dom. Ago 18th, 2019

Diario el Minuto

América Central, un mercado para el sector de defensa.

La suspensión de la compra de aviones Pampa Serie III por parte de Guatemala, por cuestionamientos por el procedimiento adoptado, puso en evidencia la existencia, a juicio de este corresponsal, de un interesante mercado para bienes y servicios que pueden brindar países de la región con industrias de defensa que tienen cierto nivel de desarrollo. En su momento Chile vendió aviones de instrucción básica Pillán, Brasil pudo vender algunos EMB 312 Tucano, Argentina vendió material para las fuerzas terrestres y ahora irrumpe Colombia con productos de su industria naval militar.

 Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro.Director Diario El Minuto

Los países centroamericanos tienen fuerzas armadas obsoletas, escasos recursos y amenazas que ponen en jaque su viabilidad con estados. Se abre una posibilidad muy interesante.

La dura realidad de las fuerzas armadas de América Central

La historia de América Central está marcada por conflictos internos, que derivaron en complejos procesos de paz. El fin de las guerras civiles y conflictos transfronterizos, las fuerzas militares quedaron en entredicho. Desde Estados Unidos y con anuencia de sectores políticos locales – muchos de ellos ligados a las antiguas guerrillas marxistas – promovieron acciones para reducir y hasta desmantelar las fuerzas militares. Nicaragua con la retirada de los sandinistas, el nuevo gobierno en los 90 puso a la venta los valiosos helicópteros de ataque Mi 25, el enorme arsenal heredado y le reducción del ejército a menos de 15.000 efectivos. El cambio de gobierno puso fin a este proceso en parte, que siendo la excepción a la regla, Nicaragua posee un potente ejército con tanques T 72 y T 55, cañones de campaña de 152 mm, artillería de cohetes y la defensa antiaérea más poderosa de la región. Los puntos flojos son las fuerzas navales y una fuerza aérea limitada a un puñado de helicópteros – los nobles Mi 8/17 – y aviones de transporte. Honduras heredó una poderosa fuerza aérea de tiempos de la guerra civil de Nicaragua. Problemas económicos, han impedido que los cazas F5 fuerzan modernizados e incluso reemplazados, y desde Estados Unidos se dieron claras señales para que dicho escuadrón fuera desactivado. Las fuerzas navales están formadas por una potente flotilla de patrulleros costeros y el ejército cuenta con medios blindados y vehículos de apoyo de fuego.

Quiénes están peor, son El Salvador, con fuerzas armadas totalmente obsoletas y que de hecho se convirtieron en una fuerza policial para asistir a las fuerzas de la ley ante la escalada de violencia impuestas por las pandillas y organizaciones criminales. Guatemala, tiene un discreto parque blindado, cierta capacidad de producir municiones y armamento, pero carece de radares modernos, aviones interceptores y la marina es una fuerza de guardacostas también con capacidades muy limitadas.

Costa Rica no tiene ejército permanente, pero el drama del crimen organizado y el narcotráfico ha llevado a organizar dos cuerpos de carácter paramilitar, aunque no sea reconocido oficialmente, cuenta con un servicio guardacostas, un cuerpo aéreo y una policía de fronteras. Panamá vio disueltas sus modestas fuerzas armadas, pero cuenta con una policía nacional y una serie de cuerpos paramilitares, el Servicio Nacional de Fronteras, de carácter militar, como el Servicio de Protección Institucional (un curioso cuerpo de elite para proteger el jefe de estado, el canal de Panamá y otros objetivos estratégicos) y el servicio Aero naval (fusión de la marina con la extinta fuerza áerea panameña). Dicho país ha hecho importantes esfuerzos para dotarse de helicópteros, patrulleros costeros, radares, vehículos tácticos, etc.

Belice, es un caso aparte, pertenece a la Commonwealth, tiene estrechos lazos políticos con el Reino Unido, que le asisten en materia de defensa, apoyando su reducida fuerza de defensa, orientada a misiones de búsqueda y rescate, vigilancia, patrulla fronteriza, vigilancia de aguas jurisdiccionales. Mantiene un conflicto con Guatemala y ello ha llevado a que el Reino Unido mantenga cierta presencia militar.

Los países de la región – como dijimos en nuestro artículo sobre Guatemala – son afectados hace décadas por un espiral de violencia. Hace varios años un estudio del Consejo de Seguridad Pública del El Salvador indicó que en la región morían unas 14.000 personas asesinadas. La violencia en ese entonces – hacia 2011 – las pérdidas alcanzaban unos US$ 6.500 millones. La pesada herencia de la guerra civil, erosionó el bajo nivel de institucionalidad de los países y creó las condiciones para la

inestabilidad interna. Pobreza, marginalidad, subdesarrollo económico acusado, corrupción a todos los niveles y una geopolítica, que colocó a los países entre las rutas del narcotráfico hacia Estados Unidos. La compleja realidad de la región creó el caldo de cultivo para el fenómeno de las “maras” y otras organizaciones criminales, que han llegado al día de hoy a ser un actor capaz de disputar poder al Estado.

