Vie. Ene 15th, 2021

¿El aborto era ilegal en Argentina?

Desde luego es un tema complejo que genera reacciones muy contradictorias, tanto por quienes consideran que cualquier embarazo sin importar la circunstancia debe ser conservado, como por quienes consideran que debe ser “interrumpido”, es decir, acabando con la vida del feto.

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Recientemente se “avanzó” en Argentina hacia el aborto sin restricciones. Es decir, un aborto legal, “seguro” y “gratuito”.

Desde luego es un tema complejo que genera reacciones muy contradictorias, tanto por quienes consideran que cualquier embarazo sin importar la circunstancia debe ser conservado, como por quienes consideran que debe ser “interrumpido”, es decir, acabando con la vida del feto.


Por: Gonzalo Collado De Giovannini | El Minuto de España


Pero acaso, ¿el aborto era algo ILEGAL en el país austral? En realidad, no. Desde el año 1921 el aborto se había convertido en Argentina en algo “legal a medias”, que daba sustento legal para abortar a aquellas situaciones donde la madre corría riesgos o bien que fueran fruto de una violación. En gran parte de la sociedad esto es algo que podríamos calificar como “ampliamente aceptado”. Ahora bien, sólo se realizó en casos puntuales (especialmente cuando estaba en riesgo la vida de la madre) y aun así no estuvo estar exento de polémica.

Los casos fueron muy limitados y la interpretación de la ley con sus limitacioneseran claras, por ello funcionó como el chivo expiatorio perfecto para el feminismo y los distintos colores políticos favorables al aborto. Porque en Argentina, aunque la ley sea clara, el aparato burocrático, político y del Estado en general funciona mal (abarcando la mayoría de las áreas, no solo aquellas relativas al aborto).

Es decir, en vez de haber promovido una mejora o “ajuste” de la ley vigente y su implementación (para que las mujeres violadas o que tuvieran hijos con enfermedades graves pudieran abortar sin complicaciones), se promovió, contrariamente, el aborto sin límites.

Sin haber dejado de repetir el lema implantado en 2005 “aborto legal, seguro y gratuito” y el de “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, los argumentos esgrimidos por los movimientos abortistas se basaban, mayoritariamente, en casos ligados a las violaciones y al peligro que representaba para una madre acceder a una clínica ilegal para realizarse un aborto. Pero esto no era más que estrategia política que buscaba un fin mayor y,basándose en estrategias gramscianas de repetir lemas y monopolizar los espacios culturales, se logró convencer a una porción importante de las mujeres que el aborto “legal, seguro y gratuito” era la solución.

¿Influye en algo el marco internacional?

A nivel internacional el aborto fue promovido inicialmente en el seno de la política liberal anglosajona y rápidamente se extendió a la recién nacida Unión Soviética. No obstante, en la propia Unión Soviética Stalin más tarde prohibiría el aborto para intentar aplacar un invierno demográfico como el que se vive hoy en gran parte de Europa.

La política internacional, la financiación de ONG y de organismos supranacionales (como Naciones Unidas) ha actuado como caballo de troya y eje de influencia en relación con la expansión del aborto por el mundo (y con principal incidencia en occidente). Desde luego es un tema del que mucho se puede hablar y escribir, pero en este caso intentaré no desviar la atención de asunto que hoy nos detiene.

Lo curioso es que movimientos autodenominados “anti-imperialistas”, “anticapitalistas” “defensores de los derechos humanos”, etc. (entre los que incluyo a las distintas vertientes del peronismo), hayan seguido al pie de la letra la agenda promovida, justamente, por sus supuestos enemigos ideológicos. Curioso.

Desde un punto de vista relacionado a la geopolítica, un país demográficamente fuerte siempre es un problema para un competidor, máxime si posee fuertes bases morales que se asientan en la cultura. (De ahí el intentar limitar la población de sus adversarios como se ha hecho históricamente). Por lo tanto, “antimperialistas” no son.

Desde una mirada económica, es más que conocido el negocio que hay alrededor del aborto – llamado en ocasiones también “la industria del aborto”- ,donde la multinacional privada PlannedParenthood es el centro de atención (aunque hay otras). Se conoce con profundidad que empresas como la mencionada obtienen millonarias ganancias con el negocio del aborto (He allí su ímpetu por financiar a políticos y activistas pro-aborto de distinto color político, en conjunto con otros organismos internacionales como laOpen Society). Por lo tanto, anticapitalistas tampoco son.

