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Desde la Miseria del Realismo: Distorsión Fantasiosa Marroquí y realidad en el conflicto Sáhara Occidental

El Minuto | En filosofía política suele utilizarse el término “Realpolitik” para definir una acción política orientada a conseguir en el ámbito de lo posible los objetivos marcados a fin de garantizar la supervivencia de la comunidad política o estado.

Por: Roberto Barral Blanco | Corresponsal de España

Probablemente cuando finalice el XVI Congreso del Frente Polisario aparecerán en la prensa internacional noticias, y análisis de  “expertos” criticando un presunto inmovilismo y falta de realismo de las decisiones tomadas en dicho Congreso para resolver un caso  “complejo”.

Descartes afirmaba en sus “Reglas para la dirección del espíritu” que para llegar a la verdad era necesario tener un método que permitiese no tomar por verdadero algo que pudiese ser falso. Partir de principios falsos conduce a conclusiones totalmente erróneas. En política y en las ciencias sociales los análisis de investigación que no se fundamentan en bases sólidas conducen a propuestas y conclusiones conjeturales totalmente inútiles para los fines propuestos.

Con la legalidad en la mano el conflicto del Sáhara Occidental es un caso sencillo de resolver:  demos la palabra a los originarios del territorio y problema resuelto. Tan claro que la opinión consultiva de la CIJ dictaminó que las demandas marroquíes y mauritanas no debían obstaculizar la celebración del referéndum de autodeterminación para descolonizar el territorio cuyo censo estaba elaborando España.

Esta línea fue seguida por la ONU en el Plan de Arreglo y las Comisiones de Identificación acordadas demostraron que la mayoría  de las reclamaciones marroquíes al censo no tenían fundamento, por lo que la ONU publicó un censo actualizado en el año 2000 muy similar al español de 1975.

Este procedimiento de “elecciones organizadas o consultas a la población con garantías internacionales” es la práctica habitual para resolver conflictos donde se discute la legitimidad de un gobierno o de un estado. En este caso para resolver la controversia de soberanía entre Marruecos y el Frente Polisario y concluir el dilatado proceso de descolonización.

Pero lo que parece obvio dejó de serlo, no por problemas técnicos en la elaboración del censo, sino tal como implícitamente reconoció  el ex Secretario General Kofi Annan por la claridad del resultado previsto.

Como se puede observar, un caso sencillo y fácil de resolver puede acabar deliberadamente “enredado” del tal forma que la comunidad internacional parece incapaz de salir del “atolladero” . Por lo tanto, no estamos ante un “caso complejo” como muchos denominados “expertos” preconizan.

Desde 2007 una de las causas principales de este “embrollo” es la utilización del término “Realismo” no para alcanzar con éxito los propósitos claramente establecidos en la legalidad internacional, sino para  tratar de presentar lo irreal como real y lo real como irreal con la intención de  favorecer las posiciones de quién actúa fuera de la legalidad internacional.

Una manipulación de la realidad exhibida por Marruecos y sus aliados conspiradores que conducen a un callejón sin salida en un conflicto que ya  dura cincuenta años.

Para poder ayudar en la resolución del conflicto es necesario aclarar cuales son las principales distorsiones que obstaculizan el avance del proceso político. Entre estas se pueden citar las siguientes:

Distorsión de la doctrina y la práctica de las Naciones Unidas

Sobre la doctrina de las Naciones Unidas en este caso habría que analizar varias distorsiones interesadas fomentadas por los aliados de Marruecos y sus lobbys en la comunidad internacional:

  1. a) La calificación del “plan marroquí de autonomía” como “serio” o “más serio”, “creíble”, “realista” o “más realista” como un enfoque alineado con la legalidad internacional, se realiza a base de descontextualizar y mezclar fragmentos distintos de las resoluciones del Consejo de Seguridad.

El Consejo de Seguridad nunca ha afirmado que la propuesta marroquí es “realista”, “seria” o “creíble”, únicamente alaba los esfuerzos  “serios y creíbles” de Marruecos, la referencia al realismo es en la solución final.

Sin embargo, pasados más de quince años desde su presentación, Marruecos ha asumido que con la situación real actual no es capaz de dar el golpe definitivo para borrar del mapa a la parte saharaui. Por eso Mohamed VI reclama que ya no le brinden apoyos “velados” sino un apoyo explícito a la anexión siguiendo el ejemplo de Trump.

Este “complot internacional” y sus golpes de efecto (declaración de Trump o carta de Pedro Sánchez) para imponer la autonomía no han sido eficaces para infundir desánimo o una actitud derrotista que condujese a la rendición de la parte saharaui.

  1. b) Es falso que desde la Resolución 1754 (2007) el Consejo de Seguridad prioriza la propuesta marroquí, como pregona la propaganda promarroquí. Tal como aparece aclarado en la explicación del voto particular del embajador de Sudáfrica en el documento CS/2020/1075:

No obstante, también quisiéramos dejar constancia de que el contexto en el que votamos a favor de estos términos en 2007.

