Sáb. Abr 17th, 2021

Conflictos olvidados: Guerra del Arbusto (Rhodesia 1965-1980)

Las Fuerzas Armadas de Rhodesia, conocidas como Fuerzas de Seguridad Nacional, se caracterizaron por su reducido potencial humano y material.

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Las Fuerzas Armadas de Rhodesia, conocidas como Fuerzas de Seguridad Nacional, se caracterizaron por su reducido potencial humano y material, consecuencia del aislamiento del régimen racista, lograron grandes éxitos, frente a fuerzas guerrilleras que tenían la iniciativa táctica y estratégica, además de ser muy superiores en número.


Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto


Los errores de carácter político, terminaron con aquellas fuerzas militares, que no fuero derrotadas en el campo de batalla, pero si en el plano estratégico, con la victoria política de los organizaciones africanas y el fin del régimen de segregación racial. Durante los primeros años de conflicto, disuelta la Federación de Nyasalandia – Rhodesia, a pesar del creciente número de combatientes africanos, las fuerzas del régimen racista rhodesiano, los enfrentaron con las fuerzas existentes en tiempos de paz, recayendo el esfuerzo de las fuerzas móviles de la Policía Británica del África del Sur (nombre de la fuerza policial de Rhodesia), regimiento de infantería Ligero “Rhodesia” y la Real Fuerza Aérea de Rhodesia.

Recién hacia 1972, la situación cambió y tras la independencia de Mozambique y la salida portuguesa, abrió un nuevo frente, que requirió un mayor esfuerzo por parte de las fuerza rhodesianas.

El régimen mostró a la opinión pública, que las operaciones llevadas a cabo, era contra criminales, y los guerrilleros eran detenidos y juzgados, condenados como delincuentes e incluso condenados a muerte. Esta negación del conflicto tuvo su impacto político, e impidió al régimen ver la dimensión del problema. Recién hacia finales del conflicto, las autoridades dejaron de mostrar como “operaciones policiales” a un conflicto armado en toda su dimensión.

El nombre de Rhodesia, deriva del explorador y empresario británico Cecil Rhodes, quien se amasó una fortuna con la minería sudafricana y junto a su socio Charles Rudd, crearon la famosa “De Beers”. Fue primer ministro de la colonia británica de El Cabo y entró en conflicto con las repúblicas Boeres.

Impulsó la colonización de las actuales Zambia y Zimbabwe, recibiendo estos territorios la denominación de “Rhodesia”. Luego conocidas como Rhodesia del Norte y del Sur, colonias separadas. El norte desde 1922 pasó a ser un protectorado, al cesar las funciones de la Compañía Británica de África del Sur.

Rhodesia del Sur, luego de rechazar en 1923 de integrarse a Sudáfrica, continuó como colonia del imperio. En 1953, los británicos en un intento de perpetuar su influencia, especialmente de las minorías blandas crearon la Federación de Rhodesia y Nyassalandia (hoy Malawi), disuelta en 1963, al naufragar dicho proyecto. Rhodesia del Sur, tenía una poderosa minoría blanca, que se resistió a ceder poder.


rhodesian bush war | Fallschirmjäger, Afrikaner, Kriegerin

Miembros del regimiento de fuerzas especiales, los Selous Scouts de Rhodesia cruzan un rio .

El fantasma de las matanzas de europeos, luego de la caótica independencia del ex Congo Belga, llevó a los líderes blancos, a no ceder terreno, a pesar de la postura oficial de Londres, de no conceder la independencia, sin que exista un gobierno que representara a las mayorías. El primer ministro rhodesiano, Ian Smith, rechazó las exigencias británicas.

El 11 de noviembre de 1965, declara unilateralmente la independencia. El Parlamento británico, contraataca, rechazó dicha declaración y declara al gobierno como “rebelde” y Londres comunica esto a Naciones Unidas. El primer ministro británico Harold Wilson, se negó a usar la fuerza, a fin de evitar enfrentar a “hermanos ingleses”. A pesar de las declaraciones formales del Reino Unido, las empresas británicas mantenían fuertes lazos con Rhodesia del Sur, lo que condicionó en cierto punto la postura de Londres.

