Jue. Oct 22nd, 2020

Uruguay y sus Fuerzas Armadas las deudas pendientes

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Uruguay está con un nuevo gobierno. La situación de las Fuerzas Armadas uruguayas es alarmante, por falta de inversión. El Ministro de Defensa, Javier Garcia anunció la creación de un fondo, sobre la base de la venta de inmuebles y otros recursos para la adquisición de equipamiento. El primer paso fue dado con la compra de dos KC 130 H, aviones de transporte, provenientes de España. No obstante ello, queda un largo camino por recorrer.


Por:  Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director del Diario el Minuto de Argentina


El gobierno del presidente Lacalle Pou, ha tenido fuertes desafíos, comenzando por la crisis del COVID 19 y en materia de seguridad, la amenaza del narcotráfico, ademas de otros problemas transfronterizos, llevó a ordenar el despliegue de 4.000 efectivos militares en control de fronteras y otros puntos clave, con más de 1300 puntos fijos y móviles, recorriendo la geografía nacional, siendo un gran esfuerzo, dado la calidad de los medios militares uruguayos.

El impacto se hizo sentir con una reducción de crímenes transfronterizos, robo de ganado y otros incidentes, gracias a la presencia activa del Estado, por medio del personal militar.

Las fuerzas armadas desplegaron sus medios para brindar asistencia a la poblaión vulnerable, producción de elementos médicos, asistencia sanitaria, repatriación de ciudadanos uruguayos varados en el exterior. En el exterior, las fuerzas armadas, ahora fueron desplegadas en los Altos del Golán, zona realmente conflictiva, en el marco de las misiones de paz con mandato de Naciones Unidas. Este cúmulo de responsabilidades se lleva a cabo en el marco de limitaciones materiales y una urgente renovación de medios.

Las fuerzas armadas de Uruguay tienen sus sistemas de armas en un estado calamitoso. En 2016 un informe que dio a conocer la prensa de Uruguay, señalaba que pocas aeronaves de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) volaba, la tasa de accidentes terminó con la vida de varios pilotos, poniendo en evidencia que aeronaves, especialmente los aviones de ataque A-37 y los helicópteros Bell eran verdaderas piezas de museo.

El promedio de la edad de los buques de la Armada era – y lo sigue siendo de 50 años. El Ejército, es una colección variopinta de blindados de diversos orígenes. A ello se agrega la fuga de personal militar pro diversos motivos, destacándose el tema salarial.

En el 2018, el general Manini Ríos (actual senador), señaló que el 45% del personal militar vivía bajo el umbral de la pobreza. No cabe duda que magros salarios, condicionan el reclutamiento de personal, para fuerzas que históricamente se han nutrido de voluntarios.


Quién es Guido Manini Ríos, el "Bolsonaro" uruguayo al que Tabaré Vázquez cesó como jefe del Ejército - Infobae

El general Manini Ríos (actual senador).


En el caso del espacio aéreo, tenemos que la FAU que se encuentra organizada en dos brigadas aéreas, opera medida docena de Cessna A -37 Dragonfly (aviones que datan de mediados de los 70), 6 aviones de entrenamiento intermedio y tácticos Pilatus PC 7, 2 aviones de transporte táctico C130B (que serán reemplazados por 2 KC130 H provenientes de la Fuerza aérea española), 5 transportes Airbus/CASA C212, una flotilla de helicópteros Bell 212 y UH-1H, aviones de enlace Cessna, y 13 aviones escuela SF260 relativamente modernos. Los aviones tácticos IA58 Pucará, fueron dados de baja a pesar de su vida útil remanente por falta de presupuesto y de apoyo del fabricante. La FAU cuenta con 2.500 efectivos.

La crisis de presupuesto, atenta contra a adquisición de stock de repuestos y la renovación urgente de determinados medios. A todas luces el país no cuenta con medios adecuados para la vigilancia y control del espacio aéreo, tiene severas limitaciones para ejecutar operaciones de apoyo a la comunidad, que van desde búsqueda y rescate, combate a siniestros, evacuaciones médicas y llegado el caso prestar apoyo a las misiones de paz desplegadas en el exterior. Los A-37 que están en el ojo de la tormenta, son aeronaves veteranas y que requieren un reemplazo urgente.

