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Abjasia: ¿Una verdadera independencia o un protectorado?

El Minuto | La implosión de la Unión Soviética, abrió las puertas para una serie de conflictos, destacándose el Cáucaso, donde las fronteras heredadas, impuestas por el Kremlin, pronto sufrirían cambios por las tensiones dormidas durante muchos años. Las políticas de asimilación forzada, no hizo más que exacerbar ánimos. En el caso de Georgia, dado su giro prooccidental, permitió que los movimientos nacionalistas de Abjasia y Osetia del Sur, el apoyo de Moscú, que terminó en su independencia de facto.

Por. Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto para Argentina

En la vertiente sudoccidental de las montañas del Cáucaso, se ubica Abjasia con 8700 km2 y unos 250.000 habitantes, la mayor parte cristianos ortodoxos. Este país está solo reconocido por Rusia, Nauru, Tuvalu, Venezuela, Vanuatu y Nicaragua. La mayor parte de la comunidad internacional, incluyendo organismos como Naciones Unidas, consideran a la república de Abjasia como parte integrante de Georgia.  Estamos ante un país que es una república, que tiene elecciones periódicas, con un régimen multipartidista. El actual presidente es Aslan Bzhania.

Su historia se remonta a tiempos de la Antigüedad, cuando formó parte del reino de Cólquida, luego sometida a una fuerte influencia helénica. La capital del país, Sujumi, fue una antigua colonia griega. Luego la región estuvo influenciada por el reino de Egrisi, conquistado por los romanos, que permanecieron en la zona por siglos. El impero bizantino estuvo presente y Abjasia, que era un pequeño principado, era súbdito de Constantinopla. En el siglo IV, la población era mayoritariamente cristiana.  Dado su posición geográfica fue objeto de disputas entre bizantinos y sasánidas.  En el 780 fue establecido el reino de Abjasia, el griego fue reemplazado por el georgiano como lengua dominante en la región. Bagrat III unificó los reinos de Abjasia y Georgia en el siglo XI.  En 1071, luego de la derrota de las fuerzas bizantinas, armenias y georgianas en la batalla de Manzikert, Abjasia fue reducto de los georgianos, mientras el antiguo reino quedaba en manos turcas. Desde allí las fuerzas cristianas lanzarían una nueva campaña para recuperar el antiguo reino de Georgia.

Abjasia formó parte del nuevo reino de Georgia en el siglo XII, hasta las invasiones mongolas de 1260, que dividió al reino en pequeños estados rivales. Abjasia quedó en mano de uno de ellos. Desde el siglo XV, fue campo de batalla donde rusos, turcos y persas se disputaron el control de la zona. En 1578, los otomanos ocuparon Abjasia, y crearon un principado autónomo, dando inicio a una etapa de islamización del país, que dividió a la elite local entre cristianos ortodoxos y musulmanes. Los intentos de islamización forzada, fue objeto de varias insurrecciones entre los siglos XVIII y XIX. 

Los rusos anexaron el oriente de Georgia en 1800.  En 1803 el gobernante local de Abjasia, Kelash Bey, invadió el principado de Mingrelia, que llevó a que este territorio terminara como protectorado ruso en 1808. En ese año tropas rusas tomaron Sujumi, mientras que el interior permaneció independiente en manos de nobles musulmanes pro turcos.  Sefer Bey, en 1810, bajo el nombre de Jorge aceptó integrar su país a Rusia. En 1864, los zares suprimieron la autonomía, exiliando al príncipe Miguel Shervashidze, e imponiendo el dominio directo sobre el territorio. A partir de ese entonces la mayor parte de la población musulmana emigró al imperio otomano.

El vacío creado, permitió la instalación de rusos, georgianos y armenios. A partir de 1878, fue iniciado un proceso de rusificación. La economía creció en torno a las plantaciones de té, tabaco, producción de maderas y el turismo.  En 1907, dado las muestras de lealtad de los abjasios frente a la revolución de 1905, el decreto de “pueblo culpable” por la resistencia a la rusificación, fue revocada, abriendo un abismo con los georgianos, que si apoyaron la revolución de 1905.

Los tiempos soviéticos.

En 1917, los bolcheviques en la región crearon un consejo y se hicieron con la capital Sujumi. La efímera república Transcaucásica, proclamada en 1918, ocupó el país. Luego de su disolución, Georgia negoció con el Consejo del Pueblo Abjasio un régimen de amplia autonomía. Fuerzas nacionalistas con apoyo turco desembarcaron en Sujumi e intentaron establecer un gobierno independiente. En el marco de este clima de inestabilidad, tropas del Ejército Rojo entraron al país en 1921. Fue creada la República Socialista Soviética de Abjasia, integrada a la efímera República Socialista de Transcaucasia, en 1922, que suscribió un tratado de Unión con el Kremlin. Nestor Lakoba, histórico líder comunista abjasio, murió durante la visita de Beria, el siniestro jefe del NKVD o policía política soviética en tiempos de Stalin.  La cultura abjasia fue objeto de persecución, fue suprimido el uso del alfabeto local, como del idioma y se impuso el georgiano. 

