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Israel: La crisis del Suez y la Guerra de las Cien Horas

El Minuto | En 1956 se desató la llamada Crisis del Suez como resultado de la decisión del gobierno egipcio, liderado por el célebre coronel Gamal Abdel Nasser, de nacionalizar el canal cuyo nombre dio origen a la crisis, que llevó a que Gran Bretaña y Francia intervinieran militarmente. En esta conflicto participó Israel para saldar cuentas con la Revolución nasserista que apoyaba los grupos armados palestinos que hostigaban las poblaciones fronterizas israelíes. En esta campaña se forjarían algunos generales legendarios de las Fuerzas de Defensa de Israel

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto para Argentina

La guerra de 1956, fue una campaña planificada en conjunto con británicos y franceses. El objetivo del gobierno israelí, era castigar el apoyo egipcio a la creciente infiltración de guerrilleros y terroristas palestinos, y por otro lado, destruir el creciente arsenal que Egipto estaba acumulando, gracias al apoyo de Moscú y sus aliados. El cierre del Estrecho de Tirán por parte de Nasser, fue otro argumento de peso para que Israel tomara medidas drásticas. Esto afectaba especialmente su acceso al petróleo iraní y los mercados asiáticos.

Las Fuerzas de Defensa de Israel, creadas en 1948, sobre la base de la milicia Haganá, habían realizado un importante recorrido. El esfuerzo de sus mandos, especialmente bajo el liderazgo de Moshe Dayan, las fuerzas israelíes iniciaron un proceso de profesionalización, poniéndose especial énfasis en la calidad de los oficiales, organizando una serie de centros de instrucción con cursos estandarizados de formación de oficiales. Estas medidas fueron acompañadas con la creación de unidades de elite. En 1953, con auspicios del general Makleff, fue creada la Unidad 101, cuyo primer comandante era el tempestuoso Ariel “Arik” Sharon.

El destino de esta unidad de elite, semi clandestina, era lidiar contra la creciente infiltración terrorista, apoyada por los vecinos árabes. Razones políticas llevaron a fusionar la Unidad 101, que era extremadamente eficiente, con un batallón paracaidista, el 202, que fue entrenado con tácticas nuevas. Sharon instruyó a sus hombres en técnicas de aproximación al objetivo, sin abrir fuego, hasta que finalmente el enemigo reaccionaba, y era cuando estos avanzaban con toda rapidez, dividiéndose en grupos de asalto, los paracaidistas, no atacaban las posiciones de primera línea, sino los puestos de comunicación, corriendo y disparando continuamente, hasta el centro del dispositivo enemigo y volviendo. Los equipos seguían moviéndose hasta que el enemigo era eliminado o capturado.

El cuerpo acorazado israelí, centrado en la 7ª Brigada, recibió material de segunda mano, modernizado y potenciado por el ingenio israelí. En los años 50, el grueso de las fuerzas israelíes estaba dotado con material sobrante de la Segunda Guerra Mundial. Israel adquirió 200 tanques medios Sherman, la mayor parte adquiridos en Francia, un centenar de tanques ligeros franceses AMX 13. El material disponible podía equipar una brigada en activo y dos de reserva. El papel del arma blindada, era visto nada menos para tareas de apoyo, Dayan, hombre de infantería había concebido de esta manera la modesta fuerza blindada israelí.

Fueron adquiridos para incrementar la movilidad de los infantes, camiones y semiorugas, además de artillería autopropulsada sobre chasis de AMX 13. En cuanto a las unidades aerotransportadas, la Unidad 202, se convirtió en Brigada, comandada por Sharon. Una peculiaridad que impuso Dayan, fue que la totalidad de los futuros oficiales israelíes, tuvieran aptitud paracaidista. Esto era para infundir una mística y una preparación de mayor nivel que sus pares árabes. Incluso el mismo Dayan, recibió entrenamiento aerotransportado para dar el ejemplo. Las Fuerzas de Defensa contaban con un excelente sistema de movilización de reservas, como de recursos civiles para apoyar el despliegue militar, estandarización de las armas, y el desarrollo de una potente aviación de combate.

