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La lucha en las selvas de Birmania

En las selvas de Birmania – hoy Myanmar – se libró una dura lucha entre las fuerzas aliadas, especialmente tropas del Imperio británico y japonesas. Las características del teatro de operaciones.

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En las selvas de Birmania – hoy Myanmar – se libró una dura lucha entre las fuerzas aliadas, especialmente tropas del Imperio británico y japonesas. Las características del teatro de operaciones, las limitaciones que tenían los aliados para operar ante un enemigo preparado para operar en escenarios de jungla, llevó al coronel Orde Wingate, a plantear la creación de una fuerza especial, con nuevas tácticas, para operar detrás e las líneas japonesas.


Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro |Director de Diario El Minuto para Argentina.


No exento de controversias, la fuerza resultante, conocidas como “Cunditas” se transformó en un serio adversario para las fuerzas japonesas.

En 1942, Birmania cayó en manos japonesas, en el marco de una guerra relámpago llevada en el Extremo Oriente. En meses, Japón lanzó ofensivas a gran escala, gracias a su superioridad en el mar, apoyado por una poderosa fuerza de portaaviones, conquistando Malasia, las Indias Holandesas (actual Indonesia), la inexpugnable base de Singapur, además de controlar Indochina francesa sin oposición, dado que el régimen de Vichy, les facilitó las cosas, además de la expansión sobre las islas del Pacífico Sur y la isla Nueva Guinea.

En enero de año citado, los japoneses lanzaron la campaña de Birmania, débilmente defendida por dos divisiones anglo indias. El gobierno británico había hecho poco esfuerzo para la defensa de dicho territorio, y es altamente posible que subestimara las intenciones del enemigo. Los británicos estaban en inferioridad numérica y material, ante un enemigo bien adaptado en la guerra de jungla. Los objetivos estratégicos eran la capital colonial, Rangún, y el llamado Camino de Birmania, que conectaba con China.

Los graves problemas logísticos británicos se vieron agravados por el dominio del aire por parte de Japón. El avance japonés fue rápido, los británicos destruyeron lo que pudieron, especialmente los campos petroleros, e intentaron ponerse en contacto con las fuerzas de China Nacionalista. Las fuerzas chinas fueron derrotadas y tuvieron que replegarse hacia el norte, junto con los británicos, quedando amenazada la joya del imperio, la India.

La situación de los británicos en la India era difícil. La agitación nacionalista, con las campañas de de desobediencia civil, sabotajes, boicot, dificultaban los planes de reclutamiento, como de apoyo a otros puntos del imperio. Tropas anglo indias luchaban en Oriente Medio contra Rommel, estaban presentes en Persia, para impedir que cayera en manos del Eje o bajo control total de Moscú. Incluso en lugares tan distantes, como Madagascar, tropas británicas apoyaron a las fuerzas de Francia Libre contra los leales al régimen de Vichy.

No se podía hacer mucho para presionar a los japoneses estacionados en Birmania, salvo escaramuzas fronterizas. En 1942, la división 14 india fue lanzada en una operación sobre la región birmana de Arakán, en diciembre de dicho año, que fue un verdadero fracaso y minó la moral del ejército indio.

En el marco de esta crisis hace aparición el brigadier Orde Wingate, que había desarrollado tácticas de penetración en profundidad y acciones especiales (un ejemplo exitoso fue la Fuerza Especial Gideon en la campaña de Abisinia en 1941 o la instrucción de escuadras nocturnas con voluntarios judíos en los 30, para hacer frente al activismo árabe) La Brigada 77 de Infantería india, fue el núcleo de la Fuerza Especial Chindita, derivado de la mala pronunciación de “Chindeis”, suerte de leones mitológicos, guardianes de los templos birmanos.

Este elemento de operaciones especiales, llevaría a cabo penetraciones profundas en el territorio enemigo y fue instruido en la India, formado por personal no solo británico, sino indio, los célebres gurkas, tropas de África occidental, birmanos, etc. Estas fuerzas, serían abastecidas por aire y por ende, su equipamiento, a diferencia del soldado británico común, era mucho más liviano. Las fuerzas chinditas debían golpear y replegarse, librando una suerte de guerra no convencional.

El abastecimiento aéreo, suplió la necesidad de contar con caminos y facilitó el apoyo a las fuerzas especiales, que operando en columnas, tenían un alto margen de autonomía táctica, agregándose una adecuada preparación para la guerra en la jungla.

