Mar. Oct 20th, 2020

¿Habrá “vida” política y económica post pandemia?

Juan Carlos Neves, dirigente político de Nueva Unión Ciudadana, partido político que existe desde hace tiempo en la Provincia de Buenos Aires, es conocido por los lectores y amigos de DIARIO EL MINUTO.

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Juan Carlos Neves, dirigente político de Nueva Unión Ciudadana, partido político que existe desde hace tiempo en la Provincia de Buenos Aires, es conocido por los lectores y amigos de DIARIO EL MINUTO.


Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario EL MINUTO


Una vez más recurrimos a él, para pensar sobre la crisis que desató la Pandemia y las medidas tomadas por la actual gestión para hacer frente a este drama.

  • Estimado, que apreciación tiene como ha manejado la crisis, especialmente sobre las medidas de seguridad sanitaria tomadas por el presidente Alberto Fernández.

Considerando el conjunto del equipo de gobierno que encabeza Fernández podemos distinguir tres etapas en el manejo de la crisis.

Primero hubo una etapa de inacción, que fue consecuencia de la errónea apreciación del Ministro de Salud, Ginés González García, quien declaró que el virus no llegaría a la Argentina antes del invierno y no tomó medidas efectivas en aeropuertos y demás accesos fronterizos facilitando la llegada así de la pandemia.

Cuando se hizo evidente que el virus estaba en Argentina, en el mes de marzo, hubo una reacción rápida y justificada del presidente Alberto Fernández decretando una suspensión general de actividades, mal llamada cuarentena, que incluyó el confinamiento por catorce días de todas las personas que no desarrollaban servicios esenciales reconociendo que Argentina no estaba sanitariamente preparada para enfrentar una epidemia.


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Juan Carlos Neves, dirigente político de Nueva Unión Ciudadana.


El problema fue que al terminar ese período comenzó una tercera etapa en la que el gobierno se encontró con una situación políticamente muy cómoda. El Congreso cerrado le permitió gobernar por decreto, millones de trabajadores y miles de empresas pasaron a depender de subsidios estatales repartidos discrecionalmente y obtenidos de una emisión sin control, las encuestas señalaban que la población valorizaba el modo de acción adoptado y la imagen presidencial comenzó a mejorar.

La atención puesta en el coronavirus, que monopolizó a los medios de comunicación, sacó el foco de la acuciante situación económica, el virtual default producido por el rechazo de los acreedores privados de la deuda externa y el aumento incontenible del dólar en el mercado extraoficial que el gobierno no puede controlar.

Eso explica que a pesar de que el número de contagios y de víctimas de la epidemia se mantuvo bajo y controlado, el gobierno mantuviera, con escasa justificación, durísimas restricciones que erosionaron gravemente la economía, la atención sanitaria de la población en general, el acceso a la educación y el derecho a la movilidad de los ciudadanos. La fuerza de la necesidad y el hartazgo de la población han hecho que luego de más de cincuenta días comience lentamente a retornar la actividad, justamente cuando se acerca el invierno en que, sin dudas, los contagios y la demanda sanitaria van a aumentar.

En síntesis, el manejo de la crisis ha sido influido más por la política que por las necesidades sanitarias. Si solo consideramos el factor Covid 19 se puede decir que el resultado fue aceptable, pero si consideramos el total de las demandas sociales el resultado fue deficitario y las perspectivas a futuro no son buenas.

  • El Congreso cerrado, la Justicia Nacional y de la Provincia de Buenos Aires, con “feria” hasta nuevo aviso. ¿Entonces ante que tipo de situación institucional estamos?

Una situación en la que el Congreso permanece cerrado, la justicia de feria y el gobierno regulando la vida, la libertad ambulatoria y la economía de trabajadores y empresas por Decreto de Necesidad y Urgencia, no está prevista en la Constitución Argentina. Si las primeras dos semanas esto puede

explicarse y justificarse por la falta de información acerca del riesgo real de la epidemia y la reconocida falta de preparación de sistema sanitario en términos de insumos, disponibilidad de camas y respiradores para terapia intensiva, a partir de allí la situación fue anómala y jurídicamente insostenible.

Sin embargo, fuimos pocas las voces que reclamamos por la apertura del Congreso y que señalamos que con el paraguas de la epidemia como excusa el gobierno se permitió llevar adelante políticas injustificables tales como permitir la liberación de delincuentes peligrosos, intentar apartar a la Argentina del MERCOSUR o traer cientos de médicos cubanos sin formación adecuada comprobada, mostrando una vez más que la ideología motorizaba las acciones gubernamentales por encima de las necesidades sanitarias. No puede dejar de mencionarse que también se presentó, sin debate interno, una propuesta de reestructuración de la deuda externa que de no ser aceptada nos llevará a un nuevo default.

