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Timor Oriental: “Desafíos post elecciones presidenciales”

El Minuto | Timor Oriental, en abril de 2022 tuvo elecciones presidenciales, en un contexto de una importante crisis económica. El triunfo estuvo en manos de un líder histórico de la lucha por la independencia, y que fue presidente del país, José Ramos Horta, Premio Nobel de la Paz. Político de 72 años, en segunda vuelta obtuvo una importante victoria por el 62.09% frente al presidente saliente Francisco “Lu Olo” Guterres. El 70% de los 859.000 timorenses llamados a las urnas concurrieron a votar.

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto Argentina

Timor Oriental cumple veinte años de existencia como estado independiente, no exento de serios desafíos, incluyendo una grave crisis institucional que afectó en su momento la disciplina de la policía y las fuerzas armadas. En 2018, la crisis política estuvo de manifiesto una vez más, por disputas entre el gobierno y la oposición. El primer ministro Mari Alkatiri, formó un gobierno minoritario. Esto generó tensión con la oposición, que formo una coalición, y en base a una interpretación del texto constitucional timorense, exigieron al presidente Lu Olo Guterres, formar gobierno, pero el jefe de estado timorense optó por Alkatiri, lo que generó resistencias en el Parlamento, que rechazó el programa del primer ministro. Las tensiones entre el líder del CNRT (Congreso Nacional para la Reconstrucción Timorense), partido dominante de la oposición de Xanana Gusmao y el primer ministro, fue eje de las tensiones políticas que tuvo el país, que estuvo en manos de un gobierno minoritario, donde la coalición Fretilin – Partido Demócrata controlaba 30 escaños, frente a la coalición opositora CNRT, Khunto y Partido de la Liberación. Las tensiones entre Gusmao y el presidente Guterres se mantuvieron en 2020, cuando se avecinaba la pandemia. El presidente se negó aceptar la renuncia del primer ministro José María ‘Taur Matan Ruak’ Vasconcelos, del Partido de Liberación.

La maniobra de Guterres era ganar tiempo para poder formar una nueva coalición e impedir que Gusmao se hiciera con la situación. A fines de 2020, el Fretilin, Partido de Liberación de los Pueblos y Noble Avance de la Unidad Nacional, formaron una coalición controlando 36 escaños de los 65 del Parlamento. Este nuevo gobierno con mayor base parlamentaria, le dio mayor grado de estabilidad para gestionar la crisis derivada del COVID en 2021. Retirados de la política el líder histórico del país, José Ramos – Horta, el primer ministro Mari Alkatiri, otro referente histórico de la llamada Generación del 75 y con un Xanana Gusmao, aislado tras perder el control del Parlamento, sobrevino el recambio generacional, por cierto, en contexto para nada halagüeño para el país, con un desempleo que supera el 12%, la pobreza afecta al 40% de la población y con los ingresos del petróleo que en el mediano plazo dejarán de fluir a las arcas estatales.

Estos dos últimos años, el país tuvo que lidiar con la crisis global del COVID 19, inundaciones e incendios. El cambio climático ha golpeado fuerte al país, con el ciclón Seroja en 2021. La pandemia, que, para más de un observador extranjero, dado las limitaciones que tiene el país en materia de recursos e infraestructuras, iba ser una verdadera tragedia. La realidad fue más bien distinta y Timor pudo sortear el temporal con habilidad. Las catástrofes naturales, puso en evidencia el alto grado de cohesión de la sociedad civil, que pudo superar las falencias del gobierno para lidiar con la emergencia, donde quedó reflejado falencias en materia de planeamiento y organización desde el Estado para lidiar con emergencia de magnitud. La peculiaridad de la sociedad timorense, permitió crear sólidas bases que permitieron crear redes de contención para superar las consecuencias de los desastres naturales vividos por el país. En los últimos años, la libertad de prensa – algo inédito en la región – las redes sociales, y los cambios derivados de los programas educativos, han tenido un impacto positivo en la ciudadanía local.

La necesidad de una reforma económica.