La gravedad de la situación en China, llevó a la creación del Comando del Sudeste de Asia, la mando del almirante Lord Mountbatten. Los Aliados fijaron como objetivos para 1943-44, mejorar las comunicaciones terrestres con el norte de Birmania, construcción de un oleoducto que conectara la región india de Asma con Calcuta, incrementar el puente aéreo que atravesaba el Himalaya, y lanzar una ofensiva en el norte de Birmania. En el marco de este importante movimiento, la Fuerza Wingate, como se conocía también a los Chinditas, tenían que llevar a cabo operaciones de diversión, ataque a bases de comunicaciones, abastecimientos, generar desorden en la retaguardia japonesa. Las fuerzas niponas, estaban en problemas, habían perdido el dominio del aire, esto los hacía vulnerables a los aliados, especialmente sus líneas de abastecimientos marítimos, fluviales y terrestres.


Miembros del Detachment 101 destacados en Birmania.


Las fuerzas Chinditas fueron transportadas por aire, gracias a los medios de Comando Aéreo de Estados Unidos en el Sudeste de Asia. Tropas, armamento, hasta animales de carga fueron transportados vía aérea, empleando no solo aviones de transporte Dakota, sino también planeadores. La base fue una zona llamada “Broadway” preparada en pocas horas por tropas de ingenieros británicos y de Estados Unidos. El gran esfuerzo en materia de planificación y organización, permitió que en pocos días doce mil “Chinditas” operaran en el corazón de Birmania, con apoyo de dos mil mulas, además de artillería antiaérea y de campaña.

Los japoneses luchaban duramente con las fuerzas del general Stilwell y los chinos en el Norte de Birmania, los chinditas, tenían la misión de obstaculizar dichas operaciones golpeando en su retaguardia. Para Tokio el control de Birmania, estaba ligado a impedir la conexión de la India británica y China, y aislar a esta última, pero esta presencia, ante una marina imperial golpeada por la lucha en el Pacífico, y una marina mercante menguante, sumamente dañada por el accionar de los submarinos, transformó al teatro de operaciones birmano, en un serio desafío logístico, amenazando dejar a las fuerzas japonesas de quedar aislados.

En la batalla de Indaw, los japoneses tomaron nota de la magnitud de la invasión aerotransportada de esta fuerza selecta. Ello impulsó a desplegar fuerzas adicionales en el frente norte. El general Kawabe, comandante de la zona militar de Birmania, ordenó que una brigada desplegada en el sur del país, destinada a hacer frente a una posible invasión anfibia, fuera enviada a la zona de operaciones, llegando a fines de marzo de 1944, a contar con 20.000 efectivos, situación que los Chinditas ignoraban. La situación del general Slim, desvió los planes chinditas de apoyar las fuerzas chino – estadounidenses del general Stilwell.

Las operaciones chinditas abarcaron bloqueos de ferrocarriles, vías de comunicaciones terrestres, hostigamiento y acciones con un elevado nivel de discreción, que provocaron que los japoneses finalmente perdieran el control de la llamada “Ruta Norte”. El general Slim, comandante del 14º Ejército, subestimó el accionar chindita, pero quiénes si tomaron nota del impacto de las operaciones de las tropas de Wingate, fue el alto mando japonés como reconoció el general Naka, jefe de estado mayor de la Zona Militar de Birmania, que la operación aerotransportada de los chinditas, no tuvo impacto inmediato en las operaciones de Assam Central, pero redujo la disponibilidad de reservas, e inutilizó vitales rutas de abastecimiento.

Las brigadas chinditas, gracias a su adiestramiento especializado, pudieron medirse de igual a igual con los japoneses, que tenían adiestramiento en guerra de jungla. El 15º Ejército japonés, tuvo serios problemas en el frente Imphal – Kohima, especialmente ante las serias limitaciones para el abastecimiento de alimentos y municiones.

En la batalla de Kohima, tuvo un efecto vital, para las operaciones japonesas. Las fuerzas especiales generaban contratiempos, destruyendo vías férreas, rutas, con emboscadas, ataques sorpresivos, lo que distraía medios y recursos, menguantes para el alto mando japonés. Wingate, fue quien ideó la organización de la base llamada “Broadway” en el corazón del dispositivo enemigo Contaba con pista de aterrizaje que funcionaba de día y de noche, esto facilitaba la evacuación rápida de heridos hacia la India.

La base Broadway contaba con elementos de la Fuerza Aérea, comunicaciones, el cuartel general, batería de artillería de campaña y otra de antiaérea, tropas de infantería para seguridad de perímetro, y unidad móvil de apoyo, destacamento de inteligencia y el llamado “Escuadrón de Observaciones Independiente” que tenía como misión realizar actos de diversión, que iban desde enviar mensajes erróneos a los japoneses, ataques simulados, maquetas de tamaño real de piezas de artillería, a fin de engañar al enemigo con relativo éxito. El sólido dispositivo defensivo fue puesto a prueba por un ataque a gran escala por parte de la 5ª División Aérea, que atacó las posiciones de Broadway, seguido luego de acciones terrestres, rechazadas por las tropas gurkas.