El Cairo venía adoptando medidas agresivas contra el Estado de Israel, violando el Acuerdo de Armisticio de 1949. En 1951, los barcos destinados a Israel, eran objeto de confiscación de su carga, incluso un mercante israelí, en 1954, fue detentado y su tripulación internada por tres meses, perdiéndose la carga, generalmente bienes para uso civil e incluso víveres. Naciones Unidas hizo saber a los egipcios que estaban violando el derecho internacional, pero las potencias occidentales, no querían presionar mucho a los árabes. Egipto siguió subiendo la apuesta, ocupando una serie de islotes en el estrecho de Tirán, creando una base naval en Sharm el Sheik, con el objetivo de hostigar el tráfico mercante israelí.

La revolución egipcia de 1952, escaló aún más el conflicto. En 1954, las fuerzas israelíes trabaron una verdadera batalla en Gaza contra las unidades guerrilleras palestinas. El Pacto de Bagdad, un intento de crear una alianza pro occidental en el mundo árabe, llevo a Nasser, a buscar el apoyo que le era negado en Moscú. En 1955, Nasser anunció que se llevaron a cabo importantes compras de material en Checoslovaquia. Solo Francia respondió al pedido de Israel de acceder a vender equipo militar. La decisión residía en el apoyo de El Cairo al Frente de Liberación Nacional que libraba una cruenta lucha contra la presencia francesa en Argelia, pero ello no impidió que vendiera armas a los egipcios. Muchos judíos de todo el mundo contribuyeron con dinero y vendiendo pertenencias para que Israel financiara su programa militar.

El espacio aéreo israelí era objeto de crecientes violaciones por parte de aviones egipcios, los sirios atacaban granjas y pescadores en el Mar de Galilea. La infiltración terrorista era creciente, y el primer ministro Ben Gurión, señaló al parlamento, a comienzo de 1956, que existía un riesgo real de ataque egipcio. Mientras tanto las potencias estaban enfrascadas en buscar una solución que era inaceptable para las partes, pero especialmente perjudicial a los israelíes.

Estados Unidos se negaba a suministrar armamento moderno a Israel, lo que transformó a Francia en el principal proveedor. La Fuerza Aérea se equipó con los modernos cazas Mystère. La situación se puso más complicada, cuando la Unión Soviética apoyó abiertamente a los árabes, especialmente a Egipto. Nasser estaba cobrando un papel protagónico en la región. En el gabinete israelí, comenzaron las diferencias, dado que Sharett, titular de Exteriores, apostaba a confiar en Naciones Unidas en la resolución del conflicto con los árabes y Ben Gurión, era partidario que todo dependería del poder y fuerza de Israel en el terreno.

Finalmente Sharett fue reemplazado por Golda Meir La nacionalización del canal de Suez en junio de 1956, incrementó los choques armados en el sur de Israel, agregándose las incursiones desde Cisjordania (ocupada por Jordania) y el norte de Israel, en la frontera con Siria y Líbano.

El 13 de octubre de 1956, el Consejo de Naciones Unidas se pronunció sobre el Canal de Suez y exhortó a garantizar tránsito libre y abierto a través del Canal, sin discriminaciones. Egipto hizo caso omiso y siguió con su política de negar el uso del Canal a buques destinados a Israel, como aquellos que tuvieran pabellón israelí. Ben Gurión, como jefe de gobierno, en un discurso en el parlamento, sostuvo el derecho de defensa israelí, dado la presión creciente de las guerrillas apoyadas especialmente por Egipto, que eran una violación al Art. 54 de la Carta de Naciones Unidas.

