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Oportunidades en medio de una crisis

Los grandes interrogantes en este tiempo de crisis y pandemia son dos: ¿Hay oportunidades en medio de una crisis? La respuesta es sí. ¿Hay másoportunidades en medio de una crisis que en tiempos normales? La respuesta es no.

Por: Daniel Defant | Corresponsal el Minuto de Argentina


En el afán de transformar lo malo en bueno, de ser positivos a cualquier costo nos plantea un dilema a la hora de cambiar:

· Cambiar porque me lo propongo, estoy convencido y veo la oportunidad.

· Cambiar porque sucedió algo ajeno a mí que me obliga, me presiona. Es decir, porque no me queda otra.

Crisis y Cambios son distintas fuerzas que pueden irrumpir desde afuera en forma directa y producir los efectos, que van en contra nuestra esencia, deseo, negocio, propósito – o ser generadas desde adentro por nosotros mismos, buscando premeditadamente un cambio que, es verdad, a veces puede incomodar algunos o a muchos.

La opción generada desde adentro conlleva una gran carga de tiempo personal y organizacional, esfuerzo en todo tipo de recursos materiales y humanos – dinero, tecnología, espacios de trabajo, capacitaciones para adquirir nuevos conocimientos – y también el esfuerzo de chocar contra muros que parecen infranqueables, explicar al equipo que debe relocalizar su trabajo para apuntarse a otra cosa no es tarea simple.

El Covid-19 significo un viento a favor para algunos pocos, que los agarro trotando en el camino correcto y los hizo correr a una velocidad exponencial.

En cambio, en otros los obligo a cambiar como pudieron, comprando tecnología de manera tardía y cara y perdiendo mercado y oportunidades. Incluso, perdiéndolo todo.

Ha sido tan profundo, drástico y aniquilador este cambio ajeno a nuestras voluntades que acentúa aún más el interrogante:

¿Si aún quedan oportunidades?

¿Si aún hay algo por hacer?

¿Porque estamos donde estamos?

¿Si estamos preparados y en condiciones de pegar el gran salto?

Hay distintas actitudes personales frente al cambio:

O nos sentimos atrincherados (aferrándonos a aprendizajes limitados).

O nos sentimos estudiosos (comprometidos y madurando).

O nos sentimos apabullados (retrayéndonos y evitando).

O nos sentimos fanfarrones (con apariencias de impulso alto, pero con poca sustancia).

Hay dos ejes centrales: actitud y aptitud que son conceptos diferentes para hacer frente a los desafíos; se puede tener actitud y no aptitud (disposición y voluntad, pero no estudio o capacidad).

Todo cambio implica angustia, ansiedad, negatividad para hacer frente a los nuevos escenarios.

Es un largo proceso en el que claramente se ven amenazas, parálisis e inactividad frente a esta situación tan complicada.

Dentro del equipo de trabajo tenemos los atrincherados, los estudiosos, los apabullados y los fanfarrones.

¿Dónde están los ideales?

¿Quiénes lo serian?

¿Dónde los buscamos?

¿Dónde los encontramos?

Cambiar no es fácil, pero el premio es que, si lo logramos, todo el equipo se verá más motivado y con altas probabilidades de sobrevivir. Esto es lo único que nos responde en si todavía quedan oportunidades o algo por hacer. Todos los cambios, aun los más ansiados necesitan ser gestionados, para esto se necesita investigar, estudiar, establecer diagnósticos recordando siempre que todo problema bien enunciado es un problema medio resuelto; sin diagnósticos no hay soluciones posibles. Todo diagnostico debe ser realizado investigando el contexto, no se puede estudiar un árbol sin antes analizar el bosque.

Es necesario contar con un equipo ideal para cambiar, ver en quienes nos apoyamos, a quienes dedicamos nuestro tiempo y por qué. Siempre es posible cambiar. Los cambios conllevan transformaciones que requieren de muchas habilidades técnicas, tecnológicas y de un set de conductas:

· Firmeza, ir contra la corriente, romper moldes, avanzar con convicción.

· Influencia, trabajo en células autogestionadas, comunicación horizontal y fluida.

· Movilidad, curiosidad, búsqueda constante de novedades, experimentación y toma de riesgos.

· Capacidad de actuar sin precedentes, en ambientes de alta incertidumbre, comodidad para operar sin acuerdos previos y sin miedo al error.