En el marco de las purgas y deportaciones de Stalin, antiguas aldeas griegas y turcas fueron desmanteladas, sus habitantes enviados a Kazajstán, y pobladas con georgianos. Los abjasios eran una minoría en su propio país.  los griegos con presencia milenaria en Abjasia, pudieron regresar recién en 1959. En la década del 90, los 15.000 que había, abandonaron el territorio, para ir a Grecia.  La muerte del tirano Stalin, en 1953, abrió las puertas para que la elite abjasia se hiciera con el poder local, la apertura de escuelas abjasias el uso del idioma local.  En 1978, la elite local intentó en vano, que la República Socialista Soviética Autónoma de Abjasia pasara de Georgia y Rusia. Los programas de desarrollo, permitió compensar la negativa del Kremlin del cambio.

El turismo fue una de las grandes iniciativas, que transformó al país en un territorio donde recibiría miles de visitantes de los confines del imperio soviético.  Las tensiones con los georgianos siguieron latentes, dado que consideraban las medidas de fomento como de control político en manos abjasias como un acto de discriminación.

La crisis de la Unión Soviética a fines de los años 80, dejaron abiertas las diferencias entre abjasios y georgianos.  Los primeros veían al período soviético como positivo, por las medidas de apoyo al renacimiento cultural, después de la muerte de Stalin en 1953. En cambios los georgianos consideraban que fue una época oscura y de sojuzgamiento de las libertades nacionales. Era evidente que los líderes abjasios querían ser parte de Rusia. Poco y nada los unía a Tiflis.  En 1990, Abjasia proclamó su separación de Georgia y su integración en igualdad con el resto de las repúblicas soviéticas. 

Los georgianos declararon su independencia en agosto de 1991 y en 1992, asumió como presidente el ex canciller soviético Eduard Shevardnadze, que, sin ser nacionalista, se vio arrastrado por este sector, a restablecer la vigencia de la Constitución de 1921, que implicaba el recorte de autonomía de Abjasia. El 23 de julio el gobierno de Abjasia proclamó su independencia. Partidarios del derrocado presidente georgiano Zviad Gamsajurdia, se refugiaron en Abjasia, lo que desencadenó la invasión militar georgiana.

Así estalló la guerra de Abjasia. Chechenos, osetos, circasianos y cosacos hicieron causa común con los abjasios y sus milicias lucharon, ante una presunta Rusia neutral.  En el marco de este caos, unas 6.000 personas murieron como parte de prácticas genocidas. El general georgiano Gia Karkarashvili, señaló que no tomaría prisioneros de guerra y ordenó el ataque a blancos civiles.  Moscú apoyó a las tropas abjasias por medio de ataques aéreos. Finalmente, estas se impusieron y cientos de miles de georgianos tuvieron que huir, ante la expulsión forzada impuesta por las milicias abjasias.

La “independencia” de Abjasia

En 1994, las partes firmaron la Declaración de Políticas para el Conflicto Georgiano-Abjasio, bajo auspicios de Naciones Unidas y Rusia. Este país, fue parte del proceso de pacificación enviado tropas junto con la Misión de Naciones Unidas de Observación de Georgia.  Las denuncias de deportaciones masivas de georgianos, tuvieron estado público.  El 30 de septiembre de 1994, fue proclamada una nueva constitución para Abjasia.  El 26 de noviembre de 1994 el Parlamento aprobó una nueva Constitución de Abjasia, fue elegido el primer Presidente Vladislav Ardzinba Grigoryevich.

 La crisis chechena, llevó al Kremlin a ofrecer apoyo a Georgia, bloquear Abjasia, a los fines de evitar que Tifils, como represalia facilitara apoyos a los separatistas chechenos. Este bloqueo duró hasta 1999.   La ONU y la Unión Europea, como la mayoría de la comunidad internacional, no reconocieron la declaración de independencia de Abjasia.  Incluso resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, reconocieron la integridad territorial de Georgia. 

Desde el punto de vista geopolítico y estratégico, para Moscú, Abjasia tiene su valor, especialmente para poder contar con bases en el Mar Negro y tener una proyección directa sobre Georgia, país, que por su posición geográfica es ruta obligada para la salida del petróleo que proviene del Mar Caspio y los campos azeríes.  

