciudades, herencia del imperio romano.

En el 672, Wamba, un hombre que no quería ser rey, finalmente aceptó la corona, pero debió lidiar con rebeliones y conspiraciones. Victorioso de la rebelión liderada por un jefe militar, Paulo.  Impuso una reforma militar, con severas penas a nobles, eclesiásticos y el pueblo llano, que no respondieran al llamado a la movilización. También saneó a la Iglesia, nombrando personalmente a obispos y otros líderes religiosos, y expulsando aquellos que se beneficiaban con la explotación de los bienes de la Iglesia. 

El rey citado no estuvo exento de las conspiraciones nobiliarias, y finalmente cedió el poder en 681 a Ervigio. Wamba terminó sus días en un monasterio en 688.  En nuevo rey, cedió ante las presiones de la nobleza e Iglesia, perdiendo poder, con el objeto de mantenerse en el trono. Entre las medidas que más lo perjudicaron, fue permitir que los funcionarios de Palacio, fueran exclusivamente de la alta nobleza, impidiendo de esta manera, que el rey tuviera persona de su propia confianza.  Las malas cosechas, las hambrunas, arruinan a los sectores más pobres. Muchos venden sus pocas posesiones por poco y nada a poderosos terratenientes cada vez más poderosos. Los esclavos huyen de las tierras de labriego, lo que genera una crisis, dado que el rey emite duras sanciones a quienes auxilien a los fugitivos. En un intento de ganar posiciones con los campesinos, cede y exime de tributos, pero es demasiado tarde. Una nueva amenaza aparece, los árabes, que atacan las costas de España. El reino refuerza la actual Algeciras y rechazó el primer intento de invasión. Todo el norte de África ha caído en manos árabes, tomando dicho territorio del debilitado imperio bizantino, incapaz de defender tales posesiones.

El fin del reino visigodo de Toledo y la llegada de los árabes

En 688 el yerno de Ervigio, Egica, asume como rey, pero este rápidamente convoca un Concilio, para establecer nuevas reglas de juego. Envía a la viuda de Ervigio como monja a un convento, repudia la hija del rey muerto, Cixilo, y pronto Egica liberado la familia del antiguo rey, que a su vez había sido rival, tiene las manos libres para dar rienda suelta a la familia de Wamba y sus aliados. En 692, el obispo de Toledo, Sisberto, unge un nuevo rey, Suniesfredo, un verdadero golpe de estado.  Egica logró formar una coalición a su favor, tomó Toledo, exilió a Sisberto, eliminó al usurpador y lanzó una purga contra sus rivales.  La crisis social continua, las malas cosechas, la miseria, las enfermedades y la creciente fuga de esclavos, que afecta a poderosos señores, lleva a imponer castigos colectivos a poblaciones que dan refugio a los esclavos, de los cuales muchos han terminado así al perder sus patrimonios por las crisis y malas cosechas.  En 694, en el XVII Concilio de Toledo, impone la conversión forzada de los judíos al cristianismo. En ese año, el rey asocia al trono, a su hijo Witiza, contrario al régimen aprobado por el Concilio de Toledo en tiempos de San Isidoro de Sevilla.

La peste amenaza al país, que venía de la provincia Nabonense (sur de Francia) y que pronto llegó a Toledo. En el sur del reino, tropas bizantinas replegándose del avance árabe, intentan desembarcar, rechazados por el gobernador godo local, Teodomiro. En este clima, estalló una nueva rebelión nobiliaria, que es sofocada. 

En 702 asumió Witiza, como rey y convocó a un nuevo Concilio en Toledo, en un intento de promover una política de conciliación. Las actas de dicha asamblea se perdieron para siempre y no existen constancias, salvo testimonios dispersos. Las malas cosechas y la peste afectaron seriamente al reino entre los años 707 a 709. El panorama internacional es delicado. Los francos están debilitados, y el poder reside en los llamados mayordomos de palacio. En el norte de Italia, los lombardos están en conflicto por cuestiones religiosas y políticas. Bizancio está muy desgastado por las guerras con Persia y la avalancha árabe, a lo que cabe agregar la llegada de tribus eslavas en los Balcanes, apareciendo un poderoso competidor, el reino búlgaro. 

Los árabes emergen como un gran poder. En dos décadas controlan vastos espacios en Próximo Oriente, Medio Oriente y el Norte de África. Es una fuerza imparable. En el 682 el general árabe Uqba          ibn Nafi, había llegado a las aguas del Atlántico, en el actual Marruecos. Gobernante implacable, tenía una sólida red de abastecimiento. A pesar de su muerte en su lucha contra los bereberes, el dominio árabe contaba con bases sólidas.  En 705, llegaron al Norte de África dos personajes que tendrían que ver con el destino del Reino de Toledo. La nueva provincia de África, separada de Egipto, estaba en manos de Muza ibn Nuzair y como jefe militar Tarik ibn Ziyad.  Los árabes ofrecieron a cambio de la conversión religiosa, seguridad y orden, a las ciudades costeras de la actual Argelia, que, con la caída del poder bizantino, estaban a merced de las tribus del interior. Esta realidad la vivían los godos desde Tingis – la actual Tánger – dado que el norte del actual Marruecos, era desde tiempos romanos Mauritania Tingitana, y provincia del reino de Toledo, cuando fue recapturada por Sisebuto.  En 708, Tingis, cae en manos árabes. Witiza está en una crisis con la Iglesia, lidiando con una profunda crisis social.

