El triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), sobre Flávio Nantes Bolsonaro, Senador, del Partido Liberal (PL), anunciado el mismo día de las elecciones en Brasil, exhibió, primeramente, la alta performance de su Tribunal Superior Electoral (TSE) y sus 27 Tribunales Regionales Electorales (TRE) que administraron debidamente la participación oficial de 158,7 millones de electores. Los votos obtenidos fueron cercanos: 51,79% frente a 48,21%. Un primer análisis de las fuerzas que movieron el resultado genera una interrogante ¿Las generaciones más jóvenes definieron el proceso?
Por: Gary Ayala Ochoa, director de El Minuto Perú
El conteo final ha determinado el tablero político, ideológico, comercial y medioambiental de América Latina, la centroizquierda progresista, pro socialdemocracia, sindicalista y con la visión de un Estado protagónico en la economía; ha vencido a la opción conocida como derecha -y de extrema derecha- la cual defiende la tradición moral, condena el aborto, defiende el nacionalismo y la seguridad, y apuesta por el libre mercado en lo económico.
Las nuevas generaciones
Un factor que no puede pasar desapercibido es la movilización que realizó la Generación Z en las calles y redes sociales brasileñas. Si se estima la participación de los votantes comprendidos entre los 16 (según la Constitución de 1988) y 29 años de edad, representan el 21.9% del padrón. Y si se considera a los Mileniales cuyas edades oscilan entre los 30 y 44 años de edad, representan el 29.2% de dicho padrón. Solamente estos segmentos suman el 51.1% del registro general.
Esto no significa necesariamente que aquella totalidad haya cerrado filas ciegamente a favor del candidato del Partido de los Trabajadores, de hecho, el Partido Liberal también mostró juventudes; pero, existe una tendencia emocional que puede sensibilizar a otros segmentos de electores adultos tal como la historia lo ha demostrado, o como se ha podido comprobar en las marchas de los jóvenes Z actualmente en París, Turín, Bruselas y Madrid. Las generaciones más jóvenes tienen una cultura con marcadas tendencias. Veamos.
La defensa del medio ambiente
Para la juventud, la preservación de la selva amazónica y las políticas ambientales no son una postura retórica, sino una urgencia existencial frente al cambio climático. Lula, lo aprovechó con su oferta de “Deforestación 0” para el 2030 con la mitigación de emisiones. Bolsonaro, impulsó la agroindustria en la Amazonía.
Protección a comunidades indígenas
Los muchachos se solidarizan con los pueblos indígenas amazónicos, tienen un espíritu ecologista. Lula, ofreció respetar y formalizar las tierras aborígenes, Bolsonaro, habló de suspender los procesos de demarcación de tierras indígenas.
Defensa de los animales, de toda fauna silvestre
Lula, ofreció fortalecer el Ibama (Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables) que tiene como principal función fiscalizar y combatir delitos contra el tráfico de animales amazónicos y de toda fauna silvestre, así como de impedir la minería ilegal y la tala ilegal. Los jóvenes se oponen al mercado de libre comercio de animales.
Opciones de progreso y desarrollo
Con habilidad, Lula, habló a los jóvenes de estratos vulnerables en situación de emprendimiento para la subsistencia y con precariedad laboral. Prometió regulación laboral, becas y mejor educación pública para combatir abusos del poder económico. Bolsonaro ofreció un programa ajustado a los jóvenes de clase media y alta enfocados en el libre mercado y la flexibilidad laboral. Defendió el desarrollo privado.
Inclusión social y educación
La juventud marchó y rechazó las propuestas de austeridad fiscal y mano dura de la derecha. Exigió acceso a la educación superior pública y reclamó los derechos de las minorías. Lula, alineó su discurso en ese sentido y respaldó aquellos pedidos, lo aprovechó y expuso a su rival frente a los jóvenes los cuales votaron convencidos de obtener justicia social.
Redes sociales
Lula y Bolsonaro focalizaron sus estrategias digitales para conectar con los Mileniales (jóvenes adultos) a través de formatos directos y emotivos. Lula, revitalizó su presencia digital con una presencia permanente en TikTok, Instagram y sobre todo con influencers, expresó un tono rejuvenecido, optimista y empatizante. Bolsonaro, utilizó Facebook, YouTube y WhatsApp con transmisiones en vivo, memes y discursos directos anti-sistema.
El cuarto mandato de Lula, el cual se iniciará el 5 de enero de 2027, demuestra que una coyuntura política se puede definir en las redes sociales con una narrativa estratégica conectada con las generaciones más jóvenes, alineada con sus demandas. El rechazo al radicalismo de Bolsonaro, la movilización frente a la crisis climática y el repudio a la intolerancia fueron el motor de una remontada histórica que ahora buscará posicionarse en el Sur Global con los BRICS y buscará un equilibrio geopolítico continental con México.
Ojalá que este resultado en Brasil -que seguramente provocará reacciones del partido que no ganó- constituya el fortalecimiento del sistema democrático en América Latina, aleccione a la comunidad internacional de la región a ostentar gobiernos elegidos bajo reglas del Estado de derecho y se encamine al bienestar y desarrollo de sus ciudadanos.