El proceso de construcción de un estado viable, fue complejo para Abjasia, el régimen constitucional garantizó que solo los abjasios tuvieran acceso a la jefatura de estado. A pesar del aislamiento internacional, el país pudo llevar a cabo elecciones y la transferencia pacífica del poder, siguiendo un ejemplo muy distinto a la vida política agitada de Georgia.

En 1999, fue convocado un referéndum, donde la población avaló la independencia del país. En 2001, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, reconocía el empeoramiento de las condiciones de seguridad en la zona, con toma de rehenes, presencia de grupos criminales, incluso fueron secuestrados miembros de la misión de paz de Naciones Unidas.

En dicho año, el diplomático alemán Dieter Boden, Representante Especial de la ONU para la zona, propuso un plan que incluía un régimen especial de autonomía de Abjasia dentro de Georgia.  La propuesta fue rechazada por ambas partes. Sujumi, por negar la independencia de Abjasia y Tiflis, se aferró a su política de centralización y asimilación forzada.

En 2006 desde Abjasia fue lanzado un misil al valle del alto Kodori. Una vez más se reavivaron las tensiones. En 2007 hubo un ataque abjasio sobre aldeas georgianas sin víctimas mortales.  Las posturas irreductibles de las partes, llevaron a un camino sin retorno.  Georgia mantuvo una suerte de gobierno en el exilio de Abjasia, que se esfumó con la derrota de los georgianos en la guerra de 2008.

El nacionalismo georgiano, llevó a sus dirigentes, a un camino sin retorno con su poderoso vecino ruso. En 2004 de la mano del presidente Mijail Saakashvili, que en un principio buscó mantener una buena relación con Moscú, aprobó la destrucción de la autonomía de Osetia del Sur. Fuerzas georgianas, tomaron la capital oseta – Tsinkivali – impusieron el idioma georgiano como el único oficial y comenzaron matanzas y persecuciones. Muchos osetos buscaron refugio en la república de Osetia del Norte – integrante de la Federación Rusa –  y el abismo con Moscú estaba abierto.  La respuesta de Tiflis a las demandas de federalización fue la asimilación forzada.

El próximo turno era Abjasia. Georgia, había acercado posiciones con la OTAN y la Unión Europea, incrementando el gasto militar. Francia y Alemania, vetaron el ingreso de Tiflis a la OTAN, pero ello no impidió que el presidente georgiano actuara con irresponsabilidad. En 2008 la muerte de soldados rusos de la fuerza de pacificación en Osetia del Sur, fue el pretexto que tuvo Moscú para intervenir directamente.  En cinco días, el mal entrenado, conducido y equipado ejército georgiano, fue derrotado por Rusia.  El presidente Sarkozy medió en el conflicto y fue alcanzado un cese del fuego. 

Fue una victoria estratégica para el Kremlin. Las repúblicas de Osetia del Norte y Abjasia, ahora eran reconocidas como Moscú, y convertidas de facto en sus protectorados, para alivio de los dirigentes locales, que ahora tenían un garante de sus estados, además de la asistencia en materia económica y de seguridad. Parte de los cuadros superiores de las fuerzas militares de Abjasia como sus servicios de inteligencia, son rusos. La presencia militar rusa se incrementó sustancialmente, agregándose mejoras en la base de Sujumi, para que pueda operar la Flota del Mar Negro rusa.  Vale la pena destacar que la seguridad de Abjasia está en manos de una Guardia Nacional, apoyada por 1600 soldados rusos.

Rusia, se convirtió en el árbitro del Cáucaso, ante los intentos de Estados Unidos como de Turquía de hacer pie en una región de alto valor estratégico. Georgia perdió la posibilidad de recuperar territorios por la fuerza, al subestimar la reacción del Kremlin. Los sueños de ser parte de la OTAN y la UE, son todavía lejanos, y a pesar de las relaciones tensas, la economía georgiana sigue dependiente, en mayor o menor medida de Moscú.

Abjasia ¿un protectorado ruso?

Rusia financia más del 50% del presupuesto de Abjasia, el rublo es la moneda en curso. El ruso es el segundo idioma nacional. El turismo, una importante fuente de recurso, prospera gracias a Rusia, con unos 800.000 visitantes anuales. El interés de Moscú en Abjasia, reside en los potenciales yacimientos de gas y petróleo en el Mar Negro.

La economía abjasia gira en torno a la agricultura, especialmente la fruticultura – destacándose el producto estrella, la mandarina – uvas, té, y tabaco.  El comercio exterior está orientado a Rusia, dado el estatus jurídico que tiene el país. Por ende, dado la dependencia política, económica y militar respecto del poderoso vecino, convierte Abjasia en un protectorado del Kremlin.

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