Y desde una base humana no hace falta ni explayarse, toman la ciencia cuando conviene, pero cuando no está en su favor, la ignoran, tergiversan o incluso descartan. Está más que claro que el feto es un ser vivo, es un humano, y promover que se lo elimine de una manera “legal” y sin restricción o condicionante alguno, habla de la falta de empatía humana que dicen defender.

¿Qué hará el Papa Francisco -el papa peronista- ante tal aberración considerada por la Iglesia? ¿Acaso su simpatía política al gobierno de corte progresista (y globalista) influirá en su reacción? Desde luego más allá de lo vertido por la Conferencia Episcopal Argentina no habrá.

Una simple declaración de indignación y rechazo, carente de movilización y acción efectiva que busque cambiar algo. De cara a la realidad esto no influirá en nada, a pesar del supuesto peso (según sus detractores) que tiene esta religión e institución religiosa en el país.

Lo que enseña el caso de España

España, al igual que gran parte de Europa Occidental, es un país con una población envejecida y con una natalidad que prácticamente no alcanza para la sustitución entre generaciones. A pesar de ello, desde hace años este país posee el aborto legalizado.

Según datos oficiales del Estado español proporcionados por el Ministerio de Sanidad y el Instituto Nacional de Estadística, se realizaron en 2019 casi 100.000 abortos (97.398 para ser exactos). De los cuales el 91% se realizó bajo una petición de la mujer, es decir, tan solo un 9% de los abortos que se realizaron en España correspondían a anomalías fetales o bien a causas que ponían en riesgo la salud de la madre.

La nacionalidad de las mujeres que abortaron fue, casualmente, el grupo étnico con menor índice reproductivo de España. Es decir, la mayor parte de los abortos se realizaron a mujeres europeas (64,13% a españolas y un 10,1% a mujeres del resto de Europa, conformando un total de 74,14% de las que abortaron).

Algo que no recoge los datos oficiales es la motivación para abortar derivada de violaciones con penetración. En este aspecto, en España en el mismo año se registraron 11.587 casos de abuso sexual de los cuales solo 1410 casos corresponden a una agresión sexual con penetración. Es decir, la hipotética motivación para abortar derivada de violaciones (aunque sean actos totalmente condenables y repudiables) no pueden tomarse tampoco como un índice significativo en las motivaciones generales que llevaron a producir esa cantidad de abortos en 2019.

En otras palabras, la alarmante cifra de los 100.000 abortos en España corresponde, mayoritariamente, a una motivación de carácter “anticonceptiva”. Mientras pueblos se quedan vacíos y las madres de otros grupos poblacionales tienen un índice de fecundidad mucho mayor a pesar de ser representados como “minorías” y “excluidos” con menores ingresos. Una situación alarmante cuanto menos el país hispano.

A modo de cierre

Lo que sucedió en Argentina hace apenas unos días es un problema que ya estárepercutiendo en los países de la región iberoamericana. El peso simbólico de Argentina por su historia y participación en la región influye de manera directa en los países vecinos y desde luego no será un hecho que pase desapercibido. Ahora, los movimientos políticos y culturales pro-aborto se verán más animados aseguir presionando para llevar a cabo un paso más de una agenda globala la que no le importan,ni les beneficia.

Lo canalla de la situación es que, por si fuera poco, en Argentina con los problemas de falta de presupuesto en salud, educación y la continua traición a las promesas a jubilados, se añadirá un gasto público nuevo que, en otras palabras, pagaremos todos los ciudadanos.

El gasto público se disparará por fines políticos para cometer un acto cuanto menos polémico y que en una mayoría de casos no responde a un peligro maternal como esgrimió el feminismo y sus simpatizantes. Esta motivación ideológica podrá festejar sin importarle, claro está, las conocidas y estudiadas secuelas psicológicas que deja esta práctica en muchos casos.

Esta victoria en un principio será más simbólica que otra cosa, porque el sistema burocrático estatal argentino no brilla precisamente por su capacidad de gestión y agilidad a la hora de actuar.

Al parecer cuando se habla de imitar “al primer mundo” se tiende a imitar lo peor,algo que sí se les da bien, ya que las modas y la ignorancia son moneda corriente en Argentina (y en Occidente en general). Esto conforma el caldo de cultivo ideal para un sistema que se arrodilla ante cualquier designo internacional de quienes no tienen del país, precisamente, un mínimo de aprecio.