Vie. Ago 7th, 2020

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De héroe a traidor el caso del comandante Lahbib Ayub

en el antiguo Sahara Español, nació Lahbib Sid Ahmed Aouba, conocido como Lahbib Ayub. Fue considerado uno de los fundadores del Frente Polisario y como jefe militar en el Ejército de Liberación Popular Saharaui, se destacó por su talento táctico.

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En 1951, en la localidad de Tifariti, en el antiguo Sahara Español, nació Lahbib Sid Ahmed Aouba, conocido como Lahbib Ayub. Fue considerado uno de los fundadores del Frente Polisario y como jefe militar en el Ejército de Liberación Popular Saharaui, se destacó por su talento táctico.


Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director Diario el Minuto para Argentina


Difícil de encontrar fuentes de este excelente jefe militar, pudimos saber que en 1973, participó en la creación del Frente Popular para la Liberación del Saguía el Hamra y el Río de Oro o Frente POLISARIO. Según alguna fuente, Lahbib formó parte del Ejército español, como personal de tropa (los saharauis solo podían aspirar a llegar suboficiales de cierto rango).

En septiembre de 1973, participó, luego de desertar del Ejército español, participó en el combate de Amgala, contra un puesto militar español.

En esos días el ejército saharaui, era una rama del Frente Polisario, carente de armamento pesado y pobremente equipado. Los ataques o golpes de mano dados a las bases españolas, tenían como objetivo tomar prisioneros para presionar a las autoridades coloniales, adquirir experiencia operativa y tomar armas y equipo.

En diciembre de 1975, el comandante Ayub combatía a las tropas marroquíes que invadieron el Sahara. Entabló duros combates en Hausa, formando parte de la maniobra de retardo que intentó el liderazgo del Frente Polisario, para generar contratiempos al invasor.

En junio de 1976, con la muerte del presidente saharaui El Uali, el comandante Ayub, lideró una operación militar, sumamente audaz, que terminó con el ataque al palacio presidencia mauritano en la ciudad de Nuakchott.

Esto fue llevado a cabo en julio de 1977, participando unos 45 vehículos que audazmente, atravesaron el desierto, lograron infiltrarse en la ciudad.

Durante media hora mas o menos bombardearon la sede del gobierno mauritano con morteros y cañones sin retroceso. Luego amparados en la noche, las tropas saharauis se repliegan a sus bases. Solo murieron 3 soldados mauritanos, pero el efecto psicológico fue importante, quedando reflejada la osadía de los combatientes del ejército saharaui.

En mayo de 1977, Ayub lideró un ataque conocido como el “Raid de Zourate”, donde fue atacado la localidad del mismo nombre, centro de la minería del hierro. Este era el principal producto de exportación y base de la economía mauritana. El 80% del PIB mauritano era el citado mineral. El ataque tenía como objetivo golpear la base de la economía mauritana y dejar fuera de la guerra al régimen de Uld Daddah.

Era una apuesta arriesgada, dado que las fuerzas desplegadas no excedieron los 800 efectivos. La localidad estaba defendida por unos 1500 soldados, su jefe era el mayor Mohamed Khouna Ould Haidalla, que al momento del ataque estaba en la capital mauritana La ciudad estaba protegida por una trinchera de 3.5 metros de profundidad y una extensión de 60 km.

Obra hecha con asistencia de los técnicos franceses que trabajaban para la empresa nacional de minería mauritana. En la noche las tropas saharauis logran infiltrarse, superar las medidas defensivas y lanzan un ataque, respondido por una batería de cuatro piezas de 75 mm.

Las fuerzas mauritanas se reagrupan detrás de la trinchera, no logró reaccionar ante la sorpresa. Las tropas saharauis cercan el barrio europeo, bloquea los caminos y la guarnición queda aislada.

Mientras tanto un grupo saharaui se dirige a las centrales de generación de energía, talleres y servicios de la mina, generando importantes daños, no solo en los talleres, sino en la planta eléctrica. Otro grupo, se dirigió al aeropuerto, seis civiles franceses son capturados, además del prefecto de la ciudad y funcionarios civiles mauritanos.

En el repliegue, fuentes mauritanas, hablan de la muerte de 50 soldados saharauis. El coronel Mauritano, Boussef, intentó perseguir las columnas móviles saharauis, sin éxito. En las operaciones participó un avión Breguet Atlántic, de la Aviación Naval francesa, para seguir el rastro de las columnas saharauis, que tenían en su poder ciudadanos franceses capturados.