El reino parece derrumbarse, dado el poder de la alta nobleza, siempre en pugna por hacerse con el poder. Witiza muere y lo sucede Rodrigo. Los nobles están divididos y se rebelan contra el nuevo rey.  Las circunstancias del fin del reino de Toledo son oscuras, por la escasez de fuentes documentales. Mientras Rodrigo lucha contra Agila, que se había proclamado rey en el norte, en la primavera del año 711, los árabes desembarcan en España, más precisamente en Algeciras. Sancho, sobrino del rey godo, fue derrotado por los invasores. El ejército árabe, al mando de Tarik, estaba compuesto en verdad por un gran número de bereberes, con mandos árabes. El ejército se dedicó al saqueo, dado que se abastecía de las poblaciones ocupadas.  Las divisiones políticas entre los visigodos, se tradujo en el ejército, reunido por Rodrigo.

La negativa de los nobles, enemistados con el rey no enviaron refuerzos, dejando al monarca en una situación comprometida en la batalla de Guadalete. En un momento, las tropas leales al bando de la familia del antiguo rey Witiza, abandonan a Rodrigo. Los musulmanes, se imponen ante un ejército debilitado y desconocedor de las tácticas árabes. En aquella batalla, murió el rey Rodrigo con gran parte de la nobleza leal que aún quedaba. El Reino de Toledo y la historia de los visigodos tocaba su fin.  Oppas, noble visigodo rival de Rodrigo, ocupa el poder, sin tomar conciencia del desastre militar en Guadalete y la avalancha musulmana que acaba con los principales focos de resistencia. El gobernador de África, Muza, arribó a España, y sitió Mérida. Tarik tomó Córdoba luego de una dura resistencia de los godos, es tomada y los sobrevivientes son asesinados.  Los árabes ofrecen a las poblaciones obediencia al califa y pagar tributos, a cambio de la paz. El suroeste de la Península está en manos musulmanas.  En el 712, las fuerzas de Muza y Tarik, convergieron sobre Toledo. Oppas, sigue en sus luchas palaciegas.

Los árabes toman un rico tesoro, que databa de tiempos del saqueo de Roma por parte de Alarico.  El reino se había hundido. La inexistencia de un poder central, sumió al reino en el caos. A ello cabe agregar, que los musulmanes contaban con el asesoramiento de un desertor, el conde Julián, antiguo gobernador de Tingis. El avance árabe era imparable, las ciudades que no se sometían, luego del asedio eran víctimas de represalias como Zaragoza, donde Tarik, donde los hombres fueron crucificados, mujeres y niños asesinados salvajemente y la ciudad incendiada. Todo un mensaje para las poblaciones que se negaban a entregarse de manera pacífica.  La resistencia visigoda era de carácter local, imposible de detener el avance musulmán.  Esto llevó a muchos nobles aceptar el nuevo poder y evitar males mayores.

El rey Agila II, que se resistía en el norte, al parecer murió en el Ebro en el 713 luchando contra los musulmanes. Tuvo un sucesor, Ardon, del cual no se sabe nada, salvo que al parecer murió en 720. Muchos huyeron al reino franco ante el avance islámico. La caída de Narbona en dicho año, puso fin a la resistencia visigoda. Pero no todo terminó ahí, la tradición nos habla que muchos fugitivos que huían de la avalancha árabe, encontraron en las montañas del norte un lugar, donde seguir resistiendo, entre ellos el mítico Don Pelayo. 

Aquel personaje junto con el Duque Pedro de Cantabria, unieron sus fuerzas en Covadonga, donde derrotaron a los invasores, dando comienzo al Reino de Asturias Alfonso I, hijo de Don Pedro, casado con Ermesinda, hija de Don Pelayo, sentaron las bases para la dinastía que gobernaría aquel reino cristiano Alfonso II, personaje histórico, bisnieto de Don Pelayo, introdujo las mejores tradiciones góticas en su corte, proclamándose sucesor del extinto Reino de Toledo.  Los otros reinos cristianos, que surgieron posteriormente (León, Castilla, Aragón) buscaron tener puntos de conexión con aquel reino perdido de los godos tras la invasión de 711.

Aquellos hombres y mujeres, que salieron del lejano norte en el siglo I, sin ninguna duda, fueron los artífices de la llamada “Primera España” como señala, acertadamente según nuestra modesta opinión, el historiador español José Javier Esparza.

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