Jue. Oct 22nd, 2020

Guerra del Sahara: hasta el último hombre en la batalla de la Agüera

Compartir

La Agüera es una ciudad fantasma, abandonada por la fuerza por sus habitantes, cuando España, decidió abandonar a su suerte la antigua colonia del Sahara Español.

Aquellos edificios vacíos fueron testigos de la resistencia de un puñado de valientes soldados saharauis, que resistieron hasta el final, los intentos de Mauritania de capturarla. Recordamos en esta nota, un episodio casi olvidado de la guerra de liberación de la República Saharaui.


Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Corresponsal Diario El Minuto para Argentina


La ciudad de La Güera, es la localidad que se encuentra más al sur del Sahara Occidental. Ubicada en el extremo de la península donde está el Cabo Blanco. El área es una estrecha faja de tierra, que en su momento las potencias coloniales dividieron en partes iguales, quedando asignada una parte a España, y la otra a Francia, donde está la actual ciudad de Nuadibú, principal puerto de Mauritania y centro de la exportación del mineral de hierro.

La ciudad de La Agüera, fue fundada por el coronel Bens, en 1920, siendo poblada desde sus inicios por españoles provenientes de Canarias. Durante un tiempo fue una colonia separada, emitiendo sellos postales propios En 1924 La Agüera, fue incorporada a la colonia de Río de Oro, no obstante ello, continuó con la presencia de un delegado del gobernador general.

Durante ese tiempo la ciudad estuvo ligada al sector pesquero, hasta que en 1975, por llamados Acuerdos de Madrid, España entregó la administración del territorio saharaui, contrario al derecho de autodeterminación de los pueblos, a Mauritania y Marruecos.

En los primeros días que la ciudad había sido evacuada por los españoles, tropas del Ejército de Liberación Popular Saharaui se hicieron cargo de la ciudad, ondearon banderas y establecieron un destacamento militar. La evacuación de los colonos fue abrupta, a tal punto que solo tuvieron tiempo de llevarse consigo elementos personales indispensables, quedando gran parte de mobiliario, enseres domésticos en la ciudad.

Tropas del Ejército de Liberación Popular Saharaui.


Empresas pesqueras que operaban en la zona, tuvieron que mudarse rápidamente a Canarias o Mauritania, incluso quedaron barcos pesqueros abandonados en el puerto Hecho que generó no pocas protestas de los colonos y reclamos por compensación económica. Desde el mar, los antiguos colonos, pudieron ver al abandonar la ciudad, como el Frente Polisario al tomarla, enarbolaban la bandera saharaui.

El 20 de diciembre de 1975 comenzó el avance mauritano, que en aquel momento contaba con un pequeño Ejército de apenas 2.000 efectivos, lo que demandó un importante apoyo material de Marruecos y de Francia. Fuentes mauritanas señalan que la ocupación de la ciudad fue llevada a cabo por tropas provenientes de Nuadibú. Estas arribaron a las 15 horas del 20 de diciembre, que según testigos de la época se respiraba un ambiente “extraño”.

El fuego de las tropas saharauis no se hizo esperar. Las tropas mauritanas se replegaron de manera desordenada. El grupo destinado a tomar la localidad entró en pánico.

La situación fue de tal gravedad que el propio jefe del estado mayor del ejército se hizo presente junto al coronel Mohamed Ould Ba Ould Abdelkader, quien fue designado responsable de la tomar el objetivo. Los relatos del propio coronel hablan de confusión y desorden.

Las unidades de combate eran presa del miedo. El comandante del grupo destinado a la toma de al ciudad, el mayor Abdallah, había perdido el control de la situación, sus hombres ya no tenían confianza en el.

Las tropas saharauis estaban compuestas por un centenar de efectivos, comandados por Buzeid Uld Hmayen. Su situación era desesperante. Estaban aislados por aire, tierra y mar, y las posibilidades de replegarse hacia el norte, eran nulas, dado las características del área a defender, fácil de bloquear cualquier vía que permitiera replegarse a posiciones más seguras.