El ejército se vio sacudido en su momento, por la crisis derivada de la destitución del general Manini Ríos (que lo catapultó a la política con el popular partido Cabildo Abierto). La institución hace tiempo como el resto de las otras armas, padece las consecuencias de falta de inversión. Las compras se han limitado a la adquisición de material de segunda mano, siendo la más relevante los blindados a ruedas ex canadienses y tanques ligeros M 41 que habían sido parte del Ejército brasileño. Fueron adquiridos 25 blindados en Brasil, de los cuales 15 serán puestos en servicio y el resto empleados como lote de repuestos.

Son vehiculos viejos, de dudoso valor militar y la compra ha sido objeto de criticas en medios especializados. Uruguay tiene tanques propiamente dichos, que son los Ti-67, que son T55 capturados por Israel en la guerra de 1973, y modificados con cañon L7 de 105 mm. Por razones técnicas han sido cuestionados, a pesar de su poder de fuego, pero dado sus años, requieren una modernización o su reemplazo. La flota de blindados cuenta con material de origen variopinto: ruso (los excelentes BMP1), alemanes (Cóndor, sobre chasis Unimog), de Estados Unidos (M113), brasileños y canadienses. No cabe duda que es preciso un proceso de estandarización de la logística y una racionalización de los medios.

La Armada nacional también se ve duramente afectada por la antigüedad de sus medios. En agosto de 2018, el alto mando naval señaló la falta de radares costeros y sistemas de seguridad de costas. El escándalo de la fuga de dinero de Argentina proveniente de la corrupción, y el empleo de embarcaciones que accedieron clandestinamente a las costas uruguauyas, como señalaron varios medios argentinos, puso en evidencia las carencias de la Armada uruguaya para “blindar” sus costas.

Medios obsoletos y escasos, son responsables para proteger las extensas fronteras marítimas y fluviales. Esto afecta también a la seguridad de la navegación que costó el hundimiento de dos embarcaciones paraguayas, por la ausencia o limitación de sistemas de vigilancia costera VTS. Por otro lado el país aspira a ejercer derechos de soberanía hasta la milla 350, otorgado por el régimen de la Convención de Derecho del Mar de Naciones Unidas.

Los medios con que cuenta para patrullar la extensa zona económica exclusiva, son absolutamente inadecuados. De las tres fragatas Joao Belo ex portuguesas, solo sobrevive una, el resto de la flota lo componente buques auxiliares cargados de años y la esperada llegada de los patrulleros de altura Lurssen, quedará para otro momento.

La situación económica del país impide adquirirlos. Las incorporaciones han sido lanchas de búsqueda y rescate, provenientes de Alemania. Asimismo se dio a conocer tareas de recuperación de los barreminas Kondor. Razones de presupuesto han impedido por ejemplo la posibilidad de incorporar dos corbetas italianas de segunda mano clase Minerva.

Desde Italia si llegaron dos helicópteros Bell AB 412 para operaciones de interdicción marítima, apoyo y búsqueda y rescate. Desde Chile arribaron un lote de Cessna 02, para vigilancia marítima.

Una de las novedades en la Armada fue la creación del Comando de Infantería de marina, unificando el Cuerpo de Fusileros Navales y la Unidad de Apoyo Operativa, está última entidad especial dentro de la Prefectura Nacional Naval, organismo con cometidos de seguridad interior. A pesar del cambio, solo son tres reducidas compañías y según el experto uruguayo en temas de defensa, Javier Bonilla, la prioridad del empleo por parte del nuevo componente sean acciones de apoyo a la seguridad marítima, desnaturalizando los cometidos del viejo cuerpo de fusileros. En la base de Naval del Cerro de Montevideo, en junio de 2020, hubo un ataque de un grupo delictivo intentó de hacerse con armas del cuerpo de infantería de marina, en un hecho anterior en dicho mes, tres infantes de marina perdieron la vida.

