Lun. Nov 30th, 2020

Entrevista a un refugiado que ha ido ayudar a otros refugiados

Hassan Bachir Sbai es un médico saharaui que nació en los campamentos de refugiados de Tindouf. Después de cursar los estudios primarios y secundarios en los campamentos y en Argel.

Compartir

Hassan Bachir Sbai es un médico saharaui que nació en los campamentos de refugiados de Tindouf. Después de cursar los estudios primarios y secundarios en los campamentos y en Argel, cursó la carrera de medicina en Cuba, donde se graduó en 2013, obteniendo, además, el premio del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).


Por: Alberto Maestre | Corresponsal del Diario el Minuto en el Sahara Occidental.


Hassan Bachir Sbai de regreso a los campamentos saharauis ha organizado y dirigido grupos de cooperantes, tanto en la rama sanitaria como educativa.

Debido a su magnífica preparación y excelente ejercicio de su profesión, ha sido invitado por diferentes asociaciones de España y Francia, para informar sobre la situación sanitaria existente en los campamentos de refugiados de Tindouf, y formar a futuros ayudantes.

Hace poco que ha vuelto de un viaje de la isla griega de Quíos, donde ha estado atendiendo, día y noche, como cooperante médico, a los refugiados que se encontraban allí.

El campo de refugiados de Quíos ha sido noticia, en más de una ocasión, por las pésimas condiciones en que se encuentra.

1.- Estimado Hassan. Tu eres un médico saharaui nacido en un campo de refugiados y has ido ayudar a otros refugiados que están en otro campo de una isla griega frente a las costas turcas. ¿Cuál fue tu primera impresión cuando llegaste a la isla?

La isla es una isla del como cualquier isla del mundo, con sus encantos y maravillas. Más allá de su bellísima naturaleza esconde este campo de refugiados que es una especie de cárcel, un basurero, que de hecho está radicado en una antigua planta de reciclado de basuras.

Es un infierno en medio de un paraíso. Lo primero que llama la atención aparte de la vista de las tiendas sobre el barro, rodeadas de basura, es el olor que impregna todo, un olor nauseabundo, a cloaca, a “inhumanidad”.

2.- Este campo a que fuiste a colaborar está en territorio de la Unión Europea, ¿se cumplen las mínimas normas de dignidad, derechos, sanidad y libertad que deberían caracterizarla?

No conozco bien cuales son las normas de la Unión Europea a este respecto. Pero lo que yo vi y lo que yo sentí es que el campo no reúne las mínimas condiciones de sanidad y dignidad a las que todo ser humano tiene derecho.

3.- Como médico, ¿cuáles fueron las patologías más comunes que diagnosticaste entre los refugiados?

Se trata de una población joven y por tanto bastante sana. Las principales patologías eran las causadas por las condiciones del campo. En lo físico patología infecciosa, sobre todo de la piel (impétigo, sarna, pediculosis), mordeduras de ratas y escorpiones, patología respiratoria. Y en lo psíquico también patología derivada de las condiciones (crisis de pánico, trastornos de ansiedad, depresiones,)

4.- ¿Qué te llamó más la atención de los refugiados que te encontraste durante tu misión?

Voy a contar una historia que me impactó muchísimo. Es el principal recuerdo de esta misión. Se trataba de una joven de 20 años, procedente de Somalia, con un síndrome febril de 3 meses de evolución. Estaba en una situación crítica, y tardamos 48 horas en poder enviarla al hospital. Me impresionó, a parte del hecho que en tres meses no hubiera recibido un adecuado tratamiento, la situación de resignación y tranquilidad que presentaba a pesar de su estado tan grave. Poco tiempo después supimos que fue trasladada en un avión militar a Atenas por la imposibilidad del hospital local de tratar un caso tan grave y complejo. No sé qué ha sido de ella. Lo único que sé es que está sola en un hospital griego, sin conocer el idioma, sin que su familia en el campo tenga ninguna información.

A parte de este caso concreto, me impresionó la entereza con que los habitantes del campo llevaban esta situación.

5.- ¿Cres que estos nuevos refugiados que vienen de diversos países, huyendo de conflictos armados y gobiernos que no respetan los Derechos Humanos, dejándolo todo, podrán, superar la mayoría de ellos, todo el horror vivido hasta este momento?

No lo sé, el ser humano es capaz de todo en las condiciones más adversas, pero no sé qué consecuencias tendrá en su futuro.

6.- Los campos de refugiados que en un principio deberían ser de carácter provisional, pueden llegar incluso a establecerse por más de 45 años, como es el caso de los saharauis. ¿Qué diferencias contrastaste entre los campos de refugiados saharauis y los que te encontraste en Grecia?

Partiendo de la base de que no deberían existir los campos de refugiados, en el caso concreto del Sahara, al llevar tanto tiempo (45 años), están más organizados y al estar organizados por los propios saharauis, se respira una cierta sensación de “normalidad”. En este campo de Grecia la sensación de provisionalidad es mucho más llamativa.

7.- Se habla mucho de los campos de refugiados, pero de los que tú naciste, apenas nada, como si no existieran ¿A qué se debe?

Al férreo control y la bestial ocupación militar del Sahara Occidental por parte de Marruecos. Marruecos construyó el muro más largo del mundo después de la Gran Muralla China con 9 millones de minas antipersonas, separando en dos al pueblo saharaui. No se permite el acceso a las agencias ni a los observadores internacionales. Lo más grave e hipócrita es la presencia desde 1991 de la MINURSO (Comisión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental), que debía organizar y refrendar en dos años una consulta de autodeterminación, no habiendo cumplido su cometido. Es la única comisión de

Naciones Unidas que no tiene una rama para la vigilancia de los Derechos Humanos.

A pesar de esto, los campamentos presentan un nivel de organización política, llevado por los propios saharauis que ha permitido el desarrollo de la sanidad, la educación y la vida comunitaria a unos niveles que no se suelen encontrar en otros campos de refugiados.