El régimen abandonó sus lazos constitucionales con el Reino Unido en 1970, cuando la reina dejó de ser jefe de estado formal, para ser reemplazado por un régimen republicano, reconocido solo por Sudáfrica. La Constitución de 1969, consagró el nuevo régimen racista de manera formal, pero no llegó a los extremos de sus vecinos sudafricanos (que apostaron a crear “estados artificiales” los bastustanes, para confinar a millares de africanos). Ello no impidió el terrorismo de Estado y una total marginación de la población africana de la política.

Ironías del destino, estaba gozaba de mejor nivel de vida que los países vecinos y mejores servicios públicos, pero sometidos al control de una minoría (la mayoría negra solo ganaba una décima parte de lo que obtenían los blancos). Esta peculiar realidad permitió que gran parte de la policía, estuviera compuesto por africanos afines al régimen, como también elementos de contrainsurgencia tuvieran muchos reclutas locales.

En el plano económico, Naciones Unidas fijaron una serie de sanciones, y el Reino Unido desplegó en el Estrecho de Mozambique una patrulla naval para hacer cumplir esas sanciones. Portugal, entonces que controlaba Mozambique apoyó al régimen de Salisbury (nombre británico de la actual capital, Harare, de Zimbabwe). Estados Unidos permitió el comercio con el régimen, especialmente importar cromo y níquel. Alemania Federal, siguió comerciando y realizando inversiones hasta su ingreso a Naciones Unidas en 1973.

Japón e Irán también tuvieron lazos comerciales. Esto permitió sostener un importante crecimiento económico, gracias a una próspera agricultura y minería, además de un discreto desarrollo industrial. Las sanciones impulsaron el sector textil, acero, mecánico, procesamiento de alimentos en el marco de un plan de sustitución de importaciones.

La guerra

Las características geográficas del país, especialmente en las áreas donde se infiltraban elementos guerrilleros, hicieron que el conflicto civil de Zimbabwe en los 60/70, fuera conocido como guerra del Arbusto o Bush War. Este conflicto, afectó a países vecinos, especialmente Zambia y Mozambique que apoyaron abiertamente a los grupos insurgentes.

La resistencia africana se organizó a dos grandes grupos, el ZAPU o Unión del Pueblo Africano de Zimbabwe, que representaba a la mayoría del país, compuesto por la etnia bantú, los Shona: y la Unión Nacional de Zimbabwe o ZANU, de los ndebele. Ambos grupos contaban con sus brazos armados, ejércitos revolucionarios, el ZIPRA, ligado al ZAPU y el ZANLA, brazo armado del ZANU. En ZANLA recibió apoyo de China, por tener posturas maoístas, llegó a contar en una primera etapa con 1600 efectivos, para mediados del 70, unos 6000 y alcanzar al final del conflicto, 10.000.

El ZIPRA, recibió apoyo de la Unión Soviética, al estar ligado al marxismo leninista. A diferencia del ZANLA, buscaba una batalla decisiva, contaba con unos 4.000 efectivos y reservas por 16.000 en países limítrofes.


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Guerrilleros del ZANLA armados con el fusil AK-47. Guerra de Rhodesia 1964-1979.


Fuerzas del ZANLA intentaron infiltrarse en el país desde Zambia, chocando con las fuerzas de seguridad de Rhodesia. El objetivo era librar una guerra de desgaste, al mejor estilo de los manuales de Mao.

En cierto punto tuvo éxito, dado que logró expandirse a varios puntos del país. En estos momentos las fuerzas militares contaban con 4400 efectivos, de los cuales un millar eran tropas de la aviación. La fuerza policial, que adquirió características militares, tuvo 2000 oficiales blancos y 6000 africanos. Los militares de Rhodesia, tenían experiencia militar.

Unos 10.000 blancos fueron movilizados en la Segunda Guerra Mundial, participaron como pilotos y en fuerzas especiales en el desierto de Libia o en las selvas de Birmania.

