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El Principado de Andorra el legado de la Edad Media

El Minuto | Andorra es un estado con una larga historia y un régimen muy peculiar. Cuenta con la figura de los Copríncipes, el obispo español de Urgel y el presidente de la República Francesa, que comparten el rol de Jefe de Estado.

Desde los 90 cuenta con una Constitución, que convirtió al país en una democracia parlamentaria. Ubicado en los Pirineos, rodeado de España y Francia, su historia se remonta a los tiempos de Carlomagno. En la actualidad es un popular centro turístico de invierno y paraíso fiscal. .

Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto para Argentina

Andorra es un estado europeo, ubicado en la Península Ibérica, con 468 km2 y 77.000 habitantes. La lengua nacional es el catalán, aunque el español es ampliamente usado, por la fuerte presencia de ciudadanos de este origen. La fe católica es la religión dominante del país. Andorra, fue parte del Imperio Romano dentro de la provincia Hispania Tarraconense. En tiempos del reino visigodo, los valles andorranos, fueron parte de dicha monarquía. La conquista musulmana de la península ibérica, convirtió Andorra en un área de disputa entre los árabes y los francos. Los catalanes presionados por los sarracenos, buscaron refugio en los dominios del imperio carolingio. Carlomagno, atravesó los Pirineos, y expulsó a los árabes de la región, conocida como :”Marca Hispánica”.

El sucesor de Carlomagno, Ludovico Pío, otorgó una serie de concesiones para que los valles de Andorra fueran colonizados. Carlos El Calvo, rey de Francia, cedió tanto a los condes y obispos de Urgell, el control de los valles de Andorra en el siglo IX. Esto derivó en un conflicto entre el conde y el obispo de Urgel, que en 1194, terminó con la movilización de tropas contra el obispo Bernardo de Castrobono. Este recurrió al conde de Foix, Ramon Roger, para que lo apoyara, a cambio de ceder derechos sobre los Valles de Andorra. Terminadas las hostilidades, el conde de Foix quiso hacer valer las promesas realizadas por el obispo, que terminó en nuevas luchas. Por herencia, como surge del testamento del Vizconde de Cerdaña y de Castellbó, en 1226, sus derechos sobre Andorra, pasaron a la Casa de Foix. Los conflictos se sucedieron, hasta que finalmente e en 1278, en un documento llamado Pariatge, dio origen formal a la institución del co principado, y finalizaron los conflictos entre la Casa de Foix y el Obispo de Urgel.

La soberanía del territorio estaría en manos de los condes de Foix y los obispos de Urgel, situación que se mantuvo hasta la reforma constitucional de 1993, cuando la titularidad de la soberanía fue reconocida al pueblo andorrano. En 1288 fue firmado el segundo Pariatge. Estos documentos fijaron la obligación de la población de los valles andorranos de pagar impuestos tanto al Obispo de Urgell como al Conde de Foix. En 1419, fu creado un órgano representativo, el Consell de la Terra, o Consejo de la Tierra. Este organismo desde 1446, estuvo controlado por poderosos propietarios rurales. Las parroquias enviaban “cónsules” al Consejo. Estas contaban con una corporación, responsable de la administración y gobierno local, formado por vecinos que contaban con un determinado patrimonio.

A fines del siglo XVI, los derechos de la casa de Foix, pasaron a manos de Enrique IV de Navarra, coronado rey de Francia, y por ende copríncipe de Andorra. Los reyes franceses respetaron el peculiar régimen andorrano, y además hicieron concesiones en materia de pago de impuestos, especialmente para la importación de ganado, cereales, y hierro. Los reyes españoles, también reconocieron los fueros de Andorra, especialmente en materia de pago de impuestos y respeto de la neutralidad en caso de guerra. En el siglo XVIII, Andorra intentó mantenerse al margen de la Guerra de la Sucesión Española. En 1794, con el régimen republicano francés, Andorra perdió los lazos con París, al rechazar el gobierno galo, el régimen de Andorra, considerado como un dominio feudal.

Esta situación se vio modificada con Napoleón, que restableció el régimen de coprincipado, para finalmente entre 1812-1814, ser anexado al imperio francés junto a la región española de Cataluña. En 1815, Andorra recuperó su independencia. En 1866, se llevó a cabo la Nova Reforma liderada por Guillem d’Areny-Plandolit, un próspero empresario andorrano, en su calidad de síndico general (presidente del Consejo General de los Valles) y apoyado por la poderosa familia Rosell, impulsó una reforma, destinada a romper con el control político de poderosos propietarios rurales, y abrir paso a una suerte de democratización del país, entonces un principado de 5000 habitantes, en manos de una oligarquía cerrada y un campesinado empobrecido.

