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Suecia: “El ascenso de la derecha populista”

El Minuto | Las elecciones generales en Suecia, sorprendieron con el ascenso del partido de derecha populista Demócratas por Suecia, segunda fuerza nacional, lo que ha permitido ser parte de la nueva coalición de centro derecha, que gobernará el país los próximos cuatro años. El avance de sectores de derecha, tiene que ver con el clima que vive el país, especialmente por la creciente escalada criminal y los problemas sociales de los grupos migrantes, que es motivo de preocupación tanto de la ciudadanía como del liderazgo político.

Por Jorge Alejandro Suarez Saponaro | Director de Diario El Minuto para Argentina

Las recientes elecciones en Suecia, para muchos pareciera ser una sorpresa, donde el partido de extrema derecha Demócratas de Suecia, de Jimmie Åkesson, formará parte del nuevo gobierno, donde participan partidos de centro derecha y liberales. Los resultados de las elecciones, a pesar que los socialdemócratas fueron los más votados, con el 30.4%, no lograron los votos suficientes en el Parlamento para seguir al frente del gobierno.

La primera ministra Magdalena Andersson, ha presentado su dimisión, y se abre ahora un nuevo capítulo de la mano de Ulf Kristerss, líder del conservador Partido Moderado, que alcanzó el 19.1% de los votos, gracias al apoyo del SD o 20.6% del SD o Demócratas de Suecia, que obtuvo el 20.6% de los votos – convirtiéndose en la segunda fuerza nacional – podrá formar gobierno.

Suecia una isla de estabilidad, a tal punto que mientras muchas fuerzas policiales contaban con unidades de elite para actuar contra el crimen organizado o terrorismo, la fuerza policial sueca, demoró mucho más tiempo en su creación. Pero esta imagen idealizada, comenzó a desdibujarse hace unos años. Los incidentes con armas de fuego, llevaron al país nórdico a estar entre los principales países europeos por muertes por el uso de armas.

El índice de criminalidad aumento especialmente en barrios poblados por grupos inmigrantes y refugiados, con altas tasas de desempleo juvenil, historial de violencia doméstica. Las mujeres suecas que viven cerca de estos vecindarios, han tenido que lidiar con el choque cultural, siendo muchas veces objeto de agresiones de inmigrantes de países islámicos, que por razones culturales no aceptan las libertades que tienen las mujeres en Europa.

La escritora somalí Ayaan Hirsi Alien una entrevista publicado en el diario La Vanguardia, en 2021 ver en el siguente Link (https://www.lavanguardia.com/cultura/20210205/6224055/hay-vecindarios-europa-mujeres.html) señaló Mujeres trabajadoras en vecindarios de bajos ingresos pagan un precio más alto.

Algunas se han adaptado cambiando de vestimenta o saliendo de casa acompañadas. Hay vecindarios enteros en Francia o Suecia donde las mujeres han decidido no ir más porque no es agradable. Los mecanismos que han adoptado las mujeres reflejan los que las mujeres utilizan en los países de los que los emigrantes vienen. Se trata de evitar problemas y, si los tienes, es visto como tu falta.

Los problemas de choque cultural y de asimilación de grupos migrantes, por razones de ser “políticamente correctos” no fue visto por el liderazgo político sueco. En 2016, desde Suecia partieron 300 jóvenes para enrolarse en el genocida Estado Islámico o ISIS. En la ciudad de Angered, la proporción de la población islámica alcanzó el 70%, se ha creado una verdadera sociedad paralela. Líderes religiosos islámicos buscan imponer la Sharia, siendo las principales víctimas, las mujeres de esta práctica. Rechazan las leyes y estilo de vida de Suecia e imponen como una suerte de “microcosmos” es una sociedad afectada por la deserción escolar y el desempleo, donde el discurso radical del extremismo islámico prospera. Quienes se sienten atraídos por esta prédica, son los hijos de migrantes y refugiados del Oriente Medio y África, que no se identifican con la sociedad sueca, se sienten discriminados o por razones culturales se marginan. Los barrios donde viven estos grupos sociales, son ollas a presión, prosperando el delito, las pandillas y la violencia doméstica. Los recortes fruto de las políticas de austeridad, redujeron la presencia policial, como de políticas sociales, agravando más el problema.

La falta de respuesta de los partidos tradicionales ante el problema social descripto, llevó a muchos a sentirse atraídos por el discurso de extrema derecha. No cabe duda que la política de puertas abiertas, siguiendo la política de la canciller alemana Angela Merkel, hacia los refugiados del Oriente Medio, sin adecuados programas de integración, como de prevención del radicalismo religioso, ha significado para Europa comprar una bomba de relojería. En abril de 2022, una vez más Suecia fue testigo de incidentes, que parecían más del tercer mundo, pero en las localidades de Linköping y Norrköping, hubo más de una decena de detenidos, actos vandálicos, cuando la policía intervino ante un acto de extrema derecha, donde se buscaba quemar libros del Corán.