Esto ha puesto en evidencia, un poder crecidnte de organizaciones criminales. El citado experto, Bonilla, en Defensa.com, señaló que hubo un intento de ingresar vía fluvial a instalaciones de la base naval de Montevideo, en el mes de mayo, repelido por el personal de guardia. El Ejército también fue objeto de incidentes, de menor magnitud, lo que pone en evidencia la necesidad de articular medidas de prevención en cooperación con la Policía.

Magros salarios, una conflictiva relación con el poder político de turno por cuestiones del pasado, falta de reformas para optimizar recursos e incluso cuestionamientos sobre su existencia han sido una constante para los militares uruguayos. En su momento escuchamos de un profesor de la Escuela de Defensa Nacional en Argentina, sobre la falta de necesidad de contar con fuerzas armadas para el caso uruguayo. Este tipo de comentarios lo hemos visto de la mano de propios uruguayos como de medios foráneos.

Hace casi diez años, el ex presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, hizo un llamamiento a la disolución de las Fuerzas militares uruguayas, enviando en su momento una carta al entonces presidente José Mujica.

En un mundo de creciente ilegalidad internacional y donde el unilateralismo se impone sobre el rol de organizaciones internacionales y la ambición de determinados actores sobre los recursos marinos, pone en evidencia que el desmantelamiento del sistema de defensa, es un actor temerario y porque no irresponsable. Uruguay tiene una destacada presencia en misiones de paz y por ende es una contribución importante a la seguridad internacional, con beneficios que pueden repercutir a los intereses de este país.

¿Qué hacer con las Fuerzas Armadas?

Fijar por ley el número de oficiales, generales, cabos o soldados, creemos que no tiene sentido. El despliegue militar, sus objetivos, posibles escenarios de conflictos deben derivar de una directiva estratégica nacional. Esto debe ser objeto de un debate en el seno del organismo competente, como es el Consejo de Defensa Nacional.

Los recursos existentes, los objetivos alcanzar determinaran el tipo de fuerzas armadas que requiere el país. Los políticos generalmente apelan a dictar innumerables leyes, como es el caso argentino, para luego no cumplirlas. Creemos que lo mejor es una base legal que facilite al sistema de defensa tener el grado de flexibilidad para adaptarse a las realidades cambiantes que pueda estar inserto el país.

El sistema defensa nacional deberá estar dotado de un comunidad de inteligencia, necesaria para que el país cuente con elementos para la toma de decisiones, identificar amenazas, intereses contrapuestos, escenarios de conflicto y dar las respuestas adecuadas. Existe un debate sobre las estructuras de inteligencia, más de un experto considera oportuno contar con agencias especializadas, más fáciles de controlar desde el punto de vista político, que tener una agencia que centralice las distintas funciones de inteligencia. Si observamos países líderes, tienen agencias especializadas en el ámbito criminal/seguridad interna, seguridad externa, defensa nacional, seguridad en las comunicaciones, etc.

¿Qué riesgos hay para la seguridad estratégica de la República Oriental del Uruguay? El país no tiene una amenaza de otro estado de manera concreta. Ello no implica a que el país renuncie a tener un instrumento militar propio moderno. Ello permite entre otras cosas trabajar en un proceso de seguridad regional.

La estabilidad propia también contribuye a la seguridad del entorno regional. Creemos dado el potencial escenario de crisis derivaría de la presencia de actores criminales, que puedan por su accionar deteriorar las relaciones entre estados de la región.

Es por ello que la seguridad de fronteras debe ser uno de los objetivos, siendo prioritario mejorar la capacidad de vigilancia y control de fronteras, tanto terrestres, fluviales como marítimas, además de contar con medios adecuados para la vigilancia y control del espacio aéreo. Los intereses marítimos uruguayos, demandan también contar con elementos adecuados para la presencia en el mar. Otra de las prioridades de las Fuerzas Armadas será la protección de objetivos estratégicos, lo que incluye redes de telecomunicaciones e informática, potenciando el rol de la seguridad en el ciberespacio.