Los cambios introducidos, fueron la renovación cada cuatro años del Consejo General de 24 miembros, la prohibición que un funcionario acumulara varios cargos en la misma persona, el fin del privilegio que los electores del Consejo estuviera reservado a los grandes propietarios rurales, según normas que databan de 1446. La Reforma estableció que todo jefe de familia independiente de su situación patrimonial, pudieron ser tanto elector como candidatos al Consejo. Asimismo fue creado el cargo de comisionado, para fiscalizar las finanzas públicas. El antiguo cargo de síndico general, presidente del Consejo, conservó sus atribuciones.

Los copríncipes, soberanos de Andorra, estaban representados por dos veguers, con funciones en materia judicial, tanto civil como criminal, además de mantener funciones de orden público, con la facultad de expedir reglamentos para hacer cumplir la ley. En materia civil, existían magistrados denominados bailes, además de llevar a cabo las primeras diligencias en caso de la comisión de un delito, para luego ser remitido a uno de los veguers. Un ciudadano francés o español, con titulo de abogado, oficiaba de juez de apelaciones.

El país siguió siendo por largo tiempo un lugar atrasado, aislado, con instituciones propias de la edad media. España construyó una carretera, que facilitó la conexión del país con Europa y en 1928, fue inaugurada una oficina postal española, seguida en 1931 por otra del servicio francés de correos. También en 1931, fue creado formalmente el cuerpo de Policía de Andorra. En 1933, la presiones por reformas, provocó varios desórdenes, se hicieron sentir a tal punto que fue aprobado el sufragio universal masculino, por parte del Consejo General de los Valles.

Hasta ese momento solo los jefes de familia podían votar, como resultado de la reforma política de 1866. El Tribunal local, consideró acto desobediencia la medida tomada por el Consejo General, y removió a los consejeros de su cargo. Estos se negaron hacerlo, lo que llevó al obispo de Urgel, a requerir el apoyo del otro co príncipe, el presidente francés, que envió una fuerza para restablecer el orden. En 1933, un destacamento de Gendarmería se instaló en Andorra para restablecer la seguridad.

En la empobrecida Andorra, llegó en 1934, un aventurero, Borís Skósyrev, quien convenció al Consejo General, de ser proclamado rey. Su reinado duró poco. El obispo de Urgel, Justino Guitart y Vilardebó, en calidad de co príncipe andorrano, pidió ayuda a la República Española que envió un grupo de guardias civiles, que detuvieron al rey Boris I, y fue deportado a Portugal. El estallido de la Guerra Civil española, llevó al gobierno francés a desplegar un destacamento de Gendarmería, como medida de disuasión para garantizar la neutralidad andorrana.

El obispo de Seu de Urgell, ante las persecuciones religiosas en la república en agosto de 1936, se refugió en Andorra, para luego buscar asilo en el Vaticano. Las autoridades españolas, buscaron suplantarlo con un clérigo favorable a la República, incluso las autoridades ibéricas apelaron al Vaticano, sin obtener respuesta. Guitart y Vilardebó, continuó como co príncipe hasta 1940. En 1943, fue aplicada por última vez la pena capital. La ley andorrana preveía el uso del garrote vil para ejecutar a los reos.

El espectáculo, de padecimiento del uso de esta herramienta medieval, escandalizó a la población, lo que llevó a su abolición. Durante la Segunda Guerra Mundial, el país se mantuvo neutral y en 1944, gendarmes franceses y guardias civiles españoles, ocuparon Andorra, sin incidente alguno.

