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La corrupción del pasado y la impunidad del presente son la pobreza de nuestro Futuro

El Minuto | No se trata de cumplir con el viejo precepto de: “tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro”.

Por: Daniel Defant | Corresponsal de Argentina

Todos ellos serian estímulos legítimos, pero no se me presentaron esenciales al encarar lo que es esta modesta realidad.

En lugar de maldecir la oscuridad, he resuelto encender una luz motorizada durante tantos años, en que el Estado ha ido ampliando sus atribuciones. En parte se debió a la complejidad de las actividades que los cambios sociales le fueron imponiendo, y en parte a tendencias de tipo paternalistas.

El papel subsidiario se convirtió en un paraguas bajo el cual se han acogido numerosos beneficiarios con la injerencia de un “Estado Presente” para tornarlo en incontrolable; en donde los hombres comunes no solo deben protegerse de otros hombres sino del propio y gigantesco Estado.

Si aceptamos el título de esta nota debemos analizar primero lo que el termino corrupción implica en un Estado de derecho.

La corrupción es un “clima”, no se ve, pero se respira y salpica y no solo es un atributo propio de la Administración Pública, sino también en lo Privado de nuestras vidas.

La afirmación no es algo dicho a la liguera, sino que además es sostenido y probado que ha generado amplias discusiones en aquellas sociedades que la padecen.

La impunidad es la imposibilidad de ser sancionados con justicia y condenas que escapan a la justicia como órgano y ante todo como Poder en un sistema corrupto y débil que repercute en cedulas madres cuando la persona que ha incurrido en una falta o delito sin ser sancionado por su accionar desajustado a derecho resulta impune a la sumatoria de frustración y sensación social; ya sea por el tipo de responsabilidad, la violación de derechos, tipo de régimen, diseño estructural, violentico de normas en una región geográfica determinada y/o en un gobierno determinado.

Las acciones de corrupción ante la impunidad no tienen consecuencias graves.

La intimidación, las amenazas, los atajos y hasta los asesinatos no son castigados.

Se necesita a modo de soluciones la expansión y solidez de una nueva política (criminal, por ejemplo).

  • Maduración de unidades de análisis.
  • Mejor investigación.
  • Mayor capacitación a los jueces y abogados.
  • Mayor acceso a otros mecanismos de justicia.
  • Volviendo hablar de corrupción en búsqueda de soluciones a la misma necesitamos:
  • Deshacernos de la impunidad.
  • Evaluar el contexto.
  • Establecer reglas claras, para sean cumplidas.

Promover la óptica y responsabilidad de transparentar en el mayor grado posible todos los actos públicos principalmente, erradicando el financiamiento ilegal para impulsar una cultura de denuncias con protección a los denunciantes.

La pobreza es una consecuencia de lo que hablamos, sostenida por la carencia de lo necesario para vivir traducida en una falta de satisfacción de necesidades físicas y psíquicas por falta de recursos esenciales como la alimentación, la vivienda, la educación, la asistencia sanitaria, el agua potable, la electricidad, información y todo lo que le sigue, donde la gente pobre y la de la clase media trabajan por dinero, en tanto que la clase adinerada hacen que el dinero trabaje para ellos.

Vayamos en cámara rápida a veinte años de distancia y descubriremos que la deuda pública va más allá de lo impactante.

Consecuentemente: ¿Que pasara cuando haya millones de personas que necesiten ayuda financiera y médica?, por ejemplo.

¿Qué sucederá cuando muchas obras sociales y la seguridad social se queden sin fondos?

¿Qué sucederá en un país en el que la responsabilidad de educar sea delegada a los padres, cuya mayoría serán o ya son pobres?

Soy de la generación en que ambos padres tenían personalidades influyentes y gracias a eso, conseguí una visión profunda del poder y del efecto que tiene en la vida lo que uno mismo piensa.

Muchas veces lo repetían: “no puedo darme esos lujos”.

¿Pero saben? Existe una diferencia entre ser pobre y estar en bancarrota porque te han empobrecido.

Lo de bancarrota es temporal, la pobreza es eterna.

La corrupción y la impunidad van matando valores: como el respeto por la educación y el aprendizaje y el respeto por los maestros y aquella vieja escuela.

Hoy la escuela es otra y las clases son virtuales dos caminos distintos divergieron en un bosque dorado, donde hasta ese mismo “Estado Presente” posibilita computadoras, pero te deja viajar en solitario, más lejos y con más arrebatos hasta donde sesga la espesura, a sabiendas como el camino nos lleva por otra vida de regreso dubitativo, sin retorno donde un suspiro vale menos que todo lo transitado.

Esto hace la diferencia.

Nuestra educación financiera comienza cuando decidimos a quienes escucharíamos.

El dinero es una forma de poder, sin embargo, la educación financiera es aún más poderosa.

En nuestra gran mayoría asistimos a la escuela sin tener información de cómo funciona el dinero, menos como se lo obtiene.

Todo el dinero que circula proviene de fuentes limpias algunas veces, otras circulan en un estado corrompido donde todo vale y lo es perdonado.

Los grandes sueños pasan por volvernos ricos, ignorando que estamos sumergidos en un estado pobre, invadido de corrupción e impunidad.

Es el Estado, que forma sociedades siendo las que optan por educaciones públicas o privadas; aclaro que es este es un largo tema.

¿Es lo mismo la educación pública o privada en estos tiempos complejos y cambiantes en los que vivimos?

Flota nuevamente nuestro pensamiento en el aire; si hubiera vivido del otro lado, habría ido a otra escuela, con niños de familias más parecidas a la mía, quizás no etaria escribiendo esto, la verdad, no se la respuesta.

Se que el mundo se mueve con más rapidez cada día.

Que las transacciones del mercado de valores se llevan a cabo en milésimas de segundos.

Los negocios se presentan por internet y se concretan tan solo en minutos.

Que el hotel que más vende es virtual y no existe…

Y de todas estas cosas hoy, hace menos de veinte años.

La actualidad millennial se está enfrentando a las duras realidades de la vida.

Los robots están reemplazando a los trabajadores en cantidades asombrosas.

Cada día es más importante aprender a través de nuestras equivocaciones, es decir, a prueba y error.

El conocimiento académico parece estar perdiendo valor a toda marcha, parece menos valioso en el mundo real, y contar con educación de grado ya no es garantía de nada.

A pesar de todos estos grandes cambios tratados creo que ir a la escuela, no ha sido una pesadilla, hoy la deuda por prestamos estudiantiles ha llegado a su récord más alto, millones de estudiantes deben a los estados billones de dólares.

Repito: son Billones…

Con …. “B” DE BUENO.

En el fondo de la cuestión, algo “BUENO” está sucediendo.

No todo aún está perdido, ni la última palabra esta dicha.

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