Las fuerzas militares concentraron su esfuerzo al aniquilamiento de las fuerzas guerrilleras, no hubo estrategia de buscar algún tipo de consenso en la población local. Grueso error político – estratégico. Incluso subestimaron a las poblaciones africanas y consideraron que la resistencia, provenía de maquinaciones de la Unión Soviética y China. Olvidando la exitosa experiencia en la “Emergencia malaya”, donde muchos rhodesianos fueron veteranos, apostaron a exterminar a la insurgencia. El triunfo del FRELIMO en Mozambique, abrió un santuario para las guerrillas del ZANLA y el ZIPRA. Esto permitió incrementar el nivel de infiltración en el país, especialmente en el norte, menos desarrollado.

Lo que incrementó sustancialmente el gasto militar. El anticuado pero muy profesional ejército de Rhodesia, se convirtió en una fuerza de conscriptos, donde los blancos eran reclutados, bajo la idea de impedir como fuera, ser arrasados por las mayorías africanas. El programa de instrucción de los reclutas incluía seis semanas de formación convencional y cinco de guerra no convencional. El soldado rhodesiano era un experto tirador, capaz de ser empleado en operaciones de asalto aéreo, además de supervivencia en el ambiente africano.

El entrenamiento era riguroso y con instructores severos, y hasta abusivos. Una de las falencias de la instrucción era las relaciones civiles militares con poblaciones locales y recolección de inteligencia. Esto fue en parte revertido por la creación de lo Selous Scouts, comandos especiales, que generaron verdaderos estragos en las filas enemigas.

Las fuerzas rhodesianas articularon las llamadas “Fire Forces”. Estas estaban nutridas por tropas del Regimiento Ligero de Rhodesia, desplegados vía terrestre y aérea, una vez ubicada una fuerza guerrillera, que era sitiada y atacada por estas fuerzas, que tenían como objetivo aniquilar al oponente.

Otras acciones eran los ataques sorpresivos a bases enemigas en Mozambique o Zambia, como también Bostwana. En estas operaciones participaban el SAS rhodesiano, el Regimiento Ligero o los Selous Scouts. Este resultó especialmente efectivo para contrarrestar la red de vigilancia y seguridad, conocidas como mujibas, formada por adolescentes y jóvenes que alertaban a las fuerzas guerrilleras. La falta de entrenamiento de las fuerzas regulares, en este aspecto, impedía conocer la situación táctica de la zona de operaciones.

En cambio los Selous Scouts, que participaban africanos, empleaban armas y uniformes de la insurgencia, lo que facilitaba su infiltración en territorios controlados por el enemigo. Se estima que unos 1500 extranjeros actuaron en apoyo a las fuerzas rhodesianas. En su mayoría australianos y estadounidenses, veteranos de Vietnam, pero también había franceses, portugueses, británicos, sudafricanos.

Esto se tradujo en el afán de contabilizar bajas enemigas como símbolo de victoria. Agregándose la ejecución de prisioneros, ya sea que se hubieran rendido como heridos. Esto fue otro serio factor a la hora de obtener información. La puesta en marcha de los varias veces citados Selous Scouts en 1974, expertos en infiltración y captura de guerrilleros, mejoró la inteligencia táctica.

La extensión del conflicto a todo el territorio de Rhodesia, impulsó a la expansión del Ejército, que contó con 20.000 efectivos, con el impacto en la economía y para una minoría de apenas 300.000 personas.

La fuerza policial creció en efectivos también, contando con unidades montadas, la unidad antiterrorista o PATU, especializada en operaciones contrainsurgencia o COIN, además de adaptar el Special Branco o Rama Especial, para inteligencia criminal, para actuar contra las organizaciones guerrilleras. Las exigencias del conflicto, le dieron mayor relevancia al reclutamiento de africanos, con la finalidad de controlar las ciudades y combatir el delito común.

El tipo de guerra librado en Rhodesia, llevó a organizar fuerzas especiales, destacándose dos batallones del Rhodesian African Rifles, compuesto por tropas africanas y conducidos por oficiales blancos. El Regimiento SAS, similar al británico en entrenamiento y misiones, los Grey’s Scouts, personal a caballo para llevar a cabo patrullas.