  • La oposición – con representación parlamentaria – tuvo un rol positivo en muchos aspectos, pero a veces pareciera complaciente con el oficialismo, especialmente por la situación del Congreso y una Justicia cerrada.

Es comprensible que la oposición ante una crisis sanitaria como la que produjo la epidemia del Covid 19 fuera prudente y medida en sus reacciones y manifestaciones. Lo que resulta inaceptable es que los legisladores opositores aceptaran pasivamente la falta de funcionamiento del Congreso durante más de cincuenta días, permitiendo que de hecho el país fuera gobernado por el presidente, asumiendo la suma del poder público, asesorado por un grupo pequeño y cerrado y realizando sus anuncios rodeado por algunos gobernadores como si ello fuera suficiente para convalidar sus acciones.

Esta defección de los legisladores, oficialistas y opositores, por temor al virus, desidia o conveniencia política, quedará como una mancha en la historia del Congreso que no estuvo presente en uno de los momentos más críticos de la historia reciente. Recién el 13 de mayo, más de cincuenta días después de comenzado el oficialmente denominado, Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio se produjo la primera reunión virtual de ambas Cámaras que ratificó “ex post” los decretos de Necesidad y Urgencia que afectaron profundamente la vida de los argentinos.

  • En materia económica, ¿cuales son sus reflexiones sobre el accionar del gobierno?

Apenas comenzaron las medidas sanitarias de aislamiento debería haberse formado un gabinete de crisis que atendiera los trastornos económicos generados por la paralización de las actividades productivas. La clave del problema era analizar en una base de caso por caso, cada actividad para determinar la forma de permitir volver al trabajo con las mejores medidas preventivas higiénicas y sanitarias para minimizar los riesgos de contagio.

El gobierno se limitó a suspender las actividades y a bombardear a través de los medios de comunicación el concepto de que no realizar actividades era virtud e intentar trabajar poco menos que un crimen, sin permitir ningún análisis alternativo. Expresiones de alta emotividad y escaso equilibrio, tales como “la importancia de defender la vida antes que la economía” sonaron en boca del mismo presidente, planteando una falsa dicotomía. La cuestión era cuidar la salud sin descuidar la economía y eso no se hizo. Las consecuencias en términos de aumento de la pobreza, caída del Producto Bruto Interno y, en síntesis, de la pérdida de calidad de vida, que también conlleva muchas víctimas, se hacen hoy ostensibles.

  • Existe un camino alternativo a lo que plantean los expertos de salud del gobierno, especialmente aquellas acciones que afectan a muchos argentinos ligados a la economía informal?

En términos específicos los caminos alternativos son los que mencioné en el punto anterior, o sea tratar de mantener la mayor cantidad de actividades con el mejor cuidado posible, lo que conlleva asumir riesgos calculados, planear, desarrollar protocolos complejos y hacerlos cumplir.

En términos conceptuales cuando enfrentamos males que no podemos erradicar, sean enfermedades, catástrofes naturales, accidentes y aun la posibilidad de la misma muerte, la actitud más sana es prepararse espiritual, física y mentalmente para convivir con la situación. No sirve esconderse, ni tratar de vivir en una burbuja porque eso no es vivir. Es durar, vegetar y tratar inútilmente de evadirse porque finalmente la realidad siempre nos alcanza.

El caso del Covid 19, una epidemia con una alta contagiosidad y una baja tasa de mortalidad, sin un tratamiento eficaz comprobado ni una vacuna inminente, nos plantea la necesidad de aprender a convivir con la enfermedad con máximos cuidados y la mayor responsabilidad individual para minimizar los contagios.

Pongo algunos ejemplos. En el año 2018 en Argentina se produjeron 4.097 fallecimientos por accidentes en vehículos de motor a razón de más de 11 muertos promedio por día, pero a nadie se le ocurrió plantear la suspensión del tránsito vehicular. Lo que se hace es aumentar el control en rutas, colocar reductores de velocidad e instruir mejor a los conductores.

En ese mismo año, fallecieron 31.916 personas por Neumonía e Influenza a un promedio de más de 87 personas por día de las cuales el 86 por ciento eran mayores de 65 años y no por ello nos encerramos en nuestras casas ni confinamos obsesivamente a los mayores. Lo que se hizo fue cuidarse de la mejor manera y suspender por 14 días, las llamadas “vacaciones de invierno”, la asistencia a instituciones educativas y ciertas actividades específicas.