Timor Oriental tiene una renta per cápita de US$ 1300, la más baja del Sudeste de Asia, la brecha entre pobres y ricos es significativa. El sistema de salud es precario, de carácter público, dado que el sector privado apenas se ha desarrollado en esta área. Hay problemas de infraestructura y una fuerte dependencia del llamado Fondo del Petróleo, que financia la economía del país. Pero este modelo es vulnerable a las fluctuaciones del precio del crudo, agregándose el alto nivel de gasto público, que se vio seriamente afectado por la crisis COVID 19 y las inundaciones, que impiden claramente cualquier medida de ajuste o austeridad fiscal. Los intentos de diversificar la economía, por medio del fomento del turismo, que, por las restricciones impuestas por la pandemia, esta lucrativa industria, tardará bastante tiempo en desarrollarse en el país. El proyecto de gas de Tasi Mane, que por su costo era realmente ambicioso y donde se hablaba de intereses chinos involucrados en su desarrollo, quedó suspendido. La construcción de una planta de gas licuado, demanda mano de obra calificada que el país no cuenta de manera suficiente. El alto costo del proyecto, sus riesgos y el tamaño de la economía timorense fueron condicionantes para su desarrollo. Australia, Estados Unidos e Indonesia, aliados de Timor, pusieron especial atención ante un posible desembarco chino para llevar a cabo este megaproyecto energético. Xanana Gusmao era uno de los grandes defensores de la explotación de gas en el área del campo de gas Greater Sunrise. La salida del presidente de la estatal TimorGap, Monteiro, aliado de Gusmao, como resultado de los cambios en el gobierno local de la mano del primer ministro Vasconcelos, torpedearon esta inversión, no exenta de polémicas.

La nueva dirección de la empresa TimorGap, sostuvo que no se habían realizado estudios en profundidad sobre la factibilidad técnica y económica del proyecto Greater Sunrise. En 2018, Timor y Australia llegaron a un acuerdo sobre delimitación de fronteras marítimas, lo que incide directamente en la explotación de las importantes reservas de hidrocarburos. Expertos consideran que la infraestructura de apoyo y el mercado rentable para la explotación de Greater Sunrise, es Australia. Orientar la explotación hascia bases en Timor, demandan costos superiores a los US$ 7600 millones, algo que como hemos señalado la economía del país, no cuenta con la capacidad para costearlo, aunque recurriera al crédito externo. Xanana Gusmao, con una retórica nacionalista ha insistido en impulsar el desarrollo de infraestructura y orientar la extracción de gas y petróleo en instalaciones en Timor, posiblemente para capitalizarlo en el frente interno, más allá, que desde lo económico es inviable. Los australianos en el marco de este proceso de negociaciones, complejas, por los condicionamientos internos de Dili, hablaron de un régimen de compensaciones por US$ 3600 millones.

En 2019, el esperado ingreso a la organización ASEAN, de cooperación del Sudeste de Asia, quedó frustrado. Las razones fueron diversas, destacándose la capacidad financiera limitada de Timor de pagar la cuota por ser parte de dicha organización, a pesar de haber tenido respaldo de Indonesia, un actor de peso, en el intento de ser parte de dicha entidad. Otro factor, condicionante a ser parte de ASEAN, según fuentes australianas, es las ayudas que requiera Timor, ante los recursos limitados que tiene la organización, y el posible uso de este país, por ser una democracia, como plataforma para la crítica a regímenes autoritarios que forman parte de dicha organización internacional. Pero el aislamiento de Timor del citado bloque, puede derivar que Dili, vea en China el apoyo que no cuenta de los países de la región. Pekín ha tenido un rol importante en el desarrollo de infraestructuras locales, y es un importante socio comercial.

Timor en dos décadas, ha logrado estabilidad institucional, ha mejorado su infraestructura civil, extendido el servicio de electricidad del 23% en 2002, al 94% en 2021. Un verdadero éxito, como el acceso al agua potable, que se estima que abarca al 75% de la población, accede a fuentes seguras. La tasa de alfabetización alcanzó más del 80% en 2015., frente al 46% de 2004. El número de médicos por habitantes se multiplicó por 21. De 0,034 en 2007 a 0,722 cada mil habitantes en 2018. Los problemas de productividad de arroz, por falencias técnicas y recursos, obliga que la mitad de las necesidades tengan que ser importadas. El país arrastra problemas en los niños del país, que hay un elevado porcentaje tiene problemas de crecimiento, a pesar que se hicieron avances significativos en la salud infantil, todavía queda un largo camino por recorrer.

