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Misterio en el Pacífico: La ciudad de Nan Madol

El Minuto | Pocos saben que en los Estados Federados de Micronesia, un país de Oceanía, más precisamente en la isla de Ponhpei, se ubica un yacimiento arqueológico, envuelto en el misterio. Dicha isla está a 2.600 km de Australia. Es una ciudad construida con piedras basálticas, cuya datación está en discusión, y se cree que fue el centro político de un importante reino. Los escasos recursos en la zona, especialmente agua dulce, ha generado debates en torno al tipo de vida y el desarrollo alcanzado por sus pobladores.

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto Argentina

Nan Madol, según la tradición fue gobernada por la dinastía legendaria de Saudeleur. Se considera que la ciudad prosperó entre los años 1200-1700. Fue construida sobre un arrecife de coral, y sus ruinas las mas antiguas y enigmáticas del Pacífico, junto con los famosos “moais” de la Isla de Pascua.

El actual complejo arqueológico, está construido sobre 92 islotes artificiales, conectados entre sí por medio de canales, que conforman una laguna protegida del mar por medio de muros que la separaban del mar. Estamos ante un extenso complejo arqueológico, incluye templos, viviendas, tumbas y diversas construcciones, con piedra de basalto, donde encontramos muros de hasta 7 metros de altitud. Miles de toneladas de piedras fueron traídas desde lugares lejanos, pero el gran interrogante, como fueron llevados hasta la isla de Ponhpei, como se llevaron a cabo los trabajos de construcción, traslado, dado las limitaciones en materia de técnicas de construcción, como la ausencia de uso de poleas o herramientas metálicas. El sitio es desde 2016, Patrimonio de la Humanidad, y objeto de numerosos interrogantes para los expertos.

La ausencia de bajorrelieves, u otras expresiones artísticas, impiden saber quienes fueron los constructores de la misteriosa ciudad de Nan Madol. Diversos estudios consideran que el poblamiento en la zona data del siglo I. d.C, pero recién en el siglo XII, comenzaron los trabajos de construcción de las impresionantes obras megalíticas que han sobrevivido hasta el día de hoy. La ciudad en sí, ocupa unas 75 hectáreas. Las piedras utilizadas pesan en promedio de cinco toneladas, hasta llegar a piedras de cincuenta toneladas. Existen muros de quince metros de altura, siendo desconocida hasta la fecha, la técnica de construcción de este tipo de protección.

Los investigadores estiman que la cantidad de piedra de basalto movilizada alcanza unas 750.000 toneladas. La ciudad tiene también sorpresas bajo el agua, dado que quienes han buceado en la ciudad perdida, han observado que bajo el agua hay calles, cementerios y construcciones diversas.

Esto pone en evidencia que tal vez estamos ante, una civilización perdida, que en su momento fue mucho mas importante, de lo que muchos imaginan. Estudios con imágenes satelitales, pusieron en evidencia que todavía hay mucho por descubrir en este yacimiento arqueológico.

Los pobladores actuales de Ponhpei, recurren al mito para explicar el origen de la ciudad, en un artículo de la reconocida revista National Geographic: cuentan que Nan Madol fue fundada por dos hechiceros gemelos llamados Olisihpa y Olosohpa, que llegaron en canoa desde un lugar mítico: Katau Occidental. La leyenda cuenta que los dos magos gemelos tenían un aspecto físico muy distinto al de los isleños: eran mucho más altos que ellos y llegaron a la isla en busca de un lugar idóneo para construir un altar desde el cual adorar a Nahnisohn Sahpw, su dios de la agricultura.

Para construir ese altar llevaron a cabo un ritual mágico, con la ayuda de un dragón volador, mediante el cual lograron que las grandes rocas de basalto levitasen (de hecho la historia de la levitación de grandes piedras no es única en la zona. En la isla de Pascua, una leyenda autóctona también hace levitar a los moáis hasta sus plataformas por medio de una fuerza espiritual: el mana). A la muerte de Olisihpa, su hermano Olosohpa se convirtió en el primer gobernante de la dinastía Saudeleur (cuya traducción es “Período del Señor de Deleur”). Se casó con una mujer local y su linaje dio origen a varias generaciones de gobernantes que hicieron de Nan Madol el centro político, religioso y la capital de su dinastía.

La zona carente de recursos, obligaba a los gobernantes de Nan Madol a recurrir a lugares distantes para obtener alimentos como agua. El problema de la sostenibilidad, aparentemente afectó a Nan Madol, que luego fue abandonada, dado los problemas en materia de abastecimiento de agua y alimentos. Se estima que en su momento de esplendor, la ciudad estuvo poblada por 25.000 personas. Contaba con un recinto especial, que se cree es donde vivía la clase religiosa y política de la ciudad.

La tradición local habla de la llegada de guerreros al mando de Isokelekel, procedente de la vecina isla de Kosrae, aproximadamente hacia 1628, e implantó un régimen tribal, vigente hasta el día de hoy. El complejo arqueológico cuenta con tumbas, rodeadas de paredes de 8 metros de altura, considerándose que eran propiedad de reyes y sacerdotes. También se han identificado centros de elaboración de aceite de coco, elaboración de alimentos y construcción de canoas.

La tradición local considera que en las noches la muerte acecha en las ruinas de Nan Madol, y es por ello que forma para muchos locales un verdadero tabú. El turismo tiene acceso a dicho complejo, pero con alcance limitado, dado que Nan Madol es un lugar poco conocido fuera de Micronesia. La UNESCO, considera que es un patrimonio en peligro, por la situación de los canales artificiales, que en un plazo no muy lejano, la misteriosa ciudad tarde o temprano pueda ser engullida por las aguas fangosas del complejo.

Nan Madol, sin ninguna duda tiene más interrogantes que respuestas para los investigadores. Quienes fueron sus pobladores, el alcance de su influencia política de los gobernantes de dicha ciudad, como las técnicas de construcción, a pesar que han sido ubicada canteras, pero dado el desarrollo cultural de las poblaciones del Pacífico en los momentos que fue construido el complejo, genera más dudas que certezas, como su misterioso final, son preguntas que tal vez no tengan una respuesta.

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