Mientras tanto Gran Bretaña y Francia, no estaban dispuestos a tolerar la nacionalización del Canal, dado que afectaba directamente sus intereses. Secretamente Ben Gurión viajó a Francia y concertó una importante compra de armamento. A fines de octubre, el primer ministro israelí, presentó un plan para responder a la amenaza guerrillera, destruir bases del ejército egipcio en el Sinaí, Gaza y el litoral del golfo de Akaba, para garantizar la libre navegación israelí y el acceso al Mar Rojo.

El ataque israelí a Egipto en la llamada Guerra de las Cien Horas u Operación Kadesh, distaba mucho de los objetivos que tenían Francia y Reino Unido. Israel aprovechó esta alianza circunstancial para deshacerse del problema de la infiltración terrorista a través de la Franja de Gaza, como también impedir un posible ataque egipcio, dado el material que estaba siendo acumulado en el Sinaí. La Operación Kadesh como fue definida oficialmente la campaña del Sinaí como nos dice Netanel Lorch (Las Guerras de Israel. Árabes contra judíos desde 1920) Los objetivos de las operaciones de Israel, definidos en la orden dada a las IDF, eran: destrucción de las bases de fedayines en la franja de Gaza y en la frontera del Sinaí; prevención, por muy corto que fuera el tiempo, de un ataque egipcio contra Israel destruyendo el sistema logístico de Egipto y los aeródromos del Sinaí, y apertura del golfo de Eilat a la navegación israelí. Todos estos objetivos se consiguieron.

El plan de Dayan tenía como objetivo, superar los puntos fuertes egipcios en el Sinaí septentrional, el control de los cruces importantes de carreteras y posiciones claves. Las fuerzas de infantería acatarían en semiorugas y camiones, mientras que los tanques serían enviados en remolques especiales, con la finalidad que sus orugas no se desgasten en el terreno desértico. Su misión combatir en apoyo de las unidades de infantería donde fuera necesario, actuando como reserva móvil de esta.

El despliegue egipcio era importante, con 40.000 efectivos, concentrados especialmente en el noreste del Sinaí, en el área de Rafah – El Arish – Abu Agheila, donde estaba la potente 3ª División. En la Franja de Gaza estaba la 8ª División, que incluía una brigada palestina que brindaba cobertura as los fedayines en sus incursiones contra territorio israelí. Otras concentraciones importantes de fuerzas se situaban a lo largo de la carretera central de El Kusseim hasta la ciudad de Ismailía. A lo largo de la ruta sur, Kuntilla, Suez, y en el extremo sur, la base de Sharm el Sheik.

El despliegue era de neto carácter ofensivo, las fuerzas no estaban preparadas para un ataque sorpresivo, sino al contrario para lanzar uno sobre Israel, es por ello que el noreste, estaban las unidades más potentes del ejército egipcio en el Sinaí. Las fuerzas egipcias habían recibido abundante material de origen checo/soviético, siendo ligeramente más potentes que los israelíes y con medios más modernos. Su aviación de combate contaba como espina dorsal el célebre MIG 15 e incluso bombarderos Ilyushin de largo alcance, algo que preocupaba seriamente al Alto mando israelí, dado que podían alcanzar objetivos en el mismo Israel. La desventaja egipcia que había pocos pilotos entrenados para operar los nuevos sistemas de armas.