El general Calvert, comandante de una de las brigadas chinditas (la 77), en apoyo a elementos de inteligencia y el regimiento de fusileros de Birmania, desplegó una intensa actividad para buscar apoyo local. Alimentos, telas para ropas tradicionales, reconstrucción de aldeas destruidas por los japoneses, generó una base, que facilitaba la información de los movimientos enemigos, guías para operar en el difícil terreno de la jungla o apoyo a operaciones de infiltración/exfiltración.

El brigadier Wingate, artífice de estas exitosas fuerzas especiales, encontró la muerte en marzo de 1944, cuando regresaba de una reunión con el mariscal del aire Sir Baldwin, comandante de la III Fuerza Aérea Táctica, en la zona de Imphal. Volaba como pasajero de un bombardero B 25, terminando estrellado en la ladera de una montaña.

Las investigaciones descartaron un posible sabotaje o accionar enemigo, como fuego antiaéreo, etc. La pérdida de este brillante oficial, fue un duro golpe para los Chinditas. Wingate a lo largo de su carrera había sido un innovador en materia de fuerzas de operaciones especiales, y especialmente con la introducción del concepto de patrulla de largo alcance. Su llegada al teatro de operaciones birmano, terminó con el estancamiento que tenía, llevó la guerra al corazón del enemigo, y explotando a fondo las posibilidades del poder aéreo especialmente en materia de transporte táctico.

Las fuerzas chinditas fueron insertadas en determinados puntos clave, donde las brigadas operaron en columnas autosuficientes, cuyo núcleo era la mitad de un batallón, para lograr una situación favorable, como extender las líneas de comunicaciones enemigas, entonces estas fuerzas formaban agrupaciones de mayor entidad para golpear el enemigo, ante la oportunidad favorable. La estrecha cooperación con la fuerza aérea, permitía el despliegue por esta vía de artillería para apoyar los chinditas en acciones ofensivas.

Cabe señalar que estas fuerzas eran de flanqueo desde el aire, no de guerrillas como en algunos textos hemos leído. Mountbatten y Stilwell, si entendieron el concepto operativo de Wingate, pero no el general Slim, quien las desarticuló y las empleó en cometidos para los cuáles no fueron diseñadas, por prejuicio, existente en muchos ejércitos, hacia las fuerzas especiales.

Gracias a la estrecha cooperación con la población local, los Chinditas, tuvieron una herramienta valiosa para tareas de inteligencia táctica, y bloqueó cualquier intento del enemigo de valerse de los lugareños para sus fines militares. La calidad del entrenamiento, las tácticas empleadas y el talento de los mandos, permitió que las tropas de Wingate generaran muchas bajas. Las fuerzas del general Calvert (comandante de la brigada 77), tuvieron 1500 bajas entre sus diez batallones, frente a diez mil que sufrieron los japoneses.

El general Slim, del cual dependían los Chinditas, impuso tácticas tradicionales con la pérdida de Wingate, incrementando sustancialmente el número de bajas de esta selecta fuerza. El sucesor del creador de esta fuerza, el general Lentaigne, intentó como pudo mantener el peculiar espíritu que había impuesto su creador, pero fue en vano, terminaron llevando a cabo acciones de guerra de guerrillas o como fuerza de choque, siendo rechazada la idea de penetraciones en profundidad y ejecutar operaciones de flanqueo desde el aire, como habían sido ideadas en su origen. A pesar de los desaciertos del Alto mando, la potencia de los Chinditas, fue demostrada en la batalla de White City, una de las bases avanzadas en abril de 1945.

La exigencia impuesta a estos hombres, los llevó a un enorme desgaste físico y mental, dado las exigencias del teatro de operaciones. Esto generó el reclamo por parte de los jefes, por mayor apoyo, negado por el alto mando, que incluso ordenó una inspección médica, desconfiando de los informes del lamentable estado que se hallaban muchas unidades, afectadas por el paludismo, la anemia y las duras condiciones de la guerra en la jungla.

El esfuerzo de guerra costó a esta fuerza selecta unas 3600 bajas entre muertos, desaparecidos y heridos. Los Chinditas eran equivalentes a dos divisiones ligeras, que sacaron el máximo provecho de la batería de artillería de campaña y otra antiaérea que disponian, siendo su mayor logro impedir que los japoneses explotaran la red de comunicaciones interiores en Birmania, que hubiera facilitado concentrar fuerzas superiores y derrotar en las montañas del norte de Birmania, a cada fuerza aliada por separado.

En la batalla de Indaw, aferraron diez batallones nipones, y en acciones posteriores, la 53 División fue empeñada para hacer frente a dicha fuerza especial, que el general Mataguchi, jefe del 15ª Ejército, lamentó, dado que esta unidad hubiera sido clave para asegurar el éxito en el frente de Imphal.

Al término de la campaña birmana, esta selecta fuerza fue disuelta, pero su recuerdo en la historia militar no fue borrado, gracias a su célebre creador y las tácticas novedosas que introdujo.