Otros problemas la brecha existente entre sectores urbanos y rurales, y el alto desempleo juvenil. La dependencia del Fondo del Petróleo, es un serio condicionante. Este se encuentra estancado, dado que la producción no ha crecido desde 2013 Tarde o temprano este fondo se agotará, sus rendimientos no son los esperados, agregándose el creciente gasto público derivado de la crisis de la pandemia y de un país, que no ha logrado

diversificar su economía. Los líderes timorenses deben afrontar el desafío de cuando en una década se termine el fondo del petróleo. Sectores como el café, arroz, turismo, pesca y el desarrollo de un sector industrial, serán claves para que el país en un futuro no muy lejano, deba afrontar la pérdida de los ingresos por hidrocarburos. E

l país cuenta con un plan estratégico 2011-2030, que tiene como objetivo convertir a Timor en una nación con ingresos medios. A nuestro juicio, analizando diferentes fuentes sobre la situación de dicho país, sin ninguna duda es preciso reformar el sistema educativo para formar a los jóvenes para las exigencias del mercado laboral del siglo XXI, inversión en vías de comunicación, mejorando la accesibilidad de la población rural los centros urbanos, lo que favorecerá la producción, especial apoyo al autoabastecimiento en materia de alimentos, incremento de la producción y calidad del café´, que al parecer tiene interesantes perspectivas, invertir en la calidad de los servicios públicos, promoción del incremento del valor agregado a las exportaciones tradicionales, apoyo a emprendedores y radicación de industrias, turismo y búsqueda de nuevos mercados para el comercio exterior de Timor.

El regreso de Ramos Horta a la presidencia

En el portal del canal alemán Deutsche Welle, el pasado mes de abril de 2021, decía Ramos-Horta, de 72 años, recibió 397.145 votos, el 62,09 %, mientras que Guterres obtuvo 242.440 apoyos, el 37,91 %, en la segunda vuelta de los comicios celebrados el martes en la antigua colonia portuguesa, según el recuento publicado en la web de la Comisión Electoral. El ex presidente, retirado a la política, volvió nuevamente, ante un país que está en marco de una severa crisis económica. Fuentes consultadas desde Timor Oriental a este corresponsal, señalaron que Ramos Horta propondrá la formación de un gobierno de unidad nacional, para hacer frente a la crisis, impulsar reformas y llegar con un marco de estabilidad política para las elecciones parlamentarias de 2023. El flamante presidente, que ejerció la jefatura de estado entre 2007-2012, es Premio Nobel de la Paz, como resultado de su militancia por la independencia de Timor Oriental. Formó parte del gobierno independiente de Timor en 1975, como ministro de exteriores. Dicho gobierno fue disuelto por la brutal invasión indonesia. Representante permanente del Fretilin ante Naciones Unidas, tuvo un destacado papel para visibilizar el drama de su país, que lo llevó a compartir el Premio Nobel de la Paz junto a su compatriota obispo Carlos Felipe Ximenes Belo

Regresó a su país, con la caída de la dictadura de Suharto y la intervención internacional en Timor, dando paso al proceso de independencia. El presidente Xanana Gusmao, en 2006, lo designó primer ministro – después haber ejercido el cargo de ministro de exteriores – cuando se desató la crisis por el despido de 600 militares, que generó tensiones en materia de disciplina. En 2008 hubo una revuelta militar, que fue sorteada con éxito, pero le costó a Horta ser herido gravemente, para luego recuperarse y terminar su mandato en 2012.

Ramos Horta, líder moderado, es una figura de prestigio dentro y fuera de su país, llega con la idea de promover el diálogo, superar las divisiones políticas, que llevaron a que el país, no cuenta con una ley de presupuesto desde 2020, y con el desafío de impulsar reformas políticas y económicas que afectan al desarrollo de Timor Oriental. Agregándose un panorama internacional complejo, donde las tensiones en el Sudeste de Asia, especialmente por la expansión de China, tanto en el plano económico como militar, lleva a una escalada en la región, como quedó reflejado en las importantes inversiones en materia de defensa por parte de Indonesia, Singapur, Malaysia, Vietnam y la vecina Australia. Timor debe mantener equilibrios entre los diferentes actores que operan en la región, a los efectos de no verse demasiado afectado por las tensiones crecientes, en un contexto de suerte de Guerra Fría, lo que tendrá exigencias en el frente interno, para mantener consensos en materia de política de exterior y de seguridad de este pequeño, pero interesante país que ha cumplido dos décadas de vida independiente.

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