Los Selous Scouts, nacieron en diciembre de 1971, el gobierno de Rhodesia decidió crear una unidad, sobre la experiencia británica en Kenia contra los Mau Mau, como en Malasia, capaz de operar en grupos reducidos en la selva, utilizar las mismas tácticas que las guerrillas africanas, llevando a cabo patrullas de reconocimiento de largo alcance, identificar campamentos enemigos y señalarlos como objetivos para las fuerzas convencionales. El coronel Ron Red Daly, veterano del SAS británico, comenzó el entrenamiento de esta peculiar unidad, caracterizado por la exigencia en materia psíquica y física. Incluso el entrenamiento incluía alimentarse con animales en estado de descomposición.

El personal era desplegado lejos de sus bases, operando por varias semanas en aislamiento, sobreviviendo como pudieran en zonas alejadas y detrás de las líneas enemigas. A pesar de las medidas de seguridad de las guerrillas, los Scouts llevaron varias acciones espectaculares.

Entre ellas en 1976, en el poblado Pungwe, donde 72 comandos Scouts atacaron una base guerrillera de cinco mil efectivos, eliminando a mil doscientos, solo sufriendo cinco heridos los comandos atacantes. El final de este peculiar grupo, vino en 1980, Su comandante, Daly, por diferencias con el alto mando había renunciado.

Las fuerzas militares contaban con un Regimiento de Autos Blindados, compuesto por blindados Eland 90 (Panhard AML 90 fabricados en Sudáfrica) Ferret británicos, como también ingenios producidos en Rhodesia. También operaron tanques T55 y T34 capturados, pero que operaron por breve lapso de tiempo.

La Fuerza Aérea, contó con una importante flota de helicópteros Alouette III, transportes Dakota, cazas Hawker Hunter, DeHavilland Vampire, bombarderos Canberra, aviones de entrenamiento Aeromachi SF 260. La fuerza aérea operó estrechamente con las fuerzas terrestres, mejorando las operaciones conjuntas con la creación de un comando operacional, el COMOPS (Organización de Operaciones Combinadas) donde quedaron bajo su control directo la totalidad de las fuerzas especiales de las Fuerzas de Seguridad Nacional.

El aislamiento internacional del régimen y la presión guerrillera, llevaron al primer ministro Ian Smith a buscar una salida política. En el plano militar sus fuerzas seguían manteniendo superioridad, pero desde lo político el sistema imperante era insostenible. El país tenía un millón de desplazados, 40.000 muertos.

Las organizaciones guerrilleras también fueron parte de acciones brutales contra civiles, atacando granjeros blancos, eliminando familias; atacando misiones religiosas, donde perdieron la vida varios niño; ataques terroristas en las ciudades; como ataques con misiles antiaéreos SA 7 por parte del ZIPRA contra vuelos comerciales de Air Rhodeisa, causando medio centenar de víctimas.

Otro capítulo de la guerra fue el empleo de agentes biológicos y químicos por parte del régimen, algunas fuentes hablan del empleo de cólera, ántrax, uso de pesticidazas para contaminar depósitos de agua, etc.

Las negociaciones desembocaron en la formación de un gobierno de transición, luego de los llamados Acuerdos de Lancaster, patrocinados por el Reino Unido, en 1980, hubo elecciones libres, y fue elegido entonces el principal líder de la resistencia, Robert Mugabe. Elementos de las fuerzas rhodesianas quisieron dar un golpe de estado, promover la violencia racial y buscar algún tipo de apoyo de Sudáfrica, para evitar que sectores radicalizados de la guerrilla tomaran el poder.

El intento fracasó. Las Fuerzas de Seguridad Nacional fueron reemplazadas por las Fuerzas de Defensa de Zimbabwe, dejando un legado sobre operaciones de contrainsurgencia, que la literatura militar del Reino Unido y Estados Unidos ha estudiado, especialmente a la hora de estudiar los errores cometidos en materia de lucha contrainsurgencia en Afganistán.

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