Los años 60, gracias a la política de libre comercio, la economía del país tuvo una importante transformación, con una política de bajos impuestos a productos importados, agregándose el desarrollo del turismo invernal. Esto mejoró sustancialmente la calidad de vida de la población. Millares de visitantes llegaron a la país tanto a pasar sus vacaciones, como atraídos por tiendas libres de impuestos, que les permitía acceder a bienes importados a muy bajo precio. El crecimiento económico, atrajo a inmigrantes especialmente de España y Portugal. L

a ley de ciudadanía, sumamente restrictiva, dejó fuera a la mayor parte de la población residente, dado que con el tiempo, los extranjeros superaban a los locales y la presión por cambios fue en aumento, pero solo se lograron concesiones muy limitadas en la materia. A pesar de algunos cambios, sigue siendo una seria limitación, para los extranjeros de obtener derechos plenos, que va desde la imposibilidad de participar en sindicatos, directivos de empresas locales, limitaciones para adquirir propiedades, etc. Es altamente probable que esta política de limitar el acceso a la ciudadanía, tiene que ver con la preservación de la peculiar identidad nacional, y garantizar a los andorranos, el monopolio del control de los resortes claves del Estado. En 1970, las mujeres obtuvieron derecho al voto, un importante paso de democratización de un régimen político caracterizado por el inmovilismo.

Cambios institucionales el pueblo andorrano es titular de la soberanía.

En enero de 1982, hubo una serie de cambios institucionales, creándose el primer gobierno andorrano, separando funciones ejecutivas y legislativas, antes concentradas en el Consejo General. El país ahora contaba con un jefe de gobierno y un gabinete de ministros. En los años 90, el Consejo de Europa, instó a la reforma de las instituciones andorranas.

El peculiar estatus del país, generaba debate sobre considerarlo un estado, especialmente por la cuestión de la representación internacional. Francia, consideraba que asumía ciertos aspectos de la política externa andorrana, por ser el presidente francés co príncipe andorrano, mientras que España aspiraba a lo mismo, dado que el obispado de Urgel, está en territorio español.

El Consejo de Europa por medio de la resolución 946 de 1990, recomendó a los copríncipes y el Consejo General, la necesidad de reformas institucionales con la finalidad de definir claramente el estatuto internacional del país. Una comisión creada en 1992, presentó el proyecto constitucional ante el Consejo General, que aprobó en marzo de 1993, la primera Constitución del país, ratificada por referéndum, y promulgada formalmente por los co príncipes andorranos en abril de 1993.

Entre los importantes cambios introducidos por la Constitución, fueron: Co príncipes pasan a tener otro papel y “de manera conjunta e indivisa” son el jefe del Estado de Andorra, asumiendo las funciones que la Constitución les reconoce: simbolizan la permanencia y continuidad de Andorra (art. 44.1) y actúan como moderadores y árbitros para garantizar el equilibrio entre las instituciones (art. 44.2). La soberanía, no reside en los co príncipes, sino en el pueblo andorrano. Asimismo, es institucionalizado un gobierno, responsable ante el Consejo General, órgano legislativo del país. Asimismo, representa al país y es responsable de la política internacional.

Prueba de ello fue el ingreso de Andorra a Naciones Unidas, además de otros organismos internacionales. Andorra ha establecido vínculos diplomáticos con 143 países, aunque solo dos, España y Francia, mantienen embajadas en el país, ello no ha impedido que este pequeño estado, tenga una interesante participación en la política internacional. Andorra mantiene ocho embajadas, incluyendo la presencia en Estados Unidos.

La presencia andorrana en organismos internacionales, ha sido objeto de un cuidadoso estudio, especialmente para potenciar la presencia internacional de Andorra. En su momento el Príncipe Alberto II de Mónaco, resaltó, el rol de los microestados, en votaciones clave en organismos internacionales, lo que permite convertirlos en actores relevantes de la política internacional. Un ejemplo de ello, cuando Andorra le tocó presidir nada menos que el Consejo de Europa.

Desde allí, Andorra fue una impulsora de mejoras educativas, promoción de los derechos humanos y reformas democráticas. Incluso en la Cumbre Iberoamericana de 2016, el jefe de gobierno andorrano, Antoni Martí, propuso a su país como sede 2020 de la citada cumbre. No obstante ello, la política exterior de Andorra está marcada por las relaciones con Francia y España, como con la Unión Europea. La crisis financiera 2007-2012, impulsó una serie de reformas económicas, con la finalidad de adecuarse al mercado interno de la UE. Buscando el apoyo para la diversificación de la economía local. Ello ha llevado a una serie de negociaciones destinadas alcanzar un Acuerdo de Asociación con la UE. La crisis COVID 19, impulsó al gobierno andorrano a promover cambios en el Acuerdo Marco, que prevean mecanismos de prevención y cooperación en el marco de crisis de magnitud. Todavía queda un camino por recorrer para que Andorra pueda firmar el Acuerdo de Asociación.