Mi delegación reitera su opinión de que, sobre la base de que Sudáfrica ha sido miembro del Consejo de Seguridad que formó parte de las negociaciones sobre el texto de la resolución 1754 (2007), es claro el texto de esa resolución en la que el Consejo “tom[a] nota” de ambas propuestas y en la que se pide a las partes que entablen negociaciones basadas en ambas propuestas. Todo intento de anteponer una propuesta a la otra socavaría el proceso de negociaciones.

Es cierto que la práctica de algunas potencias en el Consejo de Seguridad ha servido a Marruecos para enrocarse y defender la anexión sin costes, impidiendo posibles sanciones o presiones internacionales; y que contribuyen a reforzar su estrategia para debilitar la posición internacional del Frente Polisario, pero la verdad  es que en el plano del derecho internacional la posición de Marruecos no ha registrado avances.

El plan de autonomía parte del prejuicio defendido por Marruecos que niega la existencia del pueblo saharaui y los cambios producidos en su estructura social.

El denominado “plan de autonomía” reconoce únicamente los cambios producidos por la colonización, pero niega el hecho real de que ya existe una comunidad saharaui soberana.

Si bien es cierto que Marruecos controla la mayor parte del territorio, es un hecho real que Marruecos y sus aliados ignoran que hay un estado que actúa en la zona y dentro de las fronteras internacionales del  Sáhara Occidental.

Por lo tanto, la RASD no es un gobierno nominal en el exilio. A lo largo de estos años se ha construido una comunidad que actúa de forma soberana, construyendo su propio estado, aplicado sus leyes, su ejército, sistema sanitario, educativo, asociaciones profesionales, organizaciones de la sociedad civil, etc. formada en gran parte por personas que en las últimas generaciones han estudiado e incluso trabajado en países extranjeros con una visión moderna y actual  de su identida y del mundo rebasando con amplitud la estructura tribal anhelada por Marruecos.

Esta visión es también compartida por muchos saharauis que viven en el territorio ocupado por Marruecos.

No hay una lectura rigurosa de ese plan de autonomía por parte de sus defensores

Es un plan que parte de la premisa falsa de que la ocupación es un hecho que implica soberanía. Tal principio del que parte lleva en su esencia a borrar del mapa el derecho de autodeterminación reconocido por las Naciones Unidas y por tanto la legalidad internacional.

Sorprende que algunos países lleguen a la conclusión de que el Frente Polisario vaya  autodisolver sus instituciones para aceptar una solución que suponga una renuncia a su derecho a la soberanía sin ser resultado de una voluntad democráticamente expresada en un referéndum.

Tal como reflejan cables de wikileaks reproducidos por la prensa española en 2010, este plan que algunos califican de “gran autonomía” cuando se presentó en el año 2007 pareció pobre e insuficiente a aliados de Marruecos como el exministro español Miguel Ángel Moratinos.

Cuando finalmente, en febrero de 2007, Marruecos presentó su propuesta de autonomía para el Sahara, Moratinos no se mostró satisfecho y pidió más generosidad,  Fuente:  La información/Efe 14/12/2010.

Está claro que la valoración del presidente Pedro Sánchez de ser la solución “más seria” “creíble” “realista” no concuerda con valoraciones afines precedentes. En todo caso no parece que la posición española sea fruto de una lectura rigurosa del plan marroquí, ni esté pensada para solucionar el conflicto o el problema de la precariedad de los refugiados como afirma el ministro de exteriores español,  sino para aliviar su crisis bilateral con Marruecos.

Respecto a la justificación de apoyo para  proveer una “vida digna” a los refugiados, hay que decir que pese a la precariedad de la vida en los campamentos, los saharauis no anhelan volver al territorio a cualquier precio, saben que muchos de sus compatriotas padecen una situación precaria mucho mayor sufriendo una silenciada opresión y que son objeto de una discriminación social contraria al respeto de derechos fundamentales. Por lo tanto, para muchos saharauis “vivir bajo soberanía marroquí” ni supone tener más derechos ni se percibe como una oportunidad para mejorar su calidad de vida.

¿Qué hay detrás de esta decisión? Una presión interna de un lobby marroquí introducido en las principales arterias del estado español, de posibles presiones de aliados internacionales y del anhelo  por liquidar la “espinosa descolonización del Sáhara Occidental” de una forma airosa para el prestigio internacional de España sin enfrentarse a Marruecos. Una diplomacia “ruin” mal denominada “efectiva” y de escasa dignidad para la que el suicidio del Frente Polisario sería la mejor solución para arreglar “su” problema.

Modernidad y fosilización

Muchos de los detractores del Frente Polisario tildan su defensa del referéndum como posturas de fosilizadas y atemporales ¿La democracia, la soberanía popular son un fósil? Argelia, en línea con lo expuesto ya por el filósofo Kant en el siglo XVIII en su obra “Sobre la Paz Perpetua” respecto a una futura Sociedad de Naciones, entiende que desde el nacimiento de las Naciones Unidas los territorios no son propiedades patrimoniales, sino que el sujeto soberano de esos territorios son sus habitantes.

