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¿Racismo o Xenofobia?

El racismo es la ideología que defiende la superioridad de una raza frente a las demás y la necesidad de mantenerla aislada o separada del resto dentro de una comunidad o país. La discriminación se refiere al fenómeno sociológico en los seres humanos que atenta contra su igualdad.

Por: Daniel Defant | Corresponsal el Minuto de Argentina


Podemos hablar de distintos tipos de discriminación:

Racial, de género o sexual, por la edad, por la nacionalidad o su origen, por sus credos o religiosidad, por política en cuanto a la censura de ideas, por la situación social o posición económica y hasta puede ser también por las condiciones de discapacidad, de prejuicio o preconcepto.

Mas hay una discriminación positiva que es la que garantiza la igualdad de trato o reduce los índices de los distintos tipos de discriminación.

Se puede hablar del Fascismo en los Estados Unidos durante la colonización.

También de un racismo Nazi y el Holocausto judío y gitano.

El racismo Sudafricano durante el Apartheid.

La Xenofobia proviene del prefijo griego Seno que hace referencia a algo o al origen extranjero; y al sufijo latino Fobia, que indica rechazo o aversión.

Es así que la Xenofobia significa literalmente “rechazo al extranjero”.

En principio no tendría connotaciones raciales o culturales, sino que se basaría en el rechazo a cualquier persona por el mero hecho de no compartir la misma nacionalidad.

Según la Organización Internacional de las Migraciones, la Xenofobia se emplea para significar “actitudes”: prejuicios o conductas que rechazan, excluyen y, muchas veces, desprecian a otras personas, basadas en la condición de extranjero o extraño a la identidad de la comunidad, de la sociedad o del país.

El Racismo, por su parte, es una actitud o ideología donde una raza o grupo étnico se considera superior a otra. La diferencia racial entre los seres humanos tiene su origen en la Conquista de América y la posterior esclavización masiva de personas para explorar los recursos del llamado Nuevo Mundo.

Otro periodo destacado fue la segregación racial que se vivió en los Estados Unidos tras la Guerra Civil del país y contra la que lucharon figuras históricas como Martin Luther King o Rosa Parks, entre otras. Pero si hay un sistema que ha marcado un antes y un después cuando hablamos de racismo es el régimen Nazi.

Establecido en Alemania entre 1933 y 1945 que tuvo como principales víctimas a las distintas minorías étnicas del continente, especialmente a las personas judías, pero también a las personas gitanas, homosexuales o presas de guerra, entre otras.

Otros regímenes racistas sobrevivieron hasta los años noventa, como el Apartheid Sudafricano, un sistema político desigual donde la población negra e India del país era fuertemente discriminada.

En la actualidad la Xenofobia y el Racismo pese a los avances contra la discriminación racial y otras formas de intolerancia, aún quedan. Todavía hay aun un largo camino por recorrer.

En diciembre de 2018, con el motivo del Centenario de la vida y legado de Nelson Mandela, La Asamblea General de la ONU emitía una resolución con varios recordatorios fundamentales:

« Todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos.

« Todos tenemos la misma capacidad de contribuir de forma constructiva al desarrollo y bien estar de la sociedad.

« Todas las doctrinas sobre la superioridad racial son científicamente falsas; moralmente condenables y socialmente injustas y peligrosas.

A que viene revertir estos conceptos en estas páginas del reconocido diario digital el minuto por mi parte. No hace falta tener que efectuar muchas aclaraciones antes los dichos en estos últimos días por nuestro Señor presidente Alberto Fernández desde lo contundente a nuestros orígenes o la forma en que llegamos a estas tierras.

Lo que trajo como consecuencia distintos tipos de debates y memes en todas las redes sociales sobre lo que se quiso decir o quizás llevarnos a una reflexión un tanto incomoda en lo que se puede llegar a interpretar con ese: “Nosotros llegamos en barcos”

25 años pasaron de aquel día en que por estas horas quien escribe se encontraba cerrando maletas para visitar países del viejo mundo y realizar una especialización de gestión pública en la madre patria.

No vinieron en mi por aquel entonces los barcos, más si el vuelo en avión que me transbordaría en primer lugar a España.

Impensado estar después de tantos años, casi cuarto de siglo, estar escribiendo sobre racismos, xenofobias y gitanos… con lo cual nada me hace sentir identificado.

Sin embargo, a costas de esta pandemia por todos conocida, ha demostrado que aquellos principios fundamentales de la resolución emitida por la Asamblea General de la ONU a expensas de algunas vacunas no se estarían cumpliendo en su integridad más allá de estas circunstancias vividas que propician al racismo, xenofobia y discriminación por parte de algunos países que parecen no tenerla lo suficientemente clara. Sera que la Organización Mundial de la Salud deba todavía aprobar algunas cosas poco claras?

¿Serán cuestiones de política exterior la que va dejando un tendal de probables socios y países amigos que están preguntándose qué quiere y hacia dónde va la Argentina?

¿Duele en algunas naciones del primer mundo que nuestros amigos fraternales obedecen hoy a un gobierno de turno que nos hace amigos de China, Rusia, Venezuela, Irán y Cuba?

Cuando la realidad de nuestras vidas y cultura como pueblo demuestra que estos países amigos están atados por liderazgos autoritarios que sojuzgan a un pueblo que a pesar de haber llegado en los barcos no tienen en común ni las libertades, ni los derechos humanos, ni la identidad de género, ni nos parecemos en nada.

No hay que entender mucho de política internacional para saber que el propio Fernández se reunió con la gente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentina (DAIA) tratando de explicar este entrópico por su voto en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) frente al Tribunal Penal Internacional para que se investigue si no hubo delitos de lesa humanidad por parte de Israel.

¿Y así llegamos a esta rebelión de los hartos en que por inercia entramos a cuestionar nuestro propio origen, identidad y conocer de dónde venimos o en que llegamos?

¿No será la hora de preguntarnos hacia dónde vamos y que es lo que queremos?

Parece ser que por estas horas mientras la segunda ola pandémica nos azota fuerte, modelo definido de país aún no tenemos.

¿Habremos terminado de bajar del barco que nos trajo, o todavía hay muchos que siguen arriba?

Muchos interrogantes, en su mayoría sin encontrar respuestas y menos aún saber si hemos llegado a destino o estamos solo en una de las escalas en donde seguimos esperando la partida autentica y verdadera.

Deberíamos remitirnos a la Argentina del futuro de la post pandemia para llegar a entender de que muchas cosas han cambiado, de que no somos los mismos de antes, aunque quiéranos negarlo.

¿Qué nos ha pasado?

¿Racismo o Xenofobia?

Y en esto sí, todos estamos en el mismo barco.

Alberto incluido.

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