Andorra un caso especial

La jefatura del Estado, recae en dos copríncipes, como hemos señalado anteriormente, que tienen funciones limitadas. El Gobierno es el titular del ejecutivo, está presidido por un jefe de gobierno, con responsabilidad parlamentaria, el Consejo General de los Valles, de 28 miembros electos cada cuatro años. El país asimismo está dividido en siete parroquias, gobiernos locales en manos de corporaciones llamadas Comuns, con competencias propias de autonomía municipal. El país tiene su poder judicial, siendo las máximas instancias el Tribunal Superior de Justicia y una Corte constitucional. Desde 2019, el gobierno lo encabeza Xavier Espot, del partido Demócratas por Andorra, liderando una coalición de centro derecha.

Su gestión ha defendido la necesidad de alcanzar un Acuerdo de Asociación con la UE, como también se ha opuesto a extender la edad jubilator, pero acompañado de la suba de los aportes, para sostener el sistema, y poner especial atención a incrementar los gastos de salud. El gran desafío ha sido sin ninguna duda ha sido la crisis COVID 19, que afectó de lleno a un país, donde el turismo tiene un rol clave en su economía.

Desde 2011, la moneda es el euro. Antes de ello, el país tenía como monedas de curso legal, tanto la peseta española como el franco francés. En 2020, Andorra inició el proceso de adhesión al Fondo Monetario Internacional. El objetivo es tener un respaldo para programas de financiamiento externo. En materia económica podemos decir que Andorra tiene una economía desarrollada, gracias a su posición geográfica, que beneficia ampliamente su régimen de libre mercado.

Se han llevado a cabo inversiones en materia de micro fibras ópticas. El turismo, las ventas minoristas y las finanzas son las tres cuartas partes del PIB. El nivel de vida alcanzado es muy elevado, prueba de ello, que la renta per cápita, 42000 dólares, una de las más altas del mundo. El desempleo ronda el 2%. La posibilidad de comprar determinados bienes libres de impuestos, atrae a millares de visitantes de ambos lados de los Pirineos, lo que reporta importantes ingresos.

El sector agrícola es limitado, se destaca la cría de ovejas. El costo de importación de alimentos y la fuerte dependencia de ello, es un problema por las variaciones internacionales de precios. Existe una capacidad industrial local en los ámbitos textil, tabaco, productos cosméticos, maquinaria, sector editorial, tienen un determinado nivel de desarrollo, en gran parte debido a la mano de obra extranjera. Las fuertes restricciones para los residentes extranjeros para adquirir propiedades, ser parte de la dirección de empresas, o adquirir acciones de firmas andorranas, son vistas como limitaciones al modelo de libre comercio que data de los 60. Otro punto vulnerable, es la fuerte influencia que tienen las fluctuaciones económicas de España y Francia. El país ha impulsado una sólida infraestructura financiera, ha logrado dejar de ser considerado paraíso fiscal por la UE, lo que busca es convertir al país, en un centro de atracción de inversores.

Andorra es toda una peculiaridad, un verdadero recuerdo de la Edad Media, que estableció la figura de los co príncipes, que comparten el rol de jefe de Estado. Salvo la ocupación francesa durante las guerras napoleónicas, el país mantuvo su independencia y al margen de los grandes cataclismos que afectaron a sus dos vecinos, España y Francia. Andorra, buscó obtener ventajas de la vecindad ante dichos estados, que de alguna manera, han buscado incrementar de una u otra manera su influencia política, económica y cultural. La estabilidad de las instituciones locales y la posición de enclave, le permitió explotarlo en su máximo beneficio, creando una zona de libre comercio, instituciones bancarias sólidas, y bajos impuestos, que ha permitido la expansión del turismo, y la visita de millares de visitantes atraídos por el régimen fiscal andorrano.

El Acuerdo con la UE, en el caso que se lleve a cabo, genera una serie de interrogantes, sobre la esperada diversificación económica y el acceso al enorme mercado interior de la Unión Europea. Por otro lado, la política exterior andorrana, su interés en formar parte de los foros del ámbito iberoamericano, abre nuevas perspectivas, para obtener un aliado, que con su voto en ámbitos como Naciones Unidas u otros organismos internacionales, puede ser de suma ayuda, especialmente para los países de América Latina.

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