La operación fue un éxito militar para la República Saharaui, además de político, dado que la opinión pública occidental tomó nota del conflicto. Francia decidió retirar gran parte del personal técnico en Mauritania, con sus consecuencias para la empresa minera mauritana SNIM, que quedó muy mal parada por las destrucciones durante el ataque.

El régimen de Uld Daddah, pidió ayuda a Marruecos, con sus consecuencias políticas más tarde, que significó la llegada de 600 soldados marroquíes en la ciudad Zourate para 1978, en Mauritania ya habían 9.000 efectivos en toda Mauritania, a ello se unió el hecho que los ejércitos de ambos estados quedaron bajo control marroquí, lo que generó muchas tensiones. En octubre de 1977, luego de la intervención argelina, los civiles franceses detenidos por el Ejército saharaui, son liberados.

La respuesta francesa a la crisis, llegó en 1978, con ataques aéreos a las columnas móviles del ejército saharaui que ingresaban a Mauritania. Lo que generó tensiones en la región, e incluso un escenario de intervención directa de las fuerzas argelinas, que finalmente no sucedió.

El comandante Ayub, llevó a cabo acciones cada vez más audaces y de mayor magnitud. En enero de 1979, sus fuerzas atacaron territorio marroquí, más precisamente la localidad de Tan Tan. En 1980 en las batallas de Uarkziz, como en la de Ras el Janfra, inflingió grandes pérdidas a los marroquíes.

Los saharauis destruyeron y capturaron importante material. En 1981, Ayub comandó las fuerzas que libraron la batalla de Guelta Zemmur (fueron libradas varias batallas en esta localidad a lo largo de la guerra), donde el Ejército saharaui, puso de manifiesto su conocimiento de la guerra mecanizada, con el empleo de vehículos de combate de infantería BMP 1 y tanques T 55, apoyados por elementos de defensa antiaérea móvil que derribaron un avión de transporte C 130, dos cazas Mirage F1, un caza F 5 y un helicóptero.

El empleo de este tipo de fuerzas, puso de manifiesto que el ELPS contaba con cuadros profesionales y con una conducción estratégica de buen nivel.

La construcción de los muros defensivos marroquíes, una clara muestra de la incapacidad del mando militar de Rabat de terminar con las operaciones móviles del Ejército saharaui, significó el despliegue de miles de soldados para construir una red de campos minados, muros de arena y piedra.

Las fuerzas saharauis libraron duros combates para generar contratiempos al invasor, siendo la última batalla, donde participaron fuerzas mecanizadas de ambos bandos, en Guelta Zemmur en 1989. Marruecos había movilizado unos 140.000 efectivos para hacer frente a las fuerzas saharauis que nunca superaron los 10.000 efectivos en total (es altamente probable que las guerrillas del ELPS, no tuvieran más que unos 5.000 efectivos desplegados de manera permanente). Esto es evidencia de la calidad de las tropas saharauis, que contra todo pronóstico, lograron librar una guerra de más de una década. Agregándose el talento de sus comandos, como el caso de Ayub.

En el plano político, Ayub era miembro del politburó del Frente Polisario y del gobierno saharaui como ministro para los territorios ocupados, desde 1983.

Era una figura relevante y de prestigio. En 2001, un desacuerdo político con el presidente saharaui Mohamed Abdelaziz, terminó con su salida del Frente Polisario, y para peor, cometiendo traición a su país. En 2002 fue fotografiado frente al rey Mohamed VI.

Nunca quedó bien en claro la decisión de abandonar intempestivamente el Frente Polisario, dado su prestigio militar. Oficialmente se dice que fue sobornado por el régimen marroquí, una práctica muy habitual de ofrecer importantes sumas de dinero y un futuro tranquilo, lejos de la vida espartana de los campos de refugiados de Tinduf, Una versión, sostiene en cambio, que fue objeto de un chantaje por parte de los servicios secretos marroquíes.

El comandante Ayub para salvar el honor de la familia, decidió dejarse llevar por dicho chantaje. Finalmente terminó como pastor nómada en la zona ocupada por Marruecos. Triste y patético final para un comandante militar brillante.