Esta realidad era algo que tenían que afrontar muchos jefes militares saharauis, que quedaron aislados en distintos puntos del antiguo Sahara Español. La única opción que quedaba era oponer una resistencia a ultranza, con la idea de provocar el máximo daño al enemigo, retrasar el avance y dividir sus fuerzas.

En esos días, millares de saharauis, huían hacia Argelia y era preciso garantizar su seguridad, a través de distintas acciones de retardo, además de dar tiempo al alto mando saharaui de organizar una resistencia organizada, en el marco de la nueva guerra anticolonial que se avecinaba.

El comandante Uld Hmayen, tenía dos opciones, rendir la plaza o luchar hasta el último hombre, y retrasar lo máximo que se podía el avance mauritano. No lo dudó, decidió defender la ciudad hasta el amargo final.

La unidad saharaui de La Agüera contaba solo con armamento portátil, su comandante optó por hacerse fuerte en los edificios de la Jefatura de Policía Territorial y la antigua planta de pescado. Los intentos de asalto mauritano, fueron respondidos con nutrido fuego de armas ligeras. El ataque fue desbaratado, e incluso los atacantes se vieron desmoralizados rápidamente.

El Ejército mauritano es una fuerza bisoña, creado en 1960 y sin experiencia de combate, por lo tanto al hacer frente a un enemigo decidido y agresivo, rápidamente las fuerzas mauritanas sufrían todo tipo de contratiempos. La situación en el asalto de La Agüera fue de tal magnitud, que provocó una total reorganización de las unidades mauritanas.

La ayuda marroquí no se hizo esperar, desde tierra y mar: los saharauis fueron sometidos a un intenso bombardeo, con los cañones de los patrulleros apostados frente a las costas de La Agüera, como por parte de artillería de campaña marroquí y mauritana. Los combates duraron diez días y los saharauis libraron una dura lucha hasta que finalmente, se rindieron.

Los escasos superviviente (se estima que murieron unos 80 efectivos, del centenar de soldados saharauis, entre ellos su comandante, Uld Hmayen), no recibieron el trato digno que merecen los valientes, sino más bien que fueron remitidos a cárceles en Mauritania, donde fueron torturados y alojados en pésimas condiciones.

Las ciudad de La Agüera, una vez ocupada por los mauritanos, estos saquearon las casas y edificaciones, para utilizar el material para construcciones de la vecina Nuadibú.

La victoria mauritana, no duró mucho tiempo. En 1978, la derrota frente a la República Saharaui era una realidad, que provocó la caída del gobierno del presidente Mojtar Uld Daddah, que llevó a la ruina al país en su aventura militar, contra el pueblo saharaui.


Mojtar Uld Daddah


Moktar Ould Daddah - CVCE Website

Un golpe de estado, sacó al país de la guerra y se firmó la paz con el Frente Polisario en Argel, luego de delicadas conversaciones. Marruecos alarmado ante esta situación, ocupó la zona controlada por Mauritania (y reconocida expresamente por Rabat en un tratado de fronteras en 1976) y extendió su presencia a la ciudad abandonada de La Agüera.  La presencia marroquí tampoco duró mucho tiempo. El aislamiento de la localidad y los intentos de conectarla con una carretera a la zona ocupada por Marruecos, llevó a su abandono. La construcción de los muros defensivos, terminó con el interés marroquí en la ciudad. Finalmente un acuerdo entre el gobierno saharaui y Mauritania, dejó a este país la seguridad de la zona, ante la posibilidad de un nuevo intento de Maruecos de ocupar el área. El rol incomprensible de Naciones Unidas, ha impedido el establecimiento de ciudadanos saharauis en la ciudad, ante las constantes amenazas de Marruecos.

Los años han pasado, y las arenas han engullido gran parte de la ciudad, donde la transitan algunos pescadores saharauis y mauritanos, además de alguna patrulla militar mauritana. Empresas navieras, abandonan barcos, con la idea de cobrar los seguros. Lo que fue la próspera La Agüera, es testimonio mudo de un conflicto que lleva más de cuatro décadas, a la espera que llegue a buen puerto.

Agradezco al Sr Carlos Cristóbal, por ayudarnos a conocer el nombre del valeroso comandante saharaui que estuvo en La Agüera, aquellos terribles días durante la invasión mauritana.