El plan israelí estaba compuesto por cuatro fases, donde actuarían cinco fuerzas independientes: Fase 1. captura del estratégico paso del Mitla por parte de un batallón de paracaidistas, que serían reforzados por el resto de la 202 Brigada de Paracaidistas, comandadas por el coronel Ariel Sharon, que vía terrestres debería hacer 200 Km., que en el camino debían tomar tres posiciones muy fortificadas egipcias. Si esto fracasaba, estaba previsto enviar una potente fuerza de choque, que permitiera continuar con esta fase. Fase 2. pausa de 24 horas a la espera de evolución de acontecimientos, optándose por un ataque a gran escala o continuar con la Fase 3, Fase 3. la 9ª Brigada atacaría posiciones egipcias en el Golfo de Akaba, y en simultáneo fuerzas de choque atacarían el dispositivo egipcio en el noreste de la península del Sinaí. Fase 4 La fuerza central de choque, después de ocupar Abu Ageila, explotaría el éxito avanzando hacia el Oeste, hacia el Canal, frente a Ismailía. La fuerza de choque del Norte, después de tomar Rafa, ocuparía El Arish y seguiría avanzando hasta Kantara. Una vez hubiese caído El Arish, la franja de Gaza quedaría bloqueada y caería irremisiblemente. Para lograr esto con alguna ayuda, una quinta columna, que permanecería de reserva durante las tres primeras fases, atacaría Gaza desde el Este. (Lorch)

Los israelíes habían desarrollado unidades de exploración, que previo a las operaciones, habían logrado conocer en detalle el despliegue y poder del dispositivo militar egipcio. Esto había sido obra de Dayan, en su política de impulsar la creación de elementos de elite dentro de las Fuerzas israelíes, especializadas en reconocimiento e inteligencia táctica. Estados Unidos conocía que Israel se preparaba para llevar a cabo acciones militares, pero no pudo determinar donde y cuando, atacarían los israelíes. A las 16:59 horas del día 29 de octubre de 1956, un grupo de aviones de transporte C47 Dakota (uno de ellos tripulado por una mujer) lanzaron a 395 paracaidistas sobre el paso del Mitla. Esa misma tarde las unidades de la 202 brigada cruzaron la frontera al mando del enérgico, Sharon y tras superar las posiciones fortificadas egipcias, sin bajas, el 30 de octubre enlazaron con sus camaradas paracaidistas en el Mitla.

El factor sorpresa, la audacia, y el operar con luz semidiurna, permitió a los aguerridos “paras” llevar a cabo la operación con éxito. Los egipcios al tener una fuerza enemiga de magnitud a 60 Km. del Canal, lanzaron dos batallones y su fuerza aérea. Israel envió su aviación de combate, que se impuso a los egipcios gracias a su preparación y calidad de sus tripulaciones. En el atardecer del 30 de octubre, las fuerzas israelíes conservaron el paso del Mitla. Ese mismo día, el coronel Ben Ari, al mando de la 7ª Brigada Acorazada, obtuvo la victoria en el paso de Kusseima, dejando abierto el flanco de la 3ª División egipcia y el control de un vital cruce de carreteras. En una brillante acción, las fuerzas blindadas israelíes, envolviendo a los egipcios en Abu Ageila, atacando desde el paso de Deika. Esta acción realmente audaz, impidió que los egipcios reforzaran sus fuerzas en el Sinaí. El intento de las fuerzas blindadas egipcias de atacar a la 7ª Brigada quedó frustrado con un ataque israelí que destruyo nada menos que un centenar de vehículos.

La denominada Fuerza Norte, atacó entre el 30 de octubre y el 1 de noviembre de 1956, atacaron las posiciones fortificadas egipcias de Rafah. En esta acción participaron la 27ª Brigada Acorazada del Bar Lev y la célebre Brigada de Infantería “Golani”. Las fuerzas motorizadas llegaron a El Arish, el 1 de noviembre, sin dejar de combatir un instante. En el sur hubo choques en el paso del Mitla, que terminó con la orden de retirada de las fuerzas egipcias, poniendo en evidencia la derrota de estas. Los oficiales egipcios abandonaron en más de un caso a sus soldados a su propia suerte, dejando a muchos vagando en el desierto, para terminar siendo tomados prisioneros. En el mar también se llevaron a cabo operaciones, destacándose la captura del destructor egipcio Ibrahim al-Auwal frente al puerto de Haifa.