De la misma manera tendremos que convivir con el coronavirus que ha provocado un promedio de 5 fallecimientos diarios desde su aparición hasta el 14 de mayo y que aun no ha llegado al pico de contagios. Lamentablemente, debo decir que en Argentina y más precisamente en la ciudad de Buenos Aires y los cordones poblacionales que la rodean, el virus ya ha llegado a los barrios de emergencia adonde las condiciones de vida no permiten mantener distancias físicas adecuadas y ahora se sumará el aumento de enfermedades respiratorias propias del período invernal. El incremento previsible de casos nos encuentra agotados física y económicamente por un confinamiento prolongado e innecesario, pero eso ya no tiene solución. Ahora tendremos que convivir con la enfermedad con más sufrimiento y sacrificio que si el gobierno hubiera procedido más racionalmente.

  • En el marco de esta crisis. Ud es dirigente político de la Provincia de Buenos Aires, que apreciación tiene sobre la gestión del gobernador Kicillof en relación a la crisis sanitaria.

El Gobernador Kicillof, ha seguido estrictamente las directivas nacionales en términos de confinamiento y aun las ha incrementado, negándose a autorizar salidas recreativas cuando el presidente Fernández pretendió autorizarlas. Mi apreciación es que sufre la crisis sin un adecuado planeamiento y se ve vapuleado por circunstancias que no controla ni maneja.

Cabe acotar que también arrastra su propio problema de incapacidad de pago de la deuda pública y el inminente riesgo de un default. Un panorama oscuro para un gobernante sin experiencia ni conocimiento físico y político de un territorio al que no pertenece y en el que solo está por afinidad política con la Vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner.

  • Cristina Fernández de Kirchner, vicepresidente de la Nación, personaje clave de la coalición de gobierno. Guarda silencio ¿Por qué tanto silencio?

El cargo de Vicepresidente en Argentina no es propiamente ejecutivo y tradicionalmente se limita a la conducción del Senado. En esta crisis, la Vicepresidente se ha ocupado más de mantener el Senado sin actividad que de conducirlo. Se enzarzó en una inútil discusión con la Suprema Corte porque pretendía que ésta convalidara la realización de sesiones virtuales, cuestión que no era de jurisdicción del supremo tribunal y recién en estos días ha realizado su primera sesión.

Su accionar es más bien silencioso y dirigido a consolidar su poder político, colocando a sus seguidores en cargos claves en lo que respecta al manejo de cajas importantes y resortes jurídicos y a tratar de aliviar su compleja situación judicial por los numerosos cargos de corrupción por los que es procesada.

En los ambientes políticos se especula con que, como sucesora natural del presidente, espera su momento. Lo único cierto es que ni en el manejo de la crisis sanitaria ni en el de la reestructuración de la deuda ha tenido parte activa visible. Solo el presidente Alberto Fernández y ella saben lo que tratan en sus largas conversaciones a solas y el grado de influencia real que posee en el gobierno de la Argentina.

Después del 24 de mayo, seguiremos igual o habrá algún cambio en el régimen de aislamiento social. Especialmente para millares de argentinos en la Ciudad de Buenos Aires y el Area Metropolitana que precisan con urgencia volver a la actividad económica. Que visión tiene de esto.

El cambio de régimen se impondrá por el peso de la necesidad, aunque ni el presidente Fernández, ni el gobernador Kicillof ni el Jefe de Gobierno Rodriguez Larreta lo desearían y harán todo lo posible por minimizarlo.

Tener a la gente en su domicilio, imposibilitada de protestar y manifestar descontento, es cómodo y tranquiliza a los gobernantes, además de brindarles una imagen paternalista de custodios de la salud pública y justificar los desastres económicos internos e internacionales.

Pero eso solo sirve mientras las necesidades básicas de la población estén satisfechas y, lamentablemente, estamos llegando al punto límite de esta situación.

Quiero terminar expresando mi opinión de que a pesar de los errores y miserias de los gobernantes el sufrido pueblo argentino tiene una gran fortaleza y ha aprendido a convivir con todo tipo de crisis y desaciertos de sus dirigentes.

Por eso, con la ayuda de Dios, la profunda fe en la Virgen y el aporte de dirigentes que llegamos a la política con auténtica vocación de servicio, confío en que superaremos también esta pandemia y sus consecuencias sanitarias y económicas como hemos superado cada prueba que la historia puso en nuestro camino.

Gracias por la entrevista