Pandilla de Las Mara, una de las bandas más peligrosas del mundo.

La falta de violencia, barriadas y hasta localidades enteras controladas por el terror criminal lleva a millares a buscar un futuro mejor en América del Norte, con los riesgos que ello conlleva el largo y penoso viaje hacia los Estados Unidos. Este último país, ha sido impulsor de diversas medidas de asistencia militar, centrándose en un aspecto del drama que viven los países de la región. La corrupción, los serios problemas de las administraciones civiles para lidiar con los temas militares, como ha sido señalado por reconocidos expertos, entre ellos Julio A. Montes en las reconocidas revistas Tecnología Militar y Defensa. Los malos manejos, la desidia y una dependencia excesiva de otos actores, como Estados Unidos han condicionado la búsqueda de soluciones creativas y de costo razonable.

Las fuerzas militares tienen como principal desafío la seguridad de las fronteras, control de espacios aéreos y espacios marítimos costeros, asistencia en emergencias y desastres naturales, esto impacta en una serie de necesidades concretas. Las capacidades locales, se centran en municiones, reparación de medios terrestres, embarcaciones menores, vestuario y calzado, además de ciertos desarrollos locales sobre camiones, convertidos en blindados improvisados. Pero son insuficientes, dado la necesidad de contar con medios que potencien las capacidades existentes.

La flota aérea militar – policial

La “novela” del avión Pampa Serie III, puso en evidencia la necesidad en la región de contar con medios para interceptación de aviones que vulneran el espacio aéreo. Los recursos con que cuentan las organizaciones criminales, les permite acceder a medios aéreos modernos, a sabiendas que las fuerzas aéreas regionales tienen escasas capacidades, excepto Honduras, pero que también requiere una solución. En su momento hubo interés en aviones AT 29 Super Tucano, dado que los veteranos A 37 Dragonfly que operaban Guatemala y El Salvador están obsoletos. También Honduras mostró interés en aviones Tucano, pero por sus costos, la opción eran los dados de baja en Francia.

En su momento, en los anos 2001-2002, la baja de aviones Alpha Jet, de los cuales un lote fue comprado por Tailandia, abrió la posibilidad para que desde medios especializados, dado el bajo costo de adquisición y las prestaciones del avión, como una opción para Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Las ventajas eran evidentes, dado que reunía en un solo avión las tareas de entrenamiento, ataque ligero y defensa de punto. Recordamos al lector que el Dornier/Dassault Alpha Jet, tiene mucha semejanza con el Pampa. En su momento la ex Fábrica Militar de Aviones (hoy FADEA) recibió asistencia técnicas de Dornier en el desarrollo del futuro avión Pampa. Por ende no es descabellado tomar la propuesta de Julio A. Montes de un programa conjunto, esta vez no para adquirir el Alpha Jet, sino aviones Pampa. Aeronave con prestaciones similares, de bajo costo de operación y mantenimiento. Los países citados precisan un medio para interceptación y disuasión ante el importante tráfico de vuelos ilegales. Asimismo se observa la necesidad de radares. En materia de aeronaves, también son precisos medios para instrucción básica e intermedia. Todos los países excepto Belice, Costa Rica y Nicaragua cuentan con el entrenador básico chileno T35 Pillán, que están cargados de años y deben ser relevados.

En materia de aeronaves es preciso modernizar el sector transporte, aspecto que la región solo puede ofrecer el costoso para los bolsillos locales Embraer KC 90. También existe demanda de algún tipo de avión para patrulla marítima. Las aeronaves pueden ser obtenidas del mercado de segunda mano, pero determinados sensores y equipos de a bordo pueden ser integrados por empresas sudamericanas (un ejemplo son los sistemas de observación todo tiempo pensados para los P 3 Orión argentinos).

La flota de helicópteros está compuesto por material de origen estadounidense (excepto Nicaragua que cuenta con una flotilla de Mi 17) con distintos tipos de aeronaves de Bell UH 1H, 412, 407, 205/206, 212. Existe un potencial para modernizar parte de la flotilla al nivel Huey II. Argentina tiene capacidad para llevar a cabo dichos trabajos y su ejército puede prestar eficaz asistencia.

Además, la tecnología argentina ha desarrollado pods para ametralladoras, sistemas de cohetes para ser lanzados desde helicópteros. Existe una necesidad de helicópteros ligeros, segmento en el cual Brasil tiene capacidad para proveer de medios construidos bajo la licencia de Airbus. En Argentina existe una empresa de reconocida trayectoria, Cicaré Helicópteros que puede proveer también de soluciones de bajo costo en materia de entrenamiento y el segmento ultraligero.

El segmento de vehículos aéreos no tripulados, también ofrece un interesante potencial ante la necesidad de una vigilancia discreta en ciudades, fronteras, caminos. Esto puede ser de utilidad tanto para las fuerzas militares como policías.

Vehículos tácticos y blindados.