Esto generó protestas de los gobiernos de Irak, Irán y Arabia Saudita. Ironías del destino, países donde no existe libertad religiosa y la violación de los derechos humanos está a la orden del día, tuvieron la osadía, de criticar al gobierno sueco. Tal vez para el consumo de la opinión pública doméstica de dichos países. Según la BBC El jefe de la policía nacional de Suecia, Anders Thornberg, dijo el sábado que los manifestantes mosraron indiferencia por la vida de los policías y agregó: “Hemos visto disturbios violentos antes, pero esto es otra cosa.

Estos actos han sido impulsados por el sueco danés Rasmus Paludan lidera el partido ultraderechista Stram Kurs. La existencia de estos grupos, que tienen fuerte implantación en sectores juveniles de la sociedad sueca, obedece al descontento con los partidos tradicionales, el considerar a determinados grupos inmigrantes como amenazas a la identidad sueca, especialmente por la violencia en barrios de mayoría musulmana, con serias dificultades de inserción en la sociedad, que incluso, no se consideran “suecos” sino extranjeros, a pesar de haber nacido en el país. Esto explica el crecimiento de la derecha populista de Demócratas por Suecia, cuyas raíces se remontan a los 80, sobre la base de grupos nacionalistas, racistas y neonazis (pocos los saben que Suecia en la Segunda Guerra Mundial tuvo un batallón de voluntarios en la SS). De ser marginados de la política, se ha convertido en la segunda fuerza nacional y luego de las elecciones de septiembre, tendrán la posibilidad de formar gobierno.

En 2005, el actual líder del partido, Jimmie Akesson, llegó a la conducción del SD – Demócratas de Suecia – a los 26 años, luego de abandonar el conservador Partido Moderado (ahora socio en la nueva coalición de gobierno). Llevó a cabo un gran trabajo para lavarle la cara al partido, abandonar posturas radicalizadas, y mostrarse como un partido que viene a defender los reclamos ciudadanos, manteniendo el discurso antisistema, especialmente contra las “elites globalizadas”, plantear el problema de los inmigrantes y solicitantes de asilo, además del tema de la seguridad. En 2010, logró el 6% de los votos y llegar al Parlamento.

La situación imperante en el país, llevó a un desgaste de los partidos tradicionales, que abrió las puertas para el partido de Akesson. Muchos votantes conservadores del Partido Moderado, apoyaron al SD, por considerarlo un partido de posturas derechistas, como también de sectores obreros y descontentos del Partido Socialdemócrata. Dejó atrás el discurso nacionalists y centró sus propuestas en política migratorias y seguridad. En materia económica, no tiene una postura definida, al parecer mantiene cercanía en este aspecto con el partido Moderado.

En los días previos a las elecciones, el país se vio sacudido por una ola de violencia entre pandillas. El 19 de agosto, un adolescente de 15 años disparó más de una veintena de balas en el centro comercial más importante de la ciudad sureña de Malmö. Esta ciudad ha sufrido desde 2014 más de 300 tiroteos. La respuesta del gobierno socialdemócrata ha sido mayores recursos para la policía y penas más severas. Pero el problema de fondo no es atacado. Desde enero, han muerto 48 personas, superando las cifras de 2021. Detrás de Croacia, Suecia se ganó el segundo lugar de país con más incidentes con armas de fuego de la Unión Europea. La capital sueca, Estocolmo observa el crecimiento de tiroteos. Los clanes criminales, se disputan mercados de venta de droga, que derivan en ajustes de cuenta y el uso de menores, en los incidentes.

En ocho años de gestión socialdemócrata, no han podido lidiar con el problema de la criminalidad, de los grupos radicalizados que buscan imponer la Sharia en reemplazo de la autoridad del estado sueco. El liderazgo socialdemócrata, como otros partidos tradicionales de centro izquierda de Europa, han adoptado medias propias de gobiernos de derecha, como el endurecimiento de la ley penal, el restablecimiento del servicio militar, el incremento del gasto militar y el ingreso de la OTAN, en el marco de las tensiones con Rusia. Esto pone en evidencia que la opinión pública exige mayor atención a los problemas de seguridad.

Los intentos de “derechización” de los gobiernos de centro izquierda, posiblemente para contrarrestar la prédica de determinados grupos nacionalistas y de derecha radical, son consecuencia de una nueva realidad en Europa, donde la política tradicional está siendo cuestionada. La crisis derivada de la pandemia, el incremento de la criminalidad, el alza del costo de vida, son factores contribuyentes para el ascenso de este los partidos “populistas” Suecia, no pudo escapar a este fenómeno.

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