Resta por preguntarnos: ¿si actuamos así?; si tenemos gente así?; si sabemos hacia dónde vamos?; si queremos cambiar? Y si cambio yo, quizás cambie todo.

La asociatividad, es una clave para superar crisis.

Un estudio realizado en la Universidad de Stanford ubicada cerca de Silicon Valley, relaciono de manera directa la capacidad de supervivencia de las organizaciones con su capacidad de vincularse asociativamente con su entorno económico y social.

En resumen, si una empresa tenía muchos asociados, en vez de centralizar procesos y recursos, tenía mayor probabilidad de sobrevivir.

La economía colaborativa está transformando el mundo de una forma diferente a todo lo visto aquí.

Redefine la lógica de funcionamiento establecida de muchas de las variables que dominaron el mundo del management hasta ahora.

Puede que si te tomas el tiempo necesario para leer este articulo te resulte todo demasiado novedoso o alejado de tu realidad, te tengo una mala noticia: nada de lo que aquí escribo es futuro, sino que es presente y, en muchos casos, ya es pasado.

También te tengo una buena noticia es que este nuevo concepto es mucho más justo y accesible para todo tipo de empresas.

A diferencia de la economía tradicional, dominada por grandes corporaciones que en su poder anulaban las chances de emprendedores y pequeños empresarios; la economía colaborativa hace que estos se vean empoderados y logren competir de igual a igual, en muchos casos destronando a esas corporaciones con poderío en muy poco tiempo.

Uno de los primeros conceptos con los que rompe la economía colaborativa es la noción de sociedad. Hasta ahora, la única forma de pensar en un socio era, por lo general, con mucha formalidad y con muchos contratos de por medio, lo que producía mucha pérdida de tiempo en papeleo sin poner foco al aspecto más importante de una sociedad: la sinergia.

Como contrapartida, esta nueva corriente cambia el concepto de sociedad por el de asociatividad, donde lo importante es lograr el complemento de habilidades entre diferentes partes: por ejemplo, entre una empresa fuerte en logística, una con buenas finanzas y otra con excelente fuerza comercial.

La unión y sustentabilidad de este modelo se da por el equilibrio y aporte de cada parte, pero sin el desgaste debido a peleas por el poder y tantos gastos en abogados.

Por otro lado, rompe con la matemática tradicional, donde uno más uno es igual a dos. Acá uno más uno da tres, y esto lo justifica la unión.

Hoy, la empresa más valiosa de argentina no fabrica nada de lo que vende, no tiene un solo camión ni logística propia; y lo mejor de todo: los clientes no son de ellos. Se llama Mercado Libre, algo así como el Amazon de Latinoamérica.

A esta altura, ya te debes estar preguntando:

¿Cuáles son los fundamentos de esta nueva economía?

· Asumir que uno no es bueno en todo.

· Detectar cuál es tu mayor habilidad.

· Asumir con mucha humildad tus debilidades.

· Invertir mucho en detectar socios o asociados estratégicos.

· Entender el rol de cada actor y generar un sistema que regule su funcionamiento.

La economía colaborativa engloba todas aquellas actividades que suponen un intercambio de bienes y servicios entre particulares a cambio de una compensación pactada entre ambos.

Para no hacer este articulo tan extenso te cuento que en futuras publicaciones voy a ir desarrollando una temática más abarcaría y contenida dentro la comunicación institucional digitalizada para el desarrollo territorial del que en la publicación anterior he estado hablando.

Para llegar a conocer a fondo el verdadero significado de la colaboración versus la competencia en un mundo nuevo que nos estamos trazando.

Podremos solo así entender porque las crisis fomentan la colaboración y el trabajo en equipo como respuesta al cambio.

Que más que cambio es una transformación sucedida en esta nueva normalidad con dimensiones poco vistas antes de todo lo sucedido para desarrollar una visión y una misión compartida.

Hablar también de muchos problemas como lo es el estrés que produce el cambiar, las estrategias para manejar los tiempos y el impacto en la cultura en la gestión de crisis o de cambio, la última palabra aún no está dicha, ojalá este articulo te sirva para reflexionar, disrumpir y desafiar con tus propios puntos de vista.

Dejo para tu propia reflexión: el considerar si, las crisis son solo crisis o las crisis son oportunidades.

Agradezco la colaboración de Mariano Vinocur, Jonatan Loidi, Claudio Zuchovicki y Alejandro Melamed, distinguidos por el afán de escribir libros como: Crisis – Cambio – Crisis, para poder conceptualizarme.

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