Guatemala cuenta con M 113, algunos V 100 y M 113 que precisan ser modernizados. En el caso de El Salvador, busca hacer algo con sus AML H90, fuera de servicio por los problemas para encarar una modernización y reemplazar los viejos Cashuat, una solución doméstica sobre chasis Ford con blindaje, pero que dista de ser un vehículo blindado medianamente moderno. Los talleres locales desarrollaron otro vehículo blindado, el VCTA 2, pero que precisa entre otras cosas mejorar las prestaciones de su estación de armas, contar con visión nocturna y mejorar su potencia de fuego. Honduras cuenta con Saladin británicos y RBY israelíes. Nicaragua cuenta en este aspecto con medios realmente importantes.

Los países del área pueden recibir asistencia en la mejora de sus M113, para llevarlo al estándar A3, además estos vehículos pueden modificarse para llevar cañón de 20 mm, etc. Argentina cuenta con un centro especializado en recuperación y modernización de este tipo de blindado. Los programas de modernización de otros países de la región, habilitan la posibilidad que cientos de blindados Engesa Urutú y Cascabel, queden disponibles.

En materia de vehículos tácticos, existen también necesidades concretas, existiendo en su momento interés por vehículos UNIMOG del mercado de segunda mano. El Salvador realizó mejoras en vehículos UR 416, un blindado basado en el popular Mercedes U 416. En Argentina parte de la flota de estos vehículos pueden ser convertidos en medios blindados u de otros requerimientos de interés para la seguridad y defensa de los países de la región. Existen empresas que hacen negocios con la conversión de UNIMOG a la medida del cliente (ver https://www.unimogs.co.uk/servicing). En este segmento de vehículos tácticos, existe un potencial mercado a explorarse los vehículos Volkwagen Amarok, que hace unos cuantos años la empresa Rheimetall mostró una versión militarizada. Tengamos en cuenta que Argentina produce este vehículo y puede ser una interesante alternativa para las fuerzas militares y policiales de América Central.

Estados Unidos ha donado cientos de jeeps, sujetos al empleo en operaciones de seguridad interna. Brasil y Argentina pueden proveer de vehículos, camiones, remolques, tanto del mercado de segunda mano repotenciados, como material nuevo.

Sistemas de armas terrestres

En diversos medios especializados, haciendo más de una vez hincapié en el caso de El Salvador, existe una necesidad de buscar asistencia técnica para modernizar/reparar y reemplazar piezas de artillería, morteros, lanzacohetes portátiles, adquirir sistemas de localización de objetivos, visores nocturnos. Otro tema pendiente es la modernización del armamento individual, especialmente en materia de fusiles de asalto, lanzacohetes/lanzagranadas, ametralladoras, equipo individual del soldado.

En los arsenales de los países de la región hay material que puede ser recuperable y las industrias de defensa sudamericanas pueden ofrecer posibilidades y asistencia en ello, además de proveer material nuevo.

Sector naval

Los países de la región cuentan con flotillas envejecidas o de alcance limitado. Existen interesantes posibilidades para los astilleros colombianos de Cotecmar, que ha vendido algunos buques a Honduras y Guatemala. SIMA Perú con sus patrulleras PGCP 50. Chile también tiene desarrollos en la materia por parte del astillero estatal ASMAR. Existe una importante necesidad para patrulleros costeros, lanchas y embarcaciones menores. La región precisa de buques tipo OPV, la clave será la financiación de estos, como la asistencia para contar con infraestructuras para el apoyo de los medios a incorporar.

Final

Los países de América Central precisan asistencia urgente para potenciar su equipo y hacer frente al drama del crimen organizado. No cuentan con medios para interceptar aviones dedicados a tráfico ilicito de drogas. Sus aguas territoriales también son vulneradas, debiendo hacer frente a ello con vetustos medios o de carácter insuficiente. Creemos que los países de Sudamérica podrían llegar a un acuerdo, a fin de evitar competencias, que pueden favorecer a actores extrarregionales, para poder brindar asistencia a reconstruir sus sistemas militares. Esto deberá hacerse en constante diálogo con Estados Unidos, que tiene una particular influencia en la región, además de incluir a México. Material que puede ser declarado excedente, puede ser de suma utilidad para los países de América Central.

En el caso particular de Argentina, puede promover un verdadero programa internacional ligado al avión Pampa. Recordemos que México mostró interés en participar a nivel industrial en este proyecto. Integrar a este país favorecería aún más la posibilidad de exportar el avión a los países de la región. Será clave organizar un servicio post venta y el financiamiento. También puede proveer radares, asistencia para la modernización de blindados, helicópteros, recuperación de material militar, como el caso de los AML H90 salvadoreños.

A pesar del fiasco con Guatemala, ello no impide explorar diversas posibilidades y contribuir de alguna manera a la seguridad de los países de América Central. Chile, Perú, Colombia y Brasil también pueden contribuir de manera significativa, y debería explorarse la puesta en marcha de una verdadera Iniciativa Regional para la Paz y la Seguridad.

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