El fatídico 30 de octubre, la coalición anglo francesa, bajo la Operación Muskeeter, se lanzó contra bases aéreas egipcias en el Delta del Nilo y en la zona del Canal. Desde aviones lanzados desde portaaviones y bases en Malta y Chipre, los coaligados hundieron una fragata egipcia, impusieron el dominio del aire en los cielos de Egipto. Nasser ordenó hundir barcos para bloquear el Canal de Suez. El 6 de noviembre luego de una dura batalla en Por Said, tropas británicas y francesas se hicieron con el control de la ciudad. En Naciones Unidas se libró una batalla política tanto en el seno de la Asamblea General como en el Consejo de Seguridad.

En este último el poder de veto que tienen Londres y París, impidió cualquier decisión sobre al crisis del Suez. Fue en la Asamblea General donde Estados Unidos y la Unión Soviética convinieron que había que poner fin a la intervención anglo francesa. El 4 de noviembre la Asamblea aprobó la creación de una Fuerza de Emergencia. Israel aceptó el alto el fugo, si este era recíproco. En cambio la situación para Gran Bretaña y Francia, era más complejo. La presión de Estados Unidos se hizo saber, París y Londres optaron por transferir las posiciones capturadas a la Fuerza de Emergencia de Naciones Unidas, que a los pocos días, esta les entregó dichos objetivos, al gobierno egipcio. Una derrota política para las viejas potencias coloniales europeas, que puso en evidencia su dependencia política de Estados Unidos.

Los británicos enviaron un ultimátum al gobierno israelí para que frenara su avance a 16 Km. del Canal, que fue cumplido por el gobierno hebreo, dado que formaba parte de los acuerdos secretos establecidos con Londres y París. Quedaban aún dos objetivos a tomar, la Franja de Gaza y Sharm el Sheik. La Franja quedó aislada por las operaciones en Rafah, y el 2 de noviembre fue capturada. La captura de Ras Nasrani y Sharm el-Sheik, quedaron en manos de una brigada de reservistas. Su avance estuvo limitado por el pésimo estado de los caminos, la falta de apoyo aéreo y la resistencia esporádica de los egipcios El alto mando dispuso el envío de paracaidistas al extremo sur del Sinaí, para apoyar la citada brigada.

El 7 de noviembre el gobierno israelí sufrió toda suerte de presiones por parte de Estados Unidos y la Unión Soviética. Ben Gurión, en un primer momento tuvo una postura intransigente, pero dado el aislamiento diplomático, optó por aceptar la retirada del Sinaí, impuesta por Naciones Unidas, pero se llevó a cabo en etapas. En el marco de arduas negociaciones el gobierno israelí obtuvo de Francia y Estados Unidos, apoyo político y material, para el caso de defensa de su integridad territorial, especialmente ante las incursiones de las guerrillas palestinas, y ante un posible cierre del Estrecho de Tirán. En 1957 se retiró Israel de Gaza. Durante varios años, hasta la crisis que desataría la guerra de los Seis Días, no hubo más choques entre fuerzas egipcias e israelíes. El legado de esta campaña fue considerar a Israel como un actor militar de peso en la región, poniendo en evidencia el talento estratégico de su alto mando, como la preparación de los soldados israelíes, para el combate, a pesar de la inferioridad de número y equipo.

La campaña le costó a Israel 151 muertos y 400 heridos, frente a mil muertos, dos mil heridos y 6000 heridos. Los israelíes se hicieron con un importante botín, incluyendo tanques T 34/85, Sherman, piezas de artillería, camiones, transportes blindados de personal y toneladas de municiones y armamento ligero. El Sinaí había sido conquistado nada menos que en cien horas de combates continuos. La experiencia puso en evidencia el valor del Arma blindada, que marcó la doctrina militar israelí, dando paso a un proceso de transformación de las fuerzas terrestres hebreas a una potente fuerza de choque blindado móvil, que permitiría la victoria de la célebre Guerra de los Seis Días.

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