Produce perplejidad y asombro que desde medios jurídicos y diplomáticos de países  occidentales  se defienda que las resoluciones de la ONU en las que se basa la realidad jurídica del territorio no deben tenerse en cuenta porque son muy viejas o atemporales ¿Cuándo una norma vigente en el derecho pierde su vigencia por antigüedad? ¿Ha perdido vigencia la Constitución del Estados Unidos de América?

A lo largo de estos años tanto en el territorio ocupado como en las zonas controladas por el Frente Polisario y la RASD se ha consolidado una identidad nacional saharaui moderna producto de las transformaciones sucedidas durante los últimos cincuenta años.

Marruecos ofrece una solución que implica la destrucción de todas las instituciones saharauis que se fueron formando en los últimos años. ¿Alguien cree que el Frente Polisario va aceptar en una mesa autodisolver su ejército, su estado, organizaciones civiles, profesionales para formar parte de una representación tribal en una asamblea de colonos marroquíes?

Pretender que la sociedad saharaui de hoy se vea reflejada en una especie de representación tribal a modo de  Djemáa de la época colonial  española es  una antigualla producto de una vision fosilizada muy poco acorde con la realidad actual.

El mantra de la eterna agonía del Frente Polisario

Desde que Hassán II afirmase en 1975 que acabaría con el Frente Polisario en unas semanas pero han pasado casi cincuenta años y el problema sigue ahí. Durante estos cincuenta años en múltiples ocasiones se ha publicitado la inminente muerte y entierro del Frente Polisario. Un mantra que con el tiempo se demuestra que está fuera de realidad.

Como afirma el tránsfuga Hach Ahmed Bericalla en la actualidad estamos en una situación de “empate infinito” en la que Marruecos no ha conseguido laminar al pueblo saharaui.

Prueba de ello es la “ansiedad “ del propio Mohamed VI y su pretensión de constituir una “coalición internacional” para finiquitar lo antes posible a quién consideran un “paria internacional”.

Negociación o armisticio

No es ninguna novedad que el objetivo de Marruecos y sus aliados es la imposición de la anexión marroquí disfrazada de un “acuerdo de paz con respeto a la legalidad internacional”.

Sin embargo, esta pretensión es la cuadratura del círculo, es cierto que un proceso de descolonización no necesariamente tiene que concluir con la independencia de un territorio, pero su resolución tiene que ser producto dela voluntad soberana de la población local originaria.

Sin un acuerdo entre las partes, o una consulta, es imposible una solución acorde con la legalidad internacional.

Desde un punto de vista “realista” tampoco hay acuerdo de paz posible intentando borrar del mapa al Frente Polisario apoyado por Argelia.

¿A quién conviene una solución marroquí impuesta?

Mucho se ha escrito respecto a que una resolución del conflicto desfavorable para Marruecos podría ser una catástrofe para este país y para el conjunto del norte de África. Sin embargo, nadie aborda los peligros de la liquidación del Frente Polisario para la estabilidad del norte de África y la zona del Sahel. ¿Conviene este escenario por ejemplo a  la Unión Europea?

Sin ninguna base, desde la propaganda marroquí se pretende asociar la estabilidad en la región con la desaparición del Frente Polisario y la RASD cuando en realidad finiquitarlos podría ser un peligroso elemento de desestabilización en la zona.

Conclusión

Pretender que el “plan marroquí” de autonomía sea una propuesta “viable”, “seria”, “buena base” o “realista” en el marco de un acuerdo mutuamente aceptable, para garantizar la paz y el cumplimiento de la legalidad internacional es tan irreal como si el Frente Polisario pretendiese que Marruecos tomase la iniciativa de que además de retirarse de todo el territorio ocupado cediese la región de Tarfaya a la RASD.

Si no hay acuerdo, legalmente no se puede imponer ¿Tiene Marruecos la capacidad para imponerla por la fuerza? Pese a lo que afirma su propaganda, Marruecos es un país muy dependiente de otros estados. Han pasado cincuenta años y se ha constatado que Marruecos no tiene  capacidad por sí solo, para finiquitar a la parte saharaui, prueba de ello es la campaña frenética por crear una especie de “coalición internacional” para  acabar definitivamente con los que considera unos “parias internacionales”.

¿El caso del Sáhara Occidental tiene solución? Tiene solución fácil si se actuase de forma “realista”

¿Cómo? Hay dos enfoques que pueden responder a la realidad: Realizar el referéndum prometido por la ONU o establecer una negociación para una solución mutuamente aceptable sobre la base de que en el conflicto hay dos partes que aspiran a la soberanía del territorio.

Esta es la realidad clara y evidente, que colisiona con el intento marroquí y de sus aliados para imponer una fantasía imperial que ignora la realidad y que solo sirve para “enredar” en lugar de “aclarar” la salida hacia una solución pacífica, mutuamente aceptable para ambas partes.

Todo ello desde la miseria del realismo, más allá de la justica, el derecho y la democracia.

Roberto Barral Blanco. Catedrático de Filosofía de Enseñanza Secundaria y miembro del CESO

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