Los cambios deberán tener como objetivo en el corto plazo frenar el proceso de degradación material y operativa. En el plano de la organización de la defensa, deberá considerarse al país como un solo Teatro de Operaciones, contando para ello de una instancia de conducción operacional, a los que serán asignados los distintos comandos componentes (terrestre, naval, aéreo).

Racionalización de estructuras incluirá estudios atinentes a la eliminación de organismos redundantes, sustitución por una organización conjunta en aquellos casos que las operaciones a desarrollar lo haga necesario, sin estructuras burocráticas repetidas con el consiguiente ahorro de dinero; centralización del sistema de adquisición de insumos de uso común; organización conjunta de la sanidad; sistema de comando y control de nivel estratégico para las tres armas.

La ausencia clara de una amenaza convencional, significará la necesidad de replantear el despliegue territorial de las fuerzas armadas, reduciendo el número de guarniciones, centralizándolas en un número de grandes bases que por su ubicación geográfica facilite el rápido despliegue de elementos militares para una crisis o emergencia.

Dado el compromiso de Uruguay con la seguridad internacional y los importantes despliegues en el exterior, potencia la idea de contar con fuerzas de proyección, asimismo los recursos asignados plantean la necesidad de reducciones en lo referente al número de efectivos en tiempos de paz, lo que cobra importancia la necesidad de contar con un eficiente sistema de reservistas. Asimismo esos compromisos en el exterior y dado los escenarios de empleo, plantea la necesidad de potenciar las unidades de adiestramiento especial, particularmente tropas de asalto aéreo, paracaidistas, infantes de marina, comandos.

En materia de equipamiento hemos adelantado algo, especialmente sobre la necesidad de potenciar capacidades de vigilancia y control, lo que demanda radares nuevos, aviones con capacidad vigilancia y reconocimiento (los veteranos IA58 Pucará en Argentina serían convertidos en plataformas de vigilancia, algo que podría seguir los pasos sus homólogos almacenados en Uruguay), vehículos aéreos no tripulados, sistemas de comunicaciones y guerra electrónica, buques de patrulla oceánica. Las fuerzas terrestres precisan estandarizar la medida de lo apto y factible, la cadena logística de sus medios blindados, contar con un verdadero tanque (por lo menos contar con una brigada mecanizada equipada).

La fuerza aérea precisa reemplazar sus vetustos A-37, siendo un candidato ideal Leonardo M 346 A, mejorar y potenciar su capacidad de transporte, etc. La Armada uruguaya no solo precisa medios de patrulla, sino también buques auxiliares, mejorar su reducida aviación naval.


Alenia Aermacchi M-346 Master - Wikipedia, la enciclopedia libre

Leonardo M 346 A.


El mercado de segunda mano ofrece diversas posibilidades a costos moderados para potenciar capacidades propias. Además Uruguay cuenta con dos ventajas, buenos vínculos con la Unión Europea, Rusia, y Estados Unidos, además de acceso al crédito internacional a muy bajo interés.

La modernización de determinados medios permitiría que las fuerzas armadas puedan llevar a cabo cometidos como seguridad de fronteras, vigilar el espacio aéreo y marítimo, búsqueda y rescate, apoyo a la comunidad en casos de catástrofes, ejecutar obras en espacios de interés estratégico (el ejército de Chile ha llevado a cabo la construcción de carreteras en la zona austral, la fuerza aérea argentina mantiene vuelos de fomento en poblaciones aisladas, etc.).

Fortalecer capacidades, no implica riesgo o escalada de conflicto con el vecino, sino todo lo contrario podría llevarse a cabo en conjunto con socios de la región, fomentando la cooperación y medidas de confianza. La construcción de un sistema de seguridad regional facilitaría aún más la posición de la región frente a los poderes globales. Los políticos de la región, con excepciones, han dejado de lado la agenda de defensa nacional por diversos motivos, sin tener en cuenta que la defensa nacional es la herramienta para garantizar la continuidad histórica de la Nación.