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Diario El Minuto en la República más pequeña del mundo: “San Marino”

El Minuto | Nuestro corresponsal viajero. Dr Alberto Maestre Fuentes, estuvo de visita hace unos meses en San Marino. País que dedicamos una nota de gran éxito. Esta vez Diario El Minuto se hizo presente con fotos exclusivas para este medio.

Estamos ante un país enclavado en los Apeninos, cuyos orígenes se remonta a tiempos del Imperio Romano. Una república de 60 km2 y 34.000 habitantes, con un peculiar sistema político, A pesar de estar rodeado de Italia, ha conservado su impronta y su peculiar identidad.

Por Jorge Alejandro Suarez Saponaro | Director de Diario El Minuto para Argentina

Alberto. Cuéntanos como llegaste a San Marino. Cuales fueron tus primeras impresiones al llegar a este pequeño país.

Aprovechando que había viajado con unos amigos desde Barcelona a Turín en coche, para estarnos una semana en el norte de Italia, con motivo de la celebración del Festival de Eurovisión en la capital del Piamonte, decidimos que sería buena ocasión acercarnos a conocer la Serenísima República.

Fue una idea que había lanzado antes de ir, teniendo en cuenta las estupendas autopistas italianas y pensando que sería un viaje rápido y que, al ser un pequeño país, podríamos dedicar medio día para hacernos una pequeña idea de cómo era.

Realmente no lo fue.

Para empezar, fueron 4 horas de ida y otras 4 de vuelta, hechas en un solo día, pero compensó llegar a uno de los pocos micro estados que perduran, hoy en día, en Europa.

La entrada a San Marino está flanqueada por un arco que da la bienvenida al país con la frase en italiano “Bienvenidos a la tierra de la Libertad”, con los colores azul claro y blanco.

No hay ningún cartel fronterizo con el nombre del país y menos con el fondo de la bandera de la Unión Europea a diferencia del Principado de Andorra que si lo tiene y eso que tampoco es miembro de dicha organización.

Tampoco hay una aduana ni control fronterizo a diferencia también de lo que existe en la frontera andorrana con Francia y España.

La entrada a San Marino me recordó a la de Mónaco, Vaticano o a la frontera entre las dos Irlandas, pues a simple vista no hay ninguna señalización ni puestos fronterizos que indiquen que estás entrando en otro estado.

Solo unos pequeños letreros casi inapreciables al lado de la carretera que señalizan la velocidad obligatoria con el nombre del país.

Te das cuenta que te vas acercando al pequeño estado, por los automóviles que vas encontrando durante la ruta, cada vez más, con las llamativas matrículas sanmarinenses, pues son con el fondo blanco y los números y letras de color azul claro. Es decir, con sus colores nacionales y con el código RSM.

Al entrar seguimos por la carretera franqueada por algunas casas y al cabo de poco vimos el teleférico que va al monte Titano donde se ubica la capital de la República.

No hay centros comerciales tan característicos del Principado de Andorra.

Nosotros continuamos por la carretera y comenzamos a subir, por sus curvas cerradas, hasta alcanzar la ciudad de San Marino.

Durante la subida al monte Titano pudimos ya divisar, a lo lejos, la ciudad italiana de Rímini y el mar Adriático.

Que detalles, o aspectos que te llamaron la atención. Lo más curioso.

Lo bien que estaba cuidado y su limpieza. Sus edificios y murallas tan restauradas.

Al fin y al cabo, la capital está incluida en el patrimonio de la UNESCO.

Había centenares de pequeñas tiendas de recuerdos, pero sobre todo armerías.

Nunca había visto tantas tiendas de armas por metro cuadrado.

Es lo que realmente me llamó más la atención desde el primer momento.

La cantidad de tiendas que se dedican a la venta de armas, de todo tipo (rifles de asalto, pistolas, cuchillos, etc.)

Esto unido a que el primer museo que ves es el que está dedicado a la tortura, te desmonta un poco la idea que tenías preconcebida del país antes de ir.

Que lugares debe visitar el turista en este país. Los monumentos o edificios más emblemáticos.

Al ser un país tan pequeño y estar todos los lugares de interés concentrados en el área del monte Titano, se pueden visitar plácidamente y durante un paseo de un par de horas muy agradable los más emblemáticos.

La plaza de la Libertad con el palacio del gobierno realmente es una estampa preciosa, con las banderas de San Marino ondeando al viento.

Luego subiendo por sus calles empinadas seguimos hasta ver las tres torres que son las que están representadas en el escudo del país.

Desde allí divisas todo el país, parte de Italia, con la ciudad de Rímini y el mar al fondo.

Te das cuenta de lo pequeño que es San Marino y el mérito de sobrevivir como estado nación durante tantos siglos y a tantos avatares y cambios, no siendo absorbida durante la unificación italiana.

Cuéntanos sobre su gastronomía, si pudiste probar algo. El trato de la gente. Si existe alguna diferencia con Italia.

Realmente no puedo hacer una valoración objetiva, pues solo comimos una vez en un restaurante cerca de la plaza de la Libertad.

Lo que vimos en la carta y lo que escogimos es muy parecido a lo que puede ofrecer cualquier restaurante italiano.

Mucha variedad de pasta, ensaladas y en los postres no faltaban los helados y tiramisús.

En el servicio no hay ninguna diferencia con respecto a la restauración italiana.

Me llamó la atención que disponen de vinos propios a pesar del limitado tamaño del país. El que probamos era bastante bueno y podría competir con los grandes vinos internacionales.

Los precios similares a Italia.

Nos llamó la atención que, a la hora de pagar, nos dijeron que no funcionaba el lector de tarjetas (a pesar que pude observar que tenían dos aparatos) y que debíamos pagar en efectivo. Eso nos había pasado también en una tienda cercana. Realmente curioso y un poco sospechoso.

Hablamos con el personal y el dueño, y la mayoría de ellos eran italianos de la cercana Rímini.

En pocas palabras como definirías a San Marino.

Un sobreviviente que ha sabido conservar su personalidad como nación. Que se ha sabido mantener la república y que no ha querido o a sabido

seguir el modelo monegasco, andorrano o luxemburgués, de conversión en un paraíso fiscal con casinos y grandes centros comerciales libres de impuestos y oficinas bancarias.

Esto hace que no se vea muchos turistas en el país ni extranjeros que residan de forma temporal o permanente allí.

Uno de los estados más antiguos de Europa que mantiene su esencia. Interesante de visitar, aunque sea tan diminuto y realmente en medio